All Chapters of El Rey Lycan y su Oscura Tentación: Chapter 721
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238. CÓMPLICE DE TUS JUEGOS
DRACOMIRSabía muy bien lo que estaba tramando. Cómo no darme cuenta si tampoco es que lo estuviese disimulando mucho.—Mmnn… Sshh…Con las manos en la boca y los dientes apretados intentaba silenciar los sonidos excitados que escapaban de mi garganta. Mis ojos entrecerrados por el placer miraban en blanco hacia el escenario. Una cabellera castaña subía y bajaba entre mis piernas y mi falo estaba siendo succionado por esa devoradora de cordura.“Vicky… sshhh… mi amor, suave… joder… aah” Gruñía desesperado en su mente. Los gemidos acuosos, eróticos y ahogados de su boca resonaban en medio de la oscuridad. Mis pupilas afiladas miraron a ese hermoso rostro sonrojado. Mi polla brillando en saliva y presemen salía y entraba cada vez más rápido de sus labios rojos. Me aferraba con tanta fuerza al reposabrazos que mis garras salieron a dejar marcas en la madera.—Mnnn… maldición, Victoria… Aah, qué rico, mi amor… —cerré los ojos y mascullé en voz baja.Estaba perdiendo por completo la
239. RABIETAS QUE MATAN
VICTORIAHundía mi cabeza aspirando su aroma salvaje, lamiendo las gotas de sudor, sintiendo el latir de las venas de su cuello bajo mi lengua.Mis piernas cerradas alrededor de su cintura, mis nalgas se sacudían arriba y abajo mientras disfrutaba de este rapidito salvaje.Sentía sus garras clavarse en mis caderas y esa lanza gruesa hundirse entre mis pliegues.Mi mundo entero se estremecía con los rugidos contenidos y animales que se escondían en mi oído.Las cortinas se movían cada vez con más violencia, las embestidas de Draco penetraban frenéticas.A duras penas soportaba el gritar de éxtasis.Lo prohibido, la adrenalina de lo oculto, del sexo en público, siempre es más delicioso y te lleva al orgasmo más rápido.En medio de nuestro frenesí, mis pupilas nubladas en deseo vieron por la rendija más allá de las pesadas cubiertas.Una sombra estaba de pie, espiándonos, escuchando nuestros gemidos de placer.Ya que vino a torturarse ella solita, entonces le daría una vista completa.Es
240. UNA TRÁGICA HISTORIA
VICTORIALo supe enseguida, si no me andaba con pie de plomo sería incriminada por la muerte de la doncella. —Hola, Sr. Fenir, vine a devolverle a Celia una prenda que me prestó anoche —le dije sacando mi mejor sonrisa falsa. —Pero no está y tampoco su doncella, me encontré la puerta abierta… qué descuido —dije lo más alto que pude e incluso abrí más la entrada. —¿Y tiene la costumbre de entrar en las habitaciones sin el dueño presente? —alzó una ceja con una mueca de desprecio.En el fondo de sus ojos podía ver el asco que me tenía. Pero solo el hecho de no manifestarlo abiertamente y fingir tan bien, me decía que debía tener mucho cuidado con este hombre. —Bueno, el Lord anoche me pidió llevarme bien con Celia. Él la considera su hermana, solo sigo sus órdenes —le respondí saliendo al pasillo. —Si quiere pasar a revisar, mire, no llevo nada encima —di la vuelta moviendo el vestido.Acusarme de la muerte de esa chica era absurdo.No solo no tenía pruebas, sino que me pasé todo
241. UN EJÉRCITO INVENCIBLE PARA MI LORD
VICTORIAÉl continuó contándome del pasado…«Dracomir fue atraído desde cachorro a esta habitación.Cuando se dio cuenta de que no eran juegos inofensivos a cambio de dulces prohibidos para los esclavos, fue decírselo a su madre.Creyó que ella lo podía proteger.Aún recuerdo ese día cuando lo encontré llorando y temblando en el pasillo.Había buscado el rastro de su madre y la encontró en la alcoba del general.Espió su más oscuro secreto y las cosas retorcidas que hacía por protegerlo.Se enteró desde pequeño de los sacrificios para sobrevivir dentro de este monstruo de hierro y piedra.También se calló, ocultó y aguantó las vejaciones como esclavo de sangre.Hasta que un día, como a los doce años, su madre fue quien lo descubrió a él… en esta misma habitación».Sus palabras me transportaban a escenarios desgarrantes.No sé ni cómo Draco me ha podido aceptar siendo una vampira.Ahora entiendo su pánico cada vez que intentaba alimentarme de él.—¿Su… su madre… qué le sucedió? —mi voz
242. UNA MAGIA DE OTRO MUNDO
NARRADORAUnos días antes…Fuera de los muros de protección del feudo, Rousse había llegado al refugio de Marius y su gente.No confiaba en los vampiros, pero reconocía que estaban solos en este mundo.Los enemigos sobraban y aliados había muy pocos.Ahora… aún estaba por verse si el vampiro que caminaba frente a él era un amigo leal.—¿Estás segura de que fue a la salida de la muralla exterior? —Marius le volvió a preguntar a Meridiana. Supuestamente, esta había sido la única hechicera que encontraron y, para el caso, no se veía como la gran cosa. Por supuesto, Marius no estaba al tanto de los poderes de la pequeña bruja. También se llevó una gran desilusión al no ver a Victoria, pero, según su sirviente, ella se había infiltrado en la fortaleza de los lobos.Avanzaba entonces frente a Rousse y Meridiana, sosteniendo una antorcha que iluminaba el lúgubre túnel subterráneo.Sus botas chapoteaban al pisar las aguas lodosas de la cloaca.El tufo subía impregnándose en sus narices.So
243. PLANES ASTUTOS
NARRADORA Ahora todo tenía sentido en las memorias fragmentadas que Meridiana había robado de la joven maga. Un conjuro en específico se repetía como un bucle en la mente de esa hechicera. No quería olvidarlo, así que lo recitaba una y otra vez. Meridiana lo aprendió de ella: la manera de extraer poco a poco la energía peligrosa de este cristal. Era apenas un fragmento, robado por las hechiceras encarceladas. Lograron pasárselo con mucho sacrificio a esta chica que servía de esclava a Celia. Ella era su esperanza, porque tenía la oportunidad de escapar de la fortaleza y robar la magia del cristal para fortalecerse. Buscar más clanes de brujas, planificar su rescate… Obviamente, no pudo hacer nada de eso. Incluso tuvo que deshacerse del cristal en la revisión de las puertas o casi la descubren. —Es obvio que esto es muy importante… —Rousse también llegó a esa conclusión, sacando un pañuelo para envolverlo. Se sentía incómodo, no quería tocarlo más. —No podemos dejar que cai
244. INFILTRANDO AL ENEMIGO
NARRADORA—En esta fortaleza hubo una guerra y quedaron muchos cuerpos enterrados… nos sobra material.—Pero igual, sola no puedes. Tendrás que decirle al Lord…—¡No! —de repente Meridiana intervino— ¡No puedes decirle nada al Lord, él no va a creerte!—¿Por qué? Yo soy su mate. Aunque está agradecido con esos ancianos, Dracomir me escucha, él quizás…—No puedes —las manos de Meridiana se estiraron ansiosas hacia ella.—. No sé por qué, pero lo descubrí de las memorias de esa chica… si le hablas al Lord en contra de esa familia, no te va a creer… él… tiene algo… no sé…Victoria se quedó en silencio, con el pecho apretado.Claro que le creyó a Meridiana, ella misma lo había sentido.Entendía los sentimientos agradecidos de Dracomir, pero un hombre tan astuto como él… y era como si estuviese ciego con esas personas.Celia asesinaba a diestra y siniestra a sus doncellas, y él le llamaba chiquilladas.Dracomir no era así. Él era justo, a pesar de sus resentimientos contra los vampiros.Pe
245. EN BUSCA DE LA MAGIA
NARRADORA—¿Le pagó a alguien para que te curara con su sangre? —Ághata le preguntó alzando una ceja, llena de sospechas.Habían escuchado el relato de la doncella.—Sí, sí, señora, pero no sé quién es, creo que uno de los guardias… estaba desmayada —respondió bajando la cabeza con actitud sumisa.—¿Qué te preguntó sobre mí? ¡Como hayas dicho algo…!—¡Yo no dije nada, Srta. Celia! ¡Ni siquiera acepté su propuesta! —se arrodilló enseguida en el suelo, temblando, justo como siempre.—Cálmate, hija, calma —Ághata le sostuvo la mano que ya iba a pegarle a la criada.—Ven acá —la jaló hacia una esquina—. ¿No me habías dicho que estaba muriendo? Es imposible curarse tan rápido, aunque sea sangre de un buen guerrero.—Bueno… ahora no sé, para mí se veía grave —Celia la miró con ojos esquivos.La vida o muerte de sus doncellas no era algo que le preocupase mucho.Ághata suspiró y pensó en las palabras de la chica.—Creo que tenemos aquí una buena oportunidad. Esa vampira quiso jugártela, plan
246. MIS PROPIOS "LYCAN"
VICTORIA“Tiene que estar por aquí, debe estar por aquí… ¡maldición!”Rugí en mi interior dando vueltas por a esta infernal habitación.Nada. Ni una señal de algún compartimento secreto.El aire viciado entre estas cuatro paredes me estaba dando mareo.—¿Dónde más puede estar? Se me acaba el tiempo…Si estaba en lo cierto, ese hombre me podía sorprender en cualquier instante.Salí al pasillo ansiosa, mirando hasta mi sombra, sintiendo que algo se me escapaba.De repente, el cuadro en el suelo llamó mi atención.Recordé las palabras del Sr. Fenir: este hombre era el degenerado hermano del Lord.—Espera un momento...De repente, fuertes sospechas inundaron mi mente.Siempre había un topo entre las filas de los rebeldes, alguien que los delataba.Comencé a correr por los pasillos desiertos y lúgubres, empujando las puertas y buscando el indicio del cuarto del general.Dos espadas y un escudo se entrelazaban en la madera de caoba de una de las puertas.Pegué el oído a la superficie, expan
247. EL AMA DE LA MUERTE
VICTORIA— Venga Sr. le muestro los demás sujetos exitosos.¿Había más de esos bichos?Me giré para verlo despedazar al guerrero sobre el suelo.¡Se lo estaba comiendo como un caníbal!Sus instintos sangrientos me recordaban en algo a los vampiros.¡Qué asco por todos los cielos!Con mi poder temblando, fluí por un pasillo donde se metieron.Subidos en otro peñasco, miraron hacia abajo.El alma se me fue al suelo al ver las cajas y cajas, por lo menos cien de esos experimentos con magia negra.Si todos estos monstruos mutados salían y obedecían a ese maldito viejo, la vida de Dracomir corría peligro.Por muy poderoso que fuese, no podía luchar contra este ejército mutado.Estaba literal bajo sus narices y no lo había olido nunca.El poder de ese cristal de hielo era demasiado peligroso.Logré salir por donde mismo entré.El tiempo era demasiado valioso. Ni siquiera me puse a indagar el tema de las hechiceras.¿Cómo consiguió este hombre mantener a todos bajo su puño?Eso era un mister