All Chapters of Una noche con mi jefe: Chapter 41
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El fin de semana pasó y la feliz pareja estaba de lo mejor, disfrutándose en todos los sentidos.El miércoles de esta semana Cárlenton viajará a Costa Rica por asuntos de trabajo. Le pidió a Dayana que lo acompañara, pero ella no quiso, debido a que en la oficina debía de avanzar con un caso pendiente.—Tienes razón, amor. Aunque me hubiese encantado llevarte, no es posible que vaya a estar una semana sin hacerte el amor.Hizo un puchero lamentable.—Ah, Cárlenton, ya contrólate. Pareciera que fueras tú el que está embarazado y con las hormonas alborotadas porque solo con apetito de sexo pasas, aunque eso me encanta de ti.Le digo, tocándole su trasero y mordiéndome el labio inferior en señal de deseo.—No me provoques, cariño. Porque se nos hará tarde para ir a la empresa y hoy no puedo darme el lujo de faltar porque tengo la reunión con el señor Franco Oliva.Por cierto, ahora que menciono su nombre te pido por favor que no te dejes ver por ese hombre, porque es un espécimen que si
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Habíamos pasado una semana completa separados, y los dos no podíamos esperar más. Cárlenton se acerca a mí y comienza a besarme, yo encantada devorando su boca, cuanto anhelaba sus besos.Mi señor arrogante se deshizo de sus pantalones y me quitó mi bata de dormir, quedando ambos desnudos. Comenzó a tocarme con pasión y deseo, mientras succionaba con su boca uno de mis pechos con la mano masajeaba el otro, yo disfrutaba y me quemaba del placer.Bajó sus manos a mis piernas, acarició y besó con vehemencia cada una de ellas, subiendo poco a poco a mi vagina, dejando calientes besos encima de ella. Luego me hizo separar las piernas y hundió su lengua dentro de mí para saborear mi dulzura, simulando una penetración, viajó hasta mi clítoris que ya estaba sensible de tanto que deseaba que le prestaran atención y comenzó a chuparlo y acariciarlo con su lengua.Yo lo tomaba del cabello y lo empujaba más hacia mí, sentí que me introdujo un dedo, luego dos y eso fue lo que necesité para que
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Yo ya me había rendido. Estaba dispuesta a soltar al hombre que por poco se convierte en mi esposo.¿Pero saben qué?Hablamos. Sí, una noche él se sentó a mi lado y con tristeza me suplicó que volviera a ser la loca de antes, que extrañaba mi carácter de niña mimada.Decidí enfrentarlo. No mostré piedad y le dije hasta de lo que iba a morir. Me desahogué con todo lo que traía atorado desde que recibí aquel mensaje de texto.Al mostrarle la fotografía y analizarla detenidamente nos dimos cuenta de que no era real, había sido creada con alguna herramienta de, ya que, a él se le apreciaba un tatuaje que salía de la manga de la camisa, apenas. Cuando él tiene su piel intacta, no hay rastro de tinta en su cuerpo.—¿Cómo explicas el olor a bebé?—. Pregunté.Él se puso triste. Dijo que la esposa de su amigo había dado a luz, pero ella sufrió un infarto, pero sobrevivió y por mientras se recuperaba, había ocasiones en las que él llegaba a la clínica para ayudarle a su amigo a cuidad del bebé
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Minutos después mi flamante marido volvió por mí. A todo eso yo no sabía si reír o llorar, aunque él andaba muy serio, parece que los nervios no le ayudaban a la realidad. Juro que cuando dé a luz me reiré de él con ganas y cuando mis hijos sean adultos les contaré esta anécdota de su hermoso pero pendejo padre. Nos fuimos a la clínica y de inmediato me pasaron a una sala a revisarme, la doctora ordenó a las enfermeras que se prepararan porque los bebés ya venían en camino.Fue muy doloroso el parto, los tuve de forma natural. Cárlenton en todo momento estuvo conmigo, los bebés nacieron sanos y fuertes, no fue necesario ponerlos en incubadora porque ya sólo les faltaba una semana por nacer, por lo cual era normal que se adelantaran.…Los bebés ya tienen dos meses, el barón se llama Matías y la nena se llama Mardeli. Al final ambos escogimos el nombre para los dos.Cárlenton tuvo que poner una orden de alejamiento para su ex prometida, ya que el acoso por parte de ella era demasiado
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Hace unos días comencé a sentir mareos y todas las mañanas vomito todo lo que me llega al estómago, así que sospecho que estoy embarazada.Hoy cuando venía de la empresa pasé por una farmacia y compré tres pruebas de embarazo y como Cárlenton anda de viaje y viene hasta mañana, le daré la sorpresa.Al llegar a casa subí a mi habitación antes de ir a ver a los niños y me hice la prueba la cual salió positiva, me hice las tres para asegurarme y el resultado fue el mismo POSITIVO.Cárlenton se volverá loco cuando se lo diga, él desde hace tiempo quiere que tengamos un tercer hijo, que según él, quiere una familia grande.…Mi esposo no tarda en llegar, hace unos minutos me llamó para decir que venía en camino.Escucho que abren la puerta y mi corazón se acelera como la primera vez que lo vi en aquella oficina.—¡Buenas noches, mi esposa bella! ¿Cómo estás?—Bien mi amor, estoy bien.—Te noto nerviosa ¿pasa algo?Sentí como si anduviera etiquetado en mi frente la palabra ¡sorpresa!—No ca
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El chofer me llevó al que será mi hogar por el tiempo que dure mi carrera.¿Cuál fue mi sorpresa? Eran dos apartamentos unidos y, precisamente, uno era el suyo.—¿Qué pretendes? ¿Vigilarme hasta cuando vaya al baño?Dije con molestia.—No me culpes, son órdenes de tu padre.Dijo. El muy descarado me ha tuteado como si yo fuera su hermana. Eso me enfureció aún más, de inmediato llamé a papá y casi en llantos le reclamé por su traición.—Es por tu bien. Sabía que estando lejos de nosotros te volverías adicta a las salidas nocturnas y no es adecuado para una señorita como tú.—Pero, papá…—Descuida. He investigado bien la compañía para la que ese hombre trabaja y créeme que es uno de los mejores que tienen.Hazle caso en todo lo que te ordene, por favor. Para eso está recibiendo un salario más jugoso de lo normal.Mi padre colgó la llamada. Me quedé con las peguntas en la punta de la lengua, todo lo que estaba sucediendo era absurdo e innecesario.¡A partir de este día me declaro en rebe
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Le supliqué a David que hablara en bien de mí. Pero su respuesta me dejó desconcertada, dijo que no iba a defender a una niña malcriada.—Tú me odias. No pienso sacrificarme por ti.Dijo con unas palabras tan frías como el hielo e hirientes como una daga.Le ofrecí dinero a cambio de su silencio. Se rio, dijo que no estaba a la venta.—Pide lo que quieras, estoy dispuesta a todo con tal de que mi padre no me lleve de regreso.Supliqué, casi poniéndome de rodillas.—¿A todo? ¿Estás segura?Cuestionó alzando una ceja.Quise retractarme en ese momento porque pensé que pediría algo indebido. Pero era peor a que mi padre se sintiera avergonzado de mí.—Pide lo que sea— cerré los ojos un segundo. —Con tal de que niegues cualquier detalle frente a mi padre, estoy disponible para lo que desees.—Por un mes, quiero que prepares el desayuno y la cena para mí. Eso será un buen ahorro para mi bolsillo.—¡Qué!Exclamé, pues, yo esperaba otra cosa.—¿Qué se te cruzó por esa cabeza hueca?Preguntó c
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Mardeli despertó finalmente. Estaba en su cama, no entendía cómo es que había llegado hasta el apartamento después de haber sido interceptada por aquel hombre.Sospechó de David, lo maldijo en voz baja. Pero había un detalle que no concordaba, y es que, se supone que el somnífero haría efecto inmediatamente en él.¿Cómo entonces podría ser él, quien la trajo de regreso?Fue a dejarle el desayuno. Ya habían pasado exactamente veinte días desde que ella misma aceptó el reto de cocinar para él.Le preguntó que si había dormido bien y David le respondió que sí, había dormido toda la noche y hasta ese momento venía levantándose.—Es muy raro, mi sueño es muy ligero y anoche me quedé dormido como una piedra.Lamentó. A la vez se disculpó con ella por no estar pendiente desde temprano.—No te preocupes, yo… también me acosté muy temprano y dormí por mucho tiempo.Mintió sin pudor.—¿Sabes qué? Ya estoy harto de que me sirvas solo cereal, te enseñaré a cocinar.—¡Oye, espera! ¿Qué haces arras
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Los días pasaban y Mardeli continuaba yendo al apartamento de su vecino con la excusa de que quería aprender a cocinar.No había vuelto a recibir mensajes amenazantes como aquel, pero aun así tenía miedo.David le ha puesto un alto cada vez que ella se le insinúa, pero ella no descansará hasta hacerlo caer y destruirlo por completo.Es último día de la promesa. Al salir de la universidad le entregó un detalle, diciendo que era su premio por haber aprendido a cocinar en el poco tiempo que se dignó a que le enseñara.Ella muy emocionada lo abrió frente a él, era un oso de peluche, pero con un gorro simulando ser un chef.Realmente le encantó, no lo podía negar.—También te he preparado una sorpresa.Dijo ella.Él frunció el ceño.—No deberías, solo soy tu empleado.Le recordó con amargura.Ella hizo caso omiso. Entró en su apartamento y se preparó para llevar a cabo lo que tanto había planeado.Cocinó por última vez y fue donde el hombre. Él estaba en bóxer, ya que no esperaba que ella
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Al despertar, la chica ya no se encontraba a su lado. David frotó sus ojos, era increíble lo que había acontecido, pero, aún tenía miedo de que la chica malcriada tomara represalias, aunque, fue ella quien inició todo ese desmadre.No sabía cómo lo trataría ella en el momento que tocara llevarla a la universidad. Pues, anteriormente ella había mencionado que solo era un simple chofer y no tenía derecho a meterse en sus asuntos.Mientras tanto, Mardeli sonríe en su habitación por haber conseguido lo que quería.—¡Buenos días, chofer! —saludó ella con indiferencia. —Pasemos de primero por una farmacia, ya sabes lo que necesito—. Dijo, refiriéndose a la pastilla de emergencia.David asintió con la cabeza. Se sintió como un idiota al descubrir que había sido utilizado por una chiquilla que no podía ni limpiarse los mocos por sí sola.—Mardeli…—Señorita para ti.Le aclaró.—Lo que pasó anoche…—Eso fue un error sin importancia, no lo vuelvas a mencionar.Él tragó saliva con dificultad.—N