All Chapters of Una noche con mi jefe: Chapter 31
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Una hora antes de terminar con la jornada laboral, la recepcionista me comunica que abajo hay una señora que dice que quiere verme y que según, es urgente. Le pregunto que como es su nombre y me responde que el nombre de la señora es María Paula y que dice ser mi madre.Yo solo escucho eso y siento que mis pulmones se quedan sin aire, me quedo muda. ¿Qué hago? ¿La recibo o no? estoy en un dilema. Los recuerdos de un pasado doloroso llegan a mi mente para mortificarme nuevamente, o quizá para recordarme que ya lo he superado. Tenía doce años cuando mi padre murió, él venía del trabajo que quedaba a dos horas de nuestro hogar, pero nunca logró llegar a casa porque en el camino tuvo un accidente de tránsito y murió.Quedé devastada con su muerte porque él era la persona que yo más amaba y admiraba, era el único que me demostraba cariño y afecto.Pocos meses después de la muerte de mi padre, mi madre se juntó con un señor mayor que ella.Desde que lo conocí no me cayó para nada bien. Él
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La recepcionista me vuelve a preguntar que si hace pasar a la mujer que afirma ser mi madre.Le digo que sí, que puede pasar a mi oficina. En este momento no sé ni cómo me siento, si emocionada o furiosa.Tocan la puerta.Vaya que ella ya aprendió de modales.—Adelante. Digo, sabiendo que se trata de la señora que dice ser mi madre.La veo entrar, está igual que cuando me echó de su casa, o mejor dicho de mi casa porque la compró mi papá, por lo cual me pertenece a mí también.La sangre me hierve, no pensé que volver a verla me afectaría tanto, me siento mal, me siento mareada con ganas de vomitar pero no le voy a demostrar que aún soy débil ante su presencia.—¡Vaya, vaya, mi querida hija mediocre! Veo que alcanzaste tu sueño de convertirte en lo que querías, una profesional del derecho— se burla con desprecio. ¿Sabes? pensé que nunca lo lograrías y por lo que mis ojos ven, también estás embarazada y no me cabe la menor duda de que ese hijo que esperas es un bastardo sin padre.Mi
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Hoy es el día que cumplo seis meses de embarazo, no iremos a la empresa porque vamos a ir a ver cómo están nuestros bebés, hoy toca cita con la doctora.Llegamos a la clínica y pasados diez minutos nos atiende, hace el procedimiento de ley para luego decirnos que los bebés van desarrollándose de manera correcta, lo que hace que nosotros como padres sonriamos porque esas son las noticias que anhelamos escuchar cada vez que venimos.Después de salir del consultorio nos dirigimos a almorzar, hoy tengo antojo de comer comida china, así que le digo a mi amor que vayamos a un restaurante que me encanta como cocinan.Lo único malo es que queda fuera de la ciudad, pero como sé que a mi hombre no le importa que tan lejos sea el lugar o que tan caro sea, con tal de complacer a su mujer y sus hijos se arriesga a todo.Luego de conducir por al menos cuarenta y cinco minutos llegamos a nuestro destino, yo estoy encantada y a la vez super hambrienta.Pedimos nuestros platos y como siempre, para mí
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Apenas le pregunto que dónde está, él responde que en la empresa. En ese momento pienso que él o Marta me están jugando una broma, pero no es así. —Qué raro porque en la empresa te necesitan para que revises unos documentos y tú no estás ahí. ¿Dónde estás, Cárlen...No termino de decir la palabra porque escucho que una voz femenina habla al otro lado de la línea dirigiéndose a él.—Cárlenton, date prisa cariño que no tengo todo tu tiempo. Yo cuelgo la llamada de inmediato.Siento mi respiración entre cortada al oír aquellas palabras. Él me dijo que iría a la oficina y no está allá, él está con otra mujer.Él me está engañando, esa mujer lo llamó cariño.Mis ojos se llenan de lágrimas y me pregunto ¿cómo pude creer en ese hombre? si desde que no éramos nada, yo sabía que él era mujeriego de primera y se me ocurre creerle que solo estaría conmigo. ¡Que tonta e ilusa soy! De tanto llorar y pensar en lo que haré, me quedé dormida.Escucho a lo lejos que mencionan mi nombre, despierto
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Sinceramente que yo me sentía incómoda en ese lugar. Así que, le pedí que volviéramos a casa. No esperaba que después no querría ni irme de allí.—Cariño, ¿qué te pasa? estás muy rara desde que saliste de casa. Pensé que te emocionaría igual que a mí que tengamos una cena romántica como pareja, pero te veo apagada. ¿Acaso no te gusta el lugar tranquilo que escogí para estar solos?Pregunta, lo noto un poco decepcionado. Accedí a quedarme, soy tan pendeja que me sentí mal por él.Nos sentamos en la mesa y de la nada aparece un hombre vestido de camarero, trae una variedad de platos de comida y luego regresa con varios vasos de diferentes sabores de jugo.Y ustedes saben cómo soy de hambrienta, pero les cuento que en este momento no se me apetece comer nada, me siento herida y traicionada por el hombre que pensé que me amaba.—Mi amor, no te veo emocionada y no sé cuál es el problema. Así que, me adelantaré a lo que tenía planeado para que nos vayamos de inmediato si no quieres estar aq
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Al día siguiente que desperté no podía ni siquiera moverme en la cama porque Cárlenton me tenía abrazada de la cintura, su cabeza recostada en mi hombro y con su pierna me estaba entrelazando, me tenía como su prisionera.Me molesté porque me urgía ir al baño y él nunca despertaba por más que le hablara.—¿Qué pasa, amada mía? ¿Te sientes mal? Pregunta todo adormitado después de casi aventarlo al suelo con una patada voladora. —No. Solo muévete antes de que me haga pis aquí en la cama.Dije, casi en un reclamo. —Lo siento mi amor, es que es tan rico dormir así contigo. Me da un beso en la frente y se recuesta en el otro extremo de la cama a seguir durmiendo.Me levanto y hago lo que voy a hacer para luego regresar a la cama, me siento bastante agotada por todo lo que hicimos anoche y también porque a estas alturas de mi embarazo deseo solo pasar durmiendo y comiendo. Me acomodo nuevamente, él se acerca a mí y comienza a dar besos por todo mi cuerpo y aunque me sentía muy agotada,
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Juro que pensé que se trataba de mi madre. Pero no, la voz era muy diferente a la de ella, la de esta era… coqueta, sensual y llena de arrepentimientos. —¿Pero qué demonios haces aquí, después de tanto tiempo? lárgate por donde llegaste, en esta casa no eres bienvenida.Yo me pongo nerviosa cuando veo a la mujer que entra casi por la fuerza a la casa. ¿Será la ex prometida de Cárlenton? Me pregunto. Recuerdo que en cierta ocasión él mencionó que entre nosotros no podía haber nada porque estaba enamorado de su primer amor y la esperaba con ansias. Me apresuro a llegar a la habitación y sin poder evitarlo me pongo a llorar, ella es muy bonita, es todo lo contrario a mí, es alta, con grandes pechos y un enorme trasero.Aunque no creo que todo eso sea natural, pero yo me siento humillada y tengo miedo de que si es ella la persona que pienso, me quite el puesto que ahora tengo al lado de Cárlenton.Sé que soy paranoica, pero no miento que temo que eso pase y que él vuelva en su amor de
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Al ver a mi ex prometida frente a mí, lo único que puedo sentir es desprecio hacia ella. Sé que en algún momento le mencioné a Dayana que la esperaba con amor, pero era una excusa para zafarme de ella cuando no quería reconocer que me había vuelto a enamorar con locura luego de haber jurado que jamás volvería a suceder.—¿Qué demonios haces en esta casa?Le pregunto furioso, pero con la voz baja para que nadie escuche y peor Dayana que ya debe estar arriba en nuestra habitación y no quiero que se altere al ver o escuchar hablar a esta mujer.—Cárlenton, cariño escúchame, he venido a pedirte una oportunidad para que retomemos lo nuestro y podamos volver a ser los mismos que éramos antes.Retomemos nuestra relación, mi amor, yo te amo aún y estoy arrepentida por lo que hice en el pasado.—Un momento, Vanesa, ¿tú te estás escuchando? ¿Acaso te volviste loca o es que ya se te olvidó que me engañaste revolcándote en la cama con uno de mis socios y que nadie me lo contó sino que yo mismo lo
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VANESA Efraín, el hombre con el cual engañé a mi ex prometido Cárlenton, ahora está en banca rota y ya no me sirve para nada porque yo lo único que veía atractivo en él, era su dinero.En ese tiempo Efraín era más poderoso que el mismo Cárlenton, y como yo me considero una mujer hermosa y atractiva a los ojos de los hombres, logré conquistar al socio mayor de la corporación Alemán.Casi siempre era yo la que se le andaba insinuando. Al principio él se negaba a ser partícipe de esa locura, disque porque le tenía respeto y aprecio a Cárlenton, pero con el pasar de los días poco a poco fue cayendo hasta que logré que se volviera loco por mí.Según yo, mi prometido nunca se daría cuenta de que yo le estaba poniendo los cuernos. Porque lo que yo quería era tenerlos a los dos y así recibir el doble de dinero y lujos.Por su parte, Cárlenton juraba y siempre me demostraba que me amaba, pero yo no sentía ni una pizca de amor o cariño por él.Mis padres me criaron con la mentalidad de que si
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Al día siguiente Dayana se levantó muy temprano, se vistió y decidió ir a hacerle una visita a su amigo Carlos para que le aconsejara sobre que decisión era la mejor de tomar con respecto a lo que sucedió el día anterior en casa.Llamó a su amigo antes de salir para comunicarle que iría de visita, no quería llegar de sorpresa porque su amigo podría estar con alguna conquista en el apartamento y ella no quería interrumpir.Su amigo Carlos contestó la llamada, se le escuchaba somnoliento, lo que significaba que aún estaba durmiendo, le dijo a su amiga que podía llegar, que la estaría esperando y le prepararía un buen desayuno.Ella salió de su habitación y vigiló que nadie la estuviese viendo y salió de casa cerrando la puerta con sumo cuidado. No quería que la cuestionaran o que la siguieran. Cuando llegó donde su amigo le contó todo lo que vio. Le dijo que una parte de ella quería escuchar a su prometido lo que tenía que decirle, pero que la otra parte se negaba porque se sentía bast