All Chapters of Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró: Chapter 321
- Chapter 330
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Capítulo 321
La aparición de Nicolás en un evento así, causó un gran revuelo. Sira lo miró acercarse, pensando que él no ignoraría su talento como los demás. Cuando estaba a punto de saludarlo, Nicolás pasó a su lado sin siquiera mirarla. Al escuchar los murmullos a su alrededor, ella apretó su copa con incomodidad.Él se detuvo al lado de Celia y, frente a todos, le quitó la copa de vino y le entregó un vaso de jugo.—No bebas alcohol. —Se lo impidió.Ella parpadeó, confundida, pero tuvo que aceptar el jugo y luego le sonrió.—¿Quieres hasta controlarme en lo que bebo?—No necesitas socializar bebiendo —dijo, vaciando la copa.Ella abrió los ojos de par en par y le extendió la mano, intentando detenerlo.—¡Esa es mi…!Pero ya era demasiado tarde. Él bajó la mirada y vio su expresión de asombro.—¿Qué ocurrió?—... Nada.Él tenía misofobia. Si le decía que ella ya había bebido de esa copa, le daría asco…—¿Qué relación tiene Nicolás con esa mujer? —preguntó uno de los invitados.—¿No lo saben? Esa
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Capítulo 322
Nicolás mantuvo impasible.—Agradezco su invitación, pero, vine en mi auto.César sonrió con una expresión elocuente.—Qué lástima.Después de despedirse de él, Celia subió al auto de César. Durante el trayecto, ninguno habló.Nicole, al volante, percibió la atmósfera tensa y puso música instrumental relajante. Entonces, César, mirando por la ventana, rompió el silencio.—¿El evento fue un éxito? —preguntó.Ella sonrió levemente.—Sí, tu exnovia incluso intercambió unas palabras conmigo.Él por fin mostró un rastro de descontento. En sus ojos se veía una mezcla de emociones complejas.—¿Ya no podemos seguir adelante en la vida sin mencionarla?—Ya no quiero seguir la vida contigo. Si lo pongo así, ¿te divorciarás de mí?Él guardó silencio.Nicole respondió una llamada con su audífono Bluetooth. Tras colgarlo, miró a César por el retrovisor.—Celiana Soto, digo, la señorita Rojas, quiere ver a la señora.—¿Quiere verme? —Celia no lo entendió.Ella se encogió de los hombros.—Así me lo t
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Capítulo 323
Celia se quedó quieta, mirando esos ojos profundos y sintió un poco de culpa.—Señor Herrera, ella misma lo dijo, que no te ama… —Celiana se regodeó.—¡Cállate! —gritó César con los ojos enrojecidos, emanando un aura gélida—. ¡Y lárgate!Ella se estremeció, tomó la tarjeta de la mesa y salió corriendo del salón, temiendo que, si se demoraba un segundo más, moriría allí.Celia apretó los labios, evitando la mirada desolada de César. Él se detuvo frente a ella y soltó una risa ahogada, llena de amargura.—¿Son tus palabras sinceras?Ella no lo miró. —Si tú lo dices así, pues sí.—¿Odias a Alfredo? —preguntó él.Ella, confundida, lo miró.—¿Por qué debería odiarlo?La cara de él se ensombreció aún más. Tras un largo rato, dijo:—Alfredo fue el que manipuló todo en las sombras. No lo odias, ¿pero solo a mí? Celia, ¿tienes que ser tan cruel conmigo?Ella se sorprendió y, entonces, entendió el significado de sus palabras. De hecho, no sabía si odiaba a Alfredo. Incluso si lo odiaba, no era
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Capítulo 324
Mientras tanto, en la clínica, Celia estaba haciendo rondas de rutina en la unidad de hospitalización. Mientras registraba la condición de un paciente, una enfermera se acercó y le susurró:—Doctora Sánchez, el paciente de la cama 36 no hizo caso a nuestras advertencias. Fue a otro departamento a ver a su esposa usando las muletas.La pluma de Celia se detuvo un poco. El paciente de la cama 36… Parecía ser Iván Soto.—¿Su esposa también está hospitalizada?—Parece que sí. En ortopedia.Ella cerró la carpeta y calmó a la enfermera.—Voy a buscarlo ahora.—Mil gracias, doctora Sánchez.Fue a la estación de enfermeras. Usó el teléfono para contactar a ortopedia por la habitación de Maira, luego se dirigió al edificio de ortopedia.La enfermera dijo que Maira había sufrido una fractura en el pie izquierdo y desplazamiento pélvico tras caer por las escaleras. Y, cuando la ambulancia la trajo a la clínica, ningún familiar había llegado con ella. Probablemente, fue la señora quien había conta
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Capítulo 325
Iván caminó hacia la cama. Al escuchar eso, se detuvo en seco antes de sentarse. Tras un largo rato, se sentó al borde de la cama, dándole la espalda en silencio. Celia se le acercó.—Señor, también está al tanto del secuestro de ese año. Vio a los dos niños que escaparon a su aldea, ¿cierto?—Pues...Él no se atrevía a mirarla a los ojos, con sudor en su frente.—¿La niña que vio en ese entonces vestía una blusa amarillo pálido y un overol blanco?Iván guardó silencio por un largo tiempo. Quizás debido a lo sucedido con su hija, su conciencia lo atormentaba. Al final, alzó la vista.—Debí haber adivinado que esa niña era usted.Ella tomó aire profundamente.—Entonces, ¿la persona a quien le supliqué ayuda antes de desmayarme fue usted?—Sí, fui yo —Se llenó de culpa—. Niña, lo siento. Nuestra familia era demasiado pobre. La tentación de esa suma era demasiado grande para nosotros. Fui yo quien aceptó que mi hija fingiera ser la salvadora del señor Herrera. Pensé que, con ese dinero, s
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Capítulo 326
Ella salió corriendo de la habitación y se dirigió al final del pasillo. Nicolás la llamó desde atrás, pero ella no lo escuchó. Confundido por el estado de Celia, él miró hacia la habitación de Iván y lo vio con la cara enterrada en sus manos, sumido en aflicción.Cuando él llegó a las escaleras, Celia se sentó en los escalones, llorando en voz baja. Dudó, pero al final se acercó a ella. Al escuchar los pasos, se secó las lágrimas y se levantó, como si nada hubiera pasado. Cuando ella vio que era Nicolás, se sorprendió.—Doctor Gómez… —Su voz se escuchó ronca.—¿Estás llorando? —preguntó él.Celia se secó las lágrimas de nuevo con la mano, negándolo.—No.Él le apartó la mano, mirándola fijamente a los ojos.—Y aún lo niegas. Lo escuché todo.Ella bajó la cabeza sin responder. Nicolás se inclinó hacia ella.—Dime qué ocurrió, ¿de acuerdo?Ella apretó los labios. Tras un momento de silencio, le preguntó:—Si tus padres biológicos reconocen a otro hombre como su hijo, sin saber que eres
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Capítulo 327
Fin de semana, Celia tomó un vuelo matutino y llegó al aeropuerto de la capital. Hizo el check-in en el hotel. Luego, le envió un mensaje a Ana para informarle que se quería en la capital por un par de día y que no la esperara por la noche.Después de todo eso, entró en la habitación. Insertó la tarjeta para activar la electricidad y las cortinas cerradas se abrieron, iluminando el espacio que antes estaba oscuro.De nuevo estaba en la capital... Pensó que ya no volvería… En ese momento, recibió un mensaje.Ben: "¿Ya llegaste a la capital?"Celia: "Sí".Ben: "Descansa un poco. Por la tarde mandaré a alguien a recogerte".Celia: "Bien".Alzó la vista y su mirada se puso en los rascacielos fuera de la ventana. Ya estaba en la capital… Era buen momento para resolver también ese asunto. Por la tarde, el subordinado de Ben llegó al hotel en auto para recogerla: este era Jacob. Él la esperaba junto al auto y la saludó con una sonrisa.—Señorita Sánchez, ¡cuánto tiempo!—Sí —asintió ella, tam
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Capítulo 328
Celia se detuvo y se volvió hacia él.—Ben, la verdad es que yo soy…—Jefe.Antes de que ella pudiera terminar sus palabras, un guardaespaldas la interrumpió y se acercó a Ben con un documento.—Disculpe —se disculpó, mirándola.Ella sonrió.—No te preocupes.Él tomó el documento, se apartó a un lado y revisó los resultados de la prueba. No obstante, los resultados seguían iguales. Ben se quedó paralizado sin decir nada, arrugando la esquina del papel sin darse cuenta.Celia adivinó el contenido del informe por la expresión del guardaespaldas. Se acercó y quiso consolarlo.—Ben...Sin embargo, cuando su mirada pasó por los resultados del informe, su expresión se tensó y entrecerró los ojos. Eso no podía ser… Ben guardó el informe y la miró.—Tengo que salir un rato. ¿Podrías cuidar de mi mamá?Ella volvió en sí y asintió con rigidez. Después de que Ben y el guardaespaldas se fueron, bajó la mirada, pensativo. El resultado de la prueba era 99.99%. ¿Celiana era hija de Enzo…? ¿Acaso ella
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Capítulo 329
Celiana, al recibir ese grito, se quedó pasmada por un momento. Cuando iba a devolver el insulto, Enzo y los sirvientes entraron a la habitación al oír el alboroto.—¡Cariño!Enzo se acercó a Nieve con mucha preocupación y vio que Celia le estaba cuidando. Antes de que pudiera reaccionar, Celiana lo tomó del brazo y se quedó con él.—¡Papá! ¡Fue esta mujer la que le hizo daño a mamá! ¡Ella quiere robar sus joyas!Él entrecerró los ojos y su mirada se puso en las joyas sobre la cama. Sabía que Nieve casi nunca mostraba estas cosas a nadie, porque quería regalarlas a su hija. Pensando en esto, se le acercó a Celia e intentó apartarla violentamente.—¿¡Qué pretendes hacerle a mi esposa!?No obstante, en el instante en que Celia alzó la vista, todo su ser se detuvo. Sintió como si toda su fuerza se le escapara en un instante. Esa cara… ¡Se parecía a la de Nieve cuando era joven!Él se quedó boquiabierto durante varios segundos. Luego miró hacia Celiana, cuyo aspecto era diferente al de su
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Capítulo 330
Celiana palideció al instante.—¡Tú...!—Escucha, si quieres ocupar mi lugar, al menos espera a que César se divorcie de mí. Después de eso, pueden cenar como quieran; aunque mueran por comer demasiado, a mí no me importa —dijo Celia sin mirar la expresión de César. Después de dejar esas palabras, ella se fue.Con los ojos aguados, Celiana se quejó con voz llena de aflicción.—Señor Herrera, ¡su esposa es tan grosera!—Si ella es grosera. —La cara de César se tornó sombría y miró a Celiana con frialdad—, ¿tú qué eres?—¿Yo...?Sin esperar su respuesta, él se marchó. Nicole le lanzó una mirada a Celiana, meneó la cabeza y comentó con indiferencia:—Si quieres convertirte en la señora Herrera como Sira Núñez, al menos aprende de sus estrategias. Qué estúpida…Ella perdió por completo los estribos y empezó a gritar insultos:—Tú, una maldita empleada, ¡cómo te atreves a criticarme!En ese momento, Enzo estaba de pie detrás del balcón del segundo piso. Había visto todo lo que había sucedid
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