All Chapters of UN HEREDERO ENTRE NOSOTROS: Chapter 21
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CAPÍTULO 20. Gritos y silencios
—¡Hale! —gritó Mark por enésima vez, caminando de un lado a otro de su oficina como un animal enjaulado—. ¡Señorita Hale, respóndame!El teléfono seguía en altavoz sobre el escritorio, emitiendo solo un silencio pesado que le estaba empezando a oprimir el pecho. Mark no recordaba la última vez que había sentido algo así: esa mezcla de urgencia, impotencia y una rabia que no encontraba a quién culpar. Se pasó una mano por el cabello, desordenándolo por completo, y miró hacia la puerta justo cuando Joel apareció, alertado por los gritos que ya se escuchaban en medio piso.—¿Qué le pasó? —preguntó Joel adelantándose apresurado.—¡No responde! —exclamó Mark, señalando el teléfono como si fuera culpable de algo—. Estábamos hablando y… se cayó. Escuché un golpe. ¡Un golpe, Joel! ¡Algo tuvo que pasarle!Su voz no era la del CEO implacable al que todos conocían, sino la de un hombre al que se le había escapado el control de las manos, y su mejor amigo lo notó de inmediato.—Voy a Recursos Hum
CAPÍTULO 21. Coincidencias peligrosas
La puerta se abrió en ese momento y Joel asomó medio cuerpo con cara de susto.—¡¿Fuiste a China a buscar el expediente de la señorita Hale?! —le gritó Mark apenas lo vio, porque aquella impotencia tenía que soltarla con alguien y con ella no podía—. ¡Ya no hace falta, está bien!Joel alzó las cejas, sorprendido, y con un movimiento rápido escondió la carpeta que llevaba en la mano detrás de la espalda antes de que él la viera.—Recursos Humanos tiene que pedir el expediente a la sucursal —dijo con naturalidad—. No es tan sencillo, me prometieron mandarlo lo más pronto posible.—Bueno sí… que lo manden de todos modos, pero ya despertó, se desmayó por un bajón de azúcar o algo.Pero la verdad era que Mark estaba más pálido que si se le hubiera atravesado de nuevo el fantasma de Heidi. Así que joel disimuló mientras se sentaba frente al escritorio, cruzando las piernas con calma estudiada.—Oye… solo por curiosidad…. háblame más de esa señorita Hale.Y la pregunta podía parecer totalmen
CAPÍTULO 22. Dos mujeres, una noche
Mark lo miró como si acabara de decir una estupidez monumental.—No es así —respondió de inmediato—. Solo… ¡disfrutamos pelearnos! Y estoy pensando en reclutarla para la empresa central, de verdad es buena en su trabajo… ¡pero nada más!—Claro —replicó Joel—. Peleas terapéuticas.—Además —añadió Mark, desviando la mirada— sabes tengo que concentrarme en encontrar a Lauren.Joel se tensó apenas, sintiendo como si el expediente que se había metido en el saco le quemara.—¿A Lauren? ¿Sigues pensando en ella?—¡Claro que sigo pensando en ella! —exclamó Mark como si fuera lo más obvio del mundo—. Tengo que saber si está embarazada o no. ¿Recuerdas? ¿El heredero? ¿La razón de las citas? ¡Concéntrate, maldit@ sea, no puedo pensar en todo yo.—Sí, perdón —carraspeó Joel—. Supongo que ha pasado un tiempo y ella seguramente ya debería saber si está… embarazada. —Los ojos de Joel se abrieron como platos al darse cuenta de las posibilidades—. Oye, ¿y la señorita Hale… seguro que solo fue el azúca
CAPÍTULO 23. Una conversación demasiado íntima
—¿Quieres honestidad? —Mark frunció el ceño un poco pensativo—. Pues la verdad es que sí das un poco de miedo. No le tienes miedo al hombre que paga tu salario, así que obviamente estás un poco ida de la cabeza. Cuando pienso en ti me imagino que me pones a hacer sentadillas con una tetera con agua hirviendo en la cabeza o algo así.—¿Así de sádica me ve?—¡Así de sádica te veo! —suspiró Mark—. Pero de cualquier manera es un evento importante y no quiero que vengas por obligación si te sientes mal.—Precisamente por eso quiero ir —replicó ella sin dudar—. Porque es un evento importante. No todos los días se ve cómo se cierra una fusión empresarial desde dentro… —Pero luego frunció el ceño, procesando lo que acababa de decir—. Un momento… —añadió—. ¿Por qué me invitaría a un evento tan importante si yo solo trabajo en una sucursal afiliada?Mark soltó una breve risa nasal, casi imperceptible.—Subestimas el trabajo que haces —dijo con seguridad—. Además, ese día no podré pelearme con n
CAPÍTULO 24. Una invitación personal
Mark negó con la cabeza, divertido. Aquella mujer tenía la extraña capacidad de descolocarlo en cualquier momento, y eso era mucho decir.—¿Sabes qué? Voy a hacer algo mejor que eso —dijo con absoluta seguridad—. Voy a ofrecerte un puesto nuevo.Lauren se quedó en silencio un segundo. El corazón le dio un salto traicionero, pero enseguida lo controló, porque ya había aprendido a no celebrar antes de tiempo.“¿El nuevo puesto Incluye un látigo con el que pueda pegarte?” preguntó. “Porque si no, no me interesa”.Mark se echó a reír de verdad. No una risa contenida ni educada, sino una carcajada abierta que le sacudió el pecho. Se inclinó hacia adelante, apoyando ambas manos en el escritorio, sorprendido de sí mismo.Y del otro lado de la línea, Lauren sonrió despacio. Jamás había escuchado al ogro del jefe supremo reírse así. No sonaba peligroso. No sonaba arrogante. Sonaba… humano, y eso la desconcertó más de lo que quería admitir.—Definitivamente eres un caso serio —dijo Mark cuando
CAPÍTULO 25. Un jefe ogro supremo
Al día siguiente, el departamento de Ava parecía un pequeño campo de batalla textil. Vestidos colgados de las puertas, zapatos desperdigados por el suelo, maquillaje sobre la mesa del comedor y música sonando de fondo a un volumen indecente.—¡El rojo, el rojo! Nada de negro, blanco ni sobrio. Necesitas ser una femme fatale para pelear con tu jefe esta noche —dijo Ava, sosteniendo un vestido frente a ella.—Pero dijo que no va a pelear conmigo —respondió Lauren desde el dormitorio—. En teoría.—En teoría —repitió Ava con ironía.Lauren salió con el vestido rojo puesto y Ava se quedó en silencio un segundo. El color le quedaba perfecto, marcándole la cintura y cayendo con elegancia hasta las piernas. No era exagerado ni tímido. Era… seguro.—Bueno —dijo su amiga al fin—. Si no estás embarazada, al menos estás peligrosamente guapa. Tu jefe hoy se va a pelar pero con todos los demás, ¡por ti!Lauren se miró en el espejo, girando un poco.—¿Es raro que últimamente me sienta más como yo mi
CAPÍTULO 26. Un escape... fallido
Lauren sintió que el aire desaparecía de repente. No fue una metáfora elegante ni un pensamiento profundo; fue literal. El pecho se le quedó rígido, la lengua se le pegó al paladar y la saliva se volvió inútil mientras observaba al hombre del traje blanco con corbata roja al otro lado del salón. Su cerebro intentaba unir piezas que no querían encajar, como si alguien hubiera mezclado dos rompecabezas distintos solo para burlarse de ella.¡Su jefe…!¡El señor Ellison…!¡Era Mark!¡Mark!¡El Mark del vibrador y el sexo salvaje y la v…”—¡Joder! —se le escapó sin darse cuenta, llevándose la mano a la boca como si pudiera contener la realidad—. No, no, no, no…¿Aquello era real o el universo la odiaba profundamente?Del otro lado del salón, Mark seguía buscándola con la mirada, con una sonrisa peligrosa mientras estaba completamente ajeno al terremoto interno que acababa de provocar. Su postura relajada, segura, contrastaba de manera terrible con el caos que Lauren sentía en el estómago.
CAPÍTULO 27. Insultos acumulados
Lauren se giró lentamente, como si su cuerpo necesitara unos segundos extra para aceptar lo que sus ojos ya habían visto. Nolan estaba allí, de pie frente a ella, implacable en su traje oscuro, con esa expresión de suficiencia que conocía demasiado bien: La misma postura recta, el mentón apenas elevado, la seguridad impostada de quien siempre había creído que el mundo le debía obediencia. Por un instante, el ruido del salón se volvió un zumbido lejano y Lauren sintió que la confusión le subía por la espalda como un escalofrío incómodo.—¿Nolan…? —murmuró, frunciendo el ceño—. ¿Qué… qué fusión?Ava dio un paso al frente de manera casi instintiva, con el cuerpo tenso y los labios apretados, claramente lista para saltarle al cuello y decirle todo lo que llevaba años acumulando en forma de insultos bien escogidos. Sin embargo, su amiga levantó una mano sin mirarla, pidiéndole que se detuviera. Necesitaba entender algo antes de reaccionar. Algo importante.—Espera —dijo, clavando los ojo
CAPÍTULO 28. Consecuencias
Nolan dio un paso adelante con el cuerpo tenso y el gesto torcido por la rabia. El movimiento fue rápido, casi instintivo, y durante un segundo pareció tener la intención real de golpearla. Pero Lauren no retrocedió. Alzó la barbilla y lo miró de frente, con una calma que hasta a Ava la tenía tan orgullosa como sorprendida.—Ese es tu problema —dijo sin que la voz le temblara—. El problema de hombres como tú, que no soportan que alguien los desprecie exactamente como se merecen.Nolan apretó la mandíbula, sus manos se cerraron en puños, y por un instante pareció debatirse entre la imagen pública y el impulso primitivo.—¡No sabes con quién te estás metiendo!Lauren ladeó la cabeza, casi aburrida.—Tuve ocho años para aprenderlo y la verdad es que me importa muy poco. Lo mismo que tu fusión, tus negocios y tu patético ego —replicó y se dio la vuelta con la intención clara de marcharse, pero no alcanzó a dar dos pasos.Nolan la agarró del brazo con fuerza, y sus dedos se clavaron sin d
CAPÍTULO 29. A la vista de todos
Mark estaba junto a la puerta de salida, como si le hubieran echado atrás al Cancerbero… o tuviera sus mismas pulgas.—¿Alguna señal de la señorita Hale? —preguntó sin volverse a uno de los empleados que rondaban la entrada.El hombre se acercó un poco más, consciente de que se estaba desesperando alguien que no solía esperar por nadie.—Aún no, señor —respondió con educación—. Pero… hay algo que debería saber.Mark giró apenas la cabeza. El gesto fue mínimo, pero suficiente para que el empleado se pusiera más rígido.—¿Qué ocurre?—Bueno… al parecer hay un pequeño problema con su socio.Mark apretó la mandíbula. No le gustaba la palabra “problema” aplicada a una gala que había costado miles de dólares y meses de negociaciones. Aquella noche no debía haber sorpresas, ni improvisaciones, ni egos fuera de control.—¿Por qué lo dices?—El señor Rockham está haciendo una… pequeña escena al otro lado del salón.Antes de que Mark pudiera responder, Joel apareció a su lado con una expresión