All Chapters of REY DE ESPADAS. La novia forzada: Chapter 21
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CAPÍTULO 21. Espías y traiciones
CAPÍTULO 21. Espías y traicionesRaven dejó escapar un suspiro dramático y acarició la tela del vestido que estaba usando y que era casi una obra de arte.—Entonces supongo que lo bueno de no recordar quién soy, es que puedo cambiar de gustos —sentenció mientras daba una vuelta frente al espejo con aquel vestido tan hermoso—. Porque justo este me hace sentir como una diosa. ¡Creo que lo elegiré!Rosela chasqueó la lengua con evidente desprecio, pero antes de que Raven pudiera responderle, aquella galería de espejos la hicieron notar algo, un reflejo diferente, casi oculto, una sombra detrás de una de las puertas de la galería… Ulises.¿En serio?Rosela frunció el ceño, visiblemente incómoda, pero no dijo ni una sola palabra para descubrirlo, en lugar de eso se giró con una sonrisa que no auguraba nada bueno.—Pero mi vestido no es lo único que tengo que elegir, Rosela. Y como se nota que tú tienes experiencia en eso de seducir, quizás quieras ayudarme a elegir la lencería para mi noch
CAPÍTULO 22. Manipulación y lecciones
CAPÍTULO 22. Manipulación y leccionesRaven se sentó en el diván, cruzó las piernas y se quedó mirando por la ventana como si el paisaje pudiera responderle la pregunta que le venía dando vueltas desde hacía horas:“¿Cómo diablos consigo que Rowan invite a Jessica a la boda?”Sabía perfectamente que no podía llamarla ella misma. No podía arriesgarse a que alguien —especialmente Rowan— descubriera que todo el numerito de la amnesia era una farsa. Pero también sabía que necesitaba a su mejor amiga más que nunca; para tener una aliada, para tener a alguien que la ayudara a escapar si llegara a ser necesario.Y entonces se le ocurrió.“Rowan parece que me conoce tan bien... que seguro podría hacerle creer que traer a Jessica es idea suya”. Ella solo tenía que empujar un poco, manipularlo un poco. Algo en lo que, para ser honesta, él casi que se ofrecía solo.Se levantó decidida y fue directo al despacho. La puerta estaba entreabierta, y aunque su parte educada quiso tocar, su parte prácti
CAPÍTULO 23. Club y cartas
CAPÍTULO 23. Club y cartasQuizás él tenía razón, quizás necesitaba más un maestro de vida que un tutor para su empresa, porque lo que hasta ese momento Raven no había imaginado, o no había logrado comprender, él se lo había mostrado con una sola palabra.—¿Heredero? —balbuceó y él le hizo un gesto sugerente con los ojos.—Lo que mi familia teme no es a mí —dijo con tranquilidad—. Es a que tú tengas un heredero.Raven pasó saliva y su corazón empezó a latir demasiado rápido.—¿Un heredero?... entonces eso es. —Esa era la razón por la que Ulises no quería que ella se acostara con Rowan—. Uno que se quede con la fortuna de los Harrelson. Supongo que esa es la verdadera pesadilla para ellos.Él soltó una pequeña risa por la nariz, sin apartar la mirada de Raven.—Y no es la única, porque la fortuna no es de los Harrelson.—¿Cómo que no? —murmuró Raven sin comprender, pero Rowan tenía esa cara de quien ya había dicho demasiado.—No te preocupes. Te lo explicaré después.Raven parpadeó, co
CAPÍTULO 24. Un Club de Reyes y una amiga sincera
CAPÍTULO 24. Un Club de Reyes y una amiga sinceraEl juego en el Club avanzaba en un silencio cómodo, como los que solo se dan entre amigos que han estado en todas: negocios turbios, madrugadas borrachas, peleas a puño limpio por orgullo o lealtad, y decisiones que podían haber destruido imperios… pero no la amistad entre ellos.Eran más que amigos.Se conocían desde hacía años, desde mucho antes de que todos fueran multimillonarios con jets privados y secretos enterrados en media Europa. Habían crecido juntos en internados de élite, se habían salvado el pellejo mutuamente más veces de las que podían contar, y aunque cada uno era un desastre a su manera, la lealtad entre ellos era absoluta.Con ellos Rowan jamás había tenido que fingir, habían estado a su lado esos primeros seis meses de parálisis verdadera, en las cuatro operaciones y en cada fisioterapia hasta que había empezado a moverse de nuevo. Y sabía que contaba con todos para su venganza. La baraja de cartas era casi un ritu
CAPÍTULO 25. Verdades y bodas
CAPÍTULO 25. Verdades y bodasLa respuesta simple, obvia, y tenía que ser directa porque aunque Raven estaba al borde de la paranoia, era mejor eso que morir a manos de la gente en la que confiaba. Así que se giró hacia Jessica y le sonrió con agradecimiento, sabiendo que era la única que no se estaba molestando en ocultarle la verdad.—Debí estar muy tonta para siquiera considerar casarme con un cerdo como Ulises —dijo mientras hacía un gesto de asco y se ajustaba por enésima vez el velo sobre su peinado, y su voz sonó más indignada que avergonzada.Jessica soltó una risita y levantó la copa de champaña que tenía en las manos.—¡Créeme, eso mismo pensé yo y unos cuantos más! Solo que nadie se atrevía a decírtelo en voz alta y cuando yo lo hice me trataste como una enemiga —aseveró Jessica—. Pero me alegro de que hayas entrado en razón y no te cases con él. Eso sí, preferiría que entendieras que no tienes que casarte con nadie, ni con Ulises, ni con Rowan, ni con ningún otro apellido
CAPÍTULO 26. Bailes y fantasmas
CAPÍTULO 26. Bailes y fantasmas¡Era una maldit@ tortura no poder restregarle hasta los pensamientos, pero estaban en la posición más pública posible y Rowan no podía dejar que nadie descubriera su secreto todavía.Después de aquel beso que hizo sonrojar hasta a las señoras mayores, vinieron las felicitaciones, las copas alzadas, los brindis, y las sonrisas fingidas y verdaderas por igual. Había quienes celebraban con sinceridad, y otros que brindaban como si tragarse el champán fuera la única forma de pasar el trago amargo de ese matrimonio apresurado.Raven, todavía sobre una nube entre la emoción y la incertidumbre, se aferró a la mano de Rowan mientras los invitados les deseaban suerte, amor y, cómo no, bebés. Y él sonreía con ese aire despreocupado que usaba como armadura, pero en sus ojos había algo más… algo que solo ella podía ver.—¿Lista para nuestro primer baile, señora Harrelson? —le preguntó Rowan sin un solo rastro de vergüenza.—Solo si me prometes que vamos atropellar
CAPÍTULO 27. Decepción y desafío
CAPÍTULO 27. Decepción y desafíoRaven caminó alejándose del bullicio de la pista de baile, y la copa de champaña en su mano temblaba un poco con cada paso. La noche estaba fresca y la brisa le revolvía suavemente algunos mechones rebeldes del peinado perfecto que apenas lograba sostener el velo. Su vestido blanco parecía brillar bajo la luz tenue de las farolas del jardín, pero ella no podía disfrutar el momento. La presión, la rabia y una punzada de decepción le apretaban el pecho, haciéndole difícil respirar con calma. Se detuvo junto a Jessica, que estaba recargada, despreocupada, contra una mesa adornada con flores, y se dejó caer en una silla a su lado acaparando la botella de champaña que estaba en la mesa.—Al final, todos los malditos hombres son iguales —dijo con un suspiro pesado, y sus ojos brillaron con un toque de tristeza y amargura—. Si creía que un paralítico no tendría cómo engañarme… bueno… evidentemente me equivoqué.Jessica levantó una ceja divertida, como si no
CAPÍTULO 28. Celos y represalias
CAPÍTULO 28. Celos y represalias—¡Cedric! —gritó Rowan con la voz tensa y un segundo después Cedric apareció justo a su lado, como si hubiera estado esperando detrás de un arbusto, trajeado y serio como siempre, pero con los ojos encendidos de advertencia.Y la verdad era que no necesitaba que le dieran ninguna orden, porque estaba bastante seguro de que Rowan ya había dicho todo lo que tenía que decirle a Cecilia.—Vamos, muñeca —le dijo tomándola del brazo con firmeza—. Este numerito ya dio lo que tenía que dar.Cecilia se giró hacia él, con esa sonrisa suya de superioridad y un tono de evidente desprecio, porque de todos Cedric era el que menos la había tolerado siempre.—Suéltame… ¡Suéltame, Cedric! ¡Sé que tú solo quieres protegerlo, pero no seas obtuso! —le susurró entre dientes, tan cerca que él pudo oler su perfume caro—. ¡Yo soy lo mejor que le podría pasar a Rowan! ¡Siempre lo he sido!Pero Cedric arqueó una ceja, como si no pudiera creer lo que acababa de oír.—¿Tú? ¿Lo me
CAPÍTULO 29. Un hada borracha y un beso robado
CAPÍTULO 29. Un hada borracha y un beso robadoY la verdad era que si Raven decía que la fiesta se había acabado, entonces la fiesta se acababa y punto, así que Rowan, con su corbata ya floja y la chaqueta sobre el respaldo de su silla, se había quedado despidiendo a los últimos invitados con esa sonrisa amable que uno pone cuando solo quiere cerrar la puerta con llave y olvidarse del mundo.—Gracias por venir… sí, sí, fue hermoso… buenas noches —repetía como un mantra mientras Alaric, Cedric y Tristan lo observaban desde el vestíbulo, con cara de "esto se va a poner feo".Y cuando por fin el último embajador obstinado desapareció por el portón con los zapatos de su mujer en la mano, Rowan soltó un suspiro profundo y se giró hacia sus amigos.—Al despacho. Ahora.—¿Tienes algo fuerte ahí? ¿No se supone que no bebes? —lo azuzó Alaric.—Viviendo en medio de este cubil de chacales, si no bebiera me volvería loco —bufó con fastidio.El despacho era su refugio. Techos altos, paredes llenas
CAPÍTULO 30. Mariposas muertas y reinas destronadas
CAPÍTULO 30. Mariposas muertas y reinas destronadasRaven estaba hasta el tope de champaña, pero ese era precisamente el problema con la champaña, que era tan ligera que invitaba a una confianza falsa ¡muy falsa! Así que después de un par de botellas Raven no tenía idea de que le iba a pegar de golpe y con mucha fuerza.Sintió aquellos brazos a su alrededor, aquellos labios que de repente se encontraron con los suyos y se echó atrás con un gesto instintivo, frunciendo el ceño y haciendo una mueca de asco al darse cuenta de quién era.—¡Agggh! ¿Qué quieres, Ulises? —preguntó Raven con la voz pastosa, pero no se movió de su sitio porque para eso ya se estaba moviendo el suelo.—Te amo —le respondió Ulises, tirando de ella susurrándole cerca del oído—. Sabes que te amo, soporté que te casaras con mi tío, pero no puedo soportar que esta noche… que tu primera noche… sea con él. Tú solo puedes ser mía, Raven, ¡solo mía!Ella no contestó, solo lo miró como si no entendiera una palabra… porqu