All Chapters of Nunca conoces a quien tienes al lado: Chapter 521
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Capítulo 521
Alarmada por el ruido, miré hacia la puerta y vi a la madrastra de Mateo entrar con cara de indignada, junto a Miguel.—Mateo, ¡te lo advierto! Retira esa denuncia de inmediato. ¡No es un extraño, es tu propio hermano!Miguel entró gritando, sin mostrar ni una pizca de preocupación por su hijo.Ver de forma tan clara cómo protegían a Michael y atacaban a Mateo me hizo sentir una rabia inmensa.Justo cuando me les iba a acercar, Mateo de repente me agarró la mano y me detuvo, con su pálida cara llena de rencor e ironía.Triste, lo miré y sentí cómo se me rompía el corazón.Desde pequeño, los Bernard nunca le habían hecho sentir ni una pizca de lo que es el calor de una familia, y ahora que Michael intentó matarlo, su supuesto padre aún se atrevía a regañarlo.Si Michael lo hubiera matado de verdad, Miguel no derramaría ni una lágrima. Tal vez ni le diría nada.Aunque la relación de Mateo con su familia era distante, después de todo, ese hombre seguía siendo su papá. ¿Cómo no iba a doler
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Capítulo 522
Después de un rato, volvió a hablar, ahora con un tono más suave:—Entonces, ¿qué necesitas para retirar la denuncia?Mateo se le rio en la cara, sin responder.La madrastra rápido le preguntó:—¡Di algo! ¿Es dinero lo que quieres? A ver, di un número.—¿Dinero? —Mateo la miró con desprecio. —¿Acaso crees que tienes más dinero que yo?—¡Maldito…! —La madrastra de Mateo se quedó sin palabras.Yo, callada y con el corazón lleno de pena, solo agaché la cabeza mientras le aplicaba pomada a las heridas de Mateo.¿Acaso Miguel no ve lo herido que está Mateo? Parece que solo tiene ojos para Michael.Llena de una indignación repentina, les dije:—Por favor, salgan. No molesten al paciente.—¡Ay, esta perra…!La madrastra de Mateo empezó a insultarme y alzó la mano como si fuera a pegarme, pero Miguel la detuvo a tiempo.Ahora, él ya no parecía tan agresivo como antes.Con su mirada afligida, miró a Mateo y trató de razonar con él:—Mateo, reconozco que te he descuidado en el pasado, pero no s
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Capítulo 523
—¡Mateo!Al oírlo, Miguel estalló de furia y lo miró con sus ojos llenos de ira.—¡Recuerda quién es tu papá de verdad!Mateo se rio sarcásticamente:—Desde que te conseguiste otra mujer y tuviste otro hijo, ¿alguna vez me has tratado como si fueras mi papá? Ya fue suficiente con que traicionaras a mi madre. Ella te dejó y se fue sin llevarse nada. Cuando por fin encontró la felicidad, ¿tú por qué tuviste que destruirla? Pedirte que vayas a la tumba de Logan a arrodillarte no es nada.—¡Mateo!Miguel lo agarró del cuello de la camisa. Parecía que los ojos se le iban a salir de la furia.—Tu mamá se metió tan rápido con otro hombre… ¿no será que ya tenían algo desde antes?—No todos son unos rastreros infieles como tú. No fuiste un buen papá, y mucho menos un buen esposo.Le dijo Mateo, con los ojos llenos de desprecio.Miguel temblaba de ira. De sus ojos enrojecidos parecían desbordar las ganas de matar a su hijo ahí mismo.Sus manos, cada vez más tensas, apretaban el cuello de la cami
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Capítulo 524
Apenas terminó de hablar, Miguel se marchó furioso.Después de repetirle varias veces a Mateo que debía cumplir con su palabra, la madrastra de Mateo se fue con él, apresurada.Cuando se fueron, por fin la habitación volvió a estar en silencio.Miré hacia la puerta, pero la figura que se asomaba ya había desaparecido. No sabía en qué momento se había ido Javier.Me volteé para revisar la herida de Mateo.La herida en su pecho se había abierto una y otra vez, y con lo que acababa de hacerle Miguel, estaba ahora sangrando como si nunca se la hubieran cerrado.Me dolía tanto el corazón que no pude evitar llorar.—Te duele mucho, ¿verdad?Y no me refería solo a esa herida, sino a lo que sentía en su corazón.Cualquiera se sentiría devastado si su propio padre lo tratara así.Mateo me secó las lágrimas y me respondió, con una sonrisa tierna:—No me duele. Mientras estés conmigo, no me duele nada.Lo miré, con los ojos llenos de lágrimas, y en ese momento vi claramente en sus ojos un amor pr
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Capítulo 525
Un brazo fuerte me abrazó por la cintura, haciéndome sentir segura.Levanté la mirada y vi a Mateo, con su mirada profunda fija en Javier:—Tus problemas son con los Bernard, no descargues tu rencor en Aurora.Javier se rio sarcásticamente:—¿Y tú desde cuándo la proteges así? De joven siempre la molestabas, acuérdate. ¿No es esa la razón por la que ella te odiaba tanto?Lo miré, desconcertada. En mi mente seguía sin haber ningún recuerdo de esa época.Mateo apretó los labios, molesto.Pero sentí cómo su mano, apoyada en mi cintura, me apretaba un poco más fuerte.Javier se rio con amargura:—Tú sabes bien que ella antes te odiaba. Solo que ahora no lo recuerda. Pero el día que lo haga… ¿crees que seguirá amándote?Mateo se puso tenso, y sentí cómo su mano empezaba a soltarme la cintura.Me invadió el pánico. De inmediato, le agarré la mano y miré a Javier:—Si se me olvidaron esas cosas, entonces no hace falta recordarlas. Lo único que sé es que amo a Mateo, y que lo seguiré amando en
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Capítulo 526
Justo cuando iba a irme, Mateo me agarró de la muñeca.Lo miré y le pregunté:—¿Qué pasa?Sus ojos oscuros se veían apagados, parecía querer decir algo, pero se contenía.Le volví a preguntar, ahora con una sonrisa dulce:—¿Qué pasa? Dime.Apretó los labios antes de hablar:—La noche de la reunión de excompañeros… en realidad, tenía miedo de perderte, así que usé algunos trucos para que acabaras conmigo. Como dijo Javier, fui rastrero. Fui un miserable.—No pasa nada, no te guardo rencor.Si me hubiera enterado de esto en la época en que todavía lo odiaba, seguramente lo habría despreciado aún más.Pero ahora todo es diferente.Ahora lo amo. Solo tengo ojos para él, mi corazón late solo por él.Me le acerqué, rodeé su cuello con mis brazos y sonreí:—Menos mal que fuiste más vivo que los demás. Si no, estaría casada con un cualquiera.Mateo me respondió, con su mirada profunda:—Entonces no me arrepiento. Incluso si algún día llegas a odiarme, no me arrepiento de lo que hice.—¿Por qué
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Capítulo 527
Bajé la mirada. Era un mensaje de Mateo.Lo que le había escrito antes fue: “Javier quiere llevarme a un lugar, volveré más tarde a acompañarte ”.Su respuesta fue: “¿A dónde quiere llevarte Javier?”Miré por la ventana. El auto ya había salido de la ciudad e iba hacia las afueras.Volví a mirar a Javier y pregunté otra vez:—¿A dónde vamos?Javier seguía viéndose tan distante como antes, con ese aire de quien no quiere dar explicaciones.Apreté los labios, dispuesta a contestarle a Mateo, cuando Javier habló de la nada, con un tono serio:—Hoy el papá de Mateo va a arrodillarse en la tumba de mi padre. Quiero que lo veas conmigo.Me quedé en blanco un segundo.—¿Dónde… está enterrado tu papá?—En ese mismo pueblo.Javier se rio un poco, lleno de tristeza:—Todos nosotros nos fuimos del pueblo… pero mi padre se quedó para siempre.Bajé la mirada, sin seguir preguntando.Poco después, sonó el teléfono. Era Mateo.Entonces recordé que aún no le había contestado.Contesté de inmediato, y
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Capítulo 528
Yo también bajé.Frente a mí había una tienda de pinchos.Entramos y la dueña se nos quedó viendo.Pensé que era porque Javier era muy guapo.Pero resultó que nos conocía.—¡Ay! ¿No son Javier y Aurora?Miré a Javier, completamente sorprendida.Él le sonrió a la señora y asintió, luego me tomó de la mano y entramos más al fondo.No pude contener mi sorpresa y le pregunté:—¿Qué pasa? ¿Cómo es que nos conoce?—Porque en ese entonces veníamos mucho aquí a comer. Tu comida favorita era el pincho de chorizo.Lo dijo en voz baja, mientras miraba alrededor y murmuraba:—No puedo creer que este sitio todavía exista, aunque… ya no es como antes.Intrigada, me quedé observando el lugar, pero no me resultaba familiar.Tal como decía Javier, mi comida favorita era el pincho de chorizo.Así que no tuvimos que pedir nada. La señora sabía qué traernos: un pincho de chorizo y una empanada ranchera.—Aurora, a ti te gusta el cilantro, te puse un poco más. Anda, come —dijo con una sonrisa amable.Le so
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Capítulo 529
Frente a la tumba habían dos sombras: Miguel y la madrastra de Mateo.Con la cara tensa, Miguel miraba la tumba.Su esposa lo empujaba una y otra vez, como apurándolo a arrodillarse.En ese momento, algo cambió en la mirada de Miguel. Después de contenerse durante un buen rato, por fin se arrodilló lentamente.La madrastra sacó rápidamente su teléfono para tomarle fotos, como guardando evidencia para después mostrársela a Mateo.Javier lo observó y de repente se rio, lleno de desprecio.—Mira eso… Miguel, ese hombre egoísta y ruin, arrodillándose en la tumba de mi padre por su amado hijito Michael. Qué ironía. La verdad, hasta me da lástima Mateo. Su vida es tan, pero tan patética.Al oír eso, me sentí muy incómoda.No pude evitar responderle:—Su vida no tiene nada de patética. Con que yo lo ame, es suficiente.De la nada, Javier apretó fuerte el volante.Luego me miró, con los ojos llenos de ese resentimiento de siempre.—¿Recuerdas que tú también me dijiste eso? Que solo con tu amor
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Capítulo 530
Cuando llegamos, la madrastra de Mateo no insistió más. Apenas nos vio, vino a decirnos a Javier y a mí:—Ya vieron, ¿no? Se arrodilló de verdad. Por favor, convenzan a Mateo de retirar la denuncia.—Ah, ¿sí?La mirada penetrante de Javier se fijó en Miguel.Soltó una bocanada de humo y se rio con desprecio:—Qué curioso, a mí me pareció que lo hizo a regañadientes. ¿Qué pasa, te cuesta tanto pedirle perdón a mi padre?Miguel lo miró con odio:—Ya me arrodillé, ya hice lo que me pediste, ¿qué más quieres?—Sí, te arrodillaste, hiciste lo que yo pedí. Pero un perdón que no sale del corazón … me temo que mi padre no lo aceptará.Parece que tendré que decirle a Mateo que no retire la denuncia…La madrastra de Mateo se desesperó al oír eso. Agarró a Miguel del brazo, llorando:—¡Arrodíllate otra vez! ¡Hazlo de corazón! ¡Te lo dije! ¡Con sinceridad, con sinceridad!—¡Ya basta! —Molesto, Miguel la apartó con fastidio y miró a Javier.Javier sonrió con calma:—Si Miguel no quiere, no lo oblig
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