All Chapters of El Rey Lycan y su Oscura Tentación: Chapter 701
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218. ENGAÑO DE SEDUCCIÓN
ROUSSE No me dormía, preocupado por Victoria, aunque sabía lo poderosa que era. Acostado en el suelo, sumido en la oscuridad de la habitación, la sentí regresar. Me levanté enseguida a verificar que estuviese bien y entonces lo escuché: el sonido de su llanto ahogado. Después, el aullido de un lobo macho a lo lejos. —Espera, Rousse —la voz de Meridiana me detuvo desde la cama. Vi su silueta levantarse. —Lo siento, te desperté… —No había dormido, también estaba preocupada —me dijo en voz baja. Ambos compartíamos este pequeño cuarto por razones obvias. Si tenía que salir de repente o entraba el servicio, necesitaba verme “normal”. —No vayas ahora, ella… creo que necesita estar sola —murmuró, y asentí suspirando. Esto no le va a gustar nada a Zarek. Cuando Victoria estaba tonteando con ese vampiro, no me importó. Pero ahora, hasta yo, que no era un experto en el amor, lo podía ver: Ese macho decía que la odiaba, pero la manera obsesiva en que la miraba gritaba
219. CEDIENDO A TU EMBRUJO
ROUSSESentía el temblor en sus manos sobre mis rodillas. Mis propios deseos me incitaban a devorarla. ¿Qué estaba haciendo, maldit4 sea? Quizás no debería… Pero antes de alejarme, Meridiana dio el paso final. Esos regordetes labios entreabiertos se pegaron a los míos. Con torpeza, rígida, pero no era el intercambio de magia de siempre. Resultaba imposible malinterpretarlo. Estaba besándome. Me quedé con los ojos abiertos, asombrado, indeciso… Hasta que un gemido bajo vibró en su garganta y mandó al carajo todas mis dudas.Respondí a ella, al aroma embriagante que estaba desprendiendo su piel. Sus senos se pegaron a mi duro pecho, sus manos acariciaron mis hombros. La tomé de la cintura, cargándola sobre mis muslos y abrazándola contra mí. Parte de mis complejos me gritaban que la alejara, pero las reacciones de Meridiana no parecían las de una hembra asqueada. Su magia oscura y fría entraba por mi boca, se colaba por cada célula y recorría mis venas estériles. Sin embar
220. EL SABOR DE TU MAGIA
ROUSSE—Meridiana… ¿Paramos? No temas, si no quieres continuar…—Sí quiero… Sostuvo mi cabeza con fuerza y me ocultó entre sus pechos.Me susurraba al oído y podía escuchar claramente el retumbar de su corazón.—Si eres tú, Rousse, lo quiero todo… contigo, estoy dispuesta a todo…Su confesión me dejó sin palabras.Sentía mi alma vibrar, la ilusión volviendo a mí, las ansias de amar más fuertes que nunca.La abracé, besando su cuello, su cabello…Queriéndole decir tantas cosas y a la vez no sabía cómo hacerle llegar todo lo que estaba despertando en mí.En poco tiempo se me había colado bajo la piel.Sin embargo, yo no era el hombre que podía darle “todo”.Conmigo jamás tendría una familia, ni un macho que le pudiera hacer el amor…Descubriría muy pronto que solo se había encandilado con un extraño que fue amable con ella y la salvó.Pero al menos por hoy, por esta noche… deseaba ser egoísta, aunque luego sufriera la peor de las decepciones.—Entonces, déjame ayudarte a liberar esa pr
221. SOLO PARA MÍ
ROUSSEEl momento se acercaba y su vagina se contraía llegando al éxtasis.“¡Rousse, no puedo aguantar, se siente rico… no pares, aahh, no pares…!”Arqueó su espalda, sudando y escondiendo su cara contra la almohada.“¡Córrete para mí, bebé, no te contengas…! Sshhh, dámelo nena…”Como si solo esperara recibir mi orden, esa funda virgen se desbordó en fluidos que emborracharon mis sentidos.Tragué y lamí como un pervertido, sorbiendo con sonidos morbosos en la oscuridad.Acaricié su clítoris hasta el final, sintiéndola temblar de pies a cabeza y gritar contra el relleno de la almohada.Mis pupilas entrecerradas la miraban por encima de su monte de Venus… Diosa, gracias por dejarme vivir esta experiencia.Sorbí hasta la última gota, la limpié a lengüetazos.Jadeando también en busca del aire que ni necesitaba.En medio del olor a sexo, de deseos liberados y Meridiana recuperándose, algo insólito me sucedió.Miré hacia mi entrepierna, entre asombrado e incluso asustado.¡No podía ser lo
222. UN TRATO BAJO AMENAZA
NARRADORARousse miraba embelesado a la pequeña mujer entre sus brazos.Aún no se creía que Meridiana lo hubiese aceptado como amante.Acariciaba su mejilla con suavidad.Aspiraba su aroma delicioso que le llenaba el alma.Deseaba quedarse para siempre metido en esa burbuja rosada, pero pronto supo que era el momento de enfrentar la vida real.Su oído sensible escuchó los pasos de botas subiendo por las escaleras hasta el segundo piso.La cadencia, la fortaleza de las pisadas, el ímpetu en el andar… era el Lord quien se acercaba a sus habitaciones.“Mi amor, despierta, Meridiana, despierta, bebé, tenemos compañía”La hechicera apenas y tuvo tiempo de tallarse los ojos cuando comprendió la gravedad del asunto.Enseguida se sumió en el mundo interior de su General.Los pasos se detuvieron justo frente a la puerta de Rousse.Afuera, Dracomir esperaba ansioso, aunque aparentaba indiferencia.No había dormido y su semblante se notaba un poco demacrado.Sus ojos se movían constantemente hac
223. AHORA ERES MI ESCLAVA
NARRADORACasi le pareció escuchar el suspiro de alivio que soltó Dracomir.— Aquí preparé un contrato… lo firmas con tu sangre.El Lord no había perdido tiempo.Rousse no dijo nada, solo tomó el pergamino y lo examinó.Ni se llamaba Zarek, ni Victoria pertenecía a ningún feudo de este mundo.—Está bien, me parece justo. Solo quiero agregar que la entrego de buena voluntad y espero comerciar en el futuro con su fortaleza.Fingió que sacaba más ventajas, como cualquier noble.Se rasgó la yema del dedo con los dientes y estampó la huella en el espacio al lado de su nombre falso.—Me aseguraré de que sea bienvenido, pero no lo quiero cerca de mi… esclava.Dracomir recalcó el “mi” con un siseo amenazante.Las pupilas de lobo le dieron una última mirada de advertencia a Rousse antes de marcharse de la cantina.El Lord no era idiota.Había mandado a investigar si de verdad ese apellido de noble existía en el otro feudo de hombres lobo.Lo que pasa es que la distancia era demasiada y demorab
224. NADIE TOCA LO QUE ES MÍO
VICTORIACuando salí de la habitación, me estaba esperando recostado a la pared.—Estoy lista… señor —le dije entre dientes.—Vamos, entonces —respondió, y sin darme tiempo a nada, su mano enorme se encerró en la mía.Mi corazón traicionero dio un vuelco. Admito que no esperaba que me llevara a su lado.Esto era impropio por todos lados, más para el amo de estas tierras.Cuando bajamos hasta la entrada, el posadero nos estaba esperando y sus ojos descendieron a nuestras manos entrelazadas.Pero, hombre sabio, no dijo palabra al respecto.—Su señoría, aquí tengo la capa que encargó en la tienda —le pasó una hermosa capa roja de piel mullida.—Bien, la cuenta ha sido saldada. Nos marchamos.El hombre se deshizo en palabras de elogios mientras salíamos por la puerta en dirección al establo.Sin embargo, era obvia su cara de alivio por haberse librado del jefe malhumorado.En la parte trasera, el mozo ya nos acercaba un hermoso caballo negro.—Ven, te pondré tu capa.Draco se detuvo fren
225. ME TIENES LOCO
VICTORIAMe quedé en el umbral de la puerta, protegida bajo la carpa, mientras lo veía arrastrar brutalmente a ese hombre.Su rugido activó todo el campamento en un segundo.Su aura de lycan se expandió, acojonando a los lobos guerreros.No había duda de quién era el jefe.—¡Sé que muchos tienen preguntas sobre la hembra que me acompaña, no tengo los oídos pintados en la cabeza!Me asomé para verlo subirse sobre una mesa de madera que traqueó como si llorara con su peso.Las miradas abajo, sin excepción.—¡Sus dudas o quejas me tienen sin cuidado, a quien escoja como mi amante es mi problema!Los miraba con un salvajismo que helaba la sangre, sus caninos afuera, listo para desgarrar.Pero siempre había un estúpido.—Se… señor, pero es una vampira y nos había dicho primero que la tomáramos como prisionera… ¡Aaafgrr!No terminó de hablar cuando algo silbó en el aire y fue directo al guerrero que había murmurado.El cadáver de ese hombre que me trajo el agua fue degollado por Draco y env
226. ME ENCANTAN LOS CHICOS MALOS
VICTORIAEmpujé mis nalgas a propósito contra su apretado pantalón de cuero, sintiendo ese falo estremecerse emocionado.Metió la lengua en mi oído, chupándome eróticamente.Ya su mano se cerraba sobre un pezón y la otra iba directo a tocarme entre las piernas.—Mi mujer… Mmn… déjame revisar que estés bien…Sus dedos se hundieron con delicadeza, sondeando mi vulva, acariciando sin prisasy con dulzura entre los pétalos.Estuve a un paso de ceder.Ardía en deseos de permitirle tenerme…—Le dije que estoy bien y ya déjeme bañarme en paz…Reuní valor para liberarme.Le hundí las uñas en el brazo y lo aparté bruscamente, caminando hacia la tina, completamente desnuda.Sentía su mirada devorándome, sus bufidos frustrados.Me colé detrás del fino biombo dando el suspiro que tenía contenido y me incliné para quitarme los botines.Casi podía escuchar sus jadeos con la lengua afuera. Ese lobo pervertido.Una sonrisa perversa apareció en la esquina de mi boca.Pero volví a mi fingida dignidad m
227. UN CRIMEN A SANGRE FRÍA
NARRADORACelia arrojó la caja pesada de joyas de la mesa en un ataque de rabia.Su carpa hecha un desastre.Él había desafiado a todo el campamento por una vampira.No le importó poner en evidencia que estaba loco por esa puta.¡Todos sabían que ella se encontraba enamorada de él!—¡Me rechazas por una asquerosa chupasangre! ¡Aaggg, maldición!Arrojó un jarrón de flores al azar, pero con tan mala suerte que casi se estampa contra la pobre mujer que temblaba en una esquina. —¡TÚ! —Celia la recordó de golpe.—. ¡Me dijiste que esas hierbas venenosas iban a destrozarle la piel, eres una idiota!Se abalanzó sobre la hechicera como una perra rabiosa y comenzó a abofetearla.No importaba cuánto la chica le rogara entre lágrimas, le quisiera explicar que no fue su culpa.Pero el guerrero sobornado ya estaba muerto y Celia no tenía a quién culpar.No era la primera vez que golpeaba a la joven de apenas 16 años.Y lo peor es que luego tenía que curarse con magia para que nadie lo supiera, me