All Chapters of REY DE ESPADAS. La novia forzada: Chapter 181
- Chapter 190
279 chapters
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 16. Un segundo de ternura
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 16. Un segundo de ternuraLa única respuesta que Tristan recibió para su mensaje urgente fue un emoji de corazones. Lo miró incrédulo durante unos segundos, esperando que se tratara de una broma o que viniera acompañado de algo más. Pero no. Solo eso: un simple emoji.—¡Perfecto! —murmuró con sarcasmo, lanzando el teléfono sobre el escritorio—. Le mando una dirección, un mensaje serio, y me contesta con dibujitos. ¿Esto qué carajo significa? ¿Qué va, que no va, que se está desmayando? —rezongó mientras guardaba el teléfono y se restregaba la cara—. Definitivamente es una niña malcriada. ¡Dios, como tengo trabajo por delante!Se pasó las manos por el cabello, frustrado. No entendía por qué seguía jugando con fuego, ni por qué le afectaba tanto algo tan simple. Pero ahí estaba, enfadado como un adolescente. Tomó su chaqueta, apagó la computadora y decidió ir directamente al edificio que había mencionado en el mensaje. Si Cally aparecía, bien. Y si no, al menos
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 17. Regla número uno
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 17. Regla número unoLa respuesta fue rápida y sin dudas, porque en realidad no tenía que pensarlo mucho si él decidía ceder.—Sí, me alcanza —aseguró Cally y Tristan dio un paso hacia ella.La cercanía la hizo contener el aliento mientras él levantaba una mano y, con cuidado, rozaba su hombro y su brazo por encima de la tela. No fue un gesto descarado, sino medido, calculado, pero lo bastante firme como para que ella sintiera el peso de su presencia.—Regla número uno —dijo en voz baja—. Tienes que empezar a verte como una mujer.Cally lo miró fijamente, sin apartarse.—Vestirme provocativa no va a funcionar con Akira —replicó, tratando de sonar segura, pero Tristan negó con la cabeza.—No se trata de verte provocativa. —Sus ojos se movieron lentamente, estudiándola—. Es que sigues pareciendo una niña. Una niña inteligente y sexy, sí, pero niña al fin.—¿Y qué propones?Él sonrió apenas, como si ya estuviera viendo el paisaje completo.—Necesitas sacar a la
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 18. Un montón de lecciones más
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 18. Un montón de lecciones másEl tráfico de la ciudad los recibió con su ruido habitual, los bocinazos y el viento frío de Chicago se colaban entre los edificios. Finalmente llegaron a uno de los distritos comerciales y él aparcó en el estacionamiento privado de una tienda. Cally se acomodó la gorra mientras caminaba junto a Tristan, que avanzaba con paso decidido.—¿A dónde vamos? —preguntó, porque no conocía lo suficiente la ciudad.—A una tienda de lujo —respondió él sin mirarla—. Vas a necesitar un guardarropa nuevo si quieres que te tome en serio.—¿Tan mal me veo? —replicó, ofendida.Tristan la observó de arriba abajo con una sonrisa burlona.—No tendrías nada de malo si fueras una estudiante de intercambio; pero todo si no quieres que Akira te siga viendo como su hermanita adoptada.Ella frunció los labios, sin contestar.—Está bien, haré todo lo que digas.—Perfecto, entonces confía en mí —dijo él, abriendo la puerta de una boutique elegante en el c
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 19. Pensando en todo
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 19. Pensando en todoLa tienda de lencería olía a vainilla y flores blancas. Entre los percheros colgaban prendas tan delicadas que parecían flotar con la brisa del aire acondicionado. Tristan caminaba despacio, con esa seguridad suya que irritaba y fascinaba por partes iguales. Cally lo seguía, más curiosa que incómoda.—¿De verdad crees que esto es necesario? —preguntó, mirando de reojo a una dependienta que les sonreía con disimulo.—Totalmente —respondió Tristan, examinando una bata de seda color champaña—. Si vas a seguir mis instrucciones, entonces no te puedes perder ni una.Cally frunció el ceño, cruzando los brazos.—¿Crees que no sé comprar ropa interior sexy?Él asintió sin mirarla, concentrado en el tejido.—Y ese es el problema, no vas a ponerte nada “sexy” —Levantó la prenda a contraluz, como si evaluara una obra de arte—. Esto es una inversión en actitud. No se trata de seda o de encaje, Cally. Se trata de lo que proyectas cuando lo usas.Cami
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 20. Al que madruga Dios lo ayuda
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 20. Al que madruga Dios lo ayudaTristan apoyó el codo en la mesa y la observó con una sonrisa ladeada.—Evidentemente, no pienso en ti tanto como tú quisieras —dijo con ese tono socarrón que usaba para provocarla, pero ella era lo bastante suspicaz como para darse cuenta de que lo había tomado por sorpresa su pregunta.Antes de que Cally pudiera responder, la camarera regresó con una botella de vino nueva. Tristan le dedicó una sonrisa encantadora, de esas que parecían hechas a medida para derretir a cualquiera. La mujer, visiblemente halagada, le devolvió la sonrisa y hasta le rozó la mano al pasarle la copa.Cally rodó los ojos como si esa fuera la respuesta más inmadura del mundo. ¿Contestarle coqueteándole a otra mujer?—Debe ser agotador ser tan irresistible todo el tiempo —murmuró, mientras giraba el vino en su copa y Tristan levantó la suya satisfecho.—Lo intento. Es un trabajo de tiempo completo —respondió, divertido.Ella sonrió con falsa dulzura.
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 21. El lugar perfecto
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 21. El lugar perfectoCally estaba congelada en la puerta, con los ojos muy abiertos. Tristan acababo de salir del baño envuelto en una toalla blanca, con el cabello mojado pegado a la nuca y las gotas de agua deslizándose por su pecho, era razón más que suficiente para que a cualquiera se le olvidara cómo respirar.Tristan la miró divertido, con esa sonrisa que usaba cuando sabía exactamente el efecto que causaba.—Esa no es la expresión de una mujer que sabe conquistar —dijo con tono burlón—. Ver a un hombre semidesnudo no puede dejarte con cara de espanto, Cally.Ella parpadeó, aún procesando lo que veía.—Cállate —murmuró, llevándose una mano al rostro—. Estoy a punto de sacar la lengua como perro en ventanilla de coche. ¡Qué bueno estás!Él soltó una carcajada tan fuerte que el sonido rebotó en las paredes.—Vaya, al menos eres honesta.—No tan bueno como Akira, pero…—¡Suficiente sinceridad por hoy! —gruñó Tristan en su instante de mal humor y Cally in
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 22. Una pelea de gallos
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 22. Una pelea de gallos—Ah, claro. Akira —gruñó Tristan intentando sonar indiferente, pero ella levantó la vista, notando el cambio en su expresión.—¿Qué pasa?—Nada —dijo él, pero su tono era más cortante de lo habitual.Durante los siguientes minutos, comió en silencio, aunque cada bocado le sabía un poco más amargo. No quería admitirlo, pero la idea de que Cally siguiera pensando en Akira a cada segundo lo irritaba más de lo razonable.Ella lo miró con curiosidad.—¿Te vas a quedar esta noche? —preguntó con suavidad y Tristan la observó unos segundos antes de responder.—No. No se come antes del sexo duro, linda, pero claro… eso es algo que todavía no sabes. Para ese asunto en particular vendré otro día.Cally no dijo ni una palabra, solo se humedeció los labios despacio y suspiró mientras lo veía tomar su chaqueta y encaminarse a la puerta con una media sonrisa. Pero en cuanto se fue, Cally dejó caer la cabeza sobre el respaldo del sofá nuevo y miró el
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 23. Entrenamiento Nivel Dos
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 23. Entrenamiento Nivel DosEl aire en la oficina se volvió más denso después de que Akira salió. Cally seguía mirando la puerta, todavía con el pulso acelerado, cuando escuchó junto a ella una risa contenida.—Vaya actuación, señorita empresaria —dijo Tristan con una media sonrisa que si en disimular—. Casi te creí cuando dijiste que dormirías aquí por trabajo.Cally lo fulminó con la mirada.—Bueno, gracias a tu innovadora idea de tener una oficina, no fue actuación. Tengo demasiado que hacer.—Claro, claro… —él ladeó la cabeza con gesto burlón—. Y las manos te temblaban porque estabas emocionada por los nuevos muebles, ¿verdad?—Estaban pesadas las carpetas —respondió ella sin pensarlo.—Ajá. —Tristan sonrió con ese aire de suficiencia que a ella le sacaba de quicio—. Te tiemblan las manos, te tiembla la voz… Si sigues así, Kobayashi te va a leer como un libro abierto. ¿Tanto te gusta?—No, estoy jodiéndote por amor al arte —replicó Cally con un suspiro,
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 24. Autocontrol
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 24. AutocontrolTristan seguía teniendo llave de su departamento, así que hizo su espectacular aparición a las ocho menos cuarto de la mañana para agarrarla infraganti en lo que fuera, pero solo se la encontró sirviendo café, muy acomodada en la barra de la cocina, con una bata color champaña que dejaba todo a la imaginación y eso era extremadamente peligroso.—Veo que estás siguiendo mis instrucciones —le dijo él, y Cally le hizo un guiño coqueto.—Tú me dijiste que esto es todo lo que puedo ponerme en casa, y yo soy buena alumna.Tristan asintió complacido, y luego puso frente a ella una carpeta cerrada y una pluma estilográfica.—¿Qué es eso? —preguntó Cally mientras se inclinaba ligeramente hacia adelante, con el interés reflejado en sus ojos.—Un detalle administrativo —respondió Tristan con una calma sospechosa, su voz era firme pero neutral, sin atisbo de emoción—. Antes de seguir con las… “lecciones”, necesito que firmes esto.Cally abrió la carpeta,
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 25. Camelias
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 25. CameliasCally se levantó con un gesto decidido y salió, pagando la cuenta al salir antes de que Tristan siquiera notara lo que hacía.Él maldijo por lo bajo y salió tras ella, pero para ese momento ya el taxi donde se había ido había desaparecido en el tráfico. Así que no se molestó en tratar de entender qué le estaba pasando con ella y simplemente la siguió al trabajo.Cally iba todavía molesta cuando llegó a su oficina, pero enseguida se detuvo en seco. Sobre su escritorio había un ramo de camelias blancas. Las flores, delicadas y perfectamente dispuestas, llenaban la estancia de un perfume suave y limpio, y sobre ellas había una tarjeta con un lazo dorado. Tristan entró solo unos minutos después y cruzó los brazos desde la puerta, observando la escena con incomodidad.—“Para mi Oshi. —Akira.” —leyó ella en voz baja.Tristan la miró fijo, esperando una reacción, pero definitivamente no esperaba que ella sacara su teléfono y marcara un número con movim