All Chapters of REY DE ESPADAS. La novia forzada: Chapter 271
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JOKER. CAPÍTULO 31. El honor de la familia.
JOKER. CAPÍTULO 31. El honor de la familia.Pero mientras Sakura se ponía colorada hasta las orejas, Akira solo se dejó caer de nuevo en la cama, suspirando resignado, como alguien que ya sabía que ese tipo de desastre era inevitable. Se levantó después con toda calma, se acomodó la camisa que había dejado sobre una silla y se inclinó con respeto.—Buenos días, madre.—¡Oh, no te molestes! —respondió ella, sacando otra foto—. Ya tengo suficiente material comprometedor para arruinarte la reputación de por vida.Sakura quería desaparecer debajo del colchón. Tenía el rostro encendido y una mezcla de vergüenza y tos nerviosa que no sabía cómo controlar.—Esto es… muy vergonzoso —murmuró, sin atreverse a mirar directamente a la mujer; y Akira carraspeó, cruzándose de brazos.—¿Se puede saber qué haces aquí tan temprano? —preguntó, con un tono que intentaba sonar serio, aunque ya era tarde para eso.La señora Kobayashi bajó el teléfono y lo miró con una expresión satisfecha, evaluándolo com
JOKER. CAPÍTULO 32. La amenaza de un Kobayashi
JOKER. CAPÍTULO 32. La amenaza de un KobayashiEl almacén estaba casi a oscuras, iluminado apenas por un par de focos industriales que colgaban del techo y lanzaban una luz fría, impersonal, sobre el suelo de cemento. El aire olía a polvo, metal viejo y humedad, como si nadie hubiera entrado ahí en años, y el eco de los pasos resonaba con una claridad incómoda.Kenichi estaba apoyado contra una columna, con los brazos cruzados, observando al hombre atado a una silla en el centro del espacio. Tenía la camisa rota, el rostro hinchado y una expresión que mezclaba desafío con un miedo mal disimulado. Cuando Akira entró, Hiroshi Tanaka levantó la cabeza con dificultad.Akira no dijo nada al principio. Caminó despacio alrededor de él, estudiándolo como quien examina una pieza defectuosa. Su rostro estaba tranquilo, demasiado tranquilo, y eso era lo que más inquietaba.—No voy a hablar —escupió Tanaka, con voz ronca—. Pueden hacer lo que quieran. No diré quién me contrató.Akira se detuvo fr
JOKER. CAPÍTULO 33. Tres generaciones completas
JOKER. CAPÍTULO 33. Tres generaciones completasEl hombre estaba pálido, con el sudor resbalándole por la sien y la respiración todavía irregular por el dolor de la herida en la pierna. La sangre había sido contenida de forma precaria, pero el ardor seguía presente, recordándole cada segundo que su vida pendía de un hilo. La silla crujió cuando trató de acomodarse, incapaz de encontrar una postura que no le doliera.Akira tomó una silla metálica y se sentó frente a él con una calma que resultaba casi insultante. Apoyó los codos en las rodillas y entrelazó los dedos, observándolo con atención, como si se tratara de una entrevista formal y no de un interrogatorio bajo amenaza de muerte.—Habla —le dijo sin elevar la voz—. Ya decidiste cooperar. Aprovecha mientras sigo de buen humor.Tanaka tragó saliva. Miró de reojo a Kenichi, que permanecía a unos metros, apoyado contra una pared, con los brazos cruzados y el rostro impasible. Aquella mirada silenciosa no ofrecía ningún consuelo.—Me…
JOKER. CAPÍTULO 34. Un apellido de soltera
JOKER. CAPÍTULO 34. Un apellido de solteraAkira regresó a la casa entrada ya la tarde, con el cuerpo cansado pero la mente todavía encendida, como si una parte de él se negara a bajar la guardia. El trayecto desde el almacén había sido silencioso, y cada curva del camino le había dado tiempo para repasar mentalmente todo lo que sabía… y, sobre todo, todo lo que todavía no podía decir.La villa de los Kobayashi lo recibió con su habitual calma casi ceremonial, y aun así esa serenidad no lograba tranquilizarlo del todo. Sentía una presión constante en el pecho, una mezcla de urgencia y responsabilidad que no se parecía a nada que hubiera vivido antes.Quizás era cierto eso de que la sangre llamaba, sobre todo porque estaba obligado a tomar la decisión que podía salvar o hundir para siempre a todos los que conocía y amaba.Encontró a su madre en la sala principal, revisando unos documentos mientras una de las enfermeras de Sakura le comentaba algo en voz baja. La señora Kobayashi levant
JOKER. CAPÍTULO 35. La sangre real
JOKER. CAPÍTULO 35. La sangre realAkira entró al recinto con una elegancia controlada, vestido con un traje oscuro impecable que parecía absorber la luz del salón. Caminaba con la espalda recta, el mentón apenas elevado, como si cada paso hubiera sido ensayado cientos de veces. Detrás de él iba Kenichi, serio, silencioso, con la mirada atenta a cada detalle, aunque ambos sabían que los hombres armados debían quedarse afuera. Aquel no era un lugar para escoltas visibles, sino para decisiones que pesaban más que cualquier arma.El despacho imperial era amplio, sobrio, dominado por maderas nobles y una luz natural filtrada por paneles translúcidos. El aire tenía ese olor limpio y antiguo que solo conservan los lugares donde el tiempo parece moverse más despacio.El emperador los recibió sentado, y en cuanto entraron, observó a Akira con atención, frunciendo apenas el ceño, como si algo le resultara inadecuado.—Kobayashi —dijo al fin—. O debería decir… Konoe. Me intriga saber por qué un
JOKER. CAPÍTULO 36. Poder sin rango
JOKER. CAPÍTULO 36. Poder sin rangoEl despacho se sentía más silencioso de lo normal, como si hasta el aire se cuidara de no interrumpir. El emperador estaba sentado con la espalda recta y una calma ensayada desde la cuna. Akira, frente a él, mantenía la misma compostura que llevaba a una junta de negocios… solo que esta junta no era de negocios, y el peso era distinto.Sabía que si se equivocaba con una sola palabra, aquello podía convertirse en un escándalo nacional o en una desaparición elegante y sin testigos… y no la suya. Respiró hondo y habló con esa voz suya que no necesitaba alzarse para sonar peligrosa.—No tengo ninguna intención de revolucionar al país con un escándalo como este. Eso literalmente no le convendría a nadie —dijo con firmeza—, y tampoco tengo intenciones de reclamar el trono. No quiero ser emperador o, en este caso, que mi padre lo sea hasta su muerte… ¡Usted me entiende!El emperador lo miró como si le hubiera dicho que no quería respirar. No por incredulid
JOKER. CAPÍTULO 37. Por el resto de nuestras vidas
JOKER. CAPÍTULO 37. Por el resto de nuestras vidasAkira y Kenichi salieron de la villa imperial cuando la madrugada estaba más oscura. El aire era fresco y limpio, y por primera vez en muchas horas, ambos pudieron respirar con una sensación cercana al alivio. La tensión acumulada durante la reunión parecía haberse quedado atrapada entre aquellas paredes solemnes.Caminaron unos pasos en silencio, dejando que el eco de la respuesta de Su Majestad Imperial se asentara en sus cabezas, y fue Kenichi quien rompió primero la quietud, con una sonrisa ladeada que delataba su humor intacto incluso después de semejante jornada.—Bueno —dijo tratando de aguantar la risa—, ¡al menos tu nieto va a tener que subirle el sueldo a mi nieto!Akira lo miró un segundo, y luego soltó una carcajada franca, de esas que nacen sin filtro.—Eso seguro —respondió—. Si todo sale como planeamos, el muchacho va a tener un empleo bastante exigente.Ambos rieron, compartiendo ese humor absurdo que siempre los ayuda
JOKER. CAPÍTULO 38. Una matriarca para los Kobayashi
JOKER. CAPÍTULO 38. Una matriarca para los KobayashiSakura lo miró un segundo, como si necesitara confirmar que aquello no era un sueño extraño producto del cansancio, del dolor reciente o de una fantasía demasiado optimista. Parpadeó un par de veces, observando el brillo tranquilo en los ojos de Akira, el modo en que sostenía el anillo con una mezcla de nervios y decisión, como si no fuera un hombre acostumbrado a dudar, pero sí a cuidar cada movimiento importante.De pronto, la tensión se le escapó en forma de una risa suave, casi incrédula, que le nació desde el pecho.—Claro que sí quiero casarme contigo —dijo, todavía sonriendo, mientras negaba con la cabeza como si no pudiera creer que esa pregunta estuviera ocurriendo de verdad—. ¿Cómo podría decir que no? ¡O bueno, sí podría pero…!Akira no le dio tiempo a terminar la frase. La emoción acumulada durante semanas, la preocupación constante, el miedo silencioso a perderla, todo eso se le vino encima de golpe. Se inclinó sobre el
JOKER. EPÍLOGO
JOKER. EPÍLOGOEl jardín de la villa del Valle de Kiso estaba irreconocible aquella tarde. Donde normalmente se extendían los senderos tranquilos y los cerezos silenciosos, ahora había una carpa enorme, blanca y elegante, sostenida por columnas cubiertas de flores. La luz del sol atravesaba la tela y dibujaba sombras suaves sobre las mesas decoradas con arreglos delicados, velas discretas y pequeños detalles tradicionales que la señora Kobayashi había supervisado con una dedicación casi obsesiva.La alta sociedad ocupaba buena parte de las primeras filas, mezclada con familiares, amigos cercanos y algunos invitados que miraban todo con una mezcla de curiosidad y respeto. Había murmullos constantes, risas suaves, copas que tintineaban y miradas que iban y venían buscando con la mirada a los novios.Akira esperaba al frente, vestido con un traje impecable, la postura firme pero el gesto apenas tenso. Aunque había enfrentado negociaciones imposibles, amenazas reales y decisiones que podí