All Chapters of El Rey Lycan y su Oscura Tentación: Chapter 681
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198. ÉL ES MI ENEMIGO
VICTORIA¡Diosa, cuánta fuerza!El desgraciado frente a mí se congeló. Yo creo que hasta su cosita se meó del miedo.Con un rugido bestial fue agarrado del cuello y subido por los aires, separándolo de mí.A través de la luz que entraba por las telas abiertas, vi toda la escena salvaje.Ni siquiera se había convertido por completo en su lycan, pero el Alfa le hundió las fauces a medio formar en la garganta, arrancándole la tráquea.El aullido se quedó ahogado en el pecho del teniente.Los rugidos de lucha atrajeron a algunos soldados afuera, hasta donde ese hombre salvaje sacó arrastrando el cadáver.Frente a la mirada silenciosa de todos, le arrancó con las garras la cabeza.Había visto en mi vida muchas escenas crudas.Mi propio padre era un ser bastante sanguinario, pero el Lord podía rivalizar con su veta sádica.—¡Que nunca pase por la mente de ninguno de ustedes hacerle algo tan despreciable a una mujer! —rugió con la voz deformada por su lobo.Los guerreros bajaron la cabeza.
199. YO ODIO TU RAZA
VICTORIA Solo pasaron unos segundos y parecieron horas, hasta que soltó. Lo peor es que fue a limpiarse la mano en el pantalón de cuero, como si me tuviese asco. —Sé que no eres de mi feudo. No te confundas, solo te dejo vivir para no buscar guerra con otros territorios. Me dio esa excusa de m****a que ni él se creía. —Como ya es obvio que te soltaste las manos, cúrate tú misma las heridas —agregó caminando hacia una mesa y me tiró un tarrito con ungüento. Estaba tan cabreada. ¿Cómo se atrevía este macho insufrible a tratarme como una enfermedad contagiosa? —Bien, manda a alguien que me ayude con la espalda —le dije de repente, antes de que se marchara con pasos apresurados. Sí, era cierto que ya me había liberado. —¿Qué? —se giró sin entender, pero yo ya me estaba subiendo los volantes del vestido hasta dejar mis piernas descubiertas. —¿¡Qué rayos estás haciendo!? —rugió, apartando la mirada cuando me quedé casi en braga. —Curándome la mordida del muslo, pero no llego a mi
200. ATRAPADA EN MI PROPIO JUEGO
VICTORIAArrastré mi voz hechizante.Diosa bendita, ¿qué estaba haciendo?—¿Se le para así con todas las de mi especie? —mi mano fue atrás y la pasé descaradamente por el bulto en su entrepierna.Manoseándolo arriba y abajo.Disfruté del olor delicioso de sus feromonas, de su falo caliente palpitando bajo mis dedos, volviéndose más duro con mis caricias.Fui a abrir la boca para continuar provocándolo, pero el Lord no pudo soportar más mis burlas.Me giró frente a su pecho y me cargó bruscamente, apretándome el culo.Apenas y tuve tiempo de aferrarme a sus hombros y enredar las piernas en su cintura.Hundió la cabeza en mi cuello, dándome un chupón cargado de oscura lujuria. — Ahh…Pronto mis nalgas se sentaron sobre la mesa y mi cabello fue sujetado en su puño dominante.Se metió entre mis piernas, pegándose a mi intimidad.Exhibió mi boca y bajó la suya con los caninos afuera para devorarme como un lobo feroz.Gruñendo, desesperado, cediendo a sus instintos.—Mmmnn… —gemía mientras
201. EN BUSCA DE UNA BRUJA
VICTORIANo sé cuánto tiempo me pasé con la cabeza abajo.Pensando una y otra vez en lo que había sucedido.Siempre he sido una mujer espontánea, reconozco que hasta mimada por la crianza relajada de mis padres.Estaba acostumbrada a tomar lo que deseaba sin medir las consecuencias.Era la primera vez que un hombre me rechazaba.Incluso me acusó de usar los hechizos vampíricos de seducción que algunas de nuestra especie utilizaban para encantar a sus víctimas.No le hice ninguna compulsión, sé muy bien que él me deseaba con la misma hambre que yo a él.¿Por qué?¿Por qué me siento tan atraída por ese antipático, grosero, que me ha tratado como una cualquiera?—¿Será mi mate?Murmuré mirando a la alfombra, todavía apretando con fuerza el vestido contra mi pecho.Su olor me encanta, su sangre me llama, el corazón se me acelera cuando pienso en él.Pero no estoy segura… ¿Es así como se siente la conexión entre compañeros?—Además, los lobos son muy posesivos, si yo fuera su mate, me hubi
202. UNA DULCE HECHICERA EN EL BOSQUE
NARRADORARousse decidió acercarse, parecía que sufría.Sacó su daga de la bota, tan gruesa que parecía una pequeña espada.Le daría un fin piadoso.Sin embargo, cuando el animal escuchó el crujir de las piedras bajo sus pisadas, se giró alerta.Diosa, el frente era peor.Los ojos sin párpados, el hocico como mordido en trozos que ya no estaban.Le mostraba los colmillos, amenazante, hostil.—Tranquilo, solo quiero ayudarte, ¿entiendes?Rousse le dijo con su voz ronca.Sabía muy bien que no entendía, era un animal salvaje.Estaba listo para llevarse algunas mordidas y así mismo fue.Cuando avanzó un poco más, el animal saltó a morderlo en la manilla de cuero que llevaba en el brazo.Rousse levantó la daga listo para acabarlo rápido y piadoso, pero sus ojos se asombraron al ver a los del animal.Las pupilas habían cambiado a blancas por completo, como si se hubiese vuelto ciego de golpe.Lo miraron por un segundo y Rousse sintió el miedo que le tenía.Algo vibró alrededor del lobo, alg
203. DESEO SABER MÁS DE TÍ
NARRADORA¿Será que sus sentidos ya estaban decayendo tan rápido?Pero si acababa de dejar un cuerpo vivo.Estaba tan metida en su descubrimiento que incluso pegó su oído al ancho pecho.Sin darse cuenta de la imprudencia que hacía con un hombre desconocido.A veces era demasiado inocente, falta del roce social.Rousse se quedó en modo patitieso y sin derecho a reanimación.O sea, esa mujer hermosa estaba tocándole todo el pecho y luego pegándose a él por completo.Incluso lo olía.¿Acaso no se daba cuenta de lo incorrecto que era eso?—Señorita… —tragó algo contrariado, queriéndola separar.Pero Meridiana estaba en modo fascinación, nunca había conocido a una criatura que no le latiera el corazón.—¿Cómo puedes estar vivo así?Subió la cabeza con atención.Seguía pegada como un chicle.Rousse bajó la mirada y se perdió en sus facciones perfiladas.Se estaba poniendo nervioso y eso era bastante difícil para un no muerto.Se veía tan linda, inocente, tan… viva. Todo lo que él no tenía.
204. ESCENA ROMÁNTICA
NARRADORARousse pudo aferrarse al saliente de una roca y salir al fin a la orilla.Cargaba contra su cuerpo fornido a la pequeña hechicera.Parecía un coala pegada a su pecho, temblando de frío.—Aguanta, encenderé una fogata para que te calientes.Le dijo moviendo la cabeza para escurrir toda el agua del cabello grisáceo.Su ropa de cuero se sentía pesada, pero él no tenía frío, ni dolor por todas las magulladuras y raspones.Cuando se inclinó a dejarla sobre el tronco de un árbol, Meridiana fue a subir la cabeza para agradecerle.Entonces Rousse lo descubrió.Se le había caído el vendaje.Sus ojos se cubrían con una capa blanca de ceguera, sus pestañas muy rubias abanicaban humedecidas.Alrededor de ellos, profundas cicatrices se extendían, como una mancha en un hermoso cuadro.Meridiana también sintió el viento pasar por su rostro.Estaba mostrándole a ese hombre sus deficiencias, su vergüenza.—¡No me mires! —gritó hundiendo la cabeza en su cuello, temblando aún más.No, no, no,
205. ¿TE GUSTA MI REGALO?
NARRADORA—¡Señorita Victoria! — al escuchar su voz se sobresaltó.Parecía un amante que había sido pillado in fraganti.Los labios de Meridiana se pegaron húmedos a su mejilla cuando giró el rostro.Si Rousse pudiese ponerse colorado, estaría más rojo que un tomate.—Esto… no es lo que parece…—¿Ah, no? —Victoria no pudo evitar burlarse un poco de él.Miraba con curiosidad a la mujer que ahora se separaba. Era linda.—¿Me voy? ¿Necesitas tiempo a solas con tu novia?—¡Ella no es mi novia! —incluso se defendió nervioso.No quería que Meridiana lo malinterpretara.—¿Ella quién es, Rousse? —la voz baja de la bruja le preguntó.Sus manos se aferraron a la pesada capa como si tuviese miedo de que él la alejara.Por alguna razón, estaba alerta y un poco amargada.¿Quién era esa mujer que le hablaba con tanta confianza?Rousse aprovechó para levantarla y tomar distancia.—Es la Señorita Victoria. Trabajo para su familia y ella… es Meridiana, una hechicera —Rousse hizo las presentaciones med
206. ¡ESA VAMPIRA NO TE PERTENECE!
NARRADORALa voz suave resonó en su cabeza.La sensación de tener esa magia rondando en su mente, nutriendo su cuerpo muerto, era algo indescriptible.“Yo…” Rousse no sabía qué decir.Se tocaba la cara y el cuello. Sus memorias, confundidas.“¿Esto es una ilusión?”“No es una ilusión… bueno, no puedo hacerlo permanente, pero mientras esté en tu cuerpo puedo regresarte a como eras antes. ¡Te ves muy lindo!”Meridiana podía “ver” el mundo a través de los ojos de Rousse, percibir todo lo que sus sentidos afilados transmitían.El reflejo del hombre apuesto y masculino, con facciones cuadradas y sexis, hacía latir su corazón de una manera inexplicable.Le gustaba cómo su magia vibraba con Rousse. Él era especial.“Sí, me gusta tu regalo… mucho… Gracias.”La voz ronca sonó estrangulada por todos esos sentimientos que le resultaban hasta nuevos.Meridiana sonrió satisfecha; era la primera vez que alguien le agradecía por su don.El general recogió una lágrima con la yema de los dedos y le co
207. MALDITO HIPÓCRITA
VICTORIAEstaba que me hervía la sangre.¿Cómo se atrevía ese maldito lobo a tratarme como un pedazo de carne?—¿Vampira de su feudo? — la voz hosca de Rousse resonó.—. Señor, está equivocado.—¡¿Cómo osas hablarle así a tu Lord?!—Él no es mi Lord —Rousse dio un paso adelante con hostilidad y le respondió a esa mujer que acompañaba al lycan.—¡Insolente!—¡Cállate, Celia! —la voz enojada y estridente de la bestia resonó en las paredes.Me mantuve detrás de Rousse, pero podía sentir su ira.¿Por qué se comportaba así el bipolar este?—Me importa una mierd4 de dónde seas —le gruñó a Rousse y escuché sus pasos acercándose.—Esa mujer es parte de los vampiros rebeldes de mi feudo. Exijo que me la entregues por las buenas o lo harás por las malas.¡¿Pero será hijo de puta?!—Vine en busca de mi esclava que había escapado y la encontré en el bosque. ¿Acaso ahora roban esclavos en su feudo?Rousse no se dejaba pisotear, pero la paciencia del Lord era bien corta.—Estoy siendo racional por