All Chapters of El Rey Lycan y su Oscura Tentación: Chapter 731
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248. MI EJÉRCITO SOLO PUEDE TENER UN GENERAL
NARRADORALos ojos de Marius casi se salieron de sus órbitas.La escena escalofriante e increíble que se desarrollaba frente a ellos, era algo que jamás olvidaría.Cadenas sólidas, oxidadas, vivientes, serpentearon en el aire saliendo de golpe del interior de las puertas.Una bruma negra densa se movía en las profundidades, tapando “algo” que estaba seguro no deseaba ver.Mirar directamente al abismo más allá de esa entrada, prácticamente resultaba imposible.Sin embargo, había una mujer levitando en el aire, enfrentando la presión y el peligro.Esas cadenas se fueron a enredar en sus piernas y brazos, como grilletes sobrenaturales.Las hebras rojas de la sangre de Victoria, se tejieron a su vez entre los eslabones de acero y comenzó el forcejeo.Marius no veía con claridad el rostro de Victoria, pero eso no le impedía imaginárselo.Hablaba en esa lengua mordaz, difícil. Apenas le revelaron un pequeño hechizo y lo encontró tan complicado.Sin embargo, ella rugía encantamientos macabro
249. YO YA TENGO UN MACHO
NARRADORAMarius no se asombró tanto como Edgar.Hasta el hombre más poderoso de estas tierras en el pasado se tuvo que poner de rodillas frente a Victoria.El agua caía lavando el campo y los truenos alumbraban el ejército que ahora yacía a los pies de una sola mujer.En el ayer fueron los guerreros más increíbles, los amos del destino y ahora… solo meros esclavos de esas cadenas que ataban sus almas.El estruendo se escuchó con la puerta cerrándose y desapareciendo en el abismo, como si jamás hubiese estado ahí.Edgar parloteaba sin cesar, lleno de adrenalina y emoción.Pero la mente de Marius se movía a toda marcha.Victoria había averiguado la verdad del pasado, lo sabía por el odio con que trataba a sus semejantes.Algo había cambiado en la vampira… algo que él debía averiguar si deseaba sobrevivir a lo que venía.Observó cómo la sangre en su cuerpo se extendió en forma de esos hilos rojos, flotando, entrelazados y fundiéndose en la frente de cada no muerto.Un sello de runas bri
250. A LAS PUERTAS DE LA REBELIÓN
NARRADORAMarius permaneció unos segundos con la cabeza abajo.Batallando por ocultar el odio en sus ojos.—Bueno… al menos pude fantasear con una mujer tan increíble como tú —levantó la cabeza suspirando.La sonrisa en su boca no le llegaba a los ojos.—Estamos contigo, Victoria. Odio a los lobos… pero confío en tu justicia. Voy a reunir a los vampiros bajo las cloacas.Le dijo haciendo una pequeña reverencia y alejándose como un hombre al que le habían destrozado el corazón.Se marcharían Edgar y él por su cuenta.Rousse se acercó, saliendo de la protección de los árboles.La lluvia había cesado y se escurría entre sus ropas oscuras.—No confío en ese vampiro —dijo en voz baja mientras ayudaba a la Srta. Victoria a ponerse de pie.Había sido una locura eso que hizo; si su fuerza no era suficiente, podía haber sido arrastrada al mundo de la muerte.—Lo sé —le respondió con un destello astuto en la mirada—. Mantén un ojo en él, presiento que va a hacer alguna estupidez.Victoria se le
251. COQUETEANDO CON LA "MUERTE"
NARRADORA —No grites, cariño, soy yo… Meridiana dio un suspiro de alivio y se recostó como si no tuviese huesos, contra el amplio pecho de su macho. Lo había extrañado tanto que ya iba a girarse para besarlo, pero recordó que aún “usaba” el cuerpo de la doncella. —Espera… —se removió en sus brazos. Rousse sabía su intención y la cargó en un segundo, acomodando el cuerpo de la mujer sobre la camita. “No debo estar fuera de ella mucho tiempo… temo que pueda morir en cualquier instante”, le dijo con un suspiro, arrastrando su sombra hasta afuera de la chica, que respiraba con una lentitud alarmante. —Está bien, pero no aguantaba más el no verte o besarte. Rousse la abrazó, apenas Meridiana se materializó. Él se había despojado también de la apariencia fiera de no muerto y regresaba a una imagen muy parecida al hombre del pasado. Descubrió que podía alternar su apariencia, lo cual fue una bendición. Esta versión “hermosa” solo estaba dispuesto a mostrársela a su hembra. —Rousse
252. UN SOLDADO "FIRME" EN LAS ADVERSIDADES
NARRADORAMeridiana solo podía dejarse arrastrar por las olas de placer.Su macho rodeó su clítoris y lo provocó con toquecitos que la hacían empujar sus caderas hacia delante. Ansiaba más, le picaba el interior de la vagina mientras Rousse le devoraba el coño.—Más adentro… mi macho adentro… —articulaba entre jadeos entrecortados.Cuando los dedos de Rousse le separaron pervertidamente, exponiendo el estrecho agujerito, Meridiana se estremeció por completo.La expectativa la atormentaba, sentía sus músculos vaginales contraerse, pero nada la preparó para la delicia de la penetración.Primero fue la lengua de Rousse. Flexible y mojada, jodiéndola bien profundo, adentro y afuera, chupando sus fluidos cachondos.Luego se incorporó un dedo que la tuvo empujándose contra su cara.La vieja mesita traqueteaba bajo los movimientos cada vez más ansiosos de sus nalgas.Se meneaba por instinto, siguiendo el placer de las embestidas de su dedo.La presión en su vientre se acumulaba, estaba cerc
253. SOLO PUEDO PERTENECERTE A TI
NARRADORALa mano de Meridiana apenas podía con la gorda circunferencia, pero ella no era de las cobardes.Se movía desde la base hasta la punta de la lanza.Rousse subió la cabeza gruñendo cuando aumentó la velocidad, y esa magia deliciosa se le metía por cada poro de la verga.Sus testículos estériles se tensaban sin parar.Sshshhh, estaba cerca de ese nirvana del placer y Rousse empujó aún más su suerte.Sus caderas se movieron hacia delante, marcando un ritmo desesperado, colando la punta de la polla entre las piernas de su hechicera.Meridiana, de repente, se tensó ante el cambio. Ya no llevaba el control.—Mmnn, no te asustes, cariño… sshh, no te voy a penetrar, solo necesito… ah, sí, joder, Mnnn, qué mojadito lo tienes, nena…Rousse la acorraló contra el canto de la mesita y comenzó a empujar el glande entre los labios vaginales de Meridiana.Le ordenó cerrar las piernas mientras se pajeaba como un pervertido entre sus muslos.Sentía el temblor de su sexo caliente, se sumergía
254. UN PLAN CON FINAL INESPERADO
VICTORIALas nubes de tormenta en el cielo no presagiaban nada bueno, y menos los guerreros a caballo que llegaron al feudo desde temprano.Un pequeño ejército de hombres lobos estaba asentado cerca. Los que antes eran aliados ahora venían a hacer reclamos y poner condiciones.Dracomir no me dijo nada en concreto, pero me advirtió que estuviese alerta y lista para partir si era necesario.Me reveló el escondrijo de una bolsa llena de oro, dejó todo preparado por si teníamos que escapar.Sabía que contaba con poco apoyo de sus propios guerreros.¿Pero a dónde irnos si todos eran enemigos en este reino?No estaba dispuesta a que renunciara por mí.Él se había ganado su puesto y nadie se lo quitaría solo porque me eligió.Sentada en la biblioteca, esperaba mi momento, tamborileando los dedos sobre la mesita, hasta que al fin Meridiana apareció controlando el cuerpo de esa chica.—Srta., el té que me pidió para calmar la ansiedad —me dijo lo suficientemente alto para ser escuchada a travé
255. ¿ME ELIGES A MÍ O A ELLOS?
VICTORIA—¡CELIA! —el rugido de su padre se escuchó, junto con el de su madre, que estaba segura los atrajo por este camino.¿No querían ver como la atacaba? Pues concedido.En lo que se demoraron en llegar al rellano, me aseguré de que el cuerpo moribundo de Celia cayera en el hall.Antes de desangrarse, una sombra veloz flotó metiéndose dentro de ella y sosteniendo el último hilo de su vida.—¡TÚ, MALDITA VAMPIRA! ¿¡QUÉ LE HICISTE A MI HIJA!?La Sra. Aghata se me avanzó como una loca y mi mano tembló, dejando caer el puñal ensangrentado, la prueba de mi delito.Di varios pasos atrás, con los ojos muy abiertos, asombrada de que ellos me hubiesen “pillado in fraganti”.—¡No, yo no quise! ¡Ella me obligó! ¡Me atacó! ¡Dracomir, sálvame!Le grité al Lord, que se había quedado como detenido en el rellano.Sus ojos eran una mezcla de contradicciones.Luchaba por mirarme, pero a la vez no podía despegar su vista del Sr. Fenir, corriendo escaleras abajo para salvar a su hija.Las garras de l
256. EL DESPERTAR DE MI LOBO
DRACOMIREscuchaba una voz rugiendo desde el interior de mi cabeza.El pecho me dolía como si se me estuviese abriendo en dos pedazos.Pero una tensión me llevaba del cuello hacia donde estaba mi padre adoptivo y su hija… mi familia… los que juré proteger.Mientras me agachaba al lado de Celia, dándole de mi sangre, me preguntaba, ¿qué era eso importante que había dejado atrás?Una silueta femenina se desdibujaba en mi mente, un olor que adoraba, que era mi hogar.Quería resistir, pero dolía tanto… estaba confundido en la maraña de ideas.Los labios fríos de Celia se movieron sobre mi muñeca, arrojada aún sobre el charco de sangre en las losas del hall.Ni siquiera sé como sobrevivió a un ataque tan brutal.Se veía tan pálida, tan… muerta.Su corazón casi no se escuchaba latir.Pero yo haría lo que fuese necesario por salvarla, porque una orden se había quedado impresa en mi voluntad:Tenía que proteger a esta familia sobre todas las cosas. Ellos eran los verdaderos amos y mis benefac
257. EL PASADO DE ROUSSE
VICTORIAEstaba perdiendo las esperanzas, ¿cuánto más tenía que sufrir frente a Dracomir para que me eligiera?¿Acaso el hechizo que pesaba sobre él era invencible?Ya sentía el ardor de las llamas cerca de mi cuerpo, esas bestias gritando abajo, llenos de odio y maldad.Solo podía mirarlo con el alma apretada en un puño, pensando en que si aceptaba que me quemaran viva… no lo perdonaría.Con todo el dolor que eso conllevara, esta vez, no lo dejaría pasar.Por supuesto que podía liberarme, no me arriesgaría a tanto si no tuviese la salida, pero él era la llave que yo deseaba para escapar de la injusticia.—¡Vas a arder y no quedarán ni las cenizas de tu asqueroso cuerpo, criatura oscura!La voz de esa anciana resonó a mi lado, puro veneno, y eso que no sabía que ya se había quedado sin hija.—Veremos quién arde…Le dije entre dientes, y dudó por un segundo, mirándome fijamente, pero no me veía como una amenaza.Bajó la antorcha y el fuego crepitó con las virutas que enseguida hicieron