All Chapters of Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró: Chapter 471
- Chapter 480
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Capítulo 471
Al terminar esa frase, Celia sentía que el sudor ya había empapado su espalda. Definitivamente la había reconocido… Pero ella no podía perder la compostura. Debía fingir calma.—¿Luna está bajo su control?—Ella es mi nuera. No te preocupes. No la maltrataré.—Porque los Ruiz cargaron con la culpa por usted, ¿cierto?Al oír esto, la sonrisa de Mario se desvaneció. Celia continuó, manteniendo la serenidad.—Pidió que su hijo se casara con Luna para que sus padres cargaran con el delito, ¿cierto? Pero los Ruiz no se preocupan tanto por su hija. Incluso si la controla, ellos no aceptarán su destino fácilmente.Parecía que ella lo había acertado, porque la expresión de Mario se volvió más sombría.—Eres inteligente. Con razón lograste escapar de aquel secuestro. Pero... —Jugó con el reloj en su muñeca, haciendo una pausa antes de continuar—. Ser demasiado inteligente no siempre es una ventaja.Celia lo miró directamente.—Igual, usted no piensa dejarme ir con facilidad. Entre nosotros solo
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Capítulo 472
—¿Qué quieres decir con eso?—El cáncer se ha extendido. En diez días debo ir al extranjero para someterme a una operación, pero no sé si sobreviviré. La razón por la que volví al país no fue solo por Celia, también fue por Mario Quiroga.La expresión de Nicolás se ensombreció.—Mario es el cerebro detrás del secuestro. ¿Lo sabías?—Sí, lo sé. —César tomó un sorbo de café—. Incluso tengo la evidencia más letal contra él.—¿Así que fingir tu muerte era para confundir a Mario? —Nicolás rio con desdén—. ¿Estás seguro que se creyó que habías muerto?—Mientras alguien lo crea, él lo creerá.Nicolás permaneció allí un momento más, luego se levantó para irse. En ese momento, César habló:—¿Podrías guardar el secreto y no decirle a Celia que me has visto? Es mejor que no sepa nada.Nicolás giró ligeramente la cabeza y respondió sin inmutarse:—No hacía falta que me lo dijeras.Al terminar de hablar, se fue sin mirar atrás. Cuando se fue, Lía se acercó a César.—Sigue con tu farsa. Celia ya aho
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Capítulo 473
Celia de le pasó un vaso de agua.—Solo me siento curiosa. ¿Por qué te asustaste tanto?Lía bebió el agua de un trago y, tras recuperarse, preguntó con cautela:—¿Nicolás te dijo algo?Celia dudó.—¿Por qué haces esta pregunta?Aunque las palabras de Nicolás ciertamente la habían hecho reflexionar, ¿por qué Lía sospecharía de él?—Pues... porque él también me preguntó hoy.—¿Cuándo lo hizo?Lía movió los ojos y de inmediato inventó una excusa.—Fui al centro comercial, ¿no? Ni idea por qué me lo encontré allí y me hizo esa pregunta. Pero, ¿cómo lo voy a saber? Todos dicen que César voló por los aires… Incluso mi tía se desmayó del llanto.Celia apretó los labios, sin cuestionar sus palabras. Lía respiró aliviada y le preguntó:—Celi… ¿esperas que César siga con vida?Ella se atragantó y miró por la ventana.—Ya estamos divorciados. Si vive o muere, no es asunto mío.—Pero por tu tono, parece que aún te importa...—Me malinterpretaste. —Celia le sirvió comida en el plato—. Deja de habla
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Capítulo 474
César llevó a Celia de vuelta a Jardín Rosal. Lía, que estaba esperando abajo, se les acercó de inmediato.—César, ¿cómo está…?Antes de terminar la frase, vio las marcas de lápiz labial en el cuello de César.—Estaba muy borracha. —César no intentó ocultar las marcas y la sacó del auto en brazos.Lía, al volver en sí, se interpuso rápidamente.—¡No la subas así! Todavía estamos en casa ajena y si él nos ve...—Ya nos vio. —Interrumpió César.Lía se petrificó y siguió su mirada: Nicolás acababa de bajarse de su auto… Qué coincidencia… Ella retrocedió un par de pasos, conteniendo instintivamente la respiración.Nicolás miró a Celia, dormida entre los brazos de César, luego pasó la vista por las marcas en su cuello. Bajó la cabeza y desvió la mirada con frialdad.—¿Y no temes que ella te reconozca? —le dijo a César.—Ya está borracha. No me reconocerá. —Dicho esto, César miró a Nicolás—. ¿Ahora se queda en tu casa?Nicolás se dio la vuelta y entró al edificio. César, cargando a Celia, lo
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Capítulo 475
En la mente de Celia surgió de inmediato un nombre: "Mario Quiroga". Nadie más que él haría algo así. Tomó su chaqueta y se levantó apresuradamente. Lía salió corriendo tras ella.—¡Celia! ¿A dónde vas?Celia no le respondió. Al ver que ella entraba al ascensor, Lía envió un mensaje después de dudar un momento.***Celia salió del complejo en su auto. Llamó a Ana, pero su celular estaba apagado. Luego llamó a su oficina, y la enfermera de turno le dijo que Ana había pedido el día libre. Celia se sintió triste por haberla ignorado. Ana todavía estaba viviendo en la casa de Luna. Seguro la habían vigilado por su asociación con ella.De repente, Celia recordó a una persona. De inmediato marcó el número que Nuno le había dado.Pronto, alguien contestó la llamada.—Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?—Por favor, necesito hablar con el señor Nuno Molina. Soy Celia Sánchez.—Claro, un momento.Poco después, Celia escuchó la voz de Nuno.—¿Señorita Sánchez?—Es que una amiga mía podría haber
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Capítulo 476
Cuando Nuno llegó al muelle con su equipo, el barco ya había desaparecido, dejando allí solo el auto de Celia. Ernesto se acercó a revisarlo y regresó rápidamente, mientras marcaba el número de Celia.—Jefe, ¡parece ser el auto de la señorita Sánchez! Pero su celular está apagado.La expresión de Nuno se ensombreció.—Seguro que los secuestradores le ordenaron apagarlo —dijo.Luego, ordenó al resto del equipo buscar pistas en los alrededores. Poco después, una oficial llegó con un testigo.—Jefe, este señor vio que la dueña del auto subió a un barco.El testigo, un aficionado a la pesca de unos cincuenta años, respondió de manera ambigua:—Sí, la vi. Cuando vine a pescar esta mañana, ese barco ya estaba allí. Hace un rato se fue, y como no bajó la mujer, supuse que eran amigos.—¿A qué hora fue esto?—Alrededor de las nueve y media. Siempre vengo a pescar a esta hora. Lo raro es que en el barco había varios extranjeros, por eso me llamó la atención.Una vez que el testigo terminó su de
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Capítulo 477
—¿Y por qué debería creerte? —preguntó Celia.Debido a lo que Beatriz había hecho con Sira, Celia ya no se atrevía a confiar en ella tan fácilmente.—Por supuesto que puedes elegir no creerme. —Beatriz la miró sin la más mínima emoción—. Total, ya te dije lo que tenía que decir.Al terminar de hablar, salió de la habitación. Celia repasaba una y otra vez sus palabras con seriedad y, al final, decidió arriesgarse.***Beatriz y los guardaespaldas llegaron a un salón. Mario estaba cenando con Óscar. Al principio, Óscar mantenía una actitud cautelosa y reservada con Mario porque nunca supo que, además de su mamá, tenía un padre y un abuelo. Sira nunca se lo había contado.Beatriz fijó la mirada en Óscar y adivinó que era el hijo de Sira. Se les acercó, empujó una silla y se sentó.—No espero que dejes que este niño se quede contigo.Mario le sirvió comida a Óscar mientras le respondía:—¿Fuiste a verla?Ella se sorprendió, luego sonrió.—Claro, es mi sobrina. Como su tía, ¿no debería most
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Capítulo 478
—¡Celia! ¡Despierta! ¡Despierta!Celia pareció escuchar una voz y abrió los ojos de golpe. Las voces que resonaban en sus oídos se desvanecieron gradualmente. Al volver en sí, se dio cuenta de que estaba en una habitación de hospital. Esos olores familiares la calmaron rápidamente. Se incorporó despacio, tocándose la frente vendada, y estaba a punto de bajarse de la cama cuando Ben apareció en la puerta.—¡Celi!Él se acercó de inmediato y la sostuvo.—No te bajes. ¡Estás herida!—¿Ben? —Celia lo miró—. ¿Fuiste tú quien me rescató?—¿Es por la herida en tu cabeza? ¡Claro que fui yo! ¿O quién más crees que fue? —dijo Ben y luego puso expresión seria—. ¡Jugaste con fuego! ¿¡Cómo te atreviste a buscar a Mario Quiroga sola!?Celia bajó la mirada. Pero la figura entre las luces anoche no se parecía a Ben... Y esas voces que creyó oír...—Lo siento, Ben.Sabía que no podía defenderse. Después de todo, ella había sobreestimado sus capacidades.—Menos mal que ahora estás bien. Si no... papá y
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Capítulo 479
En el pueblo pesquero de Villa Ribera, Beatriz se estaba maquillando frente al tocador cuando la puerta se abrió de golpe. Dos guardaespaldas entraron y se hicieron a un lado, dejando pasar a Mario, cuya expresión ya estaba completamente sombría. Ella dejó el lápiz labial y mostró una sonrisa como si nada hubiera pasado.—Con esa cara... ¿malas noticias?Mario se detuvo detrás de ella, apoyó las manos en el respaldo de la silla y se inclinó lentamente hacia ella, mirando su reflejo en el espejo.—Esa no debería ser tu primera pregunta.La sonrisa de Beatriz se tensó ligeramente. Enfrentó su mirada en el espejo.—¿Qué quieres decir?—Con todo el alboroto armado, definitivamente sabes lo que ocurrió. —La mano de Mario rozó el cuello de Beatriz—. Tu primera reacción no debería haber sido esta.Al terminar de hablar, su mano se cerró alrededor de su garganta sin darle oportunidad de reaccionar. La sensación repentina de asfixia hizo que Beatriz forcejeara violentamente, intentando liberars
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Capítulo 480
—¡Hay policías de tránsito! —gritó el conductor.—Pasa por encima si es necesario —ordenó Mario.En el momento en que el auto se acercó al puesto de control, él bajó lentamente la ventanilla. Cuando los agentes se aproximaron, sacó su arma y disparó sorpresivamente. Con un estruendo, un agente, alcanzado por la bala, cayó al suelo. Antes de que los demás oficiales pudieran reaccionar, Mario disparó tres veces más.El auto, tras forzar el control, escapó por un camino secundario. Todos en el vehículo estaban aterrados, excepto Mario, quien aún permanecía impasible. En su calma incluso había un rastro de locura. Era una locura temeraria, ya no le importaba la vida.De pronto, un camión apareció en el cruce frente a ellos. El conductor, instintivamente, intentó esquivarlo y chocó contra una señal de tráfico. Un hombre bajó del camión. Su figura era esbelta y alta. Vestía overol y su cara estaba oculta por una gorra y un tapabocas, pero parecía bastante joven.Mario, furioso, salió del aut
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