All Chapters of El Rey Lycan y su Oscura Tentación: Chapter 711
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228. AL BORDE DE PERDERTE
NARRADORALas pupilas de Rousse temblaron al ver la caída de los dos cuerpos por el barranco.¡No debió demorar tanto en atacar al hombre!Se abalanzó estirando la mano para sostener a la chica, pero hasta el final ese guerrero fue un hijo de puta.Se aferró a ella con su último aliento, hasta que sus brazos no pudieron sostenerla.Rousse sabía que solo arriesgando lograría salvarla.—¡Sal de mi cuerpo ahora, Meridiana! —le gritó a su hembra.“¡No, no lo hagas, Rousse!” Ella sabía muy bien sus intenciones.—¡Maldita sea, después te voy a dar unas buenas zurras!Rousse rugió arrojándose al vacío, persiguiendo el cuerpo inerte de la hechicera.“¡Rousse!” Meridiana se llevó las manos a la boca.El viento pasaba silbando con violencia, las sombras lo tragaban, el fondo… no se veía.El general logró capturar a la mujer y su mirada se posó en una rama que salía de la ladera.No aguantaría su peso, pero le serviría de palanca.Maniobrando en el aire, logró asegurar a la chica contra su pecho
229. ADORO LA MANERA EN QUE ME AMAS
NARRADORA—¿Piensas que solo me enamoré del hombre en la ilusión? Rousse, ¿cuándo vas a entender que yo amo tu alma, quién eres, no cómo luces? —confesó aún en medio del caos.El corazón del general volvió a florecer como cada vez que ella le decía sus sentimientos.Avanzó con pasos seguros y la estrechó contra su pecho, queriéndola fundir contra él.—Al final, de los dos, siempre has sido la más valiente —susurró besando su sien.— Yo también amo todo de ti, mi hermosa hechicera… todo.Lo que sentía por ella iba más allá de las palabras.Los brazos de Meridiana le rodeaban la espalda y lo acariciaban.Se quedaron así apenas unos segundos.Tenían que pensar qué hacer con la chica; este lugar no era seguro.—Hay información importante que extraje de su mente, Rousse.Meridiana de repente le puso la mano en el pecho y se separó para contarle.—¿Ella sabe dónde está tu gente?—Sus recuerdos eran confusos porque estaba muriendo, solo vi unas cuevas, lugares raros - frunció la nariz.— No
230. NECESITO DE TU SANGRE
DRACOMis manos relajadas en los costados de la tina, como quien había terminado el asunto.Las piernas abiertas y actitud de haberme satisfecho.—Bueno… me voy entonces… —volvió a decir, dándome una mirada penetrante, pero ni me inmuté.—Bien —le respondí bajo, y casi se me cae la máscara de seriedad al ver el mohín en su boca.Claro que no deseaba irse y, por supuesto, yo no la dejaría marcharse sin satisfacerla.Se levantó bufando y la visión de su cuerpo desnudo, chorreando agua, ya me estaba parando de nuevo el miembro.Se inclinó deliberadamente sobre el borde, sus senos llenos se balancearon con los movimientos.Tragué con ganas de chupárselos.Mis manos picaban, pero la quise fastidiar un poco más.Me miró nuevamente, levantando la pierna para salir.Alcé la ceja sin hablar, viendo el fuego asomarse en sus orbes rojizos.—Jum, es verdad eso que dicen, que uno no sabe para quién trabaja…Murmuró cabreada, tan linda y sexy.Me arrepiento tanto de ser un capullo al inicio e inten
231. AÚN ESTOY VIVO
DRACOSus caninos crecieron, mordisqueando mis labios de manera ansiosa.Sus uñas buscaban mi cuello para clavarse y abrir la herida.Estaba dispuesto a intentarlo, maldita sea, no podía dejar que esos recuerdos me siguieran controlando.Deseaba tanto alimentarla. Le daría cada cosa que necesitaba, solo yo…—Hazlo… hazlo, Vicky… —me detuve un poco y la tomé de la nuca, pegando nuestras frentes.—Toma de mi vena…—No, no, no lo necesito —comenzó a negar, tensa, intentando ocultar su sed.—¡Hazlo, maldición! Eres tú, mi mujer, nadie más, yo lo deseo… quiero darte de mi vida… tómalo…Nos quedamos mirando por una eternidad, aún clavado en ese bendito coño.Incliné mi cuello, tragando, sin dejar de mirarla, de recordarme que esos ojos hermosos eran los de la vampira que… amaba.Amaba a Victoria. Ella era mi mate. No necesitaba a mi lobo para saberlo.No le volvería a fallar.Extendió la mano y entrecerré los ojos; sentía mi corazón latir como caballos desbocados.—Sube la mano —me pidió co
232. TE AMO TANTO
VICTORIAEstaba viendo todas las constelaciones descubiertas y sin descubrir.Sabía que hacer el amor con Draco iba a ser delicioso, pero este macho me estaba volviendo loca.Su cuerpo sudado moviéndose sobre mí, dentro de mí.Sus manos toscas arrasando mi piel, su boca besando cada trocito. Era increíble.Pero probar su sangre me encendió ese oscuro deseo que habita dentro de mi raza.Si así se sentía de su muñeca, no imagino el éxtasis de tomar de su cuello.Tendré paciencia, curaré sus miedos y los traumas que he descubierto que tiene.Alguna vampira desgraciada se alimentó de él a la fuerza, no tengo dudas.Sin embargo, las sorpresas no cesaban esta noche.Cuando me giró y me hizo ponerme en la posición de apareamiento de su raza, sentí su cruda necesidad a punto de rugir.Sin poder reaccionar, su cuerpo me embistió tan rico que me llevó de nuevo al borde del orgasmo.Jamás pensé que me marcaría en la nuca, reclamándome, aunque no fuese permanente.Mientras me fragmentaba en miles
233. EL ENEMIGO VIVE EN TU CASA
VICTORIALos latidos de mi corazón amenazaban con delatarme.¿Le decía la verdad? No sé, sentía que aún no confiaba del todo en él.¿Y si me encerraba en la torre de su fortaleza para que no escapara?—Yo… bueno…—Espera… sshh —antes de que metiera la pata, se puso alerta y me tapó los labios con su dedo.Su mirada fruncida se movió hacia las cortinas que separaban la recámara de la antesala.—Algo sucedió, mi Beta me busca y sabía muy bien que no podía molestarme —su expresión severa me decía que había problemas.—Ve, ve, Draco, tranquilo —comencé a rodarme de su cuerpo, pero fui abrazada de nuevo y besada.Parecía que le costaba horrores marcharse.—Maldit4 sea, ahora menos te quiero dejar. Más le vale que alguien haya muerto —masculló levantándose al fin de la cama.Caminó en su gloriosa desnudez hasta el arcón de madera para sacar un pantalón y una camisa de lino holgada.Se vistió rápido y preciso, calzándose las botas.—Descansa y no te preocupes, regreso pronto.Me besó en los
234. TRUCOS DE BAJA CALIDAD
VICTORIACiertamente, la vida dentro de las murallas y fuera de ellas, eran dos mundos diferentes.Parada en la ventana de la habitación que me tocó, miraba hacia las hermosas villas bajo la fortaleza.Los hombres lobos vivían ahí, esta era la manada de Dracomir y su hogar.Él, en cuanto llegó, tuvo que resolver miles de pendientes.Entendía su posición y tampoco era un accesorio que debía tener colgado del brazo todo el día.De repente, mi vista fue atraída por unos carruajes que llegaron al patio delantero.Parecían algunas invitadas elegantes.Fueron pasadas al interior por el servicio, y luego llegaron otras carretas.Vi salir a esa asesina hipócrita a revisar las mercancías.Cajas y cajas satinadas.Era considerada de la realeza en mi reino, así que podía decir con seguridad que eran ropas de fina costura.—Sí que te tienen bien mimada —chasqueé la lengua con fastidio.El saber que todo eso se compraba con el dinero manejado por mi hombre me daba tanta soberbia.De repente, la pu
235. YO ME INVITO SOLA
VICTORIAMe subí los senos, casi a punto de reventar el escote cuadrado.Me apreté la cintura embutida en el corpiño.Estaba lista para dejar a todos con la boca abierta y a cierto lobo con la lengua afuera.Caminé hacia la puerta y escaneé el pasillo, no había nadie vigilando.Estaba segura de que pronto me pondrían espías, pero parece que aún no me consideraban un peligro.Como la dueña de la fortaleza, salí al pasillo e invoqué mis poderes para fluir como niebla.A través de los pasadizos buscaba el aroma delicioso de mi mate.Todos estaban reunidos en el tema de la actividad.Mientras me bañaba, Draco me visitó, resulta que su recámara se comunica con la mía por una puerta.Se veía sobrepasado por sus compromisos.No quise darle más preocupaciones y menos irle con las quejitas.Yo sola podía con esas arpías, pero esta noche, le armaría una escenita, eso era seguro.Lo encontré en lo que parecía su despacho, pero antes de pasar escuché que hablaba con alguien.Nadie vigilaba cerca
236. LOS APRIETOS DEL LORD
VICTORIAPero la mejor mirada fue la de esa arpía… no, no, mentira, el mejor fue Draco.Esas pupilas de bestia me miraron de arriba abajo, deteniéndose en mi escote pronunciado.Las curvas de mis senos blancos contrastaban con el rojo y el negro del vestido.Juraría que lo escuché tragar mientras se acercaba con zancadas firmes hacia mí.Así lo quería, con la lengua afuera y la bragueta dura.Ya me encargaría luego de bajársela.Si para eso llevo lencería erótica, cortesía de Celia que tenía cara de haber comido mierd4.Murmuraba con su madre acaloradamente, apuesto que del vestido.—Mandé a que te llevaran una prenda más… —Draco se paró frente a mí, tan cerca que casi me acorrala con su cuerpo.—¿Más? —alcé una ceja y él se quedó mudo devorándome las tetas.—Joder, no puedes entrar así allá adentro. Hay demasiados machos —me miró al fin, apretando los dientes y quitándose la túnica.Noté que ni se había cambiado mucho, iba prácticamente con la vestimenta de combate.—Este fue el vest
237. SEXO Y VENGANZA
VICTORIAEse hombre daba la bienvenida como si fuese el dueño de la fortaleza y, de repente, proponía un brindis por el Lord. Los focos de nuevo se movieron a nosotros. Dracomir se notaba tenso y, de plano, se plantó frente a mí tapándome por completo. Aplausos, incluso exclamaciones de admiración resonaron en su nombre. Hasta un idiota lo felicitó por masacrar a los vampiros rebeldes de las fronteras. El júbilo fue mayor, pero la espalda rígida frente a mis ojos me dijo que él estaba incómodo pensando en molestarme. Estiré la mano y lo acaricié lentamente donde nadie me veía. Sentí el estremecimiento bajo mis dedos. “No importa, mi vida… no estoy enojada por eso” le susurré a través de ese lazo temporal que habíamos forjado. Su amor y sus caricias mentales no tardaron en llegarme. Eso era lo único que necesitaba para no arrepentirme de haberlo aceptado.*****Entre Dracomir rechazando invitaciones a bailes y casi mordiendo a cada hombre que pasaba a mi lado, llegamos al pró