All Chapters of El Rey Lycan y su Oscura Tentación: Chapter 741
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258. FANTASMAS DEL PASADO
NARRADORASalió hecho un demonio, juntando a los pocos que podían pelear, hombres desesperados como él, buscando a sus madres, a sus parejas, a sus hijos.Alrededor de 20 elementales bajaron la montaña… para cuando Zarek se enteró y llegó a la mansión de campo de esos nobles vampiros… solo quedaba uno.Vio a su amigo, ese que le había abierto las puertas de su hogar sin reservas, de rodillas en medio del jardín, aun sosteniendo el cuerpo mutilado de su mujer.El sitio había quedado manchado con la vida de esos pobres elementales que no eran rivales para tantos vampiros adultos de fiesta, borrachos de lujuria y ansias de sangre.Se habían ensañado con el cuerpo de Rousse, atravesándolo con espadas y cuchillos por la espalda, mientras él protegía a la mujer asesinada en sus brazos.Los ojos de Zarek se iban poniendo en rojo escarlata mientras escuchaba las risas y las burlas, empujándolo con el pie, prolongando su sufrimiento.Rodeado de esas alimañas que se hacían llamar nobles.Cuando
259. UN LOBO DE CORAZÓN PURO
NARRADORASi Dracomir no tuviese la mandíbula bien pegada al cráneo, se le hubiese caído al suelo del asombro.A través de esas grietas que destrozaron todo el suelo y removieron los cimientos de la fortaleza, saltaron gritando unas figuras humanoides."¡Dracomir… son esos degenerados!" Alan gritó también estupefacto.No los olvidarían jamás, ni aunque pasaran mil años. Tantas cosas se revolvieron dentro de su pecho, la ira lo invadía hasta que se dio cuenta de que eran solo cadáveres.Las cabezas que les habían arrancado, ahora estaban unidas con hilos del destino sobre sus hombros. Muertos vivientes movidos por algún tipo de magia poderosa.El enorme lobo miró de nuevo a la mujer en las alturas. De pie, indomable, comandando con voz gutural, como en una sinfonía siniestra, a los hombres que hicieron de su vida un martirio.«Creé un ejército para ti»Victoria le había dicho, y el pecho de Dracomir y Alan se hinchó de orgullo.¿Cuántos secretos ocultaba dentro de ella?Su hembra er
260. EL ROSTRO DE LAS CONDENADAS
NARRADORA—¡Maldita sea, no, no! ¡Criaturas inútiles!Frederick rugió al ver a sus “hijos” ser masacrados.Tampoco había podido crear tantos, robar esa magia corrupta era muy difícil, aun esclavizando y controlando a las brujas.Sin embargo, por muy fuertes que parecieran esas bestias, poseían un corazón viviente, que podía ser arrancado.—No me puedo quedar aquí… —masculló presenciando su derrota y cómo ese ejército no moriría nunca.Sus ojos rabiosos, llenos de ira y de envidia, se dirigieron hacia Victoria.Debió haberla capturado para él.Se había confiado, fue muy ingenuo y no le hizo caso a los instintos que le gritaban que esa vampira ocultaba sus poderes.—Hija de puta desgraciada…Su resentimiento era tanto que le dolía hasta el pecho.Miró a los cuerpos de su hija y de su mujer, ni siquiera podía bajar a recogerlos y darles una sepultura digna.Habían acabado con su familia y ahora lo orillaban a escapar, pero esto no se quedaría así.Antes de que vinieran a por él, dio la e
261. UN ÚLTIMO TRUCO
NARRADORA“¡Ese hombre se escapa, no puedo dejarlo ir!” Alan rugió, subiendo el morro para ver la túnica de Frederick cuando se iba en retirada.El lobo gigantesco se había trepado a la cima de las enredaderas espinosas, parado al lado de Victoria.Le lamió la mejilla con cuidado, y Draco le dijo que se quedara a salvo detrás del ejército.—¡No, iré contigo! —los ojos rojos de la vampira fulguraron con decisión.“¡No, mi amor, ese hombre es peligroso, está lleno de trucos!” Dracomir no quería exponerla.—¡Mírame, lobo, mírame! —lo tomó por el pelaje suave a los lados de sus mejillas.Las pupilas intensas de Alan la miraban con obsesión. Si algo le sucedía a su hembra, moriría con ella.—No soy débil, lobito. Soy una guerrera como tú, Alan. ¡Voy a luchar a tu lado, mi Lord! —le rugió sacando los colmillos.Tenían que admitir que Victoria tenía más cojones que los guerreros de su feudo, que ahora miraban desde las murallas.De lejitos, para no morir en el fuego cruzado.“Bien, pero siem
262. SI MI FAMILIA ESTUVIESE AQUÍ...
NARRADORAEl cuarto entero vibró y el aire se deformó por la violencia de las energías fluctuando.Todos los cristales explotaron a la vez con un ruido ensordecedor, acompañados por la luz blanca que cegó los ojos de Alan y Victoria.Cayeron de espaldas, empujados por la onda de energía, directo a la alfombra.“¡Atrápenlo, maldita sea!”, fue lo último que pudo ordenar Victoria al ver aparecer las manos muertas bajo los tobillos de Frederick.Alan se arrojó sobre ella para protegerla con su propio cuerpo.Rugió cuando las afiladas cuchillas de viento hirieron su lomo, pero jamás dejó de proteger el valioso tesoro bajo su vientre.El castillo entero comenzó a temblar desde los mismos cimientos.Era como si una magia poderosa hubiese sido arrancada de su centro, y así mismo fue.Para cuando no hubo peligro, el inmenso lobo se levantó de encima de su hembra.La lamía con preocupación y él fue quien resulto herido.—Lobito, ¿estás bien? ¿Draco?Victoria estaba ansiosa por el olor a sangre
263. LA TENTACIÓN DEL PODER
VICTORIASe me partió el corazón al ver a Meridiana llorando sobre los cuerpos de sus hermanas hechiceras.No parecía que la trataran muy bien, pero creció con ellas.Al menos algo “bueno” de no tener visión era ahorrarse esta escena tan macabra.Ese maldito hombre parece que utilizó el mismo poder de este círculo de brujas para teletransportarse con el cristal.—Nena, la vamos a recuperar, mi amor, no llores más…Las palabras de Rousse le susurran consuelo. Ellos se tienen el uno al otro y eso me trae paz.Estoy de pie a un lado, pero necesito acompañar a Draco.Me preocupa su reacción cuando vea a sus viejos enemigos de cerca, ahora que pasó la urgencia.—Por eso tenía el hechizo de mi maestra. ¡Ese… ese…! - exclamó respirando agitada.No encontraba las palabrotas, imagínate, esa boquita diciendo tacos.—¡Hijo de puta, desgraciado, malnacido y degenerado! ¿Te agrego algunas más? - le hice la seguidilla, con ganas de desahogarme yo misma.—No, gracias por el diccionario de… adjetivos
264. AMO TU LADO SÁDICO
VICTORIASu mirada se oscureció, pensando de nuevo en ese maldito de Frederick y como lo controlaba.—Tenía confianza en nuestro amor, en nuestro vínculo y sabía que terminarías despertando para salvarme.Me puse de puntillas y lo besé apasionadamente en los labios, sintiendo sus manos ansiosas apretándose sobre mi cintura.No deseaba que viviera toda la vida lleno de remordimientos.—Además, si permitías que me quemaran viva, iba a romperte las “nueces” después —susurré contra su boca, bajando la mano para toquetearle el paquete.Un bufido resonó junto con el amago de una sexy sonrisa.—Yo mismo tengo ganas de cortarme la polla por imbécil —se pellizcó el puente de la nariz con frustración—. Pero bueno, vamos a salir de esta.Nos besamos un poco más, brevemente. Había demasiadas cosas que organizar.Salimos al patio, tomados de las manos.Entonces un guerrero se acercó y le dio un papel de informe al Lord.—Llegó un reporte de mi Beta —me explicó que el hombre se había quedado cuidan
265. UNA MATE DESPECHADA
MARIUS—Ah, ah, ah…Los gemidos rítmicos de la mujer contra el árbol me tenían los oídos hastiados.Me había perseguido cuando me alejé a mear, insinuándose con esa sonrisa fácil y esos pechos casi saliéndose del escote.Le iba a decir que no a sus manos manoseándome la polla, pero al girarme, el color castaño de su pelo fue lo que me atrajo.No sé ni cómo luce su cara, solo que ahora empujo en su coño con un ritmo constante, hundiendo las garras en su cadera y la otra en esa mata de pelo castaño.—¡Cállate de una puta vez y gime hacia adentro!Le rugí enojado porque me estaba poniendo flácida la polla con sus sonidos chillones.No se escuchaba como ella y rompía con toda la ilusión que había en mi mente.“Victoria” estaba apoyada contra ese tronco, inclinada hacia delante, arqueando el culo y la espalda mientras la penetraba vigoroso.Mi pelvis empujaban cada vez más rápido.El sonido de mis muslos chocando contra los suyos marcaba el ritmo enloquecido en esta follada rápida.—Sshh…
266. UN LACAYO LEAL
MARIUS—Vaya, vaya… Así que te funcionan las neuronas para algo más que solo robar y traicionar —subió la mirada de golpe y pude ver ese tono de rojo tan conocido.—¿Co… cómo es posible? —un árbol a mi espalda frenó mis pasos en retirada.—¿De verdad pensaste que te iba a dar un arma sin seguro? Un poder desarrollado por mi padre durante milenios, solo para ser utilizado por un traidor como tú.Empuñó la daga con fuerza en el puño cerrado; pocos metros nos separaban y temía lo peor…Admito que el miedo se apoderó de mi alma, al saber que Victoria la estaba controlando.—Hablas de engaño, pero tú fuiste la primera en mentirme, en darme esperanzas para luego irte a revolcar con esa bestia. ¡Me has engañado hasta el último momento! —le rugí indignado también, con una tormenta de sentimientos en mi pecho.—Ay, ya, quítate la máscara de hombre despechado, por favor, que estoy controlando a la mujer que asesinaste con tus manos. ¡Sacrificaste a tu propia mate y eso la Diosa no lo perdona!M
267. ESTA VEZ SERÉ EL PROTAGONISTA
MARIUSDesde que nos aprovechamos de la lucha en el feudo de los hombres lobo para escapar, no habíamos parado.Avanzando hasta la noche hacia el feudo de los vampiros, donde armamos cerca un campamento.Mis planes eran muy claros, pero ahora todo se fue al carajo.Aun así, todavía teníamos a una hechicera que entregar y muchas mentiras, porque ciertamente una bruja moribunda no era la gran cosa.Pero esta chica conocía los secretos de ese cristal misterioso y quién sabe qué más cosas útiles.Sin embargo, huyendo a ciegas, nos encontramos de frente con las laderas de unas montañas.—¡Nos desviamos del camino hacia los vampiros, maldita sea, Edgar, no va a dar tiempo! —mis palabras salían en ráfagas.Miraba hacia atrás y creía ver los ojos muertos ya saliendo de la oscuridad.Estábamos entre el bosque y la pared rocosa.—¡Una cueva! ¡Creo que veo un agujero allí...!Edgar señaló con la cabeza un punto angosto.Ni siquiera sabíamos si pasaríamos por esa gruta estrecha, pero no había de