All Chapters of REY DE ESPADAS. La novia forzada: Chapter 141
- Chapter 150
279 chapters
REY DE OROS. CAPÍTULO 50. Un mal presentimiento
REY DE OROS. CAPÍTULO 50. Un mal presentimientoCuando Alaric y Costanza regresaron a casa esa noche, el ambiente parecía más ligero, como si por fin hubieran cerrado un capítulo incómodo de sus vidas. La mansión los recibió con silencio solemne, interrumpido solo por el eco de sus pasos en el mármol.Costanza, que caminaba de su brazo, lo miró de reojo con gesto curioso.—¿Te sientes bien? —le preguntó, suavizando la voz como si temiera que la respuesta pudiera quebrarse. Y mientras hablaba, sus dedos jugaron con la manga de su saco, intentando tantear su humor.Alaric suspiró, se quitó la chaqueta y la dejó sobre el respaldo de un sillón.—Debería estar aliviado, después de todo la pesadilla de que Alana pudiera volver a mi vida por fin se terminó —admitió, rascándose la barbilla con aire pensativo, como si buscara la respuesta correcta en el aire—, pero en realidad estoy preocupado. Vikram y Stefan son un par de impresentables que no se van a hacer cargo de él y Alana debe estar od
REY DE OROS. CAPÍTULO 51. Una conversación con Diosito
REY DE OROS. CAPÍTULO 51. Una conversación con DiositoCostanza casi se atragantó con el aire mientras caminaba de un lado a otro con el celular pegado a la oreja, pero al final estaba segura de con quién podía contar, y claro que su esposo no la decepcionó.“¿Qué está pasando, Connie? ¿Dónde estás, estás herida?...” preguntó con nerviosismo y ella negó con insistencia sin darse cuenta de que él no la veía.—¡Alaric, Damian está perdido! —exclamó, como si anunciara que la empresa se estaba incendiando—. ¡Alana lo echó de la casa, tenemos que encontrarlo ya!Del otro lado de la línea, Alaric permaneció en silencio unos segundos. Se pasó la mano por el cabello, como siempre hacía cuando necesitaba organizar las ideas, pero al final solo se podía hacer una cosa y esa era actuar.“Ven a mi oficina” respondió al fin, con ese tono que mezclaba calma con mando militar. “Te espero aquí”.Costanza no se lo hizo repetir, y para su sorpresa, cuando llegó a la oficina se encontró con que: Cedric
REY DE OROS. CAPÍTULO 52. Un chico abandonado
REY DE OROS. CAPÍTULO 52. Un chico abandonadoEl plan de rescate empezó con un antojo: leche caliente y sándwiches. Costanza insistió en que nada hacía entrar en confianza las personas sin hogar como la comida, y que ningún indigente en su sano juicio despreciaba un pan con jamón y queso. Alaric, con esa confianza que ya le salía de memoria, se dejó arrastrar hasta una tiendita que había en una esquina cercana, donde ella compró lo necesario mientras él observaba con cara de “no puedo creer que esté en esto”.—Te lo digo, Alaric —dijo Costanza mientras la señora de la tienda envolvía tres docenas de sándwiches en papel—, el secreto para tratar con la humanidad es darles comida. ¡Nuestro señor Jesús lo sabía, por eso multiplicó los panes y los peces! ¡Alabado sea el Señor!—Eso porque fue en inicio de nuestra era —replicó Alaric con media sonrisa—. Hoy la mitad de su comunidad serían veganos, la otra serían celíacos y los últimos le harían campaña contra la multiplicación de los produc
REY DE OROS. CAPÍTULO 53. El siguiente paso
REY DE OROS. CAPÍTULO 53. El siguiente pasoAlaric conducía en silencio, con esa cara de estatua que usaba cuando tenía un as bajo la manga; y Costanza no paraba de mirar por la ventana, como si fuera parte de una misión secreta. Damian iba en el asiento trasero, nervioso, con la frente pegada al vidrio.—¿No me van a decir nada? —preguntó al fin, rascándose la cabeza y mirando sus reflejos en la ventana.—Cuando tu madre te echa de casa, necesitas un plan B —murmuró Alaric sin mirarlo, porque para hacerle entender al cien por ciento su realidad no podía ser débil.El auto se detuvo frente a un edificio moderno de departamentos, con fachada limpia y ventanales brillantes. Damian parpadeó varias veces, incapaz de conectar la escena con su situación actual.—¿Qué es esto? —murmuró, como si la pregunta se le escapara sola.Alaric bajó primero, con pasos firmes, sin darle explicaciones, y los guio hasta el tercer piso. Allí abrió la puerta de un estudio de sesenta metros cuadrados; y el o
REY DE OROS. CAPÍTULO 54. Un contrato notariado
REY DE OROS. CAPÍTULO 54. Un contrato notariadoDamian apretó los labios frente a aquella sentencia. Llevaba catorce años viviendo con aquella mujer y no sabía cómo no lo había visto. ¿No se había dado cuenta antes de que ella no lo quería o era que… era que lo había dejado de querer de un día para el otro?—No vengo a quedarme —dijo con la voz temblorosa, pero decidida—. Necesito trabajar para poder estudiar y… y no me dejarán mientras tenga un tutor legal. Así que quiero emanciparme.Alana lo miró como si acabara de anunciar que pensaba mudarse a Marte con un burro y una maleta.—¿Qué tontería estás diciendo ahora? —le escupió.Damian, nervioso, sacó los papeles y se los mostró con manos que sudaban. Antes de que pudiera explicar nada, ella se los arrebató de un tirón.Alana hojeó las hojas con rapidez, cpn los ojos encendidos de furia.—¿Quién te está metiendo estas ideas absurdas? —le escupió como si la palabra “absurdas” fuera veneno.—¡Mamá! ¡Estuve durmiendo en la calle por día
REY DE OROS. CAPÍTULO 55. Corderos y guerreros
REY DE OROS. CAPÍTULO 55. Corderos y guerrerosAlaric siempre había sido un hombre eficiente, pero esa mañana se superó a sí mismo. Se levantó antes de que el sol calentara, tomó café negro como si fuera combustible de avión y, sin perder tiempo, se fue directo al juzgado. Firmar el consentimiento de emancipación de Damian era lo primero en su lista, incluso antes de respirar. (Bueno, lo segundo. Lo primero era dejar a su chica contenta y lista para el día, con un lindo mañanero y mucho amor).Y luego sí se fue al juzgado.El juez, que ya lo conocía de vista, lo miró con una mezcla de respeto y resignación. Alaric hablaba poco, pero cuando hablaba, las cosas se resolvían. En menos de lo que dura un bostezo, la firma quedó estampada en el documento oficial, y Damian estaba un paso más cerca de ser dueño de su propia vida.Mientras tanto, en otra parte de la ciudad, Alana se alistaba como si fuera a asistir a una gala. Vestido de seda, tacones que sonaban como un metrónomo y labios pin
REY DE OROS. CAPÍTULO 56. Una oportunidad
REY DE OROS. CAPÍTULO 56. Una oportunidadCuatro días después, las aguas se habían calmado, al menos en apariencia. Cedric, que siempre tenía un par de hilos invisibles que mover, se encargó de que todo avanzara en forma y en menos tiempo, así que Damian recibió finalmente su certificado de emancipación, entregado en un sobre elegante.Alaric llegó esa noche serio como siempre, pero con un brillo distinto en los ojos; y an te la mirada atónita del chico y de Costanza le extendió el documento como si fuera un título de campeón.—Ahora eres responsable de ti mismo —anunció, casi solemne.Damian lo tomó con manos temblorosas, sintiendo una mezcla de orgullo y vértigo al mismo tiempo. Era libre, pero también significaba que ahora era responsable de su vida y que más que nunca, tenía que lidiar con las consecuencias de todos sus actos.—Gracias… —susurró, incapaz de decir más.Alaric asintió y, tras un silencio calculado, añadió:—Esta noche tenemos algo importante que hacer y quiero que v
REY DE OROS. CAPÍTULO 57. La familia Thorne.
REY DE OROS. CAPÍTULO 57. La familia Thorne.Cuando llegaron de regreso a la mansión, después de aquella noche tan peculiar con el “club de reyes”, Damian subió directo a su cuarto. Estaba tan cansado que apenas dejó caer la mochila en el suelo y se desplomó sobre la cama sin siquiera cambiarse la ropa. En menos de un minuto ya estaba roncando suavemente, con el pelo revuelto y una zapatilla a medio quitar.Alaric sonrió satisfecho y se fue a buscar a Costanza. La encontró despierta en la habitación, recostada contra las almohadas con un libro abierto en las manos, aunque sus ojos no estaban en las páginas; estaba esperando noticias.—¿Cómo fue todo? —le preguntó ella, cerrando el libro y dejándolo a un lado en la mesita.Alaric se desabotonó la camisa y se dejó caer en una silla, estirando las piernas como si viniera de librar una guerra.—¡El chico está emocionado por el internado! —respondió con tono entusiasta—. ¡No sabes lo fantástico que es eso! ¡Te aseguro que va a ser fantásti
REY DE OROS. CAPÍTULO 58. Alucinaciones recurrentes.
REY DE OROS. CAPÍTULO 58. Alucinaciones recurrentes.El regreso a Chicago fue una especie de aterrizaje forzoso para Costanza y Alaric. Damian estaba ya en su internado inglés, feliz estrenando apellido y uniforme, y ellos volvían a su rutina. Alaric se sumergió de cabeza en la empresa, firmando papeles como si fueran boletos de rifa, mientras que Costanza volvió a sus entrenamientos de motociclismo con una energía que parecía sobrehumana.Muy pronto empezó a acumular victorias. Carrera tras carrera, se subía al podio y sonreía con ese aire de niña traviesa que había ganado un premio por copiarse del examen. Los periódicos empezaban a mencionar su apodo, los fanáticos lo coreaban, todo su equipo estaba entusiasmado y hasta Frank, su jefe de equipo, se mostraba orgulloso.Pero algo extraño comenzó a pasar. En varias competencias, justo cuando cruzaba la meta, cuando levantaba la vista hacia las gradas, creía ver a Alaric sentado muy tranquilo, con traje oscuro y gafas de sol, observánd
REY DE OROS. CAPÍTULO 59. Nexus Revo™ 2
REY DE OROS. CAPÍTULO 59. Nexus Revo™ 2Alaric se quedó más tieso que cuando veía a Costanza desnuda y eso ya era decir mucho.—¿Cómo que qué motos, vampiro? ¿No dijimos que vamos a hacer el circuito en el lago? ¿Cómo creíste que lo íbamos a hacer? ¿A pie? —rio ella antes de dirigirse al garaje, y Alaric la siguió con el corazón acelerado y no de amor.Él levantó carraspeó, rascándose la nuca, con esa calma fingida que usaba cuando estaba a punto de inventar una excusa absurda.—Es que… mira, Connie, había olvidado que justo este fin de semana hay una reunión importantísima con los socios.—Mentira —lo interrumpió ella enseguida, alzando un dedo como un fiscal en un juicio—. Tu asistente me dijo que los socios están en Dubái y tú no piensas viajar.Alaric frunció los labios, derrotado en la primera jugada, pero volvió a intentarlo.—¿Y si nos vamos en uno de los deportivos? Bueno, es que la moto… me va a despeinar. —Se pasó la mano por el cabello perfectamente peinado, como si fuera a