All Chapters of REY DE ESPADAS. La novia forzada: Chapter 261
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JOKER. CAPÍTULO 21. Notas sueltas
JOKER. CAPÍTULO 21. Notas sueltasAkira apoyó los codos sobre la mesa y se pasó las manos por el rostro, intentando ordenar el torbellino de ideas que llevaba horas dándole vueltas en la cabeza. Tenía la sensación de que todo se estaba moviendo demasiado rápido y, al mismo tiempo, de que él iba siempre un paso detrás.Frente a él, Kenichi lo observaba con esa mezcla incómoda de lealtad y prudencia que siempre aparecía cuando las cosas empezaban a moverse en terreno peligroso. Kenichi no era un hombre que se alarmara con facilidad, y justo por eso Akira supo que aquello no era un asunto menor.—Necesito que consigas todo lo que Sakura investigó antes —dijo sin rodeos—. Todo.Su amigo alzó las cejas, apoyándose contra el respaldo de la silla, como si necesitara tomar distancia física de la petición antes de responder.—¿Todo cómo? —preguntó—. Porque si hablas de sobornar a alguien en la biblioteca nacional, te adelanto que no es tan fácil.Akira sostuvo su mirada sin pestañear.—Si algu
JOKER. CAPÍTULO 22. En peligro
JOKER. CAPÍTULO 22. En peligroAkira salió del diminuto estudio de Sakura con el pulso acelerado y una sensación incómoda pegada a la espalda, como si el aire mismo lo empujara a moverse más rápido. Cerró la puerta con cuidado, evitando cualquier sonido innecesario, y bajó las escaleras sin mirar atrás, aunque cada fibra de su cuerpo le pedía hacerlo.A mitad del trayecto, sin embargo, tuvo la certeza de que no estaba solo. No vio a nadie en particular, no hubo un rostro que pudiera señalar como amenaza concreta, pero algo en el ritmo de los pasos a su alrededor, en las miradas fugaces que se desviaban demasiado tarde, le hizo confiar en ese instinto que rara vez se equivocaba. El mismo que había aprendido a escuchar desde niño.No corrió. Akira nunca corría. Sabía que eso solo confirmaría cualquier sospecha. Se limitó a cambiar de dirección, a meterse en una tienda sin comprar nada, salir por otra puerta, bajar al metro y perderse entre la multitud. Se colocó los audífonos sin música
JOKER. CAPÍTULO 23. Poder de fuego
JOKER. CAPÍTULO 23. Poder de fuegoSakura intentó abrir los ojos y lo primero que sintió fue el peso de su propio cuerpo. No era un dolor definido, sino algo más difuso, como si le hubieran quitado la fuerza desde dentro. Le ardía la cabeza y el mundo parecía inclinarse hacia un lado, lento, espeso. Parpadeó varias veces, despacio, hasta que el techo dejó de girar y las sombras comenzaron a tomar forma.Tardó unos segundos en entender qué era ese lugar: No estaba en el archivo. Tampoco en la calle.Reconoció, con un sobresalto tardío, el techo bajo y anodino de la habitación del hotel. Y ese reconocimiento no la tranquilizó; al contrario, hizo que el miedo le subiera de golpe por el pecho, cerrándole la garganta.—No… —murmuró, o creyó hacerlo.Intentó incorporarse, apoyando una mano en el suelo, pero el cuerpo no respondió como esperaba. El movimiento le arrancó un gemido seco, involuntario, que resonó demasiado fuerte en el silencio de la habitación. Fue entonces cuando lo sintió co
JOKER. CAPÍTULO 24. La naturaleza de una herida
JOKER. CAPÍTULO 24. La naturaleza de una heridaAkira llegó al área de quirófanos con pasos controlados, aunque por dentro sentía que todo le ardía. El olor a desinfectante todavía se le pegaba a la garganta y le dejaba un sabor amargo que no lograba tragar. Cada vez que cerraba los ojos veía la sangre de Sakura en sus manos, el contraste brutal contra su piel pálida. Pero no se permitió detenerse en eso, porque sabía que si lo hacía, algo dentro de él iba a romperse.Se giró hacia el encargado de sus hombres, que esperaba a pocos metros, atento, con el gesto serio de quien ya sabe que las órdenes no van a ser suaves. El hospital seguía funcionando a su alrededor, enfermeras que pasaban deprisa, médicos hablando en voz baja, pero para Akira todo eso era solo ruido de fondo.—Quiero un perímetro completo alrededor del hospital —dijo sin levantar la voz—. Nadie entra ni sale sin que tú lo sepas. Nadie.El hombre asintió de inmediato, llevándose una mano al auricular.—Y envía a dos de l
JOKER. CAPÍTULO 25. Desesperación
JOKER. CAPÍTULO 25. DesesperaciónKenichi se quedó de pie frente a Akira, con los brazos cruzados y el ceño ligeramente fruncido. El pasillo del hospital estaba más silencioso de lo habitual a esa hora; apenas se escuchaba el zumbido constante de las máquinas y el murmullo lejano de algún carrito médico avanzando por otro sector.—Explícame una cosa —dijo Kenichi al fin—. ¿Por qué quieres que busque específicamente a un exmilitar?Akira no levantó la vista de la ventana. Afuera caía una llovizna fina que teñía de gris todo el estacionamiento.—Porque el arma con la que la hirieron no era un cuchillo cualquiera —respondió—. Por la descripción de la doctora, probablemente era un cuchillo reglamentario del ejército.Kenichi ladeó la cabeza.—Entonces la cosa escaló.Akira giró despacio hacia él.—Y si esto tiene algo que ver con el palacio, no se van a arriesgar a usar a alguien de la fuerza activa. Sería demasiado rastreable, demasiado expuesto. —Hizo una pausa—. Es mucho más fácil paga
JOKER. CAPÍTULO 26. La historia de un rey destronado
JOKER. CAPÍTULO 26. La historia de un rey destronadoSakura intentó despertar y lo primero que percibió fue un murmullo lejano, una voz que no lograba identificar del todo, como si viniera desde el fondo de un túnel. El sonido entraba y salía de su conciencia, mezclándose con imágenes confusas, fragmentadas. Durante unos segundos no supo si estaba soñando o recordando.Entonces la voz tomó forma, y era la de Akira.Su mente, todavía atrapada en ese territorio extraño entre el sueño y la vigilia, construyó una escena con una nitidez aterradora. Vio a Akira frente a ella, de pie, serio, diciendo algo que no alcanzaba a escuchar. De pronto, un hombre apareció detrás, como una sombra recortada contra la luz, y sin advertencia levantó un arma blanca. El movimiento fue rápido, casi elegante. El cuchillo entró en el cuerpo de Akira con un sonido sordo que a Sakura le atravesó el pecho.—¡No! —intentó gritar en el sueño, pero la voz no le salía.Lo vio caer, lo sostuvo entre sus brazos, sinti
JOKER. CAPÍTULO 27. Viejas intrigas en la corte del emperador
JOKER. CAPÍTULO 27. Viejas intrigas en la corte del emperadorSakura lo miró fijo, como si estuviera midiendo la resistencia de Akira a la verdad. La habitación seguía oliendo a hospital: alcohol, plástico, ese aire limpio que no calmaba a nadie. Akira estaba sentado al borde de la silla, inclinado hacia adelante, con los brazos apoyados en las rodillas. No parecía listo para escuchar nada, pero tampoco parecía capaz de levantarse e irse.—Esto te va a parecer una locura… pero ahí va —dijo Sakura, tragando saliva—. Durante los últimos años del reinado del emperador Meiji, el sucesor natural era Yoshihito.Akira parpadeó, reconociendo el nombre.—El futuro emperador Taishō —murmuró recordando sus clases de historia a las que atendía a tropezones.—Sí —asintió ella—. Y eso es importante por algo que casi siempre se menciona como un detalle mínimo… pero no lo era: Yoshihito era hijo de una concubina de rango menor. En ese momento la emperatriz Shōken no podía tener hijos, era estéril, as
JOKER. CAPÍTULO 28. Una historia sin pruebas
JOKER. CAPÍTULO 28. Una historia sin pruebasEl silencio que quedó después de la última frase de Sakura no fue cómodo. No fue de esos silencios tranquilos que invitan a pensar con calma, sino uno denso, cargado de ideas que se chocaban unas con otras. La luz del hospital entraba por la ventana con un tono pálido, casi frío, y Akira seguía de pie, con los brazos cruzados, como si su cuerpo necesitara mantenerse en tensión para no desmoronarse.Sakura respiró hondo antes de continuar. Tenía la garganta seca y una sensación incómoda de vértigo, como si acabara de abrir una puerta que ya no podía cerrar.—Ahora no tengo pruebas sólidas para demostrarlo —dijo al fin, con honestidad—. Y eso es lo que más me preocupa. Tengo miedo de que hayan destruido los registros originales desde que empecé a investigar.Akira la miró con atención, pero no parecía sorprendido. Había algo en su expresión que mezclaba enojo, intuición y una calma peligrosa.—Otra persona lo está demostrando por ti —respondi
JOKER. CAPÍTULO 29. Una fortaleza centenaria
JOKER. CAPÍTULO 29. Una fortaleza centenariaAkira no le dio tiempo a que terminara de procesar nada. Se inclinó y la besó, primero con cuidado, como si todavía existiera el miedo de hacerle daño, y luego con una firmeza que dejó claro que no estaba dudando de lo que hacía. El contacto fue breve, pero intenso, cargado de una mezcla peligrosa de tensión acumulada, alivio y algo que ya no podía fingirse como simple impulso.Sakura abrió los ojos con sorpresa, y cuando logró separarse apenas unos centímetros, lo miró como si acabara de descubrir que él había perdido definitivamente el juicio.—¿Estás loco? —le preguntó, con la respiración un poco agitada, más por la sorpresa que por el esfuerzo.Akira sonrió apenas, sin rastro de burla, más bien con una mezcla rara de cansancio y determinación. Tenía los ojos brillantes, como si hubiera tomado una decisión interna que ya no pensaba discutir con nadie.—No tienes una idea —admitió—. Quizás porque hay demasiadas cosas que todavía no te he
JOKER. CAPÍTULO 30. Sorpresas en la mañana
JOKER. CAPÍTULO 30. Sorpresas en la mañanaAkira se recostó junto a ella, rodeándola con un brazo. Sakura apoyó la cabeza en su pecho, escuchando el latido firme y regular, y por primera vez en días sintió que el miedo bajaba un poco la guardia.—¿Y qué pensarán los empleados de la casa cuando se enteren de que duermo contigo? —preguntó, medio en broma, medio en serio, dejando escapar una pequeña sonrisa nerviosa.Akira sonrió, divertido por la imagen que se formaba en su cabeza.—¡Uff! Llamarán a mi madre de inmediato —aseguró, y Sakura levantó la cabeza para mirarlo, incrédula.—¡¿Qué?!—¡Desde luego! Y ella conducirá toda la noche si hace falta —continuó él, con tono teatral—. Nos agarrará infraganti, y con toda la evidencia en la mano, hará un escándalo monumental y tratará de obligarme a casarme contigo.Sakura abrió los ojos como platos.—¡Eso no tiene ninguna gracia! —protestó, golpeándolo suavemente en el brazo.—Para mí un poco —admitió—. Puedo imaginar su cara.Ella negó con