All Chapters of REY DE ESPADAS. La novia forzada: Chapter 11
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CAPÍTULO 11. Mentiras y amenazas
CAPÍTULO 11. Mentiras y amenazasUlises se acercó a Rosela y le sujetó la barbilla con las manos como si de repente hubiera empezado a odiar esa voz fingidamente aniñada y esa estupidez elemental con que se expresaba siempre.—¡Usa tus maldit@s neuronas, Rosela! ¡Los juntamos para que las dos herencias queden unidas! ¡Luego nos deshacemos de los dos y listo, yo soy el único heredero de la fortuna de los Crown y la de los Harrelson! —siseó Ulises con tono cruel—. Pero para matarlos, obvio hay que esperar un tiempo prudencial o yo seré el mayor sospechoso. ¡¿Y qué pasa si en ese tiempo prudencial la zorra de Raven se embaraza?! A ver, dime qué pasaría —le preguntó con fingida condescendencia.—Que tú ya no serías el heredero —escupió Rosela.—¡Qué bueno que te das cuenta!—¡¿Y por qué no pensaste en eso antes?! —espetó ella.—¡Porque el maldito paralítico está al borde de la muerte, lo dicen todos sus médicos! ¡¿Quién carajo iba a pensar que estaría tan meloso con Raven o que a ella se
CAPÍTULO 12. Seguridad y puntos débiles
CAPÍTULO 12. Seguridad y puntos débiles—Eso no es cierto. —La voz de Rowan sonó tan segura que por un momento la habitación pareció detenerse—. Tú no te acostabas con Ulises a mis espaldas. De hecho no tienes nada que ver con él.Raven apretó los puños en el regazo. Ella había lanzado una piedra al lago, solo para ver las ondas, pero la respuesta de Rowan fue tan inmediata, tan firme, que la descolocó por completo.—¿Me vigilabas veinticuatro horas? —lo increpó.—Por supuesto que no.—¿Entonces cómo estás tan seguro? —siseó ella alzando la barbilla.Rowan la miró con una mezcla de paciencia y ternura, como quien conoce la respuesta antes de que la pregunta exista.—Porque tú no eres de ese tipo de personas. No te acostarías con nadie antes de casarte. Así que no estoy defendiendo que me hayas sido fiel a mí, pero estoy convencido de que eres fiel a ti misma. Y eso… eso vale más que cualquier promesa —sentenció—. Si fuera de otra manera no me estarías diciendo todo esto en la cara. No
CAPÍTULO 13. Fiebre y sacrificios
CAPÍTULO 13. Fiebre y sacrificiosRick se hizo a un lado dando un paso decidido, mientras carraspeaba y murmuraba mentalmente un: “Qué pena, jefe, pero la señorita sin memoria es brava”.Y Raven no perdió ni un segundo, empujó aquella puerta como si fuera un huracán y la cerró tras ella solo para quedarse medio muda y medio ahogada.Él estaba en la cama, con el torso descubierto y empapado en sudor. Las sábanas estaban desordenadas, ¿por qué diablos estaban desordenadas si él no podía moverse?—¡Si es que no te cuidan bien! ¡Dame cinco minutos y voy a torturar a Rick! ¡Sabe Dios si te resfriaste porque no te tapan bien! —rezongó entre dientes, acercándose.Su rostro estaba rojo por la fiebre y tenía los ojos entrecerrados, luchando por no ceder al agotamiento. Aun así, cuando la vio entrar, forzó una sonrisa.—¿Qué estás haciendo aquí, Raven? —preguntó mientras sus dientes castañeaban un poco.—¡¿Cómo que qué estoy haciendo?! —replicó ella acomodándole las mantas—. ¡Cuidándote, eso es
CAPÍTULO 14. Sueños y agua bendita
CAPÍTULO 14. Sueños y agua benditaRaven estiró la mano y apoyó los dedos sobre su abdomen. Lo tenía duro como un pedazo de mármol y más definido de lo que cualquiera podría imaginar. Deslizó los dedos despacio sobre su piel, contando en voz baja.—Uno… dos… tres…Llegó hasta el quinto “cuadrito” y se desperezó mentalmente porque estaba a punto de babear. ¡Si es que era imposible no hacerlo! Si eso estaba así… ¿cómo sería lo demás?Pero antes de que pudiera deleitarse la vista y la curiosidad con “todo lo demás”, la voz profunda de Rowan la sobresaltó.—¿Qué estás haciendo? —preguntó él abriendo los ojos de pronto y la vio ponerse colorada hasta la raíz del cabello.—¡Joder, qué susto! —exclamó ella dando un salto y retirando la mano como si él le hubiera prendido fuego, y por supuesto soltó el elástico de su pantalón, que hizo un ruido seco contra su piel—. ¡Lo siento! ¡Lo siento, solo estaba…! ¡Te juro que no vi nada! —trató de defenderse al mismo tiempo que lo consolaba, ¡pero ni c
CAPÍTULO 15. Sospechas y emboscadas
CAPÍTULO 15. Sospechas y emboscadasDesde el mismo momento en que Raven había sabido que Ulises y Aurora pretendías casarla con Rowan Harrelson, su imaginación de las noches que podría pasar a su lado no eran precisamente halagüeñas; sin embargo y por loco que pareciera, acababa de salir de la primera con el corazón acelerado y ganas de repetirla.Pero cualquier emoción que tuviera en ese momento fue cortada de raíz por el hombre que la estaba esperando al otro lado del salón, justo cruzando el pasillo. El problema era que tal como sabía que lo despreciaba, también sabía que no podía evadirlo.Caminó sobre la alfombra con paso firme, y encaró a Ulises, que estaba plantado frente a su puerta como un guardián siniestro.—¿Te acostaste con mi tío? —soltó él, sin preámbulo ni pudor.Raven lo miró con incredulidad. ¿Qué clase de juego estaba jugando? ¿No que era una sosa mojigata? ¿Por qué el hecho de que ella se acostara con Rowan no era parte de su plan?—No es tu problema, Ulises —le re
CAPÍTULO 16. El rey y el protector
CAPÍTULO 16. El rey y el protectorRowan estaba a punto de levantarse de la cama cuando escuchó los nudillos de Rick golpear suavemente la puerta, antes de entrar. Después de tantos años, sabía muy bien cuándo su toque era de advertencia y cuándo de urgencia.—¿Qué pasa? —preguntó incorporándose y un segundo después Rick entraba y le echaba el seguro a la puerta.—Señor Harrelson, la señorita Raven salió hace un minuto, con escolta, por supuesto —informó el mayordomo con tono precavido—. Iba saliendo hacia la sede de su empresa y creo que era algo muy urgente porque se veía… nerviosa.Y solo eso bastó para que Rowan se levantara, con el ceño fruncido y los músculos tensos.—¿Urgente? ¿A esta hora? —resopló, echando las sábanas hacia un lado. ¿Por qué ella no le había dicho nada?—. Tienes cinco minutos para averiguar qué está pasando.Rick asintió y desapareció en el pasillo, mientras Rowan se dirigía al baño con una mezcla de ansiedad y determinación. Se duchó a toda velocidad, y cuan
CAPÍTULO 17. El maestro y la alumna
CAPÍTULO 17. El maestro y la alumnaLa sala estaba más tensa que una cuerda a punto de romperse. La pregunta había quedado en el aire, quizás la misma que Raven esperaba de parte de Tom Siegel, y en el mismo contexto, la diferencia era que Raven sentía en lo más profundo de su ser que Rowan solo estaba protegiéndola con ella. A fin de cuentas le había pedido que le enseñara a manejar la empresa ¿no?—Vamos a sentarnos —ordenó y los accionistas empezaron a tomar asiento alrededor de la mesa de reuniones, todos lanzándose miradas inquietas y murmurando estrategias que se solapaban unas con otras.Raven, sin embargo, fue hasta el otro lado de la mesa y ocupó una silla junto a Rowan.—Podemos renegociar el contrato con la naviera por esos tres barcos—sugirió uno de los accionistas, ajustándose las gafas—. Quizá fue un malentendido o quizás quieren un poco más de dinero.—¿Y si simplemente alquilamos cargueros nuevos? —se aventuró otro—. El problema es solo la mercancía perecedera, ¿no?—
CAPÍTULO 18. Negociaciones y acuerdos
CAPÍTULO 18. Negociaciones y acuerdosRaven cruzó los brazos con calma mientras todos los ojos de la sala se clavaban en ella. Con el ceño levemente fruncido, pidió que le transfirieran la llamada al teléfono de la sala, porque a fin de cuentas aquello había sido organizado para probarla, y tenía que probarse.No subió el tono de voz ni se alteró. Simplemente lo dijo, como quien pide que le pasen la sal en la cena.—Ponlo en espera cinco minutos y luego pásalo a este teléfono —ordenó, y tomó el auricular como si fuera una espada recién desenvainada.Los accionistas se removieron en sus asientos. Algunos ya parecían medio convencidos de que ella estaba jugando un papel, otros no sabían si aplaudirle o salir corriendo. Rowan, por su parte, seguía sentado como un rey al que nada le sorprendía. Solo la observaba con una leve sonrisa, como si se tratara de un espectáculo planeado desde el inicio; y las únicas palabras que volvió a repetir en voz baja antes de que el teléfono parpadeara de
CAPÍTULO 19. Las cámaras, los cristales y la decencia
CAPÍTULO 19. Las cámaras, los cristales y la decenciaTom se levantó de aquella silla como si lo hubiera picado una avispa en el trasero, y por supuesto que intentó defenderse. Apenas escuchó la palabra “despido” puso cara de ofendido; su corbata parecía apretarle el cuello más de lo normal, y su voz, que solía ser segura y autoritaria, salió un poco estrangulada.—¡Eso es absurdo! ¡No pueden…! ¡No pueden simplemente votar y echarme así como así! —exclamó gesticulando—. ¡Necesitan una evaluación, una revisión formal, que la junta se reúna…! ¡Esto no es una dictadura!—Por si no te has dado cuenta, tú mismo reuniste a la junta y hemos pasado la última hora evaluando tu desempeño que equivale a… cero, básicamente —replicó Rowan con sorna.Y Raven ni siquiera se molestó en responder. En su lugar, levantó su mano derecha con tranquilidad, y con la izquierda, entrelazó los dedos con los de Rowan y levantó su mano también. Fue un gesto silencioso, pero más contundente que cualquier grito, p
CAPÍTULO 20. Besos y vestidos
CAPÍTULO 20. Besos y vestidosNo había un buen motivo, no había una finalidad ni un objetivo superior. Solo había adrenalina y una curiosidad demasiado peligrosa como para ignorarla. Los labios de Raven se estamparon contra los de Rowan, y no fue un beso inocente ni de agradecimiento. Fue uno de esos besos largos, lentos y llenos de intención. Sus labios se movían con la seguridad de quien sabe lo que quiere y la inexperiencia de quien no lo ha conseguido antes.Acarició el cuello de Rowan con suavidad, con intención inconsciente de buscarle los puntos sensibles como si fueran botones ocultos hasta que lo escuchó gruñir con un tono bajo, grave, masculino. De esos gruñidos que dicen más que mil discursos.Y él quería que la tierra se los tragara allí mismo a los dos, porque una cosa era no poder moverse y otra muy diferente era poder soportar toda la amplia gama de reacciones que aquella mujer le causaba sin que le diera un colapso y sin poder tocarla como quería. Sintió su lengua hund