Capítulo 560
Author: Solange Cardot
En ese instante, los ojos de Camila se llenaron de lágrimas, y miró a Mateo con una cara de víctima total, dolida y desconcertada.

—Mateo, ¿qué te pasa? ¿Dije algo que no debía? Solo pensé que, como se abrazaron así, tú y mi hermano... pensé que quizá...

—¡Aurorita! —gritó mi hermano mientras corría hacia mí.

Y justo en ese momento, cuando estaba inventando más cosas sobre mí y Javier, Camila se lanzó directo al pecho de Mateo.

Mateo estaba a punto de apartarla, pero ella se llevó la mano al pec
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  • Capítulo 1892

    Para esas alturas, ya lo había entendido casi todo.Eso que él llamaba "decir la verdad" no era más que un intento de sacarme si la señorita Alma tenía o no intenciones escondidas contra él.La pregunta inicial, qué propósito tenía yo al quedarme junto a la señorita Alma, no era más que un anzuelo.En apariencia, fingía preocuparse por ella.En realidad, solo estaba preparando el terreno para lo que vendría después, mientras reforzaba su imagen de tío bueno y protector.Qué viejo astuto, tan bien disfrazado.El látigo cubierto de puntas seguía moviéndose frente a mis ojos.Cuanto más amable era la sonrisa del señor Felipe, más miedo me daba.El sudor me resbalaba por la espalda, empapando la tela fina de mi ropa, que se me pegaba al cuerpo con una sensación incómoda que me recorría entera."¿Qué debía hacer ahora?"Si admitía que la señorita Alma tenía la más mínima desconfianza hacia él, no solo yo, sino ella misma sería eliminada en silencio por el señor Felipe.Pero si insistía con

  • Capítulo 1891

    Cuando el señor Felipe terminó de hablar, Darío gritó con exageración.Estaba furioso y se le notaban las ganas de matar, como si deseara sacar de inmediato a mi marido y hacerlo pedazos con sus propias manos.El señor Felipe se volteó para mirarlo y sonrió con esa amabilidad que daba miedo y ponía la piel de gallina.—No te impacientes —dijo con un tono casi paternal—. Más adelante sacaremos a su marido, y entonces podrás hacer con él lo que quieras. Igual que… cuando Alma torturó a ese hombre que la engañó.Cuando dijo la última frase, algo cruzó por los ojos de Ricardo. Fue tan rápido que casi pareció una ilusión.Yo miré al señor Felipe, aterrada.Así que ya lo sabía todo.Pero… ¿cómo sabía que Mateo también se había infiltrado en esta propiedad?El hecho de que Mateo hubiera entrado al recinto para buscarme solo lo sabían Waylon, Henry, la señorita Alma y el señor Pedro.Ninguno de ellos se lo habría contado jamás al señor Felipe.No…No era cierto.Había alguien más.Jeison.Casi

  • Capítulo 1890

    El señor Felipe no dijo nada durante un buen rato; solo fumó su puro con ese aire misterioso.Yo tenía el pecho apretado. Por un lado, me daba miedo que me torturara; por otro, que me entregara a ese patán de Darío.No sabía qué quería preguntarme.Ese silencio tan largo era una tortura en sí mismo.Después de un buen rato, el señor Felipe se levantó y caminó hacia mí. Al mismo tiempo, Darío también se acercó.El señor Felipe le lanzó una mirada y dijo, con una sonrisa malintencionada:—¿Qué pasa? ¿Te preocupa que yo haga algo con ella?—¡Cómo cree! —respondió Darío, ronco—. Solo me da miedo que esta zorra le dé una patada por sorpresa. Hace un momento casi me patea.—Ja, ja… —intervino Ricardo sonriendo—. El señor Felipe no es como tú. Con esas prisas tuyas, cualquier mujer acabaría dándote una patada.Esta vez Darío no respondió. Se quedó quieto, mirándome, sin volver a acercarse.El señor Felipe lo observó y dijo con tono amable:—Tranquilo. No es fácil que te encapriches de una muj

  • Capítulo 1889

    Después de un instante de desconcierto, el señor Felipe se rio fuerte.—Mírame… de verdad me estoy haciendo viejo. No ha pasado tanto tiempo y ya me confundo.—¿Cómo que viejo, señor Felipe? —dijo Darío rápidamente para halagarlo—. Usted se ve más joven que nosotros. Además, eso fue hace cinco años; es normal equivocarse, ja, ja, ja.El señor Felipe volvió a mirarlo; lo que fuera que pasaba por su mente pareció calmarse un poco.Luego, me miró a mí.No importaba lo amable que pareciera: cuando me observaba, esa mirada penetrante me hacía saltar el corazón.Con la voz temblorosa, rápidamente saludé:—Señor Felipe… es un honor conocerlo. Es incluso más imponente y distinguido de lo que imaginaba. Con solo sentarse ahí, tiene un aire de rey que impone respeto.—¡Ja, ja, ja! —se rio a todo pulmón—. Vaya lengua tiene esta muchacha. No es de extrañar que Alma se dejara convencer para quedársela como mascota.Aunque se reía, su mirada seguía siendo amenazante.En ese momento, Ricardo intervin

  • Capítulo 1888

    Darío le lanzó una mirada al señor Felipe y, algo incómodo, se rascó la cabeza mientras hablaba con una sonrisa torpe.—Señor Felipe, yo… ¿acaso lo hice enojar? Ay, todo es culpa mía, que soy tan bruto. Nunca he tocado a una mujer. Ahora que por fin me encuentro con una que me gusta, es normal que no sepa qué hacer. No se burle de mí.Extrañada, lo observé; la sensación rara que tenía no hacía más que crecer.Hubo momentos en los que me dio una sensación familiar que inquietaba, como si la forma en que me miraba se pareciera demasiado a la de Mateo.Incluso, por un instante, llegué a sospechar que Darío pudiera ser Mateo disfrazado.Por eso, cuando Ricardo y el señor Felipe entraron, reaccioné rápido y le tiré esa patada: en el fondo, quise seguirle el juego.Porque si de verdad era Mateo y yo reaccionaba raro, el señor Felipe podría sospechar de su identidad.Pero ahora, viendo lo brusco que era Darío, volvía a dudar.Si lo miraba bien, no se parecía a Mateo para nada.Sobre todo esa

  • Capítulo 1887

    Esta sensación de estar como en un matadero, a merced de que me sacrificaran cuando quisieran, me llevó al límite del miedo.Pero, para mi sorpresa, él no hizo nada fuera de lugar.Se quedó ahí, frente a mí, con la mirada baja, y las manos quietas… incluso le temblaban un poco.No era un temblor de excitación, sino más bien el de alguien que hacía un esfuerzo por contener una emoción intensa.Sus ojos se posaron en las cadenas de mis muñecas; tragó saliva.El deseo sucio y malvado de antes desapareció sin motivo aparente, cambiado por una mezcla compleja de sentimientos que yo no lograba entender, como luces ahogadas en un lago hondo, encendiéndose y apagándose.—No… no tengas miedo… —habló con voz ronca, mezclada con algo extraño que estaba conteniendo.Lo miré, sorprendida, y esa sensación de algo conocido volvió a llenarme el pecho.—Mat…Estuve a punto de pronunciar ese nombre que llevaba clavado en el corazón cuando, de repente, desde la puerta estallaron las risas de los guardias

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Reader Comments

otros 560 capítulos más harán falta para que se descubra que Camila es la fantasiosa novia del hermano de Aurora y la que contrató la mujer para seducir al padre. Cuando se va a notar el embarazo de Aurora? En fin , me cansé de que esto no avance.

siempre saca cosas diferentes y su embarazo nunca le veo avance …

Está muy lenta la novela podrán poner más capítulos

pienso igual yo me retiro ya no. pienso perder mi tiempo en una novela q no avanza, ojala y algun dia la puedas terminar y tu audiencia n se aburra de lo mismo

si la verdad es la protagonista más sufrida desde que empezó y ya van 560 capitulos Matheo solo la maltrata dice la autora que la ama, pero desde que empezó la maltrata verbalmente, la ahorcó, le pegó un bofetado, la agarra fuerte y le produce daño, no confía en ella, nunca un momento lindo entre

Bueno autora ya no dijiste nada interesante hasta aquí lo dejo ya se terminaron mis monedas y como no avanzas en nada interesante no pienso recargar más, suerte con tu audiencia

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