All Chapters of REY DE ESPADAS. La novia forzada: Chapter 171
- Chapter 180
279 chapters
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 6. Mujeres incontrolables
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 6. Mujeres incontrolablesTristan miró el teléfono todavía en la mano, con el pulso acelerado.—¿Qué dijiste? —preguntó al camarero del otro lado de la línea.“Que volvió”.—OK, OK… ¿Preguntó por mí? —Y el silencio le dejó bastante clara la respuesta.“Emmm… no señor”Tristan frunció el ceño, tratando de disimular la punzada que sintió en el estómago.“Y, bueno… parece que vino muy bien acompañada” dijo el cantinero, arrastrando las palabras casi con gusto.Tristan no respondió de inmediato. Se pasó una mano por la cara y cerró los ojos.La imagen de ella riendo con otro hombre, de pronto le cayó encima como un puñetazo, en especial porque recordó lo que le había dicho aquella noche: que estaba enamorada de alguien.—Perfecto —murmuró entre dientes y Rowan lo miró desde la mesa de póker.—¿Pasa algo?—Nada —respondió él, poniéndose de pie—. Tengo que salir.—¿A dónde? —preguntó Cedric, sin levantar la vista de sus cartas.—A resolver un asunto —dijo, tomando
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 7. Mundos que no encajan
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 7. Mundos que no encajanEl beso se volvió un incendio. Tristan la sujetó con fuerza, empujándola suavemente hacia la mesa de póker hasta que los vasos y las fichas cayeron al suelo con un estruendo que ninguno de los dos escuchó. Cally soltó un gemido bajo, apenas un suspiro entrecortado, mientras él la alzaba y la sentaba sobre la superficie despejada.Sus cuerpos se buscaron con urgencia, con esa mezcla de rabia, deseo y desconcierto que los envolvía desde la primera noche. Tristan se metió entre sus piernas, acercándola a él hasta que no quedó aire entre ambos. Hasta que el calor se volvió insoportable y Cally pudo sentir cómo su erección latía contra ella aun a través de la ropa.Su aliento se quebró en un gemido que apenas logró contener y Tristan apoyó la frente en la de ella, respirando agitado.—¿Por qué volviste? —preguntó con voz ronca, sin apartar los labios de los suyos.Cally no respondió de inmediato. Sus dedos temblaban ligeramente apoyados e
REY DE CORAZONES. CAPITULO 8. Un proyecto diferente
REY DE CORAZONES. CAPITULO 8. Un proyecto diferenteEl problema era que ella no tenía nada que decir.¿Cuál iba a ser su siguiente exigencia? ¿Que parara? ¿Estando allí a punto de caer de rodillas, con el vestido sobre las caderas, sus dedos rozando peligrosamente su sexo y su aliento en el oído?—Tú sabes hasta dónde… —fue su único susurro antes de escucharlo gruñir con impaciencia.—Lo sé… y es todo lo que tendrás hasta que supliques por más —le aseguró él mientras sus dedos comenzaban aquel baile peligroso sobre su clítoris. El cuerpo de Cally se estremecía por segundos, mientras Tristan metía las piernas entre las suyas, haciendo imposible que las cerrara.El placer era algo oscuro y visceral para ella. La llevaba a querer retorcerse, pero aquella posición la dejaba completamente inmóvil, completamente sumisa mientras él la masturbaba con fuerza, besando cada centímetro de piel que tenía al alcance sobre su espalda.—Mmm… así —susurró ella, arqueándose, y la tensión en su voz lo h
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 9. Oshi
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 9. OshiDurante los tres días siguientes, Tristan no pudo concentrarse en nada. Cally seguía apareciendo en su mente con una insistencia casi insoportable, como una canción que no podía olvidar. Se decía a sí mismo que era absurdo, que no era la primera mujer que lo descolocaba, pero cada pensamiento volvía inevitablemente a ella: su mirada desafiante, su manera de sonreír cuando sabía que lo tenía rendido.Cuando por fin llegó el día de su encuentro con Akira Kobayashi, agradeció tener algo concreto en qué pensar. El negocio era importante, y al menos eso podía mantenerlo ocupado. Se vistió con su traje más sobrio, el que usaba cuando quería impresionar sin parecer que lo intentaba demasiado, y se dirigió al restaurante.Eligió una zona reservada, un rincón discreto pero elegante, donde la luz era tenue y la música apenas un murmullo. Mientras esperaba, revisó mentalmente los puntos del acuerdo, aunque su concentración se deslizaba como arena entre los dedo
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 10. Desde un palco en el club
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 10. Desde un palco en el clubLa cena, increíblemente, terminó mejor de lo que Tristan había imaginado, al menos en apariencia. Kobayashi resultó ser un hombre tan encantador como calculador. Hablaron de números, rutas comerciales, estrategias, y cada tanto el japonés lanzaba una broma o un comentario ingenioso que relajaba el ambiente. Tristan, a pesar del malestar que le hervía por dentro, mantuvo su sonrisa profesional y asintió donde debía.Y por desgracia no encontró la forma de escabullirse del trato. El precontrato ya estaba firmado, y aunque en otro contexto habría estado satisfecho de cerrar un negocio con alguien tan influyente, aquella noche se sentía más como un castigo.Finalmente Kobayashi levantó su copa de vino y brindó con un gesto jovial.—Estoy encantado de hacer negocios contigo, Tristan —dijo con tono grave, pronunciando su nombre con un acento casi perfecto—. Eres un hombre directo, me gusta eso.—El gusto es mío —respondió Tristan, for
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 11. Infarto en tres… dos… uno
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 11. Infarto en tres… dos… unoTristan se quedó mirando a Alaric como si acabara de escuchar una herejía. La expresión en su rostro era una mezcla de incredulidad, susto y algo parecido al pánico.—Re—repite eso… —dijo con la voz tensa, como si necesitara confirmar que había oído bien, y Alaric arqueó una ceja, divertido por la reacción.—¿Qué cosa? —preguntó, dándole un trago a su copa.—Lo que dijiste... sobre Cedric y su… su… hermana chiquita —respondió Tristan, clavando la mirada en él.—¡Ah, eso! Que la vi en su oficina —repitió Alaric con total tranquilidad—. Al parecer no le dijo que estaba aquí desde hacía días y ya sabes cómo es Cedric, se puso histérico por no tener todo bajo control. ¡Pero te juro que esa es Callyope, la hermanita de Cedric!El nombre cayó como una piedra en el estómago de Tristan.—¿Callyope? —murmuró, casi sin aire, juntando todas las piezas en su cabeza, por eso ella sí lo conocía—. ¿Cally...?Rowan soltó una carcajada más nervi
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 12. Tus palabras
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 12. Tus palabrasTristan asintió con un gesto firme cuando Cedric le pidió que cuidara de su hermana, pero por dentro sintió que le faltaba el aire. La sonrisa que forzó apenas se sostuvo unos segundos antes de desvanecerse en cuanto la puerta se cerró tras su amigo.Mentirle así a Cedric le revolvía el estómago. Jamás en su vida había sentido tanta culpa, ni siquiera cuando había hecho cosas mucho peores. Pero esto… esto era distinto. Era como si una parte de él se partiera en dos: la lealtad y el deseo no podían convivir en el mismo cuerpo sin destruirlo.Cally, sentada frente a él, lo miraba con esa serenidad suya que lo sacaba de quicio. Se veía cómoda, elegante, perfectamente dueña del espacio, mientras él parecía un toro acorralado.—¿Estás bien? —preguntó ella con voz suave, inclinando un poco la cabeza, como si de verdad le preocupara.Tristan no respondió de inmediato, en cambio se levantó con brusquedad, dio unos pasos y abrió la puerta del palco.
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 13. Tres días.
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 13. Tres días.Tristan soltó una carcajada tan fuerte que hasta hizo eco en el palco. Por un momento creyó que Cally estaba bromeando, que todo era una de esas escenas absurdas que la vida a veces le regalaba para sacarle una carcajada.—¡Muy buena esa! —dijo, inclinándose hacia ella, todavía sonriendo—. ¿Dónde está la cámara oculta? ¿Eh? ¿Cedric está detrás de esto?Pero Cally lo miró sin inmutarse. Ni una sonrisa, ni una mueca. Sus ojos eran feroces, y estaban fijos en los suyos con ese brillo que solo aparece cuando alguien habla completamente en serio.Tristan se dio cuenta poco a poco de que ella no estaba jugando. La sonrisa se le borró del rostro, como si le hubieran arrojado un balde de agua fría.—Espera… —dijo, intentando entender—. ¿Tú… hablas en serio?—Completamente —respondió Cally, cruzando una pierna sobre la otra, tranquila, casi elegante en su descaro.Tristan parpadeó un par de veces, sin creérselo. Luego su expresión cambió y la increduli
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 14. Un amigo desesperado.
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 14. Un amigo desesperado.La despedida fue breve y amena, todo lo contrario de lo que sucedió en el mismo momento en que las puertas del ascensor se cerraron y lo escucharon bajar.Cally acababa de marcharse cuando Cedric se giró hacia Tristan con los ojos desorbitados, y antes de que nadie pudiera reaccionar, lo tomó por la camisa y lo levantó del asiento como si pesara menos que un saco de plumas.Tristan se tragó hasta su lengua; y Rowan y Alaric se levantaron de inmediato, tratando de separarlos.—¡Oye, oye, tranquilo! —dijo Rowan, tirando del brazo de Cedric.—¿Qué te pasa, idiota? —añadió Alaric, empujando suavemente a su amigo.—¡Tú... tienes que ayudarme! —exclamó Cedric y eso bastó para que todos se quedaran medio petrificados, como si intentaran no soltar una palabra de más que pudiera alertar a Cedric, porque si estaba pidiendo ayuda evidentemente no estaba enterado de…Pero para empezar ¿por qué demonios estaba pidiendo ayuda?Cedric, sin soltar
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 15. Buenas mujeres.
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 15. Buenas mujeres.Tristan colgó el teléfono con tanta fuerza que el aparato casi salió volando de su mano. Se quedó mirando la pantalla en negro, furioso, sintiendo cómo la rabia le hervía bajo la piel. No quería responderle a Kobayashi ni explicarle por qué había llamado a Cally; simplemente no podía hacerlo sin perder la calma.—Perfecto —gruñó entre dientes, dejando el teléfono a un lado—. ¿Para qué demonios quiere adiestramiento si ya tiene al japonés durmiendo a dos metros?Dio una vuelta por el salón, con las manos en el cabello, y soltó una carcajada amarga. Todo en esa mujer lo enloquecía: su descaro, su inteligencia, su maldit@ manera de provocarlo sin decir nada. Era un imán, y él no sabía si quería acercarse o salir corriendo.Durmió poco esa noche. Se dio vueltas en la cama hasta que amaneció, pensando en Cally, en Cedric, en el japonés, y en el desastre monumental en el que se había metido.Al día siguiente, salió temprano rumbo a la oficina y