All Chapters of Nunca conoces a quien tienes al lado: Chapter 1241
- Chapter 1250
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Capítulo 1241
—¿Sabes hacer manualidades? —yo evidentemente dudé.Mateo sonrió con picardía y me pellizcó la cintura.—¿Otra vez dudando de mí?—¡Ah... no, no! ¡Me haces cosquillas! —me reí tratando de apartarlo.Me miró intensamente y esa mirada me erizó la piel.No... ¿no sería que otra vez quería...?Justo cuando ese pensamiento me cruzó la mente, me soltó y rozó mi nariz con la suya.—Duerme un poco más —murmuró—. Yo me encargo de los niños.Yo dije que no.Aunque hacía un momento me moría de sueño, las cosquillas me habían despejado por completo. Además, les había prometido a los niños que haríamos las manualidades navideñas juntos y no quería decepcionarlos.Así que al final me obligué a salir de la cama con el cuerpo todavía adormecido.Como era Navidad, Mateo permitió que doña Godines y el resto del personal regresaran a casa para celebrar. Por eso, en la enorme casa solo estábamos nosotros cuatro.Y aun así, no se sentía vacía.La casa estaba llena de adornos festivos colgados por los propi
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Capítulo 1242
Mateo y yo salimos a comprar víveres, pero no me sentía tranquila dejando a los niños solos en casa, así que los llevamos con nosotros.En Navidad, las calles estaban especialmente animadas. Luces, guirnaldas, música por todas partes.Los centros comerciales y las plazas organizaban actividades y juegos.A Mateo y a mí no nos atraían esas cosas, pero los niños querían participar en todo lo que veían.Algunos juegos eran incluso para padres e hijos, así que terminamos "obligados" a acompañarlos.Los niños eran tan listos y Mateo se desenvolvía tan bien que ganaron muchos premios.Cuando Embi y Luki salieron del centro comercial, saltaban de alegría con los brazos llenos de juguetes.Decían que eran premios que ellos mismos habían ganado, distintos de los que compraba su papi o de los que alguien les regalaba.También prometieron que en el futuro querían seguir participando con papi y mami en esos juegos en familia.Los miré, sonriendo sin decir nada.Mateo, en cambio, les acarició la ca
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Capítulo 1243
Javier sonrió y les revolvió el cabello a los niños antes de levantar la vista hacia Mateo y hacia mí.Bajé la mirada y noté que a sus pies había varias colillas de cigarrillo. Su abrigo y su cabello estaban cubiertos de nieve.Apreté los labios y le dije:—Perdón, salimos a comprar unas cosas. ¿Por qué no me llamaste cuando llegaste?—No pasa nada. No llevo mucho aquí. Además, aunque llegara más tarde, ¿qué más da? En casa no tenía nada que hacer y aquí al menos hay un poco de vida.Sonrió, aunque era una sonrisa amarga, de esas que esconden tristeza.Hizo una pausa y agregó en voz más baja:—¿No estaré interrumpiendo?Estaba por responder cuando la voz tranquila de Mateo se escuchó detrás de mí:—Entren. ¿No sienten frío ahí afuera?Volteé y vi que ya estaba sacando las bolsas del baúl del carro para llevarlas a la casa.Fui enseguida a ayudarlo, pero él esquivó mi mano y me sonrió.—¿Con ese cuerpecito tuyo? Déjame hacerlo yo, para eso soy tu marido.Lo miré con fastidio fingido. Co
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Capítulo 1244
Lo abracé fuerte por la cintura.Afuera caía nieve, tan bonita y perfecta, que deseé que el tiempo se quedara quieto en ese instante.Le sonreí a Mateo y dije en voz baja:—¿Cómo podría ser una ilusión? Los niños y yo estamos de verdad contigo. Aunque... aunque algún día tenga que pasar algo, o si me veo obligada a irme...Mateo se puso tenso de inmediato. Me apartó de golpe y me agarró fuerte de los hombros. Me dolió notar su preocupación.—¿Qué quieres decir? ¿Qué significa eso de que "tienes que irte"?Estaba alterado. Me agarró con fuerza, desesperado.Cuando lo vi así, mi corazón se encogió.Lo abracé con cariño y le dije en voz baja:—Solo quería decir que si algún día por trabajo o por cualquier otra razón tengo que irme de Ruitalia...—Entonces voy contigo —dijo sin pensarlo—. A donde vayas, voy a ir contigo.Era la primera vez que lo veía mostrarse tan apegado, tan dependiente de mí.Apoyé la cabeza en su pecho y sonreí con cariño.—No hace falta. Si llego a irme, va a ser sol
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Capítulo 1245
—Je, je, ¡padrino, también viniste! —Luki le tomó la mano a Alan y saltaba de emoción.Embi, mirando hacia arriba, agregó:—Padrino, ¿dónde estuviste? Hace mucho que no te veía. ¡Te extrañé muchísimo!Alan sonrió y les revolvió el cabello con cariño.—El padrino les trajo regalos de Navidad. Vamos, vengan conmigo a buscarlos.Luego los llevó hasta el baúl de su carro.Sonreí; en el fondo, no pude evitar pensar en que si Alan y Valerie tuvieran hijos, iban a ser igual de adorables que los míos.En la cocina solo quedaba una sopa cocinándose.Puse la mesa con los platos y los cubiertos mientras Javier se acercaba a ayudarme.Alan, por su parte, jugaba con los niños y les mostraba los regalos que acababa de traerles.Le sonreí y le pregunté:—¿Por qué no trajiste a tu madre y a Zella?Zella había regresado a Ruitalia hacía unos días.Al principio quise ocultarle el estado de Valerie porque temía que no soportara la noticia. Pensaba contárselo solo cuando Valerie despertara.Pero Zella not
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Capítulo 1246
En ese instante, una voz aguda se escuchó de repente y borró por completo el ambiente amigable.Me molesté y miré hacia la entrada. Camila y Carlos entraban desde el jardín.Antes de que pudiera reaccionar, una silueta pasó a toda velocidad junto a mí. Era Alan, que se lanzó hacia Camila como si fuera a ajustar cuentas con ella.Pero Mateo lo detuvo justo a tiempo.Corrí también hacia ellos.Alan apretaba los puños con fuerza. Sus ojos ardían de rabia mientras miraba fijamente a Camila.Mateo lo agarró del brazo y le habló en voz baja, firme:—Cálmate. ¿Quieres que te encierren otra vez?—¿Y qué? ¿Vamos a dejar que esa mujer malvada siga libre? —gritó Alan, temblando de ira. Miró a Camila con un odio que parecía capaz de destruirla en mil pedazos.Mateo lo miró de reojo y respondió con un tono severo:—Nadie la va a dejar impune. Pero si quieres vengar a Valerie, no puedes hacerlo así, a lo loco. ¿Ya olvidaste lo que pasó la última vez?Alan apretó los labios. Su cuerpo entero temblaba
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Capítulo 1247
—¡Basta! —Javier gritó y se puso de pie de golpe.Cruzó la habitación, agarró a Camila del brazo y la arrastró hacia la puerta.—¿Qué haces? —Camila forcejeó tratando de zafarse.Carlos se puso nervioso e hizo el intento de meterse, pero Javier lo frenó con una mirada seria.—Esto es entre hermanos. No te metas —dijo tranquilo, pero su voz sonó tajante.Sin darle más opción, la sacó de la casa.No pude evitar reírme con desprecio mientras miraba a Carlos.En el fondo, tuve que admitirlo. Como hermano, Javier siempre iba a ser mejor que él.Qué lástima que los dos hubieran decidido proteger a esa mujer tan cruel.Cuando Camila salió, Carlos perdió el poco autocontrol que le quedaba.—Aurora... —susurró. Se acercó y me tomó la mano.Pero Mateo fue más rápido. Le apartó la mano con un movimiento brusco y me acercó con un brazo.Lo miró, serio.—Aurora no quiere pasar la Navidad contigo. No la obligues —le advirtió.A Carlos se le llenaron los ojos de lágrimas mientras me miraba desesperad
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Capítulo 1248
—¿Su boda, eh...? —dije, seria—. No te preocupes, claro que voy a ir. De hecho, estoy pensando en llevarles un gran regalo.Cuando me escuchó, a Carlos le brillaron los ojos.Parecía aliviado, emocionado incluso.—Gracias, Aurora. Gracias por no guardar rencor, por aceptar venir... por pensar en nuestra felicidad —dijo, con los ojos rojos por las lágrimas.Su voz temblaba y verlo así solo me provocó una mezcla amarga de ironía y tristeza.—Está bien, vete ya —le respondí tranquila—. No interrumpas más nuestra cena.Carlos asintió con una sonrisa forzada.—Entonces me voy. Aurora, feliz Navidad.Dejó los regalos sobre la mesa y se fue.Mientras observaba su silueta alejarse, sentí una punzada de dolor en el pecho.Mi hermano... él debió haber tenido una vida luminosa, una familia sencilla y feliz, unos hijos encantadores.Cada Navidad, deberíamos habernos reunido todos para celebrar, reír y soñar juntos.Pero todo eso, Camila lo había destruido.Y por eso... ese odio no podía quedarse s
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Capítulo 1249
Javier quedó desconcertado un momento, y le preguntó al grupo:—¿Qué pasa?Alan sonrió:—Nada. Vengan, vamos a brindar. No todos los días Mateo prepara una cena tan grande. Si no comemos, se va a desperdiciar.Mateo me miró un instante, me tomó la mano y me llevó de vuelta a la mesa.Javier bajó la mirada y también se sentó.Después de una pausa, dijo con sinceridad:—Perdón. No sabía que Camila iba a venir. No imaginé que iba a arruinar el ambiente.Alan se rio con sarcasmo.—Eres un gran hermano, ¿eh? Ella hace todo tipo de maldades y tú todavía pides perdón por ella. Si fuera yo, ya habría acabado con una hermana así.Javier sonrió con amargura.—¿Y qué puedo hacer? Mi padre me pidió desde niño que la cuidara, que siempre la protegiera. En su lecho de muerte me lo repitió. Si algo le pasa a mi hermana, ni muerto podría descansar. A veces quisiera no tener ese lazo de sangre... pero la sangre no se elige.Sus palabras despertaron una sensación rara en mi pecho.Sí, Javier era un buen
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Capítulo 1250
La risa burlona de Waylon se escuchó por el teléfono.—Aurora, ¿te la estás pasando bien con los fuegos artificiales?¿Cómo sabía que estaba viendo los fuegos artificiales?—¿Tienes a alguien vigilándome? —pregunté, muy molesta.—Ay, no lo digas así, suena feo —respondió, con un tono fingidamente dulce.—Solo mandé a alguien a echar un vistazo para asegurarme de que cumplas tu promesa. No me gusta que digan que hago tratos injustos. Ya sabes que nunca hago negocios para perder. Y si no cumples… bueno, sabes cuáles serían las consecuencias.Su voz se oía ligera, casi divertida, pero la amenaza detrás era clara.—Tranquilo —dije con seriedad.—Hice un juramento y lo voy a cumplir. No hay motivo para que te pongas nervioso. Hoy es Navidad. Te dije que iba a ser después de Navidad.—Je, je, no estoy nervioso —se rio él, perverso.—Solo quería recordártelo… y, de paso, desearte una feliz Navidad.—El deseo te lo puedes guardar. Estaba pasándola bien hasta que llamaste. Me arruinaste el mome
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