All Chapters of REY DE ESPADAS. La novia forzada: Chapter 251
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JOKER. CAPÍTULO 10. Los hijos fantasma de los Kobayashi
JOKER. CAPÍTULO 10. Los hijos fantasma de los KobayashiAkira y Sakura se dieron la vuelta al mismo tiempo, como si alguien hubiera dado una orden silenciosa que ambos obedecieron por puro instinto. Ninguno quiso ser el primero en reconocer que estaba mirando al otro. El momento anterior —él sin camisa, ella empapada, el silencio espeso— seguía flotando en el aire con una claridad incómoda, así que reaccionaron con una prisa torpe, casi juvenil, intentando borrar lo ocurrido antes de que se volviera más difícil de ignorar.—Voy a… cambiarme —dijo Sakura, demasiado rápido, con la voz un poco más aguda de lo normal.—Yo también —respondió Akira al mismo tiempo, sorprendiéndose a sí mismo por lo apresurado del tono.Se giraron para mirarse apenas un segundo, lo justo para confirmar que la incomodidad era mutua y compartida, y luego se apresuraron en direcciones opuestas. Sakura caminó hacia la casa con el cabello todavía goteando, los zapatos chorreando agua del estanque y el corazón ace
JOKER. CAPÍTULO 11. Una curiosidad extraña
JOKER. CAPÍTULO 11. Una curiosidad extrañaAkira se quedó un momento en silencio antes de continuar, como si estuviera ordenando ideas que no solía poner en palabras. No parecía incómodo; más bien estaba concentrado, con esa expresión seria que Sakura empezaba a reconocer como señal de que hablaba desde un lugar más profundo que la ironía habitual. Apoyó la espalda en la silla y cruzó los brazos, mirando un punto indeterminado del suelo.—Los samuráis crecían con la muerte encima —dijo al fin—. Literalmente. Desde que nacían sabían que podían no llegar a viejos, ni siquiera a adultos de mediana edad. Por eso los patriarcas no podían permitirse pensar solo en un heredero.Sakura se acomodó en su asiento, apoyando los codos en la mesa, completamente atenta. No tomó notas; sabía que aquello no estaba en los libros.—Elegían registrar en silencio a los hijos ilegítimos —continuó Akira—. Los de las concubinas. No se anunciaban, no se mostraban, no se presumían. Pero se les entrenaba igual.
JOKER. CAPÍTULO 12. Un hombre querido.
JOKER. CAPÍTULO 12. Un hombre querido.Akira sintió el cuerpo de Sakura caliente contra el suyo antes de darse cuenta de lo fuerte que la estaba sujetando. No había sido un gesto deliberado; había reaccionado por instinto, protegiéndola del empujón de la multitud, y en ese impulso la había atraído más de lo necesario. El contacto era demasiado cercano, demasiado evidente. Sakura carraspeó, incómoda, y apoyó una mano en su pecho para apartarse un poco.—Akira… —murmuró, forzando una sonrisa que no ocultaba del todo la incomodidad.Él bajó la mirada, consciente de pronto de la cercanía, del calor compartido, del modo en que sus cuerpos parecían haberse buscado sin permiso; y la soltó de inmediato, dando un paso atrás como si el gesto pudiera borrar lo ocurrido.—Perdón —dijo, rascándose la nuca—. Se me fue la mano… o las manos…Se miraron durante un segundo largo, inquietos, como si ambos estuvieran calibrando qué había sido exactamente ese momento, y luego desviaron la vista casi al mi
JOKER. CAPÍTULO 13. Cuando termine
JOKER. CAPÍTULO 13. Cuando termine—¿Por qué haces eso? —preguntó Sakura al fin, cuando ya se habían alejado de la calle de los campesinos y el ruido del festival quedaba atrás—. Podrías donar tu dinero a grandes fundaciones, a proyectos enormes. Nadie te lo reprocharía.Había bajado la voz sin darse cuenta, como si el entorno pidiera intimidad. El aire aún conservaba el olor del arroz recién cocido y de la madera húmeda, y las luces del festival se veían ahora lejanas, difusas, como si pertenecieran a otra escena distinta a la que compartían ellos dos.Akira caminaba a su lado cargando las bolsas, más callado de lo habitual. Su paso era lento, medido, y tardó unos segundos en responder, no porque no supiera qué decir, sino porque la pregunta lo obligaba a detenerse en algo que daba por sentado.—Porque en las grandes fundaciones uno dona sin saber dónde termina el dinero —dijo al fin—. Se pierde entre papeles, intermediarios, nombres que no significan nada para mí. Aquí no. Aquí sé e
JOKER. CAPÍTULO 14. Importante
JOKER. CAPÍTULO 14. ImportanteAkira se quedó mirándola unos segundos más de lo habitual, como si las palabras de Sakura hubieran dejado un eco que no sabía dónde acomodar. El comentario había salido ligero, casi casual, pero algo en el tono le había resultado demasiado sincero para dejarlo pasar. No era lo que había dicho, sino cómo lo había dicho: como si hablara de un futuro posible sin darse cuenta del problema que planteaba.—¿Qué significa “todo esto”? —preguntó con voz tranquila, aunque por dentro la pregunta ya había empezado a trabajarle la mente, removiendo ideas que prefería no formular.Sakura reaccionó de inmediato, como si alguien hubiera encendido una alarma invisible. Enderezó la espalda, se movió en su asiento y se acomodó el cabello detrás de la oreja con un gesto automático. Soltó una risa breve, nerviosa, que no terminó de convencer ni a ella misma.—Nada —dijo—. No significa nada. Me refiero a la investigación… ya sabes, el libro… Olvídalo, hablé de más.Intentó r
JOKER. CAPÍTULO 15. Excusas
JOKER. CAPÍTULO 15. ExcusasAkira no esperó más. El vapor del jacuzzi hacía que todo pareciera suspendido en un espacio aparte, lejos de la casa, de las cámaras, de las palabras que habían intercambiado minutos antes. Se acercó a Sakura con lentitud, dándole tiempo para apartarse si lo quería, pero ella no lo hizo.—¿Vamos a matarnos por esto? —preguntó y la vio tragar saliva.—¡Puedes estar segur…!Pero no pudo terminar, porque la boca de Akira la asaltó como si fuera un depredador hambriento, y Sakura respondió sin dudar, como si hubiera estado conteniendo ese gesto desde hacía días.El beso fue profundo, largo, cargado de una tensión que no necesitaba prisa. Los brazos de la muchacha se cruzaron detrás de su nuca, y sintió los brazos de Akira tensarse ferozmente a su alrededor, atrayéndola con una seguridad que la desarmó. El agua tibia los envolvía hasta el pecho y el sonido constante del jacuzzi parecía cubrir cada respiración agitada.—No deberíamos… —murmuró Sakura entre un bes
JOKER. CAPÍTULO 16. Un mensaje
JOKER. CAPÍTULO 16. Un mensajeLa biblioteca estaba en silencio, un silencio espeso que solo se rompía con el sonido del papel al pasar y el roce del lápiz de Sakura sobre su cuaderno. Era uno de esos silencios antiguos, cargados, como si las paredes hubieran escuchado demasiadas cosas a lo largo de los años y ahora observaran en espera. Había abierto varios diarios familiares a la vez, apilados sin ningún orden aparente, como si necesitara verlos todos al mismo tiempo para que las piezas encajaran.Tenía una pierna doblada bajo la silla y el ceño fruncido en esa expresión concentrada que le aparecía cuando algo no terminaba de cuadrar. Su respiración era lenta, medida, y apenas parpadeaba mientras leía.—No… —murmuró, volviendo a leer una página—. Esto no puede ser casualidad.Los diarios de la familia Kobayashi eran absurdamente detallados. Describían nacimientos con una precisión casi ritual: la hora exacta, quién estuvo presente, cómo estaba el clima, incluso pequeñas observacione
JOKER. CAPÍTULO 17. Perdiendo el control
JOKER. CAPÍTULO 17. Perdiendo el controlSakura intentó retroceder por puro reflejo, un gesto automático nacido del instinto, pero la madera de la terraza le cerró el paso. Sintió la baranda fría contra la espalda y ese contacto la devolvió de golpe a la realidad: estaba acorralada, sin espacio para maniobrar, con la noche abierta a su espalda y Akira frente a ella. Él dio un paso más y el aire entre ambos se volvió denso, cargado de electricidad. No la tocó todavía, pero no hacía falta; su presencia era suficiente para imponer una frontera invisible.—¿De verdad creíste que jamás me iba a enterar? —dijo él, con un tono bajo y firme, sin elevar la voz—. ¿Pensaste que podías moverte por mi casa, por mi familia, sin que yo preguntara nada?Sakura apretó los dientes. El corazón le golpeaba con fuerza, no de miedo, sino de rabia contenida y de una amarga sensación de haber sido alcanzada justo cuando creía estar un paso adelante. Intentó mantener la postura erguida, negándose a encogerse.
JOKER. CAPÍTULO 19. Una noche para dos
JOKER. CAPÍTULO 19. Una noche para dos—No te atrevas a detenerte —siseó Sakura y su voz estaba cargada de veneno y deseo, mientras sus manos bajaban para desabrocharle el cinturón con movimientos torpes, urgentes. El metal chirrió al ceder, y el sonido se perdió entre los jadeos de ambos cuando el pantalón de Akira desapareció, liberando su erección, gruesa y palpitante, que se irguió contra el vientre de Sakura.Él no respondió con palabras. En lugar de eso, la levantó con fuerza, haciendo que tropezara hacia atrás hasta que sus piernas chocaron contra el borde de la mesa baja de madera. Sakura cayó sobre ella, pero antes de que pudiera recuperarse, Akira ya estaba allí, mientras sus rodillas forzaban sus muslos a abrirse, exponiéndola por completo a la noche fría. El aire rozó su sexo húmedo, haciendo que se estremeciera, pero no tuvo tiempo de avergonzarse, porque sus dedos ya estaban allí, gruesos y exigentes, hundiéndose en su carne con un movimiento brusco que la hizo arquearse
JOKER. CAPÍTULO 20. Perdida
JOKER. CAPÍTULO 20. PerdidaAkira revisó el teléfono por enésima vez, como si las notificaciones pudieran aparecer por pura insistencia. La pantalla seguía igual de vacía que las veces anteriores. Nada. Ni una llamada perdida, ni un mensaje leído, ni siquiera ese aviso automático que indicara que el teléfono de Sakura estaba apagado o fuera de cobertura. Solo silencio. Un silencio que le resultaba cada vez más incómodo, más pesado, como si se le estuviera acumulando en el pecho.—Maldita sea… —murmuró, pasando una mano por el cabello.Probó de nuevo. Marcó su número con una precisión mecánica, como si el gesto en sí mismo pudiera forzar una respuesta. Llamada directa. Esperó. El tono sonó completo y volvió a cortarse sin respuesta. Akira dejó caer el brazo y apoyó la espalda contra la pared del pasillo, sintiendo una presión extraña en el estómago. No era solo enojo ni frustración. Era una intuición persistente, casi visceral.—Esto no es normal —dijo para sí, en voz baja.Sakura habí