All Chapters of El Rey Lycan y su Oscura Tentación: Chapter 791
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308. RESCATANDO A UNA DAMISELA
FENRIRAvancé en silencio y me escondí en las sombras, observando el claro donde dos tipos habían hecho un sencillo campamento.Evalué con rapidez la situación. Era obvio que se trataba de los hechiceros fugitivos que no querían someterse al Rey Alfa Cedrick.La verdad, esperé encontrarme a más de ellos, pero lo que me preocupaba no era la cantidad, sino la mujer que tenían de rehén.Estaba atada a un árbol e intentaban darle algo de beber mientras ella luchaba y se resistía.“¡Tenemos que salvarla, a qué rayos esperas!”, mi lobo Gale me empujaba a actuar.“Hay una protección mágica alrededor para no ser detectados”, fruncí el ceño al sentir la magia agresiva intentar repelerme.“¡No importa, no es un obstáculo para nosotros!”Él tenía toda la razón, la energía selénica en mi interior me permitía burlar estos pequeños trucos.Pero apenas di un paso adelante, listo para salir de los arbustos, cuando la escena se volvió animada.—¡Te dije que si me ensuciabas de nuevo el vestido te ibas
309. NADA MÁS QUE LA VERDAD
FENRIR —¿Cómo puedo salir de este pantano de mierd4 hacia un lugar seguro? —el hombre me preguntó repentinamente. —¿Qué sé yo? Ni siquiera soy de aquí —me encontré respondiéndole con demasiada facilidad, como si mi lengua se sintiera un poco floja. Gale fruncía más y más el ceño. —¡Escuché que ustedes usan magia para ir de un sitio a otro! ¡Dime ahora mismo el método para fugarnos a otro continente! —Soy un lycan, ese hechizo lo hacen otros miembros de mi familia, pero existen pasajes físicos, como uno cerca del castillo de tu antiguo rey y… — ¡¡¡¿Pero qué haces, boca suelta?!!! —de repente el alarido de la hembra me hizo tragarme las palabras. Mis ojos se encontraron con los suyos, que no se veían nada débiles y sí muy furiosos. —¡Tú…! —hasta el macho se asombró de su resurrección, pero antes de que me abalanzara a defenderla del cuchillo en su cuello, ella misma se liberó. Resulta que tenía las manos libres de las ataduras; solo fingía. Le dio un codazo demoledor en
310. UN ACOSADOR PELIRROJO
ABIGAILDe todas las ideas geniales que se me ocurrieron, esta se pasó de pésima.Regresaba a casa bastante enfadada con Hannah, mi hermana gemela, aunque ciertamente nos parecíamos bien poco.A ver… ¿por qué era necesario siempre comportarse como la versión en falda de papá?Ah, no, ni siquiera en falda, no había quien metiera el enorme trasero ese que tenía dentro de un vestido.Amaba ir de marimacha con pantalones, peleando con cuanto bicho se le atravesara en el camino y jugando a la heroína.Cuando me dijo que se internaría en esa ciénaga pantanosa a buscar a los rebeldes, hice un berrinche ahí mismo.Mis botines ya estaban hasta las narices de lodo, no me metería en esa niebla apestosa ni aunque me pagaran.Sin embargo, no llegué muy lejos cuando las cosas se pusieron difíciles para mí.No sé por qué, pero de repente la fina cota de malla con magia helada de Hannah, comenzó a fallar.Ese artilugio que siempre llevaba en mi cuerpo, contra mi piel, como un frágil escudo, era lo ún
311. ¿DÓNDE ESTÁ MI MATE?
ABIGAIL—¿Bebiste una pócima para decir la verdad, cierto?—Así parece, no me puedo amarrar la estúpida lengua —me dijo, suspirando.Yo, por mi parte, no pude evitar bajar los ojos para comprobar si de verdad estaba teniendo una erección por mi causa.Tragué al ver la silueta marcada de su polla hacia un lado de la bragueta… sshh, demasiado grande para una primera vez… ¿Se sentirá rico?Espera… ¡¿en qué estoy pensando?!Al subir la mirada, la sonrisita victoriosa en sus labios y el gesto burlón de mover las cejas arriba y abajo me llenó de vergüenza.— Te puedo asegurar que si me la saco se pone más grande y está dispuesta a ser muy usada por una hembra tan… fogosa…—Mejor me marcho - gruñí en su cara de gigoló. Ese hechizo de la verdad era un peligro.Sabía que lo habían preparado para sacarme información de como dejar este territorio sin que mi padre los capturara.— Gracias por el rescate y puedes irte por donde viniste —tomé la decisión más sabia de escapar.Ni siquiera lo volví a
312. TENTACIONES INSOPORTABLES
FENRIR“¡Te dije que no arde por la excitación, algo más sucede en su interior, no es normal, necesitamos enfriarla!”Mi lobo rugió y pasé de estar cachondo a preocuparme seriamente.—Abigail, nena, no me asustes, ¡reacciona…! —le hablé de cerca, pero de sus labios entreabiertos solo salían jadeos sofocantes.Casi escocía en mi rostro de lo caliente que estaba su aliento.Gemía, retorciéndose, y no precisamente de placer.“¿Recuerdas esa grieta que encontramos por el camino y sentimos que era fría?” Gale me recordó la elevación rocosa que no llegamos a explorar.Sin pensarlo más, la sostuve con fuerza y comencé a correr en esa dirección.Llevándola entre mis brazos como una princesa.Sentía que Abigail me necesitaba desesperadamente, no podía dejar que le sucediera nada o me arrepentiría toda mi vida.Mis pupilas se estrecharon sobre la superficie de una pequeña colina que se alzaba llena de musgos y raíces entrelazadas.La brisa fría salía de su interior en una zona de la pared que c
313. UNA PRESA VIRGINAL
FENRIR—Solo… bueno, no quería que se te mojara la ropa… —“ni la braga”.Comencé a balbucear todo tipo de justificaciones, una más idiota que la otra.De repente se incorporó, sentada, y esos preciosos pechos rebotaron.Yo luchaba por mirarle a los ojos y entonces me di cuenta de que algo no iba bien.—Abiga, ¿qué sucede? Lo lamento, de verdad, solo quería ayud…Las palabras quedaron atascadas en mis labios cuando fui asaltado por los suyos en un beso abrasador.Y no en el sentido figurado, sino en el literal.La boca de Abigail estaba caliente al punto de escaldar; un vapor bajaba por mi garganta y procedía de sus jadeos cada vez más apresurados.Se colgó de mi cuello, empujándome para montar encima de mis caderas.El sudor le bajaba por la piel febril, estaba ardiendo como si fuera a explotar en llamas en cualquier momento.Sin dejar la conexión, la sostuve por debajo de las nalgas y la cargué contra mi pecho.Me arrastré un poco hacia el borde y me sumergí en la poceta con ella.El
314. ME GUSTAS MUCHO
FENRIRAbrí mucho los ojos, incorporándome un poco y separando los pétalos con los dedos, para ver si la había lastimado con mis caninos.Un hilo fino de sangre rodó desde el agujerito y se diluyó en el agua bajo sus nalgas.—Pequeña… tú… —subí la mirada para verla con lágrimas saliendo de sus ojos erráticos.—Duele… —me dijo con voz nasal, tan linda y dependiente de mí, nada que ver con la mujer impetuosa del bosque.Una realización golpeó mi mente como un rayo.—¿Eres… eres virgen? —mi voz salió estrangulada y mi lobo se levantó para saber también la respuesta.Las mejillas de Abigail se incendiaron por completo y asintió lentamente.—Por la Diosa… ¿Qué tipo de prueba es esta? —tragué en seco, mirando de nuevo a sus curvas sensuales, a sus pechos bien firmes.El vientre suavecito que escondía debajo la entrada al más delicioso pecado.¿Cómo una mujer como ella seguía virgen? ¿Acaso los machos de este reino tenían los ojos en el culo?Llevé los dedos a mi boca pasándolos por mis labi
315. UNA VERDAD QUE HIERE
ABIGAILLas crisis con mi loba de fuego cada vez eran peores.Era como si te estuvieses quemando por dentro, de manera horrible, y pocas cosas pueden ayudarte.Una de ellas era la magia de invierno de mi hermana, pero Hannah no estaba aquí, así que, para sobrevivir, me aferré a lo único que me podía salvar.El príncipe lycan Fenrir… lo cual trajo como consecuencia esta bochornosa situación en la que me encuentro.Acostada de lado sobre el suelo, con su camisa puesta, estoy mirando a la pared de la cueva.Quisiera hacerme la olvidadiza, ¡pero lo recuerdo casi todo!Por la Diosa, que casi violo al hombre y el cosquilleo de placer en mi cuerpo aún persiste.También una molestia entre las piernas. La verdad no recuerdo muy bien algunos momentos… aunque sé que sexo como tal, no tuvimos.“Bryda… ¡Bryda!”, llamo a mi loba interior, pero sé muy bien lo agotada que queda cada vez que tiene que enfrentarse a esa bestia de fuego.—Maldita sea —mascullo sin querer.—¿Te duele de nuevo, Abigail? ¿
316. EN TERRITORIO ENEMIGO
ABIGAIL—La única mujer de invierno posible es Hannah… mi gemela —le dije con la voz estrangulada y bajándome de golpe el vestido y arrojándole su camisa.Me negaba a seguir un segundo más aquí… con él; me remordía la conciencia lo que habíamos hecho y cómo lo deseaba en el fondo.—Yo no sabía… —negó—. Maldición, qué cagada… ¡Espera, Abigail! ¡No te puedes marchar así!Comenzó a perseguirme cuando me remangué la falda y corrí hacia el exterior de la gruta.No me importaba cómo lucía, no me importaba nada; el fuego apenas aplacándose en mi interior.Me introduje en la gruta y le fue muy difícil capturarme, pero cuando salí al exterior sostuvo mi brazo y me jaló hacia él.—¡Suéltame! —apoyé la mano en su pecho y lo empujé con rabia.—¡No! ¡Querías la verdad, así que me vas a escuchar! — rugió pegándome a su pecho y tomando mi cintura a pesar de mi forcejeo inútil.—¡Que me sueltes, bruto!Mi cabello fue sostenido por detrás y me obligó a mirarlo, sin espacio a huir de esa mirada afilada
317. SALTANDO AL FUEGO POR TÍ
ABIGAIL—¡Malditos rebeldes! —hice por abalanzarme sobre el más cercano de los diez que aparecieron, pero algo me detuvo de golpe.—¡Aaggr! —rugí al caer de espaldas, como si mi nariz hubiese impactado contra un escudo invisible.Me habían atrapado y, lo peor, el hechizo que activaron me estaba afectando seriamente.Las llamas en mi interior se rebelaban con más fuerzas que nunca; algo las obligaba a salir de mi cuerpo… algo que las codiciaba.Del suelo surgió una bruma negra y tomó la forma de sombras de flores…Conocía esa maldición llamada Flores Devoradoras de Llamas.Esto pinta muy mal.—¡Cobardes, usando un hechizo tan rastrero para absorber mi poder! —grité, intentando en vano resistir, pero el ardor en mi piel se volvía insoportable.—A esto nos han obligado; jamás seremos controlados por unas bestias descerebradas.Levanté la cabeza para ver a una mujer más allá de la bruma, debía ser la jefecita.Quise responderle, pero un rugido fue lo que salió de mi boca y caí de rodillas