All Chapters of Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró: Chapter 461
- Chapter 470
566 chapters
Capítulo 461
Ella había deseado con tantas ansias divorciarse en el pasado, pero, ahora que lo había logrado, no podía sentir alegría alguna… Todo su amor y odio se habían esfumado con la explosión.Durante los diez días después del incidente, la casona de los Quiroga estaba bajo vigilancia constante de la policía. Hasta que se levantara la sospecha, Mario tenía prohibido salir del país y cada uno de sus movimientos estaba bajo vigilancia.En el estudio, Mario estaba sentado junto a la ventana fumando. Cuando sonó su celular sobre el escritorio, sacudió la ceniza antes de tomarlo para atender. Tras escuchar lo que decía del otro lado, apagó la colilla en el cenicero y la apagó con un chorro de vino tinto de su copa.—Estoy bien. Tú preocúpate de disfrutar tu luna de miel con tu mujer y recuerda tratarla bien.Al terminar de hablar, colgó. Poco después, un secuaz entró y se quedó junto al escritorio.—Jefe...Iba a decir algo, pero Mario alzó una mano para detenerlo, indicándole que fueran a hablar
Read more
Capítulo 462
Mientras tanto, después de enterarse de la muerte de su hijo, Marta pasaba los días sumida en el llanto. Víctor, por su parte, se consumía en el remordimiento por no haberlo acompañado a la boda. Había perdido a su único hijo y compartía casi el mismo dolor que el de su esposa.Y Valeria, la anciana, se había desmayado al recibir la noticia y ahora seguía hospitalizada. Debido a su avanzada edad, su cuerpo ya no podía soportar ese impacto, y solo se mantenía con suero y nutrientes.En general, la muerte de César casi había destrozado a la familia Herrera, pero David y Macarena no se permitieron perder esta oportunidad de alimentar aún más la tragedia.Macarena llegó a la clínica con un ramo de flores para visitar a Valeria. A diferencia de la abatida familia de Víctor y Marta, ella parecía eufórica. Miró a la pareja en el corredor y les dijo:—Víctor, Marta, me enteré de lo de César… No sé cómo consolarlos, pero deben aceptarlo.—Ya han pasado tantos días. Si quisieras consolarnos, deb
Read more
Capítulo 463
En cuanto el vuelo de Rocío aterrizó, Macarena se acercó a recibirla, arreglándole la bufanda con cariño.—Esta es nuestra mejor oportunidad, hija. Tienes que aprovecharla bien.—César... ¿de veras murió?La sonrisa de Macarena se desvaneció.—Tú lo consideras como un hermano, ¡pero él nunca te trató como hermana! No olvides que fue él quien te mandó al extranjero sin miramientos.Rocío se quedó callada, bajando la cabeza sin decir palabra. Macarena le puso las manos en los hombros, persuadiéndola, con seriedad.—Rocío, ha sido difícil para nosotras llegar a este punto. Si fueras hombre, tendrías más oportunidades para competir, pero eres mujer. Si César no hubiera muerto, no tendríamos ninguna oportunidad. ¿Acaso quieres que algún día los Herrera te casen con cualquiera? Además, por el rechazo de Ben Rojas, ya no encontrarás un esposo de buena familia.Al mencionar lo de la cancelación de la boda con los Rojas, la expresión de Rocío se tornó sombría. Apartó la mano de su madre con fas
Read more
Capítulo 464
Por supuesto que Mario aún recordaba a esa niña. Era delgada, más joven que cualquiera de los niños, pero fue la única que no se asustó hasta llorar. De hecho, ella no estaba en sus planes originales. Pero lamentablemente, ella los había visto.Al principio, Mario también fue una buena persona, trabajador y complaciente, se ganaba la vida sirviendo como perro faldero de la alta sociedad. Necesitaba mucho dinero, cada diálisis de su madre costaba una fortuna. En ese entonces, la dignidad valía mucho menos que el dinero ante sus ojos.Ascendido por la familia Gómez, asumió el cargo de director del banco a los veintinueve años. A los ojos de los demás, su futuro era prometedor. Pero solo él sabía que era un director glorificado solo en apariencia. Ni siquiera tenía derecho a conocer los flujos internos de capital del banco.Debido a los seis millones perdidos, él cargó toda la culpa por los demás. Y su madre, que acababa de recibir un trasplante de riñón, fue acosada hasta lanzarse desde
Read more
Capítulo 465
Celia preparó la anestesia y, al volverse, vio que Nicolás ya se había quitado la mitad de la camisa. Los músculos de su brazo eran bastante definidos, no delgados, pero tampoco eran voluminosos. Aparte de César, él era el segundo hombre que veía con buen físico y además guapo.Nicolás evitó mirar su brazo durante todo el proceso y estaba un poco pálido. Celia recordó que le daba mareo la sangre…Eliminando los pensamientos distractores, se le acercó.—¿Te sientes bien?Él desvió la mirada hacia ella.—Contigo aquí, estoy bien.Celia bajó la vista y aplicó anestesia en su herida.—Estás pálido. No te esfuerces. Si te sientes mal, dime ahora.—Puedo acostarme, ¿cierto?Sorprendida por su cooperación, ella tardó unos segundos en reaccionar.—Sí, claro.Nicolás se acostó en la camilla. Para no hacerla sentir incómoda, cerró los ojos.Después de aplicar la anestesia, Celia le dio cinco puntos para cerrar la herida. Tiró los hisopos sanguinolentos en un bote de basura con tapa y le dijo:—L
Read more
Capítulo 466
Durante algunos días Celia se había quedado en casa de Nicolás. Aparte de ir y venir del trabajo y comer, él se encerraba en su habitación, quizás para evitar incomodarla.Era su fin de semana libre, y sus horarios no coincidían. Cuando despertó, ya eran las nueve y media. En la puerta del refrigerador había una nota:[El desayuno está en el microondas].Al abrirlo, el sándwich aún estaba tibio. Celia se sentía un poco culpable por causarle molestias, así que decidió prepararle una cena esa noche.En ese momento, sonó el timbre. Para ser exactos, sonó el de su antigua casa. Se acercó a la puerta y miró por la mirilla. Eran dos policías, a uno de los cuales reconocía. Abrió la puerta de inmediato y les preguntó:—Señores, ¿me buscaban?El agente mayor se volvió hacia Celia. Quizás ella también le resultaba familiar.—Usted... ¿es Celia Sánchez?—Sí, soy yo.—Es la víctima del intento de agresión en la clínica hace unos días, ¿cierto? —El agente revisó sus notas y la miró—. La he visto v
Read more
Capítulo 467
Cuando Celia se alejó, César, que se había escondido en la sombra, salió del complejo residencial aguantando el dolor en la pierna. Se quitó la gorra, se apoyó contra la pared y marcó un número en su celular.—Ven a Rivale. Y no le digas a la familia sobre mí.Sin esperar respuesta, colgó. Tras descansar un momento, se puso la gorra de nuevo, echó un vistazo a uno de los edificios del complejo y se alejó lentamente.***Cuando Nicolás llegó a casa al anochecer, Celia acababa de tener la cena lista. Al entrar, la mirada de Nicolás se posó en la comida humeante sobre la mesa y luego en la persona que ordenaba en la cocina. Se había acostumbrado a vivir solo durante tanto tiempo, que se sintió un poco desorientado ante esa escena.Celia salió de la cocina y lo miró.—Doctor Gómez, llega a tiempo. La cena ya está lista.—No te pedí que hicieras esto.—Lo sé. —Ella sacó una silla—. Quise hacerlo. Sé que te he causado muchas molestias estos días.Al ver su sinceridad, la cara de Nicolás most
Read more
Capítulo 468
Al salir del ascensor, Lía no dejaba de seguirla, haciéndose la dulce.—Por cierto, Celia. Es mi primera vez en Rivale y no conozco a nadie. ¡Eres la única persona que conozco! Por favor, no me abandones…Celia se volvió hacia ella y sonrió con impotencia.—Tranquila, no voy a abandonarte.—¡Eres tan amable! —Lía le tomó del brazo, riendo.Celia sintió un poco de curiosidad. Hacía un momento esta joven aún estaba sumida en la tristeza, ¿por qué parecía tan alegre?Celia la llevó a la oficina y luego fue a consulta. Nicolás ya estaba atendiendo pacientes. Solo le echó un vistazo antes de continuar recetando. Cuando el paciente salió, ella se sentó en su puesto de asistente.—Con todo lo que está pasando en la familia Herrera, ¿la heredera de los Morales vino a Rivale para buscarte? —Nicolás comentó su sospecha.Celia parpadeó, sorprendida, pero no le dio mayor importancia.—Quizás solo quiere viajar y despejarse. Tal vez, solo no sabía adónde ir.Nicolás se volvió hacia ella.—¿De verda
Read more
Capítulo 469
Al ver su expresión, como si todo el mundo se le viniera abajo, Celia no pudo evitar reírse con resignación.—César y yo ya estamos divorciados. Incluso si me quedara en casa de un hombre, a nadie le incumbe, ¿cierto?—¡Cómo que no! Él… —Lía, en su apuro, casi soltaba algo secreto, pero se calló de inmediato al darse cuenta de eso—. Él... no lleva mucho tiempo fallecido. Tu decisión... no está bien.Sin esperar respuesta, continuó:—Mejor así, ¡yo voy contigo!Celia se sorprendió.—¿Tú? ¿Irás conmigo?—¡Claro! Ustedes no deben quedarse a solas. Conmigo ahí, ¡nadie podrá chismorrear! —Lía sonrió, radiante.—Pues, no me parece una buena idea...—Ay, si te da vergüenza decirlo, ¡yo me encargo de hacerlo! —Lía se lanzó hacia la puerta y, por casualidad, Nicolás estaba ahí.Obviamente, él lo había oído todo.—Si la señorita Morales quiere quedarse con Celia, que se quede.Lía dudó un instante, luego sonrió.—Señor Gómez, ¡es tan amable!Él, impasible, añadió:—Pero, no me gusta que otras pe
Read more
Capítulo 470
Durante el trayecto, Lía estaba revisando su celular cuando el guardaespaldas le echó un vistazo al espejo retrovisor y le dijo:—Parece que ese auto nos sigue.Lía miró hacia atrás y arrugó el entrecejo confundida.—¿Es él?Ella reconoció el auto. ¿Ese tal Nicolás Gómez la estaba siguiendo?—Señorita, ¿quiere que lo dejemos atrás? —preguntó el chofer.Lía se apoyó la mandíbula en la mano, pensativa.—Reduce la velocidad a ver si nos adelanta.El auto redujo la velocidad. El auto de atrás los rebasó y se colocó frente a ellos. Cuando Lía suspiraba aliviada, el auto de enfrente se detuvo de golpe. La frenada brusca casi la lanza contra el asiento delantero.—¿¡Este tipo está loco!? —El conductor, furioso, se desabrochó el cinturón y bajó la ventanilla, gritándole—. ¡¿Sabes conducir o no?! ¿Acaso compraste la licencia? ¿Te atreves a manejar así?Nicolás salió del asiento del conductor. Al ver que él emanaba un aura llena de hostilidad, el chofer y el guardaespaldas de Lía se miraron y ba
Read more