All Chapters of El Rey Lycan y su Oscura Tentación: Chapter 691
- Chapter 700
846 chapters
208. EL HOMBRE MÁS IMPORTANTE
VICTORIADe repente su Beta irrumpió en la pequeña habitación que ya estaba abarrotada.Cuando me vio frunció el ceño y enseguida captó la situación peligrosa.—Mi Señor, ya está el listo el cargamento. Podemos regresar a la fortaleza.Le habló en voz baja, como si tratara con una fiera peligrosa.El general se paró a mi lado dándome una de sus miradas reprobatorias.El Lord se quedó de pie, parecía dudar. Alternaba su mirada penetrante entre el Rousse y yo, supongo que pensando si terminaba por destrozarnos o nos llevaba prisioneros. —Vámonos.Casi suelto un suspiro al escucharlo ladrar esa orden.Se marchó como un vendaval por donde mismo vino.Esa mujercita lo siguió pegada a él como un chicle.Doble moral.Si me dejó libre, ¿para qué me quería ahora de vuelta?La habitación se quedó casi vacía.—Empaque las cosas que compramos, nos las llevamos —Rousse le habló a la pobre doncella que temblaba en una esquina.No la culpo, el aura opresiva que se desplegó aquí hizo gimotear a su
209. TE LLEVO EN EL CORAZÓN
NARRADORAVictoria había mencionado el nombre de su padre solo para fastidiar, pero cuando empezó a cantar, sus sentimientos de verdad afloraron.Subida sobre la barra, su boca comenzó a entonar una de las canciones favoritas de Zarek.Los recuerdos llegaron flotando a su mente mientras cerraba los ojos.En el salón de su palacio, con la cálida chimenea chisporroteando, consumiendo la madera.Era una niña y su padre le pedía que cantara esa melodía de amor incondicional, de separación y nostalgia.La aprendió desde pequeña y siempre se la cantaba.Sentía que Zarek se ponía algo triste, que los pensamientos lo llevaban a sucesos pasados.Las notas se movían hermosamente por el aire, entrelazadas con todas las memorias de Victoria.Las luces de las velas en la cantina titilaron, bajando de intensidad y sumiéndolos en un ambiente a media luz.La magia vampírica hechizaba el corazón de todos, la melancolía de Victoria les llegaba al alma.El Lord de los lobos fue el más afectado.El puño c
210. LA ESCLAVA REBELDE
VICTORIAEstaba tan enojada y confundida.No se movió, ni dijo palabra, oculto en el otro extremo del callejón, en la oscuridad casi impenetrable.Pero sus ojos intensos, de ese avellana que brillaba en un hermoso ámbar, lo delataban.Y el latido firme de su corazón, que se iba acelerando como si estuviese nervioso.Puras patrañas. No me dejaré convencer más por las señales estúpidas que creo captar de este lobo.—Estoy harta de tu rollito de tipo duro. Vete a la mierda si no me quieres hablar…Esa frase estaba como para que me cortara la cabeza por tratar así al dueño de estas tierras, pero me puede besar una nalga ese prepotente.Di media vuelta dispuesta a marcharme.—¿Por qué llorabas? —su voz ronca me preguntó de repente—. Estabas triste… ¿no dijiste que te gustaba tu amo? ¿Escapaste de él porque te maltrata? ¿Le temes?Esas últimas preguntas salieron silbando entre dientes.Me quedé por un segundo dándole la espalda, suspirando, solo deseando alejarme.—La relación con mi amo no
211. ¡QUÉ NOMBRE MÁS FEUCHITO!
VICTORIAMe cansé de resistir y de chillar.Era obvio que nadie me salvaría y que yo misma podía hacerlo, pero mi corazón me traicionaba.Después de llevarme a cuestas por varios minutos, se detuvo al borde de un tejado y me bajó.Movía sus manos por mi cuerpo, estrujando mi vestido, pegándome a su cuerpo sin perder oportunidad de manosearme.—Esto se llama secuestro, señor Lord, ¿ahora qué haces?Ni siquiera me respondió y me hizo girarme de espaldas a él, para sentarme sobre sus piernas. Se recostó contra la fría pared de una chimenea, entre las dos aguas del tejado, y me jaló hacia su pecho.—Sshh… joder, buen rodillazo que me diste en las pelotas, fiera salvaje —siseó cuando mis nalgas se encajaron sobre su abultada entrepierna.—Entonces déjame levantarme —me removí aún más sobre ese bulto que ya se endurecía.—Mmn, te sigues restregando así y no me responsabilizo por las consecuencias.Su gruñido excitado sopló en mi oído, estremeciéndome. Admito que mi cuerpo traidor ardía en
212. PÁGAME MI PRECIO
VICTORIA—Yo… fui impulsivo…—Fuiste un idiota e incluso insinuaste que merecía ser forzada por ese animal…—¡No! —rugió.—. No, Victoria, no, maldición… solo habló mi rabia. Sé que tu feudo está lejos, no sabes las cosas que se vivieron aquí… pero jamás permitiría que nadie te abusara, ni a ti, ni a ninguna mujer…Cerró de nuevo los ojos organizando sus ideas. Se veía lleno de contradicciones. ¿Qué carajos me estoy perdiendo aquí?—¿Aunque fuera vampira?—Aunque fuese vampira, o lo que sea —me miró de frente.Se veía tan sincero, y las tormentas se movían dentro de sus pupilas, pero al final se aplacaron.—Puedes hacerme una petición. Mientras sea razonable, la cumpliré.Me propuso acariciando mi labio inferior con su pulgar. Lo vi relamerse los caninos afilados, observándome como una bestia en celo.Me gustaría conocer más de su lobo, pero no puedo sentirlo con claridad.Supongo que es porque el Lord es muy poderoso.—Déjalos plantar en alguna parcela para que tengan comida —le di
213. ME PARECE JUSTO
VICTORIALo escuché tan desesperado que mi mano también bajó y comencé a apretarle la polla por encima del pantalón.“Ssshh… nena, sí, sí…. Mnnn, joder, apriétala más. Aah, es tuya, mi amor, toda tuya… Grrr…”Parecíamos dos pervertidos casi desnudos en ese tejado, sumidos en la oscuridad y moviéndonos incitados por nuestra lujuria.El sonido rítmico y acuoso sonó cada vez más rápido.Mi concha no paraba de soltar jugos. Mi clítoris siendo aporreado bajo la braga que se me encajaba bien profundo.Mi boca saqueada al borde de dejarme sin aliento.“¡Ahí, nene, justo ahí… aahhh, no pares, no pares…!”“¡Aaahhh!”Mordí su labio cuando sentí los calambres bajando por mi vientre y los espasmos de mi vagina. Los muslos se alzaron rígidos, empinando las nalgas y temblándome las caderas. Mis pechos se sacudieron, mi cuerpo entero vibró derramándome en éxtasis.Chupé las gotas carmesíes sintiendo mis caninos alargarse y las ansias de alimentarme me consumían.Él sabía mejor de lo que imaginé, f
214. ERES IRRESISTIBLE
VICTORIA —¿Y este sitio? —pregunté asombrada cuando al fin mis pies tocaron la hierba.Miraba hacia una laguna de aguas claras iluminada por la luna. Las aguas se mecían por suaves corrientes en las profundidades y enormes rocas se alzaban en el centro. —Es un sitio que encontré una vez que exploraba estos bosques. Aquí desemboca una cascada de las montañas —me explicó. Algo tramaba, lo podía sentir en sus intenciones impuras. Caminó hacia la orilla descalzándose las botas y pasando sobre los guijarros. —Vamos a darnos un baño para refrescarnos —su voz ronca entraba por mis oídos calentando mi imaginación. Comenzó a desnudarse frente a mi mirada hambrienta, sin pudor. Se quitó la camisa blanca de lino, subiendo esos poderosos brazos por encima de la cabeza. El cabello casi rubio se alborotó de manera sexy. Mientras sus manos iban a los botones del pantalón negro de cuero, mi vista codiciosa lo recorría. Al fin vi por completo el tatuaje de tribales que llevaba en el cuello,
215. DIME QUE SÍ
VICTORIAAntes de cualquier protesta, su boca se abalanzó sobre la mía.Su mano en la mandíbula se apretó haciéndome obedecer, rendirme a ese beso apasionado y profundo.Me abracé a su cuello y me puse de puntillas.Lo dejé enredarme la lengua, morderme los labios, saquearme cada suspiro.Sus manos acunaron mis nalgas, impulsándome hacia arriba, y lo obedecí.Me dejé cargar, abriendo las piernas y pegándome a su dureza.Siseamos lujuriosos ante el encuentro de nuestros genitales, ardiendo en deseos.Me llevo cargada, moviéndose por las aguas.Pronto fui colocada sobre una de las piedras lisas.Me incliné hacia atrás, con las manos apoyadas en la roca.Mientras un lycan dominante se restregaba descaradamente contra mí.— Ah, ah, ah… —comencé a gemir rítmicamente con sus meneos entre mis piernas.Sus manos rudas me controlaban agarrándome el trasero, pegándome a él.No me penetró, pero pasaba su pene endurecido sobre mi coño.La cabeza gruesa se molía entre mis pétalos húmedos y chocaba
216. FANTASMAS DEL PASADO
DRACOMIRLos caninos se le alargaban puntiagudos, haciendo esos siseos para atraer a sus presas.Sus pupilas, tan rojas como la sangre.Una vampira en todo su esplendor.Intenté empujar esas sensaciones estúpidas y concentrarme en este momento tan excitante y único.Pronto llegó mi recompensa.Mmmnnn… maldita sea que apretada… Sshhh…Mis pensamientos, llenos de lujuria y algo más, se mezclaron con una sensación que era puro pecado.Al fin me había empujado la verga dentro de ese agujerito caliente y resbaloso.Martillé varias veces, sin poder soportar más el dolor en mis testículos cargados.Esas paredes apretadas me envolvieron la polla por todos lados.Ardiente tentación envuelta en seda.—¡Aaggg! —cerré los ojos rugiendo y descargándome, sintiendo mi esencia llenándola.Algo rugía por salir de mi pecho.La base de mi miembro pulsaba por engrosarse, los caninos me picaban en las encías.Mi lobo… eran señales de mi lobo, que creía perdido.Victoria me hacía sentir vivo, despertaba se
217. QUIERO OLVIDARTE
DRACOMIRMe quedé como idiota sin saber qué decirle.Cómo justificar que la había confundido con las hijas vampiras del antiguo Lord.Se alimentaban de mí desde que era un cachorro.A la fuerza, sin compasión, sin misericordia.—No quise… — intenté tocarla, explicarme.—Aléjate de mí —me dijo arrastrándose hacia atrás y cubriéndose los senos.Entonces mi mirada se quedó clavada en el rastro de sangre entre sus piernas.Miré a mi falo que ardía. La empujé tan brusco que desgarré su interior.—Diosa, soy un animal… soy un desgraciado… Yo mismo comencé a retroceder.Negando, asqueado de lo que me había convertido.Me pude vengar de mis amos hijos de puta, pero ¿y qué?Eso no me devolvió a mi madre, ni mi vida, ni mi inocencia.Solo era un hombre destrozado que no sabía amar sin herir.—Creo que ya terminó nuestra hora —me dijo fríamente.Ahí estaba, de nuevo esa coraza que me costó tanto superar.—Victoria, no quise hacerte daño, nena, no es por ti…—No me llame más con esos nombres ca