All Chapters of Nunca conoces a quien tienes al lado: Chapter 1251
- Chapter 1260
1912 chapters
Capítulo 1251
Cuando Javier nos vio abrazados, la melancolía cruzó por sus ojos. Fue un instante, pero lo noté.Me aparté de Mateo y le pregunté:—¿Qué pasa?Javier apretó los labios.—Alan ya se fue. Vi la hora y pensé… que yo también debería irme. Solo vine a avisarles.Lo miré en silencio unos segundos antes de decir:—No te vayas.Él se quedó sorprendido.Mateo, en cambio, no mostró ninguna reacción; simplemente me tomó de la mano.—Bebiste un poco —continué—. No es prudente conducir. Quédate a descansar, hay habitaciones de sobra.Javier no respondió; en cambio, miró a Mateo, que asintió con calma.—Aurora tiene razón. Además, el camino aún está cubierto de hielo. No sería seguro volver ahora. Quédate esta noche. Los niños también quieren seguir jugando contigo.Me quedé observando a Mateo, un poco desconcertada.¿Desde cuándo se mostraba tan comprensivo?Javier también parecía asombrado.No dijo nada hasta que los dos niños corrieron hacia él, lo tomaron de las manos y le rogaron que saliera a
Read more
Capítulo 1252
Lo inevitable, tarde o temprano, tenía que llegar.Seguir retrasándolo no serviría de nada.Waylon jamás se rendiría; anoche incluso me llamó solo para recordármelo.Mateo estaba otra vez en la cocina. Lo miré por última vez, grabé su silueta en mi memoria y salí.La ventisca del día anterior había cesado. Por fin era un día soleado, aunque el aire seguía helado.Apenas crucé la puerta, una ráfaga de frío me envolvió.Los dos niños corrían por la nieve riéndose, ajenos al frío, con las mejillas rojas como manzanas.Bajé la mirada hacia los escalones cubiertos de nieve; sentí que todo se derrumbaba dentro de mí.En ese momento, Javier se acercó.—Aurora, ya estás despierta.Asentí, sin poder ocultar la confusión en el pecho.Él miró a los niños y sonrió un poco.—Tienen una energía impresionante. A las siete ya estaban golpeando mi puerta para que saliera a jugar con ellos.Pausó un instante y su expresión se volvió seria.—Supongo que Mateo los va a llevar a pasear más tarde. Es el pri
Read more
Capítulo 1253
Cerré los ojos despacio. Los recuerdos de antes de desmayarme volvieron uno tras otro, como olas golpeando mi cabeza.Todo se aclaró de repente.Sí. Yo misma había provocado esa caída; todo era parte del plan.—Aurora, no me asustes. Dime, ¿dónde más te duele? —la voz de Mateo sonaba nerviosa, llena de pánico.Escucharlo así me rompía el corazón.Sujeté fuerte la sábana con una mano; con la otra, solté sus dedos.Cuando abrí los ojos, la sorpresa se le notó en la cara.—Aurora… —susurró.Seria, aparté la mirada y pregunté en voz alta:—¿Dónde está Javier?Mateo se quedó paralizado junto a la cama.Sus manos, que hacía un momento me sostenían, permanecieron tensas en el aire.Su mirada estaba fija en mí, confundida y preocupada.Javier se acercó enseguida.—Aurora, ¿qué ocurre? —preguntó preocupado.Tomé su mano con desesperación y lo miré con intensidad.—Javier, tú eres ese muchacho que jugaba conmigo cuando éramos niños, ¿verdad?Javier quedó intrigado, sin entender.Mateo se puso p
Read more
Capítulo 1254
Apreté con fuerza las sábanas y, llorando, le grité con rabia:—¿Qué quieres que haga? Desde el principio el que me gustaba era Javier. Luego, cuando perdí la memoria, fue cuando empecé a estar contigo. Pero ahora que he recordado todo, que volví a sentir lo que sentía por Javier, no puedo olvidarlo. Quiero estar con él, cumplir la promesa que hicimos cuando éramos jóvenes. ¿Y eso qué tiene de malo?Mateo se quedó inmóvil.Le temblaron los dedos y se le fue el color de la cara.Ese blanco extremo y la tristeza en su mirada eran como gritos de desesperación.Aparté la vista y me cubrí la cara, llorando con fuerza.Javier, creyendo que lloraba por la discusión, se acercó y me abrazó.—Está bien, Aurora. No hiciste nada malo. Nadie tiene la culpa. No llores más.Luego miró a Mateo y añadió, con calma:—Ella no quiso olvidar. Tampoco decidió recuperar esos recuerdos. No puedes culparla. Yo siempre dije que la esperaría. Así que, Mateo, al final… tuviste mala suerte.Mateo siguió mirándome
Read more
Capítulo 1255
Incluso dormida, el dolor en el pecho no me dejaba respirar.Me llevé la mano al corazón y, con dificultad, abrí los ojos.El sufrimiento seguía ahí, como una espina metida muy hondo.Ya caía la noche, y la habitación estaba en penumbra.Una silueta se quedó junto a la cama, mirándome en silencio.Volteé la cara y vi que era Javier.Me miraba fijamente, con sentimientos encontrados.Me lamí los labios resecos y pregunté en voz baja:—¿Qué pasa?Javier se sentó en el borde de la cama.—¿Aún te mareas? ¿Te duele algo? —preguntó suavemente.—No —respondí—. Ya me siento mucho mejor.Sin decir nada, volvió a tomarme la mano.Instintivamente intenté retirarla, pero él la apretó con firmeza entre sus manos anchas.Me quedé intrigada.—¿Qué pasa, Javier?Él me miró y sonrió.—Nada. Es solo que, ahora que por fin volviste a mí, me da miedo perderte otra vez. Por eso quiero sujetarte.Forcé una sonrisa, sin responder.Tras un momento de silencio, preguntó:—¿Quieres que te traiga algo de comer?
Read more
Capítulo 1256
—Aurora, hoy te caíste por las escaleras, ¿verdad? ¿Estás bien? —la voz burlona de Waylon se escuchó por el teléfono.Apreté con fuerza las sábanas y respondí, molesta:—¿Y ahora estás satisfecho?—Je, je… satisfecho, por supuesto que sí. —Sonaba de buen humor—. En cuanto mis hombres me contaron lo que pasó, me tomé la molestia de investigar la relación entre ustedes tres. ¡Qué sorpresón! No me imaginaba que desde su juventud ha habido un triángulo amoroso. Qué historia más entretenida. Tu manera de hacer sufrir a Mateo es, en serio, brillante: primero le das amor, lo haces creer que por fin encontró la felicidad, y luego se la arrancas sin piedad. El mayor dolor no es no tener algo, sino perderlo después de haberlo tenido. Uf… las mujeres son crueles por naturaleza, ¿no crees?—¡Cállate! —le grité con rabia—. Todo esto lo provocaron ustedes. No vengas a hablar como si fueras inocente, echándoles la culpa a las mujeres.—¿Y no es así? —se rio con un tono amenazante—. Las mujeres son la
Read more
Capítulo 1257
No quería seguir escuchando sus palabras enfermas. Estaba por colgar cuando volví a escuchar la voz seria y amenazante de Waylon:—Recuerda, Aurora. Mientras yo no diga que el juego terminó, no puedes acabarlo por tu cuenta. Si lo haces… preocúpate por tus dos adorables hijos.—¡Desgraciado! —temblé de rabia.—¿No juraste que nunca le harías daño a unos niños?Waylon se rio un poco, con una malicia que me revolvió el estómago.—Tranquila, no los voy a lastimar. A lo mucho… los invitaré a quedarse conmigo un tiempo. Así que, ya sabes, todo depende de ti.Colgué, furiosa, con los ojos ardiendo y un dolor en el pecho. Ese hombre estaba completamente loco. Decía que quería vengarse de Mateo, pero en el fondo no era más que alguien vacío, enfermo de soledad, incapaz de soportar que otros fueran felices.Sin pensarlo, volví a abrir las fotos que me había mandado. En todas, Mateo se veía derrotado, hundido en una tristeza que se notaba incluso en medio de la oscuridad. Ya era de noche.¿Segu
Read more
Capítulo 1258
—No es por eso —dije en voz baja.Todavía no era momento de explicar nada.—Hay cosas que no vas a entender —añadí.—Solo hazme caso esta vez, Alan. Esto no es una simple pelea entre Mateo y yo. Si lo encuentras, por favor no le digas que te llamé. Haz como si no hubiéramos hablado.—Ay… —suspiró.—Está bien, como tú digas.Colgué y de inmediato le mandé las fotos de Mateo tomando en el bar.Alan era cliente habitual de esos lugares, conocía los bares famosos de Ruitalia, así que con ver las imágenes iba a saber dónde estaba.Y sí, cuando las recibió, me contestó que iba a ir a buscarlo.Con eso, se me bajó un poco la ansiedad.Puse el teléfono a un lado y me quedé mirando la ventana sin ver nada.En ese momento, Javier regresó.Traía varias bolsas con comida, todavía humeante.Entró con pasos largos y puso los envases en la mesa del hospital.—Te compré una hojaldra de pollo, tu favorita —dijo, con una sonrisa.—Esa vez, cuando éramos jóvenes, siempre querías ir a la tiendita del pueb
Read more
Capítulo 1259
Varias veces quise contarle todo a Javier. Decirle que estaba fingiendo haber recuperado la memoria, explicarle por qué y pedirle que me ayudara a seguir con la farsa. Seguro habría aceptado.Pero había algo que complicaba todo: Camila.Ella seguía siendo su punto débil.Aunque Javier me prometió que ya no la iba a proteger ni se iba a meter en sus asuntos, sabía bien que, cuando llegara el momento, igual iba a salir en su defensa.En su corazón, esa hermana todavía tenía un lugar que yo nunca iba a poder ocupar.Por eso, con él tenía que estar alerta.No porque pensara que me fuera a lastimar, sino porque con Camila era demasiado condescendiente.Si le contaba mi plan y ella conseguía manejarlo a su antojo, él iba a terminar contándole todo sin darse cuenta… y entonces mi esfuerzo no iba a servir de nada.Mientras pensaba en eso, de repente sentí una mano cálida.El corazón me dio un brinco.Por un segundo creí que era Mateo.Él también solía agarrarme la mano así, con ese calor que s
Read more
Capítulo 1260
Noté que Alan me había mandado una ráfaga de mensajes:“Aurora, ¡apúrate, Mateo se volvió loco!”“Dios mío, apúrate, está fuera de sí. Le hablo y no responde, le pido que se vaya y ni se mueve. Es como si no oyera nada.”“Intenté subir a buscarte, pero no me deja. Lleva horas aquí, quieto.”“Está loco, loco de remate.”Además de los mensajes, venían varias fotos.La luz se veía muy tenue, se notaba que eran nocturnas.Al fondo se veía el hospital… y Mateo parado frente al área de hospitalización.Se me encogió el corazón.Por instinto, me acerqué a la ventana.Ya habían pasado más de tres horas desde que Alan me escribió.¿Podría ser que todavía estuviera ahí abajo?Me levanté de la cama rápido y corrí a la ventana.Y sí, en cuanto miré, lo vi.Esa silueta inconfundible, quieta bajo la nieve.Mateo fumaba. La brasa del cigarrillo parpadeaba entre sus dedos, se encendía y se apagaba con el viento frío.A su lado, Alan estaba acurrucado sobre un muro bajo con flores, envuelto en su abrig
Read more