All Chapters of Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró: Chapter 481
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Capítulo 481
Dos días después, Celia recibió el alta y asistió al funeral de Beatriz junto a Ben. Hubo muy pocos asistentes. Aparte de Enzo, Ben y la asistente personal de Beatriz, prácticamente no se vio a nadie más de la familia Vargas. Celia no sabía exactamente qué había hecho Beatriz para que los Vargas la evitaran tanto, pero ahora, estando muerta, lamentablemente ella ya no tenía interés en ello.Celia salió del cementerio con los Rojas. Jacob se acercó al auto y abrió la puerta trasera.—Celia, sé que no creciste a nuestro lado, y que hay cosas que prefieres no decirnos. Pero quiero que sepas que la familia nunca ve tus problemas como una molestia —dijo Ben antes de subir.Celia parpadeó sorprendida. Al ver la expresión de preocupación de Enzo, sintió un puntazo de culpa en su pecho. Ella compartía lazos de sangre irrompibles con los Rojas, pero fue separada de ellos durante más de veinte años. Todos esos años, en su mente, sus padres adoptivos fueron quienes la criaron.No obstante, un día
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Capítulo 482
Pero por razones desconocidas, Mirasol, Águila y Andrés terminaron aliándose. Recientemente, Águila estaba en proceso de divorcio de su esposo extranjero y había regresado a la familia Rojas con sus hijos. Formando un frente común con Mirasol, e incluso habían puesto sus miras en la empresa de Enzo y en la familia Vargas.Ahora la familia Vargas ya no era tan poderosa como antes, Enzo tenía que ocuparse tanto de su propia empresa como de los Vargas. Sumado a que la actitud de Miguel y Flora aún no estaba clara, ahora él estaba entre la espada y la pared.Celia no imaginaba que los problemas de la familia Rojas era aún más grandes de lo que pensaba. Cualquiera que lo oyera se sentiría abrumado. Al ver su expresión, Ben la consoló.—Tranquila, yo me encargaré de solucionarlo.Enzo, al oírlo hablar con tanta ligereza, refunfuñó.—Tus tíos y tías no son personas fáciles de tratar. Me enteré de que tu tía Águila incluso te consiguió un matrimonio arreglado. Tu abuelo ya le dio el permiso. ¿
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Capítulo 483
César tomó entre sus manos una bufanda roja de punto y la acarició con suavidad. Había dedicado más de tres meses en tejerla, periodo en el que había tirado ocho bufandas semiacabadas a la basura. Era un regalo que había preparado él mismo. Tal vez solo de esta manera podría mostrarle su sinceridad…—Nunca celebré festividades con ella. Solo quiero pasar una Navidad a su lado. Cuando termine, regresaré al hospital —prometió César.Al otro lado de la línea, Yael, con las manos en las caderas, se rascó la cabeza exasperado e impotente.—¡Te contradices tanto! Si ella tanto te importaba, ¿por qué no hiciste nada antes? Si quieres recuperar a tu exesposa, ¡más te vale ingeniártelas para seguir con vida! Si no, ¡ella acabará en brazos de otro!César asintió con un leve sonido y colgó. Poco después, marcó el número de Lía. Cuando Lía recibió la llamada, se encontraba en una clínica en espera por medicamentos. Justo cuando le llegó el turno, se sujetó el abdomen con una mano y caminó lentamen
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Capítulo 484
—¿Ella es tu amiga? —preguntó Enzo.—Es la señorita Morales. —Sonrió Celia.—¿Morales?—Los Morales de Solestia.Enzo comprendió al escucharlo.—Ah, ya veo…Lía se acercó y saludó a Enzo muy cortésmente inclinando levemente la cabeza.—Buenas noches, señor Rojas. Me llamo Lía Morales.A Enzo le cayó bien esa joven por su carácter vivaz y extrovertido. Le preguntó sonriendo: —¿Ya cenaste? Ven, come algo con nosotros.—Qué amable es usted. —Sonrió Lía, sorprendida y tomó asiento sin más.Enzo le pidió a la empleada doméstica que trajera otro juego de cubiertos. Como Lía no había cenado, aceptó la invitación de compartir la comida sin rodeos.—Hoy es Navidad, muchísima gente joven está jugando afuera, ¿cierto? —Enzo miró a Celia—. Después de la cena, podrías salir a dar un paseo con tu amiga.Lía alzó la cabeza, mostrándose de acuerdo.—¡Sí! Cuando venía, ¡vi muchísima gente en las calles! Sobre todo, cerca del centro comercial, ¡está llenísimo! —Luego, se dirigió a Celia—: Celi… ¡es mi
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Capítulo 485
A lo lejos, la mirada de César se posó en ella a través de la ventanilla del auto. Sobre el cristal, se podía ver en su cara las marcas de quemaduras recién recuperadas. De cerca, eran aún más visibles. Celia parecía tan frágil ante el viento que la escena iba a partirle el corazón. Le daban ganas de bajarse del auto de inmediato.—Señor Herrera, debemos irnos ya. El señor Yael Lucero lo está esperando —dijo el chófer, volviéndose a mirarlo.Con voz ronca, César le respondió:—De acuerdo.El auto se alejó lentamente, pasando frente a Celia. Ella no tenía idea de que estaban separados solo por un cristal.***Un año después, el medicamento nanotecnológico logró su primer éxito y se lanzaría al mercado el día siguiente. Muchas personas influyentes de la industria, incluidos destacados capitales del mundo empresarial, participaron en la fiesta de celebración.El doctor Izan Adler, al estar en el extranjero, no asistió, por lo que Antonio asumió el rol de presidir el evento. Cuando Antonio
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Capítulo 486
El asistente de Antonio se acercó a Marta para transmitirle un mensaje, tras lo cual ella se dirigió hacia donde estaban Antonio y los demás. Celia guardó silencio, sin dar importancia a la animadversión de Marta.Marta subió al estrado y, tras felicitar por los resultados del proyecto nanotecnológico, sorprendió a todos con un anuncio.—La familia Herrera podrá continuar la colaboración con la familia Gómez en la siguiente fase del proyecto, pero tengo una petición.Sus palabras desataron un murmullo de consternación entre la multitud. Nadie esperaba que se atreviera a proponer su petición en un banquete organizado por los Gómez. Antonio arrugó el entrecejo y preguntó, confundido:—Entonces, ¿de qué se trata, señora?—Que Celia Sánchez abandone el proyecto.Todas las miradas se concentraron en Celia. Los que no conocían los detalles supusieron que había ofendido a los Herrera; quienes estaban enterados recordaron que era la exesposa del difunto César...La expresión de Antonio se torn
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Capítulo 487
—Ya lo sé —dijo Adela con una sonrisa leve antes de salir de la sala de descanso.Al salir, se encontró con Nicolás en la entrada del salón de banquetes. Se sorprendió, pero de inmediato se calmó y se acercó como si nada hubiera pasado.—¿Nico? ¿Qué haces aquí?Nicolás la miró con frialdad.—¿Fuiste tú quien invitó a la señora Herrera? —preguntó.Ella guardó silencio.—¿Por qué lo hiciste?Él la miró, y en sus ojos brilló un destello de decepción. Adela evitó su mirada y apretó las manos.—No puedo permitir que pierdas la razón por Celia. ¡Ella no es adecuada para ti!—Si ella es o no adecuada para mí, es asunto mío. ¡No les incumbe a ustedes!—¡Pero soy tu mamá!—¿Y pensaron en ser mis padres cuando fui secuestrado? —La voz de Nicolás contenía una ira reprimida.Sus palabras hirieron a Adela.—Nico…—No entiendo por qué insistes en resolver el problema de esta manera. —Su tono se volvió más grave, pero su descontento era palpable—. Siempre dijeron que podría decidir sobre mis propios
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Capítulo 488
—¿Y cuándo te irás?—Depende. —Celia bajó la mirada—. Total, con esta mano ya no puedo ejercer como cirujana principal. Quizás un cambio de profesión será también una buena opción.Nicolás apretó los labios.***Después de salir de la celebración, Celia recibió una llamada de Ben. Él sabía dónde estaba e iba a felicitarla, pero notó que ella había estado muy callada.—Celi, ¿qué pasó? —preguntó.Celia volvió en sí y se secó las lágrimas.—Ah, nada. Es que me entró algo en el ojo.—En un salón de banquetes no hay polvo… —Ben se interrumpió al darse cuenta—. ¿Te intimidaron?—No.—Dime la verdad.—Ben, quiero volver a casa…Hacía mucho tiempo que no tenía un verdadero hogar. Ben no insistió, pero sintió un dolor sordo en su interior.—Claro. Haré que Jacob vaya a recogerte.Tras colgar, llamó de inmediato a un subordinado que estaba en la celebración para preguntar qué había sucedido. La persona le contó sobre lo que Marta le había hecho, obligándola a abandonar el proyecto. Al conocer l
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Capítulo 489
—¿Saben qué? La doctora Sánchez renunció.—¿En serio? Si todo le estaba yendo bien, ¿no? ¿Por qué lo haría?Varias enfermeras comentaban el chisme del momento mientras preparaban medicamentos en la sala de descanso. Una de ellas primero miró hacia la puerta y luego bajó la voz.—He oído que la familia Herrera la ha expulsado del sector.—No puede ser… ¡Cuéntame más!Al pasar por allí, Dylan escuchó por accidente la conversación. Se quedó junto a la puerta, escuchando un rato, y luego corrió apresuradamente al despacho de Nicolás con expresión preocupada.—¡Nicolás!Él lo oyó, pero continuó revisando documentos sin alzar la mirada.—¿¡Celia renunció?!—Sí.—¿Y solo un "sí"? —Dylan no salía de su asombro—. Si te gusta, ¿cómo pudiste…?Nicolás levantó por fin la mirada.—Que me guste no significa que deba retenerla aquí.Frustrado, Dylan salió resignado de la oficina, como si hubiera perdido toda esperanza en su amigo. Nicolás sacó entonces la solicitud de traslado que había escondido baj
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Capítulo 490
Jacob mostró una expresión de dificultad.—Temo que, si le hablo demasiado, el jefe me descontará el sueldo…—Lo que te descuente, yo te lo compenso. Adelante.Él de inmediato sonrió, radiante.—¡Así está bien! Bueno, la situación de los Rojas es bastante complicada. El señor Enzo no es el único hijo del anciano señor Ferlín. Él tiene dos hijas y tres hijos más. El señor Enzo es el cuarto…Después de que Jacob le explicara las complejas relaciones familiares de los Rojas, Celia comprendió que esta familia era mucho más intrincada de lo que había imaginado. Aunque era adinerada en Ficus, tener un legado tan grande no siempre era una bendición, especialmente cuando los recursos no se distribuían equitativamente. Menos bienes para repartir solían significar más conflictos.Enzo era el cuarto de cinco hermanos, todos hijos de Ferlín Rojas. Por delante de él tenía dos hermanas y un hermano. La mayor, Águila, se casó con un comerciante extranjero adinerado. La segunda, Flora, se casó con un
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