All Chapters of ¡MI MARIDO NO ACEPTA EL DIVORCIO!: Chapter 61
- Chapter 70
117 chapters
C62- ME AMAS.
C62- ME AMAS.Angelo no la llevó lejos, solo hasta un pasillo más estrecho, con una ventana al fondo y el ruido del hospital amortiguado, como si el mundo hubiera decidido darles un poco de privacidad para destrozarse mutuamente. La empujó suavemente contra la pared, acorralándola sin tocarla, su cuerpo a centímetros del suyo y la respiración agitada mezclándose en el aire cargado de electricidad producto de su cercanía.—Ocho años —pronunció—. Ocho malditos años sin saber que tenía una hija.El rostro de Angelo, tallado en granito y furia contenida, se transformó en una máscara de dolor tan crudo que Aurora tuvo que apartar la mirada, porque sus ojos azules ardían con una intensidad que parecía querer consumirla.—Mírame cuando te hablo —exigió—. Me debes al menos eso.Ella levantó la mirada, desafiante a pesar del temblor que recorría su cuerpo.—¿Yo? —respondió con una risa quebrada—. ¿Y tú? ¿Tú no tienes culpa, responsabilidad en todo esto? Me despediste de tu vida como si fuera u
C63-ME GUSTA MI FAMILIA.
C63-ME GUSTA MI FAMILIA.La heladería estaba llena de colores y ruido suave, Angela se sentó en la silla balanceando las piernas, con un helado enorme frente a ella, mientras Adelina la miraba como si acabara de encontrar un tesoro que no sabía que había perdido.—Eres una cosita bella —dijo la anciana, acariciándole el cabello con cuidado—. Mírala nada más... perfecta.Angela sonrió con la boca manchada de chocolate.—También soy inteligente, saco puros "A" —comentó muy seria—. Aunque mamá dice que hablo mucho.Adelina soltó una risa baja y orgullosa.—Eso lo sacaste de los dos —respondió.Angela la observaba desde su asiento, con el corazón apretado y lleno a la vez. Por primera vez no se sentía sola, por primera vez, estaba rodeada de algo que se parecía mucho a una familia.Adelina giró entonces la cabeza hacia Mike.—¿Y tú quién eres, joven del hielo eterno en la nariz?Mike enderezó la espalda con la compresa en la nariz.—Mike. Amigo de Aurora. —extendió la mano— Estudiamos jun
C64-LA PRINCESA DE LA CASA.
C64-LA PRINCESA DE LA CASA.La tarde caía lenta sobre la mansión Russo, fría y perfecta como siempre. Y en el segundo piso, detrás de un pesado cortinaje de terciopelo, Jimena observaba; sus dedos, con las uñas pintadas de un rojo oscuro impecable, se clavaban en la tela.Angelo había ordenado que todos estuvieran presentes a las seis. Un anuncio importante, había dicho; al principio no entendió, pero luego pensó lo impensable.¿Aurora y él se habían reconciliado?La sola idea la hizo tensar la mandíbula.Entonces el auto se detuvo frente a la entrada y Jimena se inclinó un poco más.Angelo bajó primero, su postura seguía siendo dura, controlada, pero había algo distinto en su mirada, una luz que no estaba antes; él abrió la puerta trasera con un cuidado casi reverente y de ahí salió una niña.Ocho años, usando un vestido azul sencillo y una mochila con forma de corazón.Jimena frunció el ceño.¿Quién era esa niña? ¿Algún gesto caritativo de su cuñado?Pero entonces lo vio inclinarse,
C65-UN SECRETO SUCIO.
C65-UN SECRETO SUCIO.Después de cenar, Angela habló con su mamá por teléfono sentada en un sillón enorme donde sus pies no tocaban el suelo. Aurora le repitió al menos diez veces que la llamara si algo pasaba, que no dudara, que a cualquier hora.Su voz sonaba tensa, como si estuviera conteniendo el aire.—Mami, estoy bien —dijo Angela, muy segura—. La casa de mi papi es muy grande... y huele rico y la abuela dice cosas chistosas.Aurora cerró los ojos al otro lado de la línea y sonrió, por primera vez en horas.—¿De verdad estás bien, amor?—Sí —respondió ella—. William me prestó sus juguetes y mi papi me mostró mi nueva habitación. Me gusta aquí.Aurora respiró hondo.—Me alegra, mi vida —susurró—. Descansa. Te amo, ¿sí? Mamá te ama.—Yo más, mami. Buenas noches.Cuando colgó, Aurora se quedó mirando la pantalla unos segundos, con el corazón apretado, pero en paz.Porque sabía que eso era lo correcto, aunque doliera.En el ala oeste, Angelo había mandado preparar una suite para Ang
C66-MAMÁ NO DIGAS MENTIRAS
C66-MAMÁ NO DIGAS MENTIRAS Jimena se giró rápido, su cuerpo tenso como un resorte. Vio a William en la puerta, y por un segundo, el alivio la invadió; William entró al cuarto con pasos decididos, a pesar de sus ocho años y se paró al lado de Angela, como un príncipe protegiendo a alguien en apuros.—Mamá, ¿por qué dijiste eso?Jimena sintió un nudo en el estómago; estaba en un aprieto, con su propio hijo cuestionándola delante de la niña.—¡William! Cariño... esta niña... estaba diciendo unas cosas terribles sobre mí. ¡Está muy confundida! Yo solo se lo dije para asustarla...Angela quedó atónita, acababa de ser atacada y ahora su agresora estaba actuando como si ella fuera la problemática.Miró a William, buscando en él la verdad.—No es cierto —le dijo a su primo, con la voz temblorosa.Jimena, viendo la duda en su hijo, se arrodilló, poniéndose físicamente a su altura y le sonrió acariciando su cabello.—William, tú sabes cómo es mamá, ¿verdad? Jamás le haría daño a una niña. Pero
C67-¿TÚ QUIERES A MAMÁ?
C67-¿TÚ QUIERES A MAMÁ? Después de esa noche, las salidas entre Angelo y su hija se volvieron frecuentes. No eran grandes planes ni gestos para impresionar. Eran tardes simples, helados después de clases, paseos cortos, risas que antes no existían y en todo ese tiempo, Aurora se mantuvo al margen.Al principio le costó más de lo que quiso admitir, pero con los días se volvió llevadero. Porque ver sonreír a Angela le llenaba el pecho y valía la pena.Sin embargo, no vio venir lo que estaba por cambiar.Era sábado y el sol caía limpio sobre el Jardín de los Suspiros. Angelo siempre de traje, siempre apurado, ese día estaba en jeans y camiseta, arrodillado en el césped, armando un molino de viento de plástico con una seriedad absoluta. Mientras tanto, Angela corría detrás de unas palomas, riendo, con el cabello largo moviéndose de un lado a otro.Angelo levantó la vista y se quedó mirándola.—Ocho años —murmuró—. Ocho cumpleaños... ocho primeros días de clase.Apretó el molino entre los
C68-TIENES QUE LUCHAR POR PAPÁ.
C68-TIENES QUE LUCHAR POR PAPÁ.—¡Angelo Russo! ¿De rodillas en la tierra? El mundo financiero no lo creería.Angelo se giró y frente a él estaba una mujer alta, rubia, de rasgos perfectos, vestida con ropa deportiva que no parecía pensada para ensuciarse.Era Valentina Sforza.Y caminaba como si el parque fuera una pasarela. Sus ojos verdes se detuvieron primero en él, con interés abierto, y luego bajaron hasta Angela.—Oh... —sonrió—. Qué cosita tan preciosa.Se acercó y le pellizcó suavemente las mejillas. Angela frunció el ceño y dio un paso atrás, claramente molesta, pero Valentina no lo notó.—¿Es tu sobrina?Angelo se puso de pie y sonrió, sorprendido de verla.—Valentina... —dijo—. Ha pasado tiempo.No se veían desde un evento relacionado con los SEAL, años atrás. Ella era hija de un general y siempre se habían llevado bien. Se entendían y por supuesto se respetaban.—Demasiado —respondió ella—. Pero mírate... —lo recorrió con la mirada—. Después de ver tu parte ruda, me encan
C69-UNA RUBIA EN LA ECUACIÓN.
C69-UNA RUBIA EN LA ECUACIÓN.Aurora suspiró, intentando encontrar las palabras adecuadas para explicarle a su hija una situación que ni ella misma quería enfrentar.—Mira, cariño, es normal que tu papá conozca a otras mujeres —dijo con voz controlada, aunque cada palabra le quemaba la garganta—. Han pasado muchos años desde que...—¡No! —la interrumpió Angela con firmeza—. No quiero a otra señora. Te quiero a ti. Papá y tú se quieren. Y cuando él habla de ti, sus ojos brillan, la señora rubia no hace que sus ojos brillen.Aurora sintió un nudo en la garganta.«¿Los ojos de Angelo brillaban cuando hablaba de ella?»Sin darse cuenta esto la emocionó.—Angela, tengo que colgar ahora. —mintió, necesitando un momento para procesar todo esto—. Tengo una reunión importante.—Está bien, mami —respondió la niña con voz dulce—. Te mando un beso grande como una casa. Y recuerda, eres más bonita que la rubia. Mucho más.—Te amo, mi pequeña —susurró Aurora antes de colgar.Dejó el teléfono sobre
C70-NO SABIA QUE TE HABÍAS DIVORCIADO.
C70-NO SABIA QUE TE HABÍAS DIVORCIADO.El invernadero privado en los terrenos de la casa señorial que perteneció a la familia de Saenz, estaba sumido en un silencio inquietante.Jimena caminaba nerviosa entre los helechos mustios y las orquídeas moribundas. Sus dedos rozaban las hojas amarillentas mientras sus ojos revisaban constantemente el reloj.El sonido de la puerta trasera abriéndose la hizo detenerse en seco.Una silueta alta se deslizó dentro del invernadero y el rostro del hombre permanecía frío, pero su traje caro y sus manos enguantadas delataban su posición. En cuanto lo vio, la transformación en Jimena fue instantánea. La máscara de víctima dulce y frágil que mostraba al mundo se desvaneció, revelando a una mujer fría y calculadora.—¿Está progresando? —preguntó el hombre directo y con impaciencia—. ¿La otra está fuera de la foto?Jimena cruzó los brazos y torció la boca en una mueca de disgusto.—Aurora es más dura de lo que pensé —respondió con frialdad—. Y Angelo la p
C71-AHORA O NUNCA.
C71-AHORA O NUNCA.—No estamos divorciados —respondió Angelo secamente—. Estamos... separados, pero no por mucho…Los ojos de Valentina se abrieron con sorpresa.Angelo siempre había sido importante para ella. Le gustaba, claro, ¿a quién no? Era guapo, poderoso y tenía ese aire de seguridad que hacía que cualquier mujer se derritiera.Pero Valentina no era del tipo que forzaría algo que no podía ser.—Interesante —comentó, girando su copa entre los dedos—. Parece que ella también está en una cena... amigable con ese hombre guapo.Angelo apretó la mandíbula y sus ojos se oscurecieron al mirar a Logan.—¿Ese tipo? —soltó con desdén—. Es un imbécil aburrido que probablemente le está contando cuántas vueltas dio hoy en su coche.Valentina soltó una carcajada que hizo que varias cabezas se giraran.—A ver, déjame ver si acierto... —dijo, tomando un sorbo de vino—. Tú no quieres divorciarte, pero ella sí. Y... estás seguro de que aún hay algo que puede encenderse, ¿verdad? Que extraño de tu