All Chapters of La niñera virgen y el viudo que no sabe amar : Chapter 201
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Capítulo 199 - Primera Luz
La mansión se despertaba lentamente, como si respirara junto con el sol. Por fuera, los primeros rayos de la mañana atravesaban el cielo, teniéndolo con tonos de oro, rosa y ámbar. Una ligera neblina aún yacía sobre los jardines, cubriendo los campos con una suave capa de bruma que se evapora lentamente bajo el cálido toque de la nueva luz.Dentro de la suite principal, el aire permanecía serenidad. El perfume de lavanda del difusor en la esquina se mezclaba con la frescura del amanecer, creando un aroma delicado, casi acogedor. Las cortinas de lino flotaban suavemente con la brisa que entraba por la ventana abierta, y la luz dorada comenzaba a extenderse por el cuarto, pintando los muebles con sombras cálidas y suaves.Benjamin fue el primero en despertar. El pequeño cuerpo comenzó a moverse en la cuna, al lado de la cama, los brazos regordetes estirándose en el aire, los pequeños dedos cerrando y abriendo como si intentara agarrar un pedacito de sueño. Un pequeño gruñido escapó de s
Capítulo 200 - Suspiros y promesas
La habitación estaba en silencio. Afuera, el canto de los pájaros se mezclaba con el distante sonido del viento atravesando los árboles. La luz dorada de la mañana entraba por las cortinas de lino, creando un juego de sombras suaves sobre las sábanas.Lorenzo cerró la puerta lentamente después de que Giulia, Aurora y Benjamin se fueron. Apoyó su espalda en la madera, soltando un profundo suspiro. Por un momento, se quedó mirando a Isabella desde lejos. Ella estaba de espaldas, recogiendo las almohadas en la cama, el camisón de seda clara cayendo sobre su cuerpo con un movimiento fluido, delicado... e irresistible.Lorenzo sintió el cuerpo entero reaccionar. No era solo deseo, era algo más profundo, más urgente. Se acercó lentamente, hasta que estuvo lo suficientemente cerca para sentir su perfume, una sutil mezcla de vainilla y lavanda.— Finalmente solos... — murmuró, con la voz grave, ronca, cargada de intención.Isabella se detuvo, aún de espaldas, sintiendo su presencia antes inc
Capítulo 201 - Entre espuma, suspiros y promesas
El pasillo estaba sumergido en silencio, interrumpido solo por el sonido rítmico de los pasos de Lorenzo contra el suelo de madera encerado. Cada golpe resonaba como una nota de expectativa, un preludio de lo que estaba por venir. Llevaba a Isabella en sus brazos como si fuera un tesoro raro, su cuerpo pegado al suyo, cálido, suave, frágil y al mismo tiempo lleno de vida. La risa baja que escapaba de sus labios calentaba el aire entre ellos, y la respiración acelerada se mezclaba con el perfume dulce que Lorenzo ya sabía que nunca olvidaría.El pelo rubio de Isabella corría en ondas por su brazo, pegándole a la piel caliente, dejando marcas que ardían como fuego. Cuando atravesaron la puerta, el baño los envolvió como un refugio secreto, un universo privado donde solo existían los dos. La suave luz que entraba por la ventana se filtraba en haces dorados, reflejándose en las húmedas paredes. El perfume de vainilla se mezclaba con el vapor caliente, creando una atmósfera densa, íntima,
Capítulo 202 - Entrega
El calor del agua envolvía los cuerpos como un velo líquido, denso, ahogando al mundo exterior. El sonido de la espuma estallando poco a poco se mezclaba con las respiraciones aceleradas, creando una íntima sinfonía que sólo ellos podían oír. Isabella sentía el corazón martillarse en su pecho, cada latido resonaba en sus oídos como un aviso de que estaba cruzando una línea de la cual no había vuelta atrás.Lorenzo la miraba con esa intensidad que la dejaba sin aire. Sus ojos azules eran puro fuego y posesión, una llama que ardía lentamente, paciente pero insaciable. Ella, a su vez, sentía cada nervio del cuerpo despertado, cada pedazo de piel temblorosa, como si cada centímetro gritara por él.Con una sonrisa maliciosa doblando los labios, Isabella apoyó sus manos sobre sus hombros, sintiendo los músculos firmes bajo sus dedos. Lentamente, se impulsó sobre su cuerpo, acomodándose de forma que lo conectaba completamente a ella. La respiración de ambos se rompió en el mismo instante, co
Capítulo 203 - El refugio y el nuevo comienzo
El agua de la bañera todavía los envolvía como un capullo caliente, pero el mundo parecía demasiado pequeño para contener el deseo que pulsaba entre ellos. Lorenzo acariciaba los húmedos cabellos de Isabella con sus dedos perezosos, cada toque cargado de ternura, pero los ojos azules brillaban con una intensidad que denunciaba algo mucho más voraz.Él la miraba como un hombre que finalmente había encontrado lo que había estado buscando toda su vida y que no estaba dispuesto a renunciar.Con delicadeza, Lorenzo deslizó sus manos por su cintura, la levantó contra su propio cuerpo y se levantó de la bañera, sujetándola en sus brazos. El agua corría en ríos calientes por los dos, cayendo sobre el suelo de mármol, formando pequeños lagos alrededor de sus pies. Isabella ató su cuello, el cuerpo pegado al suyo, sintiendo la fuerza de los músculos que sostienen su peso con naturalidad.— Lorenzo... — susurró, con la voz temblorosa, sus labios tocando su oído.— Shh... — murmuró, frotando su n
Capítulo 204 - Mañana con la familia
El corredor aún conservaba el suave perfume a vainilla del baño, pero ahora el ambiente era otro. Lorenzo e Isabella caminaban lado a lado, de la mano, bajando los escalones de madera que conducían a la cocina. La luz de la mañana entraba por los grandes ventanales, esparciendo un brillo dorado que danzaba sobre el piso.Desde la planta baja ya llegaban los sonidos de la casa despertando: el tintinear de los cubiertos, el aroma irresistible del pan de queso recién horneado, el siseo del café colándose en la cocina.Al llegar al último escalón, ambos se detuvieron por un instante. La escena frente a ellos parecía salida de un cuadro: Maria estaba junto al fogón, sacando una bandeja de galletas; Antonella, con el cabello recogido en un impecable moño, jugaba con el nieto; mientras Aurora besaba los piececitos gorditos de su hermano, y Giulia, recostada en la encimera, bebía su café con una sonrisita… peligrosa.Apenas los ojos de Giulia se posaron sobre ellos, arqueó una ceja, y la sonr
Capítulo 205 - – El Jardín de las Sonrisas
El sol estaba alto en el cielo, derramando un brillo dorado y suave sobre los jardines de la Mansión Vellardi. La luz se filtraba entre las copas de los árboles, creando pequeñas manchas luminosas que danzaban sobre el césped verde, como si la mañana hubiese sido pintada a mano por los dioses. La brisa fresca de primavera traía el perfume dulce de las flores recién plantadas por Isabella y Aurora unos días atrás, mezclado con el aroma distante de tierra húmeda y madera. El canto de los pájaros completaba el escenario perfecto, creando un ambiente que parecía existir fuera del tiempo.Giulia caminaba despacio por el sendero de piedras que atravesaba el jardín, con Benjamin acurrucado en sus brazos. El bebé llevaba un enterito de algodón blanco, con delicados bordados en azul claro, y sus piececitos gorditos y descalzos se balanceaban suavemente con cada paso de la tía. Sus ojitos verdes, tan parecidos a los de la madre, parpadeaban despacio, atentos a cada detalle: los rayos de sol jug
Capítulo 206 - Lazos de Familia
El sol entraba por la gran puerta de vidrio de la sala, iluminando el suelo de mármol y calentando el ambiente con su suave luz. Giulia entró con Benjamin aún dormido en brazos, mientras Aurora caminaba a su lado, sosteniendo con cuidado el pequeño botón de rosa blanca que había encontrado en el jardín. El perfume leve de las flores recién plantadas se mezclaba con el aroma del café que venía de la cocina, creando una atmósfera acogedora y viva.Al ver a su madre sentada en el sofá, Aurora soltó un grito emocionado y soltó la mano de la tía, corriendo hacia Isabella, con los cabellos rubios ondeando en el aire.—¡Mamááá! —exclamó, lanzándose con fuerza a su regazo—. ¡Cuidamos las flores y al Ben! Fui una jardinera perfecta, mamá, ¡igual que dijiste que sería!Isabella rió bajito, sosteniendo a la hija en brazos y cubriendo su carita de besos sonoros, lo que hizo que Aurora estallara en carcajadas.—No lo dudo, mi pequeña jardinera… —respondió Isabella, pasando los dedos por los cabell
Capítulo 207 - Un Regreso al Corazón de la Familia
El sol comenzaba a descender en el horizonte cuando los autos finalmente tomaron el camino de tierra que llevaba a la hacienda de Dona Flora. El sendero, flanqueado por árboles antiguos, exhalaba el aroma característico de la tierra húmeda y de las flores del campo. El viento soplaba suave, trayendo consigo el canto lejano de los pájaros y el susurro de las hojas. A lo lejos, la casona blanca, con ventanas de madera, se erguía imponente, rodeada por un jardín impecable y una amplia galería donde tantas memorias de la familia de Isabella habían sido construidas.En el auto de adelante, Lorenzo conducía con una mano, mientras la otra descansaba sobre la pierna de Isabella, que sonreía al contemplar el paisaje. En el asiento trasero, Aurora casi no lograba quedarse quieta; sus ojitos azules brillaban, y su cuerpo se inclinaba hacia adelante intentando ver la casa que surgía entre los árboles. A su lado, Benjamin, en el portabebé, balbuceaba sonidos inconexos, sacudiendo sus piernas regor
Capítulo 208 - Una Tarde en el Arroyo
El camino hasta el arroyo parecía una invitación.El sol jugaba al escondite entre las hojas, lanzando destellos dorados sobre el suelo. El aire olía a pasto aplastado y a agua corriente, ese aroma limpio que habita los lugares donde la naturaleza respira sin prisa. Lorenzo iba adelante, cargando la bolsa con toallas, protector solar, el flotador de Benjamin y una botella de agua. Colgada del hombro, llevaba una pequeña hamaca de tela para improvisar sombra.Isabella caminaba unos pasos detrás, riendo por algo que Giulia acababa de susurrarle al oído. Beatriz venía del brazo de la amiga, con el cabello recogido en un moño desordenado y un par de sandalias que hacían tac tac sobre la tierra apisonada.Theo equilibraba la cesta de picnic “ligera”, aunque estaba repleta de bizcocho de maíz, frutas y una botella de jugo. Stefano, siempre atento, caminaba observando el sendero, como quien ya memoriza dónde el suelo puede resbalar.Aurora saltaba al lado del padre, tocando cada flor que enc