Kiara - 001
Author: Daly3210
last update2026-02-08 04:55:15

Durante ocho años, religiosamente, había estado enviando una carta a la base militar cada mes. Era anticuado, lo sabía. Actualmente, las redes sociales eran un medio más efectivo para comunicarse, pero no podía dejar de lado ese modo tonto y romántico que había adquirido en su adolescencia.

Lastimosamente, ninguna de sus cartas fue contestada. Pero siempre lo justificó: “Seguro está muy ocupado”, “Seguro ni siquiera le permiten recibir correspondencia”. Las excusas fueron interminables, de la m
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  • Kiara - 006

    —Le ofrezco una disculpa —siguió el general mirando directamente a Alejandro—. No como el superior de este oficial, sino como el padre de un hombre que parece haber olvidado lo que significa tener palabra.—Guarde sus disculpas, general. Las disculpas no le devuelven a mi hija el tiempo perdido —no había ningún tipo de suavidad en su voz, por el contrario, había fuego y una ira que no parecía poder ser calmada—. Y tú, escúchame bien —se giró hacia Víctor—: más te vale que te mantengas a un mundo de distancia de ella. Si vuelvo a saber que tu sombra se cruza en su camino, o que te atreves a pronunciar su nombre con esa boca mentirosa, te juro por mi vida que te despellejaré vivo. No quedará de ti ni el recuerdo.Abandonó el despacho sin que hubiera mermado ni un poco su enojo, dejando al general y su hijo solos. —Levántate, basura —escupió Rómulo.—Padre, no es lo que parece… —Se puso de pie con torpeza, limpiándose la sangre del labio. —¡Cierra la boca! —rugió el hombre, haciendo qu

  • Kiara - 005

    —Madame Vance, ¿puedes pedirle que se vaya? —lo señaló apenas con la barbilla sin dejar de observar a su mentora. La mujer se horrorizó visiblemente por la petición. —¡Kiara! —boqueó incrédula. En otro momento de su vida, no hubiera sido tan fría y directa. Pero ya no era la misma, así que, ¿qué importaba?—Se suponía que este sería un ensayo privado. No quiero personas que no pertenezcan a nuestro mundo merodeando por aquí. —Víctor, ¿puedes esperar afuera? —le dijo su madre, quizás comprendiendo el punto de que no estaba en sus mejores fachas tampoco.El hombre se marchó sin decir ni una palabra y entonces se sintió mejor.—No deberías tratarlo así —se acercó Madame Vance con una mirada cargada de reprimenda—. Comprendo que ustedes tuvieron un malentendido, pero solo vino aquí para ayudarme a llevar el gramófono a casa. Ya te había comentado que era hora de que regresara donde pertenece.—Lo entiendo, Madame Vance, pero su hijo es un mentiroso.—Kiara —la expresión de la mujer se

  • Kiara - 004

    —¿Qué es? —Yo… ¿Cómo decir esto sin sonar estúpida?Era demasiado complicado porque, de cierta forma, se avergonzaba de sí misma.—Buscaré un departamento en el centro de la ciudad y me mudaré —dijo en su lugar. Eso era más sencillo que confesar que un tipo le había visto la cara de tonta.—No.—Sí —lo contradijo—. Ya no tengo cinco años. Soy una mujer y… necesito un cambio. —¿Qué tipo de cambio? ¿Qué es exactamente lo que buscas? —No lo sé —se encogió de hombros—. Solo confía en mí y déjame hacer esto, ¿si?Su padre no puso buena cara. No le gustaba la idea, era obvio. —Lo permitiré, solo si prometes que no dejarás el ballet —negoció.—Esa debería ser mi decisión, padre. No tuya. —Me entrometo porque sé que renunciar sería una decisión tomada en medio de la frustración —dijo con seguridad—. Tú no viste lo que yo vi. Pero solo sé que brillabas en el escenario y quiero verte hacer eso siempre.—Mmm —bajó la mirada hacia sus pies, pensando—. Está bien, papá. Tengo tu apoyo, entonc

  • Kiara - 003

    Llorar por tonterías era algo que no había podido evitar hacer desde su niñez. Llorar, más allá de un acto de desahogo, se había convertido en su forma habitual de expresión. No importaba si el motivo era por felicidad o por tristeza; las lágrimas siempre estaban allí, brillando en sus ojos. Pero ya no. Ya no lloraría.El viaje en auto fue silencioso. Su padre no dejaba de observarla desde el espejo retrovisor, mientras Selene comentaba sin parar lo mucho que le había encantado su presentación. El ballet fue la manera que sus padres encontraron para sacarla de su constante depresión.Sus hermanos actualmente estudiaban en la Universidad de Oxford, ambos aspirando a carreras brillantes, a futuros prometedores. Ella, en cambio, estaba allí, persiguiendo un sueño fantasioso.Posiblemente sus padres pensaban que lo que estaba haciendo no era más que una tontería, una pérdida de tiempo considerando el mundo competitivo en el que se desenvolvía. Pero nunca se lo dirían. Por el contrario

  • Kiara - 002

    Quiso saltar de la tarima, no podía negarlo.Eran ocho años sin verlo.Ya no era el mismo joven que recordaba, nada de eso, ahora era todo un hombre y… ¡Oh cielos, no podía dejar de mirarlo! El uniforme de gala oscuro lo hacía parecer más alto e intimidante; las medallas brillaban sobre su pecho y tenía una postura de acero propia de alguien que había dictado el destino de mil hombres.Recibió las flores que eran parte del protocolo, se inclinó una última vez hacia el público y sonrió a sus padres, quienes no dejaban de aplaudirla desde el palco designado para ellos. No pudo esperar más. Bajó de la tarima sin cambiarse; tenía un solo objetivo en este momento y este se dirigía específicamente a la zona restringida junto con su madre.No sabía exactamente qué estaba esperando recibir cuando se paró frente a él con su tutú de tul blanco y su corazón latiendo desbocado; su lado tonto y enamoradizo le decía que lo mínimo tenía que ser un abrazo. Pero no. Víctor Turner no la determinó, haci

  • Kiara - 001

    Durante ocho años, religiosamente, había estado enviando una carta a la base militar cada mes. Era anticuado, lo sabía. Actualmente, las redes sociales eran un medio más efectivo para comunicarse, pero no podía dejar de lado ese modo tonto y romántico que había adquirido en su adolescencia.Lastimosamente, ninguna de sus cartas fue contestada. Pero siempre lo justificó: “Seguro está muy ocupado”, “Seguro ni siquiera le permiten recibir correspondencia”. Las excusas fueron interminables, de la misma forma en que se conformó con migajas de información.Su manager y entrenadora, Alessandra Vance, o Madame Vance como le gustaba que le llamaran, era la madre del hombre que durante más de una década ocupó su corazón. Lo conoció a los trece, cuando Madame Vance lo arrastró a los ensayos debido a que su padre estricto no pudo cuidarlo.Desde entonces quedó flechada por Víctor Turner. No supo exactamente qué le gustó. Si su mirada azulada, o ese cabello rubio como el sol; el punto fue que su e

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