All Chapters of ¡MI MARIDO NO ACEPTA EL DIVORCIO!: Chapter 71
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C72-¿HUYENDO?
C72-¿HUYENDO?Angelo cruzó el restaurante con pasos decididos. Su corazón latía con fuerza mientras esquivaba meseros y mesas. Aurora ya estaba de pie, recogiendo su bolso.—¿Te vas tan pronto? —preguntó Angelo al llegar a su mesa.Ella lo miró como si acabara de encontrar una cucaracha en su plato.—No es asunto tuyo —respondió intentando pasar a su lado, pero él le cortó el paso.—¿Huyendo?—No, solo quiero respirar aire que no esté contaminado por tu perfume caro y el de tu amiguita.Angelo apretó la mandíbula.—¿Y qué hay de tu cita? ¿El señor sonrisas perfectas se aburrió?—Logan no es aburrido —siseó Aurora—. Es muy divertido para que sepas… no como otros que solo piensan en armas y bombas nucleares.—¿Estás cuestionando mi profesión? —Angelo soltó una risa seca—. Por favor, Aurora, no seas ridícula. Tú misma me dijiste que te gustaba que fuera SEAL.—Eso fue en el pasado —replicó subiendo el tono—. Así que déjame en paz y mejor regresa con ella.Angelo dio un paso más.—Valentin
C73-NADIE HA PASADO POR MI CAMA.
C73-NADIE HA PASADO POR MI CAMA.—¿Recuerdas lo que te dije en el hospital? —preguntó, mirándola directamente a los ojos—. Te advertí que la próxima vez no iba a parar y... esta es la próxima vez, Aurora.El Maserati arrancó con un chirrido de neumáticos y Angelo condujo como si el diablo lo persiguiera, zigzagueando entre el tráfico londinense, tomando curvas cerradas sin reducir la velocidad.Aurora se aferró al asiento, con el corazón latiéndole en la garganta.—¡Estás loco! ¡Nos vas a matar! —gritó cuando Angelo adelantó a un taxi por la derecha con apenas centímetros de margen.—¿Ahora te preocupa morir? —respondió él sin apartar la vista de la carretera—. Hace una hora parecías muy viva coqueteando con ese imbécil.Ella se sujetó al tablero cuando él tomó otra curva a toda velocidad.—¡Baja la velocidad! ¡Por Dios, Angelo!—¿Te asusta la velocidad? —Una sonrisa peligrosa se dibujó en su rostro—. Pensé que te gustaba el riesgo. Al menos eso parecía mientras cenabas con ese tipo.
C74-RAYADURAS AL MASERATI.
C74-RAYADURAS AL MASERATI.El capó frío del Maserati estremeció la piel desnuda de los muslos de Aurora cuando Angelo la sentó sobre él, sus labios aún ardían del beso feroz que acababan de compartir. Él se colocó entre sus piernas, sus cuerpos separados solo por la delgada tela de su vestido y su ropa interior.—Angelo... —jadeó ella, sintiendo su erección presionar contra su centro—. Estamos al aire libre... alguien podría...Él inclinó la cabeza y sus labios rozaron la comisura de su boca, luego su mandíbula, descendiendo por su cuello, mientras sus manos, subían con lentitud por sus muslos, apartando el vestido.—Que miren —murmuró contra su piel—. Que vean, que sepan que este... —una de sus manos se posó, caliente y pesada, sobre el centro de sus bragas de encaje—... este coño perfecto, es mío y lo necesito... como se necesita el aire.Sus manos le arrancaron las bragas con un tirón brutal y el encaje hecho trizas cayó al suelo como basura.Angelo no esperó.Se arrodilló de golpe
C75-NO ESTOY SATISFECHA TODAVÍA
C75-NO ESTOY SATISFECHA TODAVÍAAurora lo miró fijamente desde su posición desmadejada sobre el capó aún caliente del coche. Sus ojos, nublados por el placer anterior, se clavaron en esa polla gruesa y erguida que Angelo acababa de liberar.No había vergüenza en su mirada, solo hambre cruda, descarada, casi desafiante. Se lamió los labios inferiores sin darse cuenta, con las piernas todavía temblorosas y abiertas como una invitación silenciosa.—Ven... —susurró ella, como drogada por el placer y la necesidad—. No me hagas esperar ocho años más.Angelo sonrió con esa media sonrisa peligrosa que siempre la había desarmado y se acercó, colocó una mano grande y caliente en su muslo interno y con la otra guió la cabeza hinchada de su polla hasta rozar apenas la entrada empapada de ella.No entró.Solo presionó, dibujó círculos lentos, resbaladizos, torturándola con la promesa y Aurora arqueó la espalda y soltó un gemido largo, desesperado.—Joder... Angelo...Él empujó un poco más, solo la
C76- HAN SIDO OCHO AÑOS DESPUÉS DE TODO.
C76- HAN SIDO OCHO AÑOS DESPUÉS DE TODO. Al cruzar la puerta del departamento, Angelo no encendió la luz. Empujó a Aurora contra la pared del vestíbulo y sus bocas se encontraron en un beso húmedo y desesperado. Él le arrancó lo que quedaba del vestido, tirando de la tela rasgada hasta que cayó al suelo, mientras ella forcejeaba con los botones de su camisa, los dedos temblando de pura urgencia. No había paciencia, solo una necesidad que los empujaba a comerse vivos. Angelo la levantó con facilidad y ella enredó las piernas alrededor de su cintura, apretándose contra él. La sostuvo allí contra la pared, la dureza de su erección presionando justo donde aún estaba sensible, enviando oleadas de calor por todo su cuerpo. —No he tenido suficiente de este coño delicioso —gruñó entre besos que bajaban por su cuello y mordisqueaba la piel—. Por eso… te voy a follar en todos los rincones de este departamento. Sin preámbulos,
C77-TE AMO TANTO QUE DUELE.
C77-TE AMO TANTO QUE DUELE.Angelo la depositó en el centro de la cama, pero esta vez no se abalanzó. Se quedó de pie al borde, mirándola desnuda bajo la luz tenue de la lámpara de noche. Su erección era imponente y se acarició con lentitud deliberada, sin apartar los ojos de ella ni un segundo.—En el auto fue por pura necesidad, por no poder esperar ni un puto segundo más —confesó—. En la pared, por posesión. En el sofá, fue para verte rendirte por completo… Ahora, aquí, quiero que pidas lo que realmente quieres.Las palabras la golpearon justo donde más dolía y más gustaba.Aurora sintió un calor fresco subirle por el pecho, pero en lugar de rendirse de inmediato, le dieron ganas de provocarlo. Razón por la que se llevó las manos a los pechos, los apretó despacio y lentamente bajó una palma por su abdomen en una caricia lenta y deliberada, viendo cómo los ojos de Angelo seguían cada centímetro del camino con hambre cruda.—¿Y si te digo que quiero que te vayas? —preguntó, desafiant
C78- DIME QUE SIENTES.
C78- DIME QUE SIENTES.Al día siguiente, Aurora sintió un peso cálido a su lado en la cama, el colchón hundido por algo familiar que la hacía sentir atrapada y a salvo al mismo tiempo. Abrió los ojos despacio, y lo primero que vio fue una fotografía enmarcada en la mesita de noche: ella en la secundaria.Parpadeó confundida, con el cerebro aún nublado por el sueño, y entonces notó el brazo que la rodeaba por la cintura, pesado y posesivo.Todo llegó de golpe: la discusión en el restaurante que escaló a gritos contenidos, el sexo caliente y desesperado con Angelo en el auto, en la pared, en el sofá, en la cama, como si ocho años de separación se hubieran evaporado en una noche de piel y gemidos.Ante esto el calor subió a sus mejillas, no exactamente vergüenza, sino ese nudo en el estómago que viene cuando actúas por impulso emocional puro, sin pensar en las consecuencias, como si hubieras roto una promesa que te hiciste a ti misma para no volver a caer.Entonces sintió un beso suave e
C79-TENDRÍAS QUE MATARME.
C79-TENDRÍAS QUE MATARME.Aurora lo siguió al baño, la mano aún entrelazada con la de él. Angelo giró la llave de la ducha, probó el agua con la palma y, cuando estuvo perfecta, la guió bajo el chorro con una mano en la cintura. No hubo palabras al principio, solo el sonido del agua cayendo y sus suspiros mezclándose con el vapor que empezaba a subir.Él tomó el jabón líquido y vertió un poco en la palma, frotándolo hasta hacer espuma y empezó por la espalda de ella, sus manos se deslizaron con una reverencia que la hizo cerrar los ojos, bajó por los hombros, los brazos, trazando cada curva con lentitud y cuando terminó, le pasó el jabón sin decir nada, pero con una mirada que decía:«Ahora tú».Aurora lo tomó y empezó a lavarlo.Sus dedos enjabonados recorrieron el pecho ancho, los pectorales firmes, bajaron por los abdominales marcados que se contraían bajo su toque y siguieron la línea de vello oscuro que llevaba al ombligo y más abajo.El cuerpo de Angelo era el de un SEAL en plena
C80-TE AMADO DESDE MUCHO ANTES.
C80-TE AMADO DESDE MUCHO ANTES.Permanecieron abrazados bajo la ducha hasta que el agua comenzó a enfriarse. Angelo cerró la llave y tomó una toalla grande y con movimientos suaves, envolvió a Aurora primero, secando con cuidado cada parte de su cuerpo. Sus manos, que minutos antes la habían llevado al límite con pasión desenfrenada, ahora la trataban como si fuera de cristal.—Ven —dijo, tomándola de la mano después de haberse puesto una toalla en la cintura—. Es hora de que veas.Aurora lo siguió, desconcertada pero intrigada. El departamento, que apenas había visto al llegar, parecía diferente ahora, como si cada rincón guardara secretos que estaban a punto de revelarse. Angelo la condujo hasta la habitación principal y abrió la puerta del vestidor y ella se quedó sin aliento.La mitad del armario estaba llena de ropa de mujer. Había vestidos, blusas, pantalones, todos perfectamente ordenados por color y estación y sorprendentemente todos de su talla.—¿Qué es esto? —preguntó, toca
C81-FURIA PROTECTORA.
C81-FURIA PROTECTORA. —¿Qué anuncio, papi? —preguntó Angela, aferrándose al cuello de su padre. Angelo le besó la frente y le guiñó un ojo. —Calma, cariño... ya lo sabrás. La abuela se puso de pie con ayuda de su bastón y los miró a ambos. —Bueno, desde que no están matándose, supongo que son buenas noticias. Los escucho. Angelo miró a su abuela, luego a William y finalmente a Jimena. Y soltó una sonrisa segura mientras tomaba la mano de Aurora. —La separación ha terminado —anunció sin rodeos—. Aurora y yo hemos decidido estar juntos. Tenemos una hija maravillosa y vamos a construir nuestra vida como familia. Las reacciones fueron inmediatas. La abuela abrió los ojos con genuina felicidad, una sonrisa amplia transformando su rostro cansado, William saltó de alegría y corrió hacia su tío. —¡Genial! —exclamó el niño—. Angela no estará más triste. ¡Sus papás están juntos! Mientras tanto, Jimena quien permaneció inmóvil junto a la mesa del té. Su rostro mantuvo una ex