All Chapters of REY DE ESPADAS. La novia forzada: Chapter 31
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CAPÍTULO 30. Un coma etílico y unos besos de desafío
CAPÍTULO 30. Un coma etílico y unos besos de desafíoEl avión despegó con suavidad, como si supiera que estaba cargando algo más frágil que equipaje: una luna de miel a punto de estallar. Raven seguía en su trono improvisado, el asiento de cuero blanco frente a Rowan, con el vestido de novia aún puesto, arrugado, enganchado y arrastrado, ¡pero sin perder ni un ápice de actitud! El encaje había sobrevivido a la fiesta, al escándalo, y ahora estaba siendo testigo de lo que probablemente sería una conversación bastante explosiva.Rowan, con el ceño fruncido y la mirada fija en ella, decidió que ya era suficiente de ese silencio incómodo que llevaba cinco minutos y contando.—Déjame hacerte una pregunta, ¿en algún momento pensaste en rechazar a Ulises? —preguntó de golpe, sin rodeos, como quien lanza un anzuelo con rabia.Raven lo miró desde su copa medio vacía, ladeando la cabeza con ese aire suyo, entre indiferente y burlón.—Sí, solo que lo iba a dejar durar el tiempo proporcional.—¿E
CAPÍTULO 31. Besos y peligro
CAPÍTULO 31. Besos y peligroRowan tiró de su brazo con un gruñido suave y Raven se pegó a su cuerpo al instante, encajando como si fuera lo único real en aquel momento difuso. Sintió sus brazos rodeándola antes de que bajara la cabeza para tomar su boca en un beso intenso, un beso posesivo, lleno de deseo contenido, como si quisiera dejar una marca invisible en su piel.La apoyó contra una pared del avión privado y con una mano le sostuvo la barbilla, asegurándose de que lo mirara.—¿Estás conmigo, cachorrita? —preguntó, con la voz baja y firme.Ella parpadeó, con una sonrisa borrosa, y susurró, casi como si no estuviera segura:—Creo que... esto es un sueño muy delicioso.Rowan sonrió contra sus labios y le susurró:—Si es un sueño, quiero que sea el más dulce que hayas tenido. Pero necesito que estés aquí, conmigo, despierta.Raven cerró los ojos cuando sintió sus labios rozar su piel, bajando desde su boca hasta su cuello, dejando un rastro de caricias tibias y suaves. Intentó des
CAPÍTULO 32. Sexo y sonrisas
CAPÍTULO 32. Sexo y sonrisasEra como un huracán, como si estuviera bailando en la fuerza de un viento que hacía todo girar, sus sensaciones, sus emociones, su cordura. Pero en medio de todo eso estaba él, mirándola con aquella intensidad devastadora, como si quisiera asegurarse de que estuviera presente, aunque ella misma dudara de eso.—¿Te gusta, cachorrita? —murmuró mientras la sentía vibrar bajo su cuerpo.Acarició su clítoris mientras su boca se concentraba en uno de sus pezones, y la sintió gemir con desesperación.—Sí... —respondió Raven, con una mezcla de desconcierto y placer—. Por favor no pares… juro que me voy a acordar mañana… juro que me voy a acordar…Le gustaba cómo el calor de su cuerpo se pegaba al suyo, cómo su cercanía despertaba sensaciones profundas, cómo aquellos pequeños estremecimientos recorrían su piel, haciéndola gemir contra sus labios mientras lo besaba.Todo en ella vibraba desesperadamente, y Rowan tiró de ella hacia el borde de la cama, subiendo sus m
CAPÍTULO 33. Burlas y pincitas
CAPÍTULO 33. Burlas y pincitasRaven se despertó con la cabeza embotada, la garganta seca como el desierto y el cuerpo… bueno, el cuerpo dolía en sitios que ni sabía que podían doler. Parpadeó varias veces, entrecerrando los ojos por la luz que se colaba sin pudor entre las cortinas abiertas, y paseó los ojos alrededor.El reloj sobre el tocador de la habitación marcaba el mediodía. La resaca que tenía era real, pesada, y perfecta.La habitación era enorme, iluminada, de cortinas blancas, lujosa pero clásica… y con un esposo incluido.Raven frunció el ceño cuando lo vio.Rowan estaba sentado en su silla de ruedas, a medio metro de la cama, leyendo un libro que estaba colocado sobre un trípode… como si nada. Traje de lino blanco, sin arrugas, peinado, perfumado…Ella se enderezó de golpe, o lo intentó; y un gemido de dolor escapó de su boca cuando sintió el tirón en los muslos, en la espalda… y en ese lugar específico del que era mejor no pensar demasiado.¿Qué demonios había pasado la
CAPÍTULO 34. Fechas y sospechas
CAPÍTULO 34. Fechas y sospechasRowan no pudo evitar sonreír mientras la observaba. Había algo encantador en esa versión de Raven: mandona, suspicaz, feroz… y completamente decidida a descubrirle una mentira que, según él, no existía. Le brillaban los ojos con una mezcla de curiosidad, terquedad y una chispa peligrosa. Y eso lo divertía ¡mucho!Raven lo dejó con aquella advertencia en el aire y se dio al vuelta para sacar algo del refrigerador —una mezcla aleatoria de frutas, panecillos y queso—, y lo colocó todo con una torpeza encantadora sobre la mesa. No se molestó en ser ordenada, no era su estilo. Luego, preparó un jugo y lo sirvió en dos vasos, sentándose frente a Rowan con la compostura de alguien que planeaba un interrogatorio encubierto.—¿Tienes hambre? —preguntó con una sonrisita, mientras partía un trozo de pan.—Un poco —respondió él, sabiendo exactamente hacia dónde iba todo esto. Su voz sonó despreocupada, pero sus ojos no se apartaban de ella.Raven le puso un pedacit
CAPÍTULO 35. Certezas y dominios
CAPÍTULO 35. Certezas y dominiosRaven salió del baño envuelta en vapor, con el cabello empapado pegado al cuello y la piel aún erizada por el aire frío después de estar en contacto tanto tiempo con el agua caliente. Pero justo cuando estaba echando la toalla al cesto de la ropa sucia para comenzar a vestirse, notó algo que le hizo detenerse en seco: en el cesto estaba el juego de lencería que había usado para su boda, y había un leve rastro de sangre seca en sus bragas.Frunció el ceño y se quedó un segundo inmóvil, mirando la tela como si esta pudiera darle una explicación por sí sola.—¡Entonces sí pasó…! —murmuró en voz baja, sintiendo que el estómago le daba un vuelco—. ¡Ese estafador mentiroso…! ¡Sí me sacudió como alfombra en día de limpieza!La noche anterior no había sido un sueño, ni una fantasía inducida por el alcohol. ¡Había sucedido! ¡Todo!Pero eso solo podía significar…—Rowan puede moverse… —dijo, apenas en un susurro, pero la frase flotó en el aire como un secreto pe
CAPÍTULO 36. Verdades y "dóndes"
CAPÍTULO 36. Verdades y "dóndes"Raven lo acariciaba como si acabara de recordar que aquella era su luna de miel y no un paseo por la campiña. Le plantó un beso sin pedir permiso, de esos que hacen olvidar el nombre, la hora y el clima. Y Rowan se quedó inmóvil porque su voluntad era más fuerte, aunque por dentro se estaba peleando con todas sus neuronas para no responder como su cuerpo le pedía a gritos.Raven se acomodó con una picardía evidente, y se movió sobre él como si no supiera lo que provocaba. Lo sintió en un solo segundo, la forma en que su erección despertaba y se endurecía contra su sexo, la forma suave en que latía mientras sus respiraciones se iban desordenando.Cada tensión en los músculos de Rowan era un aviso, estaba loco por tomar el control, pero al parecer su voluntad de mantener su secreto también era fuerte, así que Raven jugó todo lo que quería, hasta llevarlo al límite, y luego, como si nada, se apartó y nadó hacia el otro extremo de la piscina con una carcaj
CAPÍTULO 37. Placer y chismes colaterales
CAPÍTULO 37. Placer y chismes colaterales¿Dónde?Esa sola palabra hizo que Rowan hasta dejara de respirar. Las manos de Raven avanzaban por su cuerpo sin pedir permiso, y cuando su boca descendió sobre la suya, sintió su lengua explorando cada rincón con un hambre que solo era un reflejo de lo que él mismo sentía.Tenía la cabeza sobre la almohada y los pensamientos disparados. Sentir sus manos quitándola la ropa era una cosa, pero sentir su boca bajando a lo largo de su pecho, por su amboden, mordiendo y besando… eso era más de lo que se le podía pedir a su cordura.Pero la verdad era que Raven ya no pensaba, solo sentía. La parte de ella que quería desenmascararlo estaba medio perdida debajo de la otra parte, la lujuriosa que todavía recordaba cómo era la sensación en su piel de ser besada y acariciada por él. En ese momento, lo único que quería era verlo perder el control… en especial si insistía en no moverse.—Raven…. Raven espera… ¿qué…?—No soy nada experta en esto, si te muer
CAPÍTULO 38. Promesas y secretos
CAPÍTULO 38. Promesas y secretosRowan despertó lentamente, envuelto en el calor de unas sábanas suaves… y de Raven. Ella estaba acurrucada de costad, con una mano bajo la mejilla y la respiración tranquila, profunda, rendida al sueño. Su cabello le caía en desorden por la cara y uno de los brazos de Rowan estaba alrededor de ella.No tenía idea de que Raven lo había movido o de si él se había movido solo, pero la realidad era que ella se veía demasiado a gusto, como si allí se sintiera a salvo.Por un instante, Rowan se quedó quieto, muy quieto del puro susto. ¿Se habría dado cuenta Raven de que él podía moverse? ¿Había notado algo durante la noche? ¿Un reflejo, un movimiento involuntario, un roce demasiado consciente? Pero ella dormía como si el mundo siquiera su curso sin inmutarse.Suspiró aliviado y, con extremo cuidado, aflojó un poco el brazo con el que la tenía abrazada. No quería despertarla, porque esa paz que sentía en ese instante, con aquella mujer en sus brazos, era algo
CAPÍTULO 39. Vodka y malas decisiones
CAPÍTULO 39. Vodka y malas decisionesRaven bajó descalza al bar de la villa. Estaba mojada de pies a cabeza después de saltar a la piscina, pero Rowan le había puesto cara de padre estricto y ella había optado por dejarlo tranquilo en su silla ese día. Revolvió entre botellas hasta encontrar una de vodka, la miró como si estuviera decidiendo si era veneno o remedio, y luego la destapó con un “clic” seco y familiar, sirviendo dos vasos y preparando la botella en una cubitera.Se sentó en una de las sillas de mimbre de la terraza, justo al lado de Rowan, con las piernas cruzadas y el ceño fruncido, como si intentara arrancarse los pensamientos de raíz. Chocó los dos brazos con un oportuno “Salud”, y se bebió uno antes de acercar el otro a los labios de Rowan.Él hizo una mueca leve cuando vio el fondo de su propio vaso y luego respiró hondo.—¿Vodka? —preguntó, alzando una ceja.—No tenía ganas de vino —respondió Raven, con la voz un poco más ronca de lo habitual—. ¿Tú puedes beber a