All Chapters of REY DE ESPADAS. La novia forzada: Chapter 231
- Chapter 240
279 chapters
REY DE CORAZONES. CAPITULO 66. Cuatro siglos
REY DE CORAZONES. CAPITULO 66. Cuatro siglosAkira avanzaba a paso rápido entre los árboles, siguiendo el rastro como si fuera un hilo visible para él y solo para él. Cedric, Rowan, Alaric y Tristan lo seguían sin perder el ritmo, aunque sus respiraciones ya se notaban agitadas por la carrera continua. El aire estaba frío, húmedo, cargado con ese olor metálico que solo dejaba la sangre seca cuando el viento la removía entre el follaje. Akira levantó una mano de repente.—Alto. Aquí —susurró.Todos se detuvieron en seco, y Tristan sintió cómo el corazón le golpeaba en la garganta; no sabía si era por la fatiga o por el terror creciente de no encontrar a Cally con vida. Akira, con un movimiento calculado, se arrodilló y montó el rifle. Había algo en su expresión, una mezcla de concentración y un raro atisbo de dolor silencioso, que hizo que hasta Cedric guardara silencio.—¿Qué ves? —preguntó Rowan, casi sin voz.El japones no respondió. En lugar de eso, los hizo avanzar unos pasos y lo
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 67. Una alianza necesaria
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 67. Una alianza necesariaEl regreso fue un desastre coordinado, una mezcla entre urgencia, cansancio extremo y puro instinto de supervivencia. Ninguno de ellos estaba en condiciones de correr más, pero aun así corrieron como si la vida dependiera de ello. Tristan sentía los músculos arderle, sentía la garganta rasparle por la falta de aire, pero no se detenía. Y aunque todos estaban agotados, Cally iba de brazo en brazo porque aquella enorme y rara familia siempre iba a estar para ella.El cielo empezaba a oscurecerse cuando por fin llegaron a casa. El estrés colectivo era tan palpable que parecía una nube pesada encima de todos ellos. Akira abrió puertas, encendió luces, gritó órdenes rápidas y precisas. Rowan corrió hacia el garaje para encender el auto, pero Akira lo detuvo con un gesto brusco.—No te apures, ya llamé y la ambulancia está en camino —dijo con esa voz que no admitía discusión.En minutos que parecieron siglos, los paramédicos llegaron. Col
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 68. Un corazón protegido
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 68. Un corazón protegidoCally respiró hondo, acomodándose un poco entre las almohadas del hospital, con la mirada clavada en el techo blanco. Tristan entrelazó los dedos con los suyos y se los llevó a los labios, como si soltarla siquiera un segundo significara que todo se derrumbaría.—Tenía que haberlo sabido —murmuró él con cansancio y un poco de reproche hacia sí mismo—. ¿Cómo puedo decir que soy el Rey de Corazones y no haber sabido reconocer al mejor de todos?—Porque eres el Rey del Sexo, cariño, pero de corazones no sabes nada —suspiró Cally mirándolo a los ojos—. Has follado más que un director de cine guapo y millonario —rio—, pero no has abierto tu corazón ni una sola vez, y si no conoces el tuyo, es imposible que llegues a conocer los de los demás.Él apretó los labios con una negativa y Cally le acarició el dorso de la mano con el pulgar mientras sentía que toda aquella medicación empezaba de nuevo a tener efecto sobre su cuerpo.—Tristan, deja
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 69. Un orden de alejamiento
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 69. Un orden de alejamientoTristan se sentó al borde de la cama, observando a Cally acomodarse entre las mantas. Sacó una pequeña caja de dulces de su mochila y se la tendió con cuidado, notando cómo sus dedos temblaban apenas un poco por la emoción de estar tan cerca de ella.—Un pajarito me dijo que estos son tus favoritos —dijo con una sonrisa que mezclaba picardía y ternura, mientras su corazón latía con fuerza en el pecho.Cally levantó una ceja, arqueando los labios y dejando escapar una risita que lo desarmó de inmediato.—Vaya, entonces Akira tiene el pico muy largo, ¿no? —bromeó, metiéndose en la boca uno de los caramelos y saboreándolo con cuidado, mientras sus ojos brillaban con ese fuego que siempre lograba confundirlo.Tristan se encogió de hombros, divertido y un poco aliviado de verla reír.—Ahora es mi aliado. Así que no lo molestes —dijo, dejando un espacio de complicidad entre ellos, como si en ese instante compartieran un secreto que nadi
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 70. Voy a hacer que te enamores de mí
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 70. Voy a hacer que te enamores de míTristan casi derrapó frente al dojo, frenando tan brusco que la grava voló bajo sus delicados zapatos italianos. Tenía el corazón a mil, como si le ardiera el pecho. Un segundo antes había estado convencido de que iba a encontrar algo terrible, quizá a Cally y Akira demasiado cerca, quizá una escena que lo derribara por dentro. Pero lo que vio lo dejó congelado.Dentro del dojo, entre los paneles de madera y la luz oblicua de la mañana, Akira y Cally peleaban con espadas. Se movían con tal velocidad y precisión que parecía una coreografía calculada al milímetro. Las hojas chocaban con un sonido seco, nítido, que se repetía una y otra vez como un latido. Cally avanzaba descalza, ligera, con los ojos encendidos en ese modo feroz y hermoso que solo usaba cuando peleaba. Akira sonreía apenas, como si disfrutara entrenarla más que cualquier otra cosa.Junto a Tristan se detuvieron Alaric, Rowan y Cedric, los tres respirando f
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 71. Quién se sale con la suya
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 71. Quién se sale con la suyaSu boca era como un campo de batalla, como todo en él. Cally subió sus manos hasta su pecho, sintiendo el latido acelerado bajo la tela; y Tristan exhaló bruscamente, como si ese simple contacto le hubiera arrebatado el aliento.Ella sonrió, lenta, peligrosa, antes de morder sobre sus labios en un beso que no era una pregunta, sino una declaración. Sus bocas chocaron con urgencia, con esa clase de desesperación que solo nace cuando dos cuerpos han estado demasiado tiempo lejos el uno del otro. Tristan respondió al instante, sus manos cayendo sobre sus caderas con posesividad, arrastrándola contra él hasta que no quedó espacio entre ellos.Cally gimió contra su boca, con un sonido bajo y ronco, mientras sus dedos se enredaban en su cabello, tirando lo justo para profundizar el beso. Sus lenguas se encontraron en un baile sucio, húmedo, en un juego de dominación en el que ninguno de los dos estaba dispuesto a rendirse.—Creo que
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 72. Amor en tiempos de guerra
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 72. Amor en tiempos de guerra—Eres tan mía —murmuró Tristan contra su piel, y su aliento caliente hizo que Cally se erizara en un instante—. Y me encanta. Me encanta que seas mía…—Todavía no he dicho que sí… —respondió ella, jadeando cuando sus dedos se deslizaron entre sus piernas, encontrando su clítoris y masturbándola lentamente, como si estuviera seguro de que antes de que terminara el día le diría que sí a cualquier cosa que le pidiera—. ¿Vas a hacer que te ruegue?Y Tristan no necesitó más para saber por qué. Él también la había necesitado tanto, había soñado con ella de todas las formas posibles y ahora… ahora estaban allí por fin y su piel la reclamaba, su boca lo hacía, todo en él quería descontrolarse y llevarla al borde del abismo y más allá.—No te preocupes… hoy puedo rogar yo —gruñó mientras reptaba entre sus piernas, encontrando el lugar perfecto entre sus muslos, y su miembro rozó su entrada hasta hacer que Cally perdiera el poco control q
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 73. Confiar en la reina
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 73. Confiar en la reinaSeis meses después.Tristan estaba en el ático del Club de Reyes, sentado frente a Alaric, Rowan y Cedric, mientras barajaba las cartas con una eficiencia que ya era más un tic nervioso que una habilidad. Habían pasado seis meses desde que Cally y él habían regresado a Chicago y desde que ella, muy tranquilamente, lo había mantenido en una especie de purgatorio romántico que a ratos le parecía adorable y a ratos una tortura medieval.Y mientras repartía, Rowan lo observaba como quien examina un experimento particularmente entretenido.—Bueno, hermano —dijo con voz burlona, lanzando algunas fichas al centro de la mesa—, ¿cómo va el celibato? Porque según mis cálculos, oficialmente llevas seis meses sufriendo.Alaric soltó una carcajada y Cedric levantó su ceja con expresión de juez severo.—Seis meses —repitió Rowan, golpeando suavemente la mesa—. Y Cally todavía no se casa contigo. Evidentemente te está poniendo a prueba.Tristan susp
REY DE CORAZONES. CAPITULO 74. Una boda no tan improvisada.
REY DE CORAZONES. CAPITULO 74. Una boda no tan improvisada.Tristan no necesitó más de un segundo para reaccionar. Se incorporó de golpe, todavía con el corazón acelerado por la sorpresa del anillo, y dijo con una voz llena de emoción:—Sí. Sí quiero casarme contigo. ¡En este mismo momento, aunque esté en calzones! ¿Dónde está el juez?Y para hacerlo todavía más dramático, se asomó debajo de la cama como si de verdad estuviera esperando encontrarlo ahí.Cally sonrió como si ya imaginara esa respuesta.-Cariño, si tuviera a un juez debajo de mi cama estaríamos teniendo una conversación muy diferente -murmuró atrapándolo entre sus brazos y besándolo-. ¿Qué crees si nos vemos a las cuatro en el Registro Civil?-¡Que son muchas horas de aquí a las cuatro! ¿No nos podemos casar ahora mismo?-¡A las cuatro!A Tristan se le iluminaron los ojos de una manera que hasta para él resultó ridícula. De inmediato buscó su celular y abrió una videollamada grupal con la coordinación torpe de un hombre
REY DE CORAZONES. EPÍLOGO.
REY DE CORAZONES. EPÍLOGO.Y el novio estaba probado, más que probado, requeteprobado. Y solo quería terminar de decir “Sí quiero”, saltarse el banquete de bodas y largarse directo a la luna de miel. Pero se notaba que Cally tenía demasiadas ilusiones con aquella boda, así que no pensaba saltarse ni un solo pasito, y el siguiente eran los votos.—Cally —dijo con la voz firme pero cargada de emoción—, tú apareciste en mi vida como un terremoto. No llegaste para encajar, llegaste para romper todo lo que yo creía entender sobre el amor. Nunca conocí a alguien con tu fuerza, tu corazón y tu capacidad para querer sin miedo, incluso cuando sabías que podía lastimarte, incluso cuando yo no me lo merecía… —Por un segundo se detuvo y aquellas palabras se le atoraron en la garganta porque sabía que era el juramento más importante de su vida—. Prometo cuidarte, respetarte y acompañarte en cada batalla que decidas pelear. Prometo confiar en tu luz y dejar que ilumine mis sombras. Prometo hacer qu