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MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 52. El descubrimiento de una asesina.
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 52. El descubrimiento de una asesina.Camilo se quedó paralizado frente a la puerta como si alguien le hubiera dado un golpe directo en el rostro. El aire pareció desaparecer de sus pulmones y por un instante sintió que el mundo giraba demasiado rápido. No podía creer lo que estaba escuchando, pero las voces dentro del salón continuaban, claras, relajadas, ajenas al terremoto que provocaban del otro lado.—Sabía que Camilo iba a ceder finalmente —decía Brenda con una seguridad escalofriante—. No puede evitar ser un buen hijo. Se hace el rebelde pero el corazón lo traiciona. Solo bastó llorarle un par de veces con lo de la enfermedad del corazón para volver a convertirme en su prioridad. Y claro… ninguna mujer iba a poder soportar algo así.Las palabras se clavaron en él como agujas, y sintió que los dedos se le entumecían alrededor del periódico que llevaba enrollado en la mano.Dentro del salón, Stacy soltó una risa suave, cargada de burla.—Es verdad —dijo
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 51. Un salón de prueba de vestidos
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 51. Un salón de prueba de vestidos—Ya vi lo que salió en las noticias —dijo Henry enseñándole la portada—. Y te juro que no me esperaba algo así.Camilo apenas lo miró. Sus ojos estaban oscuros, cansados, pero llenos de una determinación que Henry no había visto en mucho tiempo.—Bueno, sé que has esperado mucho para decirme “te lo dije”, así que ya puedes decírmelo —refunfuñó él echando a andar y Henry se giró sobre sus pasos y lo acompañó.—Te lo diría pero siento que me estoy perdiendo una parte crucial dentro de la información. ¿Exactamente en qué fue lo que acerté? —preguntó y Camilo hizo una mueca de molestia sin poder evitarlo.—Fue mi madre —respondió con voz baja y ronca—. Ella pagó por esa portada, ella me tendió esa trampa y voy a resolverlo ahora mismo.Henry asintió despacio, evaluándolo.—Está bien, voy contigo —dijo mientras entraban en el ascensor y pulsaban el botón del estacionamiento—. Pero antes… piensa bien lo que vas a hacer. Y sobre
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 50. Un hombre ciego
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 50. Un hombre ciegoCamilo miró a Seija como si la estuviera viendo por primera vez. Tenía el periódico todavía arrugado entre las manos, pero ya no lo estaba mirando la foto que comprometía el resto de su destino, sino a ella, buscando algo que quizá llevaba demasiado tiempo ignorando.—¿De verdad he sido tan ciego? —preguntó, con una mezcla dolorosa de incredulidad y cansancio.Seija rodeó el escritorio y se acercó despacio. Sus pasos fueron firmes, pero en su expresión también había una sombra de agotamiento.—Sí —respondió con un suspiro largo—. Y no te lo digo con rabia, Camilo. Te lo digo con la misma sinceridad con que le diría sus verdades a Rebecca. Pero supongo que ninguno de los dos me escuchó a tiempo.Él bajó la mirada mientras su mandíbula se tensaba.—No pensé que…—Ese es el problema —lo interrumpió ella con suavidad—. Nunca pensaste que las cosas podían ser tan simples como en realidad son.Camilo se golpeó una mano con el periódico como si
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 49. Una trampa perfecta
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 49. Una trampa perfectaSeija lo miró durante unos segundos que parecieron eternos antes de hablar. Su expresión era tranquila, casi fría, pero en sus ojos había una claridad que Camilo no había visto nunca.—Cásate con Stacy —dijo al fin y las palabras le golpearon en el pecho como un puñetazo seco.Camilo retrocedió un paso, incapaz de ocultar el dolor que le cruzó el rostro, y por primera vez comprendió que ella ya no estaba discutiendo… estaba cerrando una puerta.—¿Es mucho pedir que confíes en mí una última vez? —preguntó con la voz baja, ronca, y Seija asintió despacio.—Sí. Es mucho pedir —respondió apoyándose en el borde del escritorio y cruzándose de brazos—. Las pendejadas son para los adolescentes, Camilo. Después de los treinta nadie tiene derecho a pedir segundas oportunidades. Tú eres muy inteligente para aconsejar a otros, para decirle a todo el mundo qué debería hacer… pero en tu propia vida ni siquiera sabes a quién tienes que proteger.Cam
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 48. Un hombre cómodo
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 48. Un hombre cómodoCamilo salió de la recepción con el corazón latiéndole tan fuerte que apenas podía escuchar el ruido de la calle. No podía creer que todo hubiera terminado en esa escena absurda, en ese brindis ridículo donde parecía que lo estaban empujando a casarse con Stacy como si fuera un premio de consolación.—No puede estar pasando esto —murmuró, más para sí mismo que para nadie.Pero Henry, a su lado, era el encargado de mantener la cabeza fría.—¿Vas a huir así nada más? —preguntó con tono serio.—Me largo a mi departamento —respondió Camilo, sin mirarlo—. Ya veré cómo arreglo este desastre.—Arrastrándote —suspiró Henry—. Esa es la única manera, porque te guste o no, Seija tiene razón en algo. A tu madre no le importa lo que tú quieres… Brenda solo quiere casarte con Stacy. Y más vale que empieces a preguntarte por qué está tan terca justo con eso, porque la rodean decenas de mujeres mejores que esa muchachita descerebrada, y aun así esa es
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 47. Solo una boda
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 47. Solo una bodaCuando Seija levantó la copa y brindó con aquella sonrisa implacable, el salón entero reaccionó como si hubiera recibido una orden silenciosa. Las copas tintinearon, la gente aplaudió y los murmullos emocionados llenaron el aire. Pero lo que sin dudas sorprendió a Camilo fue que su madre fue la primera en alzar su copa con entusiasmo, visiblemente conmovida, y hasta dio un pequeño aplauso que resonó más alto de lo esperado.—¡Por los novios! —exclamó con brillo en los ojos, mirando a Stacy con aprobación.El aturdimiento lo hizo tardar un segundo en reaccionar. Bajó la copa de su madre con rapidez, sujetándole la muñeca con cuidado pero con firmeza.—¿Qué haces? —preguntó, confundido—. ¿Cómo puedes brindar por esto?Brenda parpadeó, como si la pregunta le resultara absurda.—No te pongas así, hijo —dijo con suavidad—. Solo estoy feliz de que Seija entendiera las cosas. Al final todos queremos lo mejor para ti… y aunque siempre te has negado

Reader Comments
Llegó el día del reencuentro xq los dos se deben una charla de lo que no se dijeron antes
así que ya pasaron los dos años y esta de vuelta ....
Bueno a mi me encantó vea que yo juzgando al camilo y la gusaracha fue la seija que se fue sin decir nada le viera cantado sus verdades
me parece absurdo q vuelvan al principio de algo q ya paso en los primeros capitulos