All Chapters of REY DE ESPADAS. La novia forzada: Chapter 51
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CAPÍTULO 50. Agradecimiento y desesperación
CAPÍTULO 50. Agradecimiento y desesperaciónRowan no apartaba la mirada de Raven. Había algo en su expresión que mezclaba asombro con orgullo. Era como si estuviera viendo, por primera vez, a su esposa en todo su esplendor. Una mujer fuerte, decidida, que no solo se defendía a sí misma, sino que tomaba el control como si hubiera nacido para ello.Después de unos minutos, el joyero levantó la vista y asintió con gravedad.—Todas las piezas son auténticas —confirmó—. Y sí, coinciden con los registros que me entregó la señora. Incluso los números de serie grabados en los diamantes corresponden, por suerte ninguno fue sustituido por un diamante falso.Y aquel “por suerte” hacía evidente que creía los culpables capaces de esa atrocidad y más.Un suspiro de alivio casi imperceptible escapó de entre los labios de Raven, y asintió con serenidad, como quien sabe que todo está yendo exactamente según lo planeado.—Perfecto —dijo—. Entonces, licenciado Vélez, ¿podría por favor redactar la cesión
CAPÍTULO 51. La familia de mentira y la familia de verdad
CAPÍTULO 51. La familia de mentira y la familia de verdadRaven se cruzó de brazos y miró a Rosela como si fuera una cucaracha que acababa de meterse en su cocina de mármol. Su tono era sereno, pero en sus ojos brillaba una furia helada, de esas que no se gritan: se sostienen con la mirada.—Ulises solo es un oportunista, más mantenido que flojo y más inútil que interesado —dijo, dejando caer la frase con un peso que llenó la sala—. No esperes que se sacrifique para conservarte si eso implica renunciar a su comodidad.Rosela abrió la boca como si fuera a protestar, pero no emitió ni un sonido. Se quedó ahí, en medio del salón, rodeada por las miradas incómodas de extraños que ya no parecían dispuestos a fingir cortesías.—En esta casa —continuó Raven con voz firme—, el único hombre con dinero es el mío. El resto… —hizo una pausa dramática y ladeó la cabeza con esa sonrisa que anunciaba tormenta— son todos unos parásitos.Rosela tragó saliva y sus mejillas se enrojecieron por la humill
CAPÍTULO 52. Secretos y motivos
CAPÍTULO 52. Secretos y motivosLa cena transcurrió en la cocina, lejos de la pomposidad del comedor principal, como si todos los presentes hubieran decidido, de forma tácita, que después del espectáculo de la noche, lo que necesitaban era un poco de normalidad. Algo cálido. Algo real. Había platos sencillos, vino de sobra y muchas bromas, como si el aire tenso del drama familiar se hubiera evaporado.Cedric no dejó de contar anécdotas absurdas, Tristán imitó a Rosela llorando por sus “joyas de porquería” y Alaric, entre risas, propuso crear un reality show con el nombre La Harrelsonada. A Rowan se le escapaban sonrisas discretas, pero constantes. Y Raven... bueno, Raven se veía cómoda. Cómoda y segura. Sentada junto a él, con el mentón en alto y los ojos brillantes, era imposible no notarlo: ella estaba exactamente donde quería estar.Sin embargo la cocina era un lugar demasiado público a pesar de todo, y por supuesto que no faltaron todavía más bromas mientras Raven le daba de comer
CAPÍTULO 53. Amor y dividendos
CAPÍTULO 53. Amor y dividendosLas risas iban muriendo poco a poco, ahogadas en el vapor cálido del baño y la mirada cargada de deseo que Rowan le clavó de repente. Sin aviso, sin transición. Era como si las carcajadas se hubieran convertido en hambre.Raven se apartó de él un segundo. Era la primera vez que lo veía así, de pie. ¡O sea estando bastante sobria! Le sacaba al menos quince centímetros y se sentía una cosa chiquita y acariciable a su lado.—¡Diablos, estás pensando que soy un peluchito! ¿Verdad? —murmuró con descaro.—Eres mi cachorrita —replicó él—. ¿Cómo podría ser de otra forma?Rowan la levantó contra aquella pared y la besó, fuerte, con esas manos que sabían exactamente cómo sostenerla. Raven respondió con la misma intensidad, con ese fuego que parecía habitarle en la piel desde la primera vez que se habían acercado.El deseo hormigueaba dentro de ella y aún con ropa, se metieron juntos en el jacuzzi. El agua les empapó la ropa al instante, pero a ninguno le importó.
CAPÍTULO 54. Rutinas y tormentas
CAPÍTULO 54. Rutinas y tormentasRaven y Rowan llegaron temprano a la empresa. A esa hora, los pasillos estaban aún medio vacíos, llenos del zumbido bajo de las máquinas de café y el sonido de tacones al fondo. Era la sede principal de Harrelson Holdings, un edificio elegante, pulcro, de líneas modernas, pero también intimidante. Y Raven, aunque ya no era una extra en ese mundo, lo sintió todo un poco abrumador.Rowan, en cambio, se movía como pez en el agua… o silla… ¡eso mismo! Saludaba a todos por su nombre, hacía chistes rápidos con los ejecutivos más duros y se tomaba su tiempo para presentarle a Raven hasta al guardia de seguridad del estacionamiento.—Buenos días, señor Harrelson —decía la gente, y él respondía con una sonrisa discreta, de esas que no decían mucho, pero imponían respeto.—Les presento a mi esposa, Raven Harrelson. Estará acompañándome estos días —decía, y la miraba como si fuera su carta más fuerte.Raven sonreía con seguridad, aunque por dentro estuviera toman
CAPÍTULO 55. Depredadores y presas
CAPÍTULO 55. Depredadores y presasEl teléfono no había dejado de sonar en toda la mañana. El tráfico hacia el centro era un caos, pero a Rowan y a Raven no les importó. Se subieron al auto sin desayunar siquiera, con el corazón acelerado y la cabeza llena de preguntas sin respuesta. La ciudad parecía más gris de lo habitual, y por primera vez en semanas, el silencio entre ellos no era cómodo.Raven miraba por la ventana, inquieta. Tenía el estómago revuelto. Había sentido el golpe desde que vio las noticias, pero ver a Rowan tenso, serio, mudo… eso la preocupaba más.—¿Estás bien? —preguntó finalmente, sin dejar de mirar al frente.Rowan no respondió de inmediato. Mantenía ambas manos cerradas en puños sobre los reposabrazos de su silla, con los nudillos ligeramente blancos.—Sí. Solo estoy pensando en cómo los voy a destruir a todos —respondió al fin, con voz tranquila, pero helada.No era que no se estuviera preparando para algo como aquello, después de todo había tenido dos años d
CAPÍTULO 56. Votaciones y traiciones
CAPÍTULO 56. Votaciones y traicionesOttavio se levantó de su asiento como si el respaldo lo hubiese quemado. Tenía la mirada cargada de furia contenida, y su voz, cuando habló, resonó por toda la sala de juntas con una seguridad que sonaba más a venganza que a liderazgo.—¿Crees que llamar al equipo legal hará que los abogados de alguna manera te salven de esta? —espetó con molestia—. ¡Ya no hay espacio para que hagas ninguna jugada! !Exijo que se vote de inmediato la destitución de Rowan Harrelson como CEO de esta compañía!Un silencio denso se tragó el oxígeno. Todos se miraron entre sí, incómodos, como si no supieran si debían intervenir o simplemente quedarse callados para no involucrarse.Pero Rowan solo miró a su cuñado con el mismo asco con que habría mirado a una lombriz.—El equipo legal solo defiende a esta empresa, maldito ignorante, y sin ellos no puede proceder ninguna votación interna, porque son quienes dan fe de que los procedimientos sean legales —le espetó—. ¿Ni siq
CAPÍTULO 57. Eufemismos y respuestas
CAPÍTULO 57. Eufemismos y respuestasEl frío con que dijo eso fue peor que cualquier grito; y todos lo sintieron. Hasta Raven se estremeció, porque sabía que no era una amenaza vacía. Él no hablaba por impulso, hablaba con planes en la cabeza y cuchillas bajo la lengua.Rowan le dio la vuelta a su silla y salió sin decir una palabra más, mientras en la sala de juntos los accionistas se quedaban gritándose entre ellos. Raven fue detrás de él, con pasos firmes, mientras Ottavio discutía acaloradamente con los abogados, y Ulises parecía descubrir por primera vez que el poder no era solo un título.En el pasillo, a medio camino hacia su oficina, Rowan se detuvo al ver a los dos únicos accionistas que habían votado por él. Ambos se le acercaron con dignidad, sin orgullo, solo con una serena lealtad.—Gracias —les dijo Rowan, con un leve gesto de cabeza.—Nada que agradecer, muchacho, así hacen las cosas los hombres. Yo también preferiría ver mi empresa en cenizas antes de entregársela a al
CAPÍTULO 58. Poker y chalupas
CAPÍTULO 58. Poker y chalupasAurora retrocedió, entre aturdida y aterrada. La sangre seguía saliéndole del labio inferior, y sus ojos brillaban, no de furia, sino de humillación.—¡Ah! Y antes de que logres echarme de aquí —continuó Raven, sin moverse de donde estaba—, me aseguraré de gastarme hasta el último centavo activo de los Harrelson en joyas. Todas a mi nombre, por supuesto. Así, cuando estés en bancarrota, podrás recordarme cada vez que veas uno de mis collares en alguna portada de revista.Rowan se mordió el labio inferior, observando la escena con una mezcla de orgullo y diversión. Su boca dibujaba una sonrisa apenas contenida, y sus ojos parecían decir: eso es amor verdadero.Aurora soltó un chillido como de rata atrapada, pero si creía que podía devolverle alguna de aquellas cachetadas a Raven, muy pronto se dio cuenta de que la muchacha prefería terminar revolcada por el jardín y con un ojo morado solo para dejarle los dos ojos morados a ella. Así que se giró sin decir
CAPÍTULO 59. Una venta crítica y una esposa millonaria
CAPÍTULO 59. Una venta crítica y una esposa millonariaUna hora más tarde, Rowan estaba sentado frente a la pantalla, los codos apoyados sobre el escritorio y el ceño fruncido. Raven se acercó y le ofreció una nueva taza de café, pero él apenas la notó.—¿Qué pasa? —preguntó la muchacha, sentándose a su lado.—El accionista que quería vender… —murmuró él sin apartar la vista de los números—. Recibió una oferta de compra.Ella lo miró, fingiendo sorpresa.—¿Y eso es… malo?Rowan negó despacio, con una sonrisa que no llegó a sus ojos.—No. En realidad no. Ya todos están en pánico y piensan que no logran vender nada. Así que si alguien hace una oferta de compra, por más baja que sea, eso va a animar a más accionistas a vender. Es más fácil que se animen a soltar lo que tienen si creen que alguien más está logrando escapar con algo de valor.Raven se quedó en silencio, tomando un sorbo de café con aparente calma. Por dentro, sin embargo, su mente corría a mil por hora. ¿En qué diablos se