All Chapters of Nunca conoces a quien tienes al lado: Chapter 1791
- Chapter 1800
1932 chapters
Capítulo 1791
Mateo habló con voz grave:—Entonces dilo.Waylon le replicó:—Ay, pero antes tienes que decirme "señor Waylon", ¿no? Anda, llámame un par de veces "señor Waylon" y te lo digo enseguida.Mateo sintió que aquel hombre solo volvía a burlarse de él. Una punzada de fastidio impaciente le recorrió el pecho.Respondió sin ninguna emoción:—Si no vas a hablar, da igual. No me interesa saberlo.—¿Qué? Pero si es un descubrimiento importante sobre tu esposa. ¿No quieres saberlo? —Waylon respondió, sorprendido.Mateo mantuvo el mismo tono indiferente:—No, no quiero. Adiós.—¡Espera, espera un momento! —Waylon dijo con frustración, ya sin recursos—. ¡Tu esposa no está donde Jeison!Mateo se puso serio de inmediato.—¿Dónde está entonces? ¿Y cómo lo sabes?Waylon se rio; aquello sonaba igual que lo que Henry le había preguntado antes.—Piénsalo tú mismo. En toda esta finca, ¿quién más querría capturar a tu esposa y además tiene la capacidad de quitársela a Jeison?Mateo quedó intrigado.—¿Quieres
Read more
Capítulo 1792
La expresión Jeison cambió al instante, aunque intentó controlar el pánico y forzó una sonrisa frente a Pedro.—¿Qué... qué significa esto, señor Pedro?En el fondo, el miedo era real porque Pedro no era como la señorita Alma. A ella podía complacerla, ganarse su aprecio, incluso soportar sus caprichos; cuando ella apuntaba con un arma, por lo general solo lo hacía para asustarlo, no para disparar.Pero con Pedro era distinto. En toda la finca, su posición era intocable; si en ese momento le disparaba y lo mataba allí mismo, nadie se atrevería a decir una sola palabra. Tal vez la señorita Alma se indignaría, pero ¿qué podría hacer? Ella y Pedro eran enemigos; aunque protestara, no tendría cómo confrontarlo.Por eso, con el cañón de esa pistola apuntándole directamente, sintió miedo.Podía apretar el gatillo en cualquier momento, y lo sabía.—Hace tiempo que no disparo, podrías servirme para practicar —Pedro sonrió.Jeison se puso pálido por completo.—Yo... al fin y al cabo, pertenezco
Read more
Capítulo 1793
Apartando de su mente todas las suposiciones, Mateo miró a Pedro y dijo:—Si mi esposa en serio está en manos de la señorita Alma, entonces usted...Pedro se extrañó un poco y dijo:—Eso… ya no es tan fácil de manejar —su voz se puso más seria—. Si tu esposa fuera solo una mujer que Jeison quería, yo podría hablar con Alma, ofrecerle algo y quizás recuperarla. Pero si fue la propia Alma quien se la llevó, si es alguien que ella quiere… entonces nada de lo que yo ofrezca va a alcanzar para negociar.Mateo apretó los labios. Entendía bien lo que quería decir. Si la mujer estaba en manos de un simple amante, podía ir con el jefe de ese tipo y exigirla; seguro lo lograba. Pero si estaba directo con la señorita Alma, la cosa cambiaba. Apretó los puños con fuerza. Solo de pensar en cómo estaría Aurora, se le apretó el corazón. Pedro se le quedó viendo un momento antes de decir:—Igual, voy a ir a hablar con ella. Voy a ver qué hago. En el peor de los casos, tendré que dar algo a cambio, pero
Read more
Capítulo 1794
Javier de verdad quería irse; quería llevarse a Aurora y largarse de ese lugar de una vez por todas. Pero hasta ese momento no la había visto; ni siquiera sabía dónde la tenía escondida ese hombre. Se quedó mirando al tipo furioso que estaba tirado en el suelo. Sus ojos le daban una advertencia clara: si se atrevía a lastimar a Aurora, él mismo se encargaría de que lo pagara caro.***El carro se detuvo despacio frente al castillo de la señorita Alma. Entrar en ese lugar no era tan fácil como en la casa de Jeison, donde Pedro había pasado casi sin problemas. En cuanto puso un pie en la entrada del jardín, dos guardaespaldas lo detuvieron. La administradora de la mansión, una mujer de unos treinta años, se acercó de forma respetuosa. —La señorita está descansando —dijo con mucho respeto—. Déjeme avisarle que llegó, señor Pedro. Pedro asintió tranquilo y esperó con paciencia en la entrada.Mientras tanto, Mateo seguía adentro del carro. No podía dejar que nadie lo viera hasta estar se
Read more
Capítulo 1795
Traté de hacerme bolita. Intentaba parecer lo más pequeña que podía porque tenía mucho miedo de que su pelea me terminara afectando a mí también.Aunque…¿En serio ese hombre era el mismo Pedro del que todo el mundo hablaba? Miré hacia arriba y lo observé con mucha cautela de pies a cabeza.¡Dios todopoderoso! ¿Cómo podían tener esos genes tan perfectos?La señorita Alma era preciosa, una belleza única en el mundo, pero el tal Pedro... ¡era tan atractivo que parecía de otro mundo!Pero si me ponía a pensar, había escuchado que esos dos eran enemigos a muerte y que se odiaban desde hacía años. Sin embargo, al verlos ahora uno frente al otro, no parecían tan agresivos como decía la gente. Sobre todo Pedro, que la miraba con mucha paciencia, como un hermano mayor que todavía quiere a su hermanita.Mientras yo le daba vueltas a eso, la señorita Alma le dijo de repente:—Me enteré de que entraste al castillo de Jeison... y que hasta le disparaste.Sentí que el corazón me daba un vuelco. ¿Pe
Read more
Capítulo 1796
Cuando escuchó eso, Pedro miró a otro lado, hacia donde estaba yo. Su cara seguía tranquila, pero en el fondo de sus ojos se notaba algo pesado. Me observó por unos segundos y luego le sonrió, tranquilo, a la señorita Alma.—Yo adoro a mi esposa —dijo suavemente—, pero eso no quita que pueda pedirte a esta mujer. No es que me obsesionara con ella, en realidad... tengo otros motivos para necesitarla. Así que, Alma, ¿vas a darme este aprecio y me la vas a entregar?—No —respondió ella despacio, mientras sus labios rojos formaban una sonrisa arrogante.Pedro no se molestó y seguía sonriendo de forma elegante.—Claro, no espero que me la des de gratis. Dime qué quieres y te voy a ofrecer algo a cambio.—¿Ah, y cómo es eso? —dijo ella mientras se sentaba un poco más derecha, interesada de repente.A mí me dio un dolor en el pecho. ¿Y si de verdad aceptaba entregarme?Estaba claro que Pedro solo quería usarme para atraer a Mateo y matarlo. No podía dejar que eso pasara, no debía caer en sus
Read more
Capítulo 1797
La irritada señorita Alma suspiró y blanqueó los ojos; era obvio que no le importaba mucho el asunto. Cuando vi que no se enojaba, me animé a acercarme un poco a Pedro. Tenía más curiosidad que miedo. ¿Qué clase de secreto me quería decir?Se veía muy confiado con esa sonrisa segura. Me hacía pensar que en serio creía que con un par de palabras me iba a convencer de seguirlo. Aunque, si era honesta, solo una cosa me podía hacer cambiar de opinión: noticias de Mateo. Parecía que me estaba leyendo el pensamiento. Pedro se agachó hasta quedar a mi altura y me susurró en una voz tan baja que casi ni se escuchó:—Mateo me pidió que viniera a rescatarte.Todo el cuerpo se me estremeció. Lo miré con los ojos muy abiertos; no pude disimular lo sorprendida que estaba. Él se echó un poco hacia atrás y me sonrió con calma.—Entonces, Aurora, ¿ahora sí estás dispuesta a venir conmigo?¡Un momento!Tenía que procesar eso. ¿No se suponía que el tipo quería usarme de carnada para hacerle daño a Mateo
Read more
Capítulo 1798
Por suerte, Pedro detuvo de una vez a los dos guardaespaldas. —¿No habíamos quedado en que, si ella aceptaba venir conmigo por su cuenta, la dejarías ir? —le dijo con voz serena a Alma.Alma estaba furiosa. Me lanzó una mirada llena de irritación que me hizo sentir un escalofrío por toda la espalda. En realidad, cuando estaba de buen humor, ella era muy atenta: amable, generosa y hasta divertida. Pero cuando se enojaba, podía ser muy cruel. Yo no quería molestarla, pero extrañaba demasiado a Mateo; deseaba con todas mis fuerzas volver a verlo. Conociendo lo inestable que era ella, ni siquiera estaba segura de que de verdad me dejara estar con él, o de que lo fuera a mantener vivo si lo hacía trabajar para ella.Y peor todavía, seguía muy encaprichada con ese loco de Jeison. ¿Quién me aseguraba que un día, por una sola palabra de él o porque yo la hiciera enojar, no me mandaría de vuelta con ese tipo? Así que, si tenía la oportunidad de elegir, claro que prefería irme con alguien que e
Read more
Capítulo 1799
Él incluso estuvo dispuesto a hacer un sacrificio muy grande para poder sacarme de ahí. Parece que, después de todo, le importaba mucho trabajar con Mateo. Sin embargo, la señorita Alma no se dejó convencer. Se mostró arrogante y sonreía, sobrada.—Ya te dije que yo solo quiero a la mujer que dices amar tanto. Aunque me dieras todo tu mando, yo seguiría queriendo a esa esposa tuya —respondió ella.Parecía muy convencida de que Pedro no iba a ofrecer a su propia mujer a cambio. Por eso se veía tan desafiante. Pedro la miró fijamente por unos segundos y después se rio un poco con desprecio.—Si no me la vas a entregar, entonces no tengo nada más que hacer acá. Perdona la molestia —dijo él, antes de voltear, listo para irse. Me quedé mirándolo, paralizada por la desesperación, y me tiré al suelo sin fuerzas. Todo se había terminado...***Afuera del castillo, Mateo vio a Pedro salir solo y sintió un dolor en el pecho. ¿Acaso ni siquiera Pedro podía sacar a Aurora de las manos de la seño
Read more
Capítulo 1800
—Tú estate tranquilo, que tu esposa no sufrió ningún daño; al contrario, ahora está mejor que nunca —aseguró él.Mateo se asustó un poco y, sin poder creerlo, preguntó:—¿En serio?Pedro sonrió.—Claro que es cierto, acabo de verla. Además, Alma no es mala por naturaleza. Ella simplemente desprecia a los hombres, no va a lastimar a una mujer sin una razón.Mateo apretó los labios, pero seguía muy inquieto. De cualquier forma, tenía que rescatar a Aurora. Solo cuando ella estuviera a su lado podría estar tranquilo. Pedro lo miró y, cuando vio la decisión en sus ojos, entendió todo mejor. Si la situación fuera al revés y fuera Sofía quien estuviera en manos de otros, él también se volvería loco de desesperación. Sin embargo, las cosas no eran tan fáciles como meterse a lo loco para rescatarla. Con la forma de ser de la señorita Alma, que despreciaba a los hombres y se burlaba del amor, las cosas podían ponerse mucho peor.Después de pensarlo un momento, Pedro le dijo a Mateo:—Sé que qui
Read more