All Chapters of Una noche con mi jefe: Chapter 51
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David fue despedido de su trabajo como chofer y enviado a la cárcel esa misma noche. Aunque él negaba todo, era obvio que el padre le creería más a su hija y no a un simple desconocido.Hasta ese momento él se enteró de la gravedad del asunto, la chica era menor de edad, hasta en eso le había mentido ella, con tal de que tuvieran relaciones sexuales.Hasta entonces David fue consciente de que en realidad sí, ante la ley se trataba de una violación lo que había hecho, aunque haya sido de mutuo consentimiento.Al día siguiente Cárlenton regresó a su país. Dejó en poder de otro chofer a Mardeli. Este parecía ser más liberal, le prometió a ella ser su cómplice en todo, incluso a acompañarla en las fiestas y tomar alcohol sin que su padre se enterara.Esa propuesta le encantó a ella, precisamente era lo que andaba buscando.Dos días después fue a visitar a David en la cárcel.—¿Por qué lo hiciste?Preguntó el hombre. Su tono de voz era calmado, no se notaba odio en su mirada.—Tú mismo tuv
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En honor a David, y como solicitud de perdón y arrepentimiento, Mardeli decidió enfrentar a su padre y tener el bebé del hombre al que muy tarde reconoció que estaba enamorada.No quiso volver a su apartamento. Allí la estaba esperando el hombre del que había salido sin avisarle.Con ayuda de la enfermera logró que la tuvieran internada por unas horas más, además, pidió no revelar su información al hombre con las características que detalló.Tomó un sorbo de agua, se armó de valor y llamó a su padre. Le confesó todo el desastre que hizo y lo que estaba pasando actualmente. Solo una cosa no le mencionó: el bebé en su vientre.El señor Cárlenton le pidió que no llorara, que se quedara donde estaba porque en ese mismo instante tomaría un vuelo hasta donde ella.En efecto, él llegó al país. Fue por ella al hospital y la llevó al apartamento, justo encontraron al hombre en la sala de ella, estaba con un látigo en la mano esperando a que ella llegara.Mardeli ya le había mostrado la evidenc
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El padre se fue a la habitación para hablar con su esposa Dayana. Le comentó lo que había descubierto de su hija consentida y le aseguró que tomaría en cuenta su opinión.Dayana también se sintió muy decepcionada. Por lo tanto, su respuesta fue corta y clara.—Tráela de regreso. Por castigo tendrá que estudiar en una universidad pública.No habían pasado ni dos minutos cuando el padre le ordenó a su hija que preparara las maletas porque regresarían a la mansión. Mardeli le suplicó que le permitiera quedarse, al menos hasta que el bebé no naciera y que luego ella volvería por su cuenta.En ese momento ella recordó las veces que David le pedía que se portara bien porque de lo contrario vendrían a llevarla para que estudiara en una universidad pública.Ella lo extrañaba, mucho, mucho. Lo extrañaba para que la defendiera, incluso de su padre. Pero su destino ya estaba sentado y tenía que acomodarse aunque no lo quisiera.Los días se convirtieron en meses, y en esos meses llegó el pequeño
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Cuando ella despertó estaba en la camilla. Una enfermera le dijo que se había desmayado pero que ya todo había vuelto a la normalidad.—¿Quién me trajo aquí?Preguntó. Deseaba que no fuera una alucinación la que miró.—Uno de nuestros ayudantes en la limpieza te cargó en brazos por el pasillo.—¿Dónde está él? Quiero agradecerle por salvarme.Mardeli quería verlo con sus propios ojos y comprobar que sí se trataba de él. Estaba segura de que aquella voz era la suya, nada más que su aspecto había cambiado a uno lamentable.La enfermera prometió buscarlo.Mardeli regresó donde su hijo estaba siendo atendido, no era un problema grave, solo un poco de fiebre y gripe asociado al cambio de clima y de ciudad.Ya debía de marcharse. Pero ella no quería quedarse con la duda, se encontró nuevamente con la enfermera pero esta le informó que el turno de ese hombre ya había terminado y se había marchado.Los días pasaron, quería regresar nuevamente al hospital para buscarlo pero el ajetreado trabaj
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Al día siguiente ella volvió al mismo restaurante. Pero le comunicaron que ese día no había llegado a trabajar y que no sabían si volvería.Ella mintió, les dijo que era su familiar y que necesitaba contactarlo de emergencia, pero ni así se atrevieron a darle información sobre él.Una semana después ella iba de camino a su casa cuando se lo encontró en la carretera. Él parecía desorientado, estaba buscando algo en un basurero y cuando la miró a ella se sintió avergonzado.—¿Qué te pasó, David? ¿Por qué estás haciendo eso?Le reclamó con la voz entrecortada, le dolía verlo así.—Tu eres la culpable. En cada lugar donde trabajo te apareces y provocas que me despidan. ¿A caso no ha sido suficiente lo que me hiciste en el pasado?Mardeli le suplicó que la acompañara a su casa. Le prometió que todo estaría a bien a partir de ese día y, él aceptó. Se fueron caminando, en silencio, a ella no le importó que las personas se les quedaran viendo con cara de asco, él estaba con ella y eso era lo
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Pasó una semana, David salía a buscar trabajo pero no encontraba. Casi todo el día estaba fuera de casa, volvía calculando que la chica ya estuviera de regreso, no quería que se preocupara por él.Cierto día, el padre de Mardeli quería comunicarse de emergencia con ella porque andaba en su ciudad y quería ver a su adorado nieto. Al no tener una respuesta decidió presentarse sin avisar, ¿cuál fue su sorpresa? Encontrarse con David, su antiguo empleado que embarazó a su niña.Para su mala suerte o bendición, ese día David había preferido quedarse en casa para disfrutar a su hijo. Sabía que en cualquier momento eso pasaría, debía enfrentarse al padre de la mujer que tanto amaba.—¿Qué haces aquí?Cuestionó, dándole un golpe en el rostro.—He venido a ver a mi hijo, ¿hay algo malo en ello?—Le desgraciaste la vida a mi Mardeli, ¿aun así tienes agallas para retarme?—Su hija ya debió contarle que todo fue un plan de ella para incriminarme y tomar su libertad en días de fiesta. No tengo nad
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Mardeli ya había hablado con el secretario de su jefe para que le diera la oportunidad a David de trabajar en esa empresa.El secretario había quedado de darle una respuesta, sin embargo; ya habían pasado dos días y todavía no le resolvía nada.Cierto día ella estaba buscando un juguete que su hijo había perdido, cuando se encontró con un reloj de marca. Ella conocía lo fino, era un reloj exclusivo.Esperó a que David llegara de un trabajo que había encontrado y lo encaró. Pero él le dijo que no era original, solo una copia barata que encontró en el mercado.Mardeli le creyó, era obvio que él no podría darse un lujo como ese.—¿Te gusta ese reloj?Preguntó, haciéndose una idea loca.—Me encanta.Respondió con una sonrisa.Ella también sonrió. Le pidió que cuidara al bebé por un rato y se fue en su auto sin decir nada más.Una hora más tarde regresó. David le reclamó porque ni siquiera le contestaba el teléfono y él estaba demasiado preocupado.Ella guardó algunas compras en la cocina
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Al día siguiente en la empresa Mardeli recibió una buena noticia. El secretario le comunicó que la persona que ella le había recomendado podía comenzar a trabajar lo más pronto posible en el departamento de recursos humanos. Ella se emocionó mucho y de inmediato se lo hizo saber a David. Él dijo que justo iba de camino a casa porque lo acababan de correr del trabajo por tercera o cuarta ocasión desde que llegó a esa ciudad.Esa tarde cuando ella volvió a casa lo llevó a una tienda para comprar bonitos trajes y que fuera muy presentable.El secretario dijo que él entraría una hora antes que ella. Así que, David salió más temprano. Cuando Mardeli llegó quiso echarle un vistazo, pero el secretario la estaba esperando en la entrada para anunciarle que tenían una reunión de emergencia con el presidente.—¿Sabes de qué se trata? Preguntó con curiosidad.—Solo sé que se viene una ola de despidos, espero que usted y yo no estemos dentro de ese paquete.Dijo nervioso.También Mardeli se pre
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La presencia de esa persona irradiaba desorden, miedo, rabia e impotencia en David.Nunca había sucedido, durante tres largos años ella nunca había llegado a buscarlo a la empresa.David se puso de pie, casi se pasó llevando la pierna de Mardeli cuando rodeó el escritorio para salir al encuentro de la recién llegada.—Cariño, estaba preocupada por ti. ¿Por qué no has vuelto a casa?Preguntó aquella mujer elegante y hermosa, pero no más que Mardeli.—He estado ocupado con los negocios.Respondió con un tono neutral. Eso molestó a Mardeli y las alarmas se encendieron de inmediato, ¿acaso él le había mentido?—Vuelve a casa esta noche, ¿sí? Te extraño mucho.Para acabar de ajustar, la mujer le dio un beso en los labios al hombre. Acto que no pasó desapercibido para Mardeli.La innombrable se marchó. David también lo hizo, mientras que Mardeli se quedó aturdida.Habían pasado dos eventos esa misma mañana. Había descubierto que estaba siendo un títere para David, él se había hecho pasar po
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Cuando David se enteró de que Mardeli había puesto su cargo a disposición, decidió regresar.Ella todavía estaba en la oficina y cuando volvió a casa lo encontró con su hijo dormido en el pecho.—¡Hola!Saludó. No podía gritarle y maldecirlo aunque lo deseara, su hijo despertaría asustado.—¿No te molesta que esté aquí?Preguntó él, alzando una ceja que en otra ocasión resultaría muy atractivo.—Es bueno que veas a tu hijo por última vez.—Eso está por verse. No creas que aceptaré tu renuncia.—¡Ash! Claro, se me olvidaba que el secretario es tu tapadera.David sonrió. Se levantó para ir a acostar a su hijo y luego volvió.Le dijo que había enviado a la niñera a que se quedara en un hotel por esa noche. Quería que se aclarara su situación de una vez por todas.Ella lo aceptó, discutir no era buena opción en un momento tan tenso, desesperante y decisivo.—David, no me importa si aceptas o no mi renuncia, no volveré a tu empresa, ya lo he decidido.Tampoco quiero seguir compartiendo mi