All Chapters of REY DE ESPADAS. La novia forzada: Chapter 61
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CAPÍTULO 60. Las primeras amenazas y últimos minutos
CAPÍTULO 60. Las primeras amenazas y últimos minutosUlises estaba al borde del colapso. Tenía los ojos encendidos y la mandíbula tan tensa que parecía que iba a romperse los dientes de la rabia.—¡Eres un malnacido! —espetó con los puños apretados, quizás más furioso todavía al darse cuenta de que le había entregado en bandeja a la millonaria y que la jugada no le había salido como él esperaba—. ¡Un miserable! ¡Vas a pagar por todo el daño que estás haciendo!Rowan lo miró con esa sonrisa torcida que siempre usaba cuando sabía que tenía la ventaja.—Sí, ya sé —respondió con una tranquilidad que solo lo enfureció más—. Ya todos me recordaron que voy a morirme. Así que tranquilo, pagaré por todo. Pero me voy a morir feliz, sabiendo que los dejé en la ruina. Que no podrán conservar ni la mansión Harrelson. Así que, por favor, disfruta tu última noche allí, sobrino.Las palabras fueron un puñetazo directo al estómago. Ulises dio un paso atrás, desconcertado, como si recién comprendiera la
CAPÍTULO 61. Gritos y refugios
CAPÍTULO 61. Gritos y refugiosRaven lo miró fijamente, como si intentara leerle el alma. Había algo en la expresión de Rowan que la inquietaba: una mezcla extraña entre serenidad y tormenta.—¿Sabes qué? —le dijo con voz suave y coqueta mientras se sentaba en su regazo y cruzaba los brazos detrás de su cuello—. Pase lo que pase hoy… vamos a estar juntos. Y me encantará llevarte a vivir a mi casa.Rowan la observó en silencio por un segundo, y luego sonrió con esa curva pícara de sus labios que a veces era lo único que necesitaba para sentirse invencible.—Estoy de acuerdo —respondió con tranquilidad—. Pero esta noche tenemos una fiesta muy especial. Después de eso… soy todo tuyo. Llévame a donde quieras, hazme lo que quieras…—¡Uy, no me des esa libertad, que mi imaginación te puede sorprender! —lo provocó sonriendo también, aunque por dentro la ansiedad le retorcía el estómago.Aun así, decidió que fuera lo que fuera lo que Rowan había planeado para esa noche, confiaría en él. Si al
CAPÍTULO 62. Prensa y desafíos
CAPÍTULO 62. Prensa y desafíosRowan la miró con una sonrisa suave, aunque en sus ojos bailaba una sombra escurridiza.—¿Cómo sabes que de verdad estuve paralítico? —la increpó con curiosidad y ella respiró hondo.—Te hicieron cuatro operaciones. No te someterías a cuatro cirugías más si hubieras salido bien de ese accidente. A menos que las cirugías fueran mentira… pero tu espalda dice otra cosa —le respondió la muchacha.—No, no fueron mentira —admitió Rowan.—Entoces… ¿Cuánto tiempo? —insistió ella.—Eso no importa ahora, Raven —le dijo en voz baja, casi susurrante, mientras abrochaba el último botón de su camisa—. Podemos hablarlo después. Hay mucho de lo que tenemos que hablar después, pero ahora mismo tenemos que concentrarnos en esta noche. ¿No crees?Ella lo observó en silencio por un instante más, como si buscara en sus palabras algo más de lo que ofrecían. Luego, sin insistir, asintió con la cabeza.—Está bien… después, entonces.Y con eso, ella terminó de arreglar su maquil
CAPÍTULO 63. Exigencias y sorpresas
CAPÍTULO 63. Exigencias y sorpresasUn periodista intentó hacer una pregunta, pero Ulises no le dio espacio.—¡Exijo que el señor Harrelson responda esta noche! ¡Harrelson Holdings podría haberse salvado bajo mi liderazgo, pero él eligió destruirla! ¡Exijo que pague las deudas con su propio dinero! ¡Que no cargue la bancarrota sobre los hombros de los demás!Rowan, finalmente, hizo avanzar su silla hasta algunos metros del podio. Lo hizo sin apuro, como si cada centímetro fuera una declaración de control absoluto. Luego alzó la mirada y dijo con tono frío, pero calmado:—¿“Los demás”, Ulises? ¿O te refieres a ti? Porque hasta donde yo sé, tú no has movido un solo dedo en tu vida —continuó Rowan—. No has trabajado ni un día real, no has firmado un contrato, no has hecho una presentación, no has cerrado un trato. Eres solo el heredero forzado de un apellido que llevas como si fuera una medalla… pero no eres más que una sombra detrás de los que sí hemos construido algo.Ulises apretó los
CAPÍTULO 64. Engañados y nuevos millonarios
CAPÍTULO 64. Engañados y nuevos millonariosRowan avanzó hasta el podio con paso firme, elegante, como si jamás hubiera necesitado una silla de ruedas. Su sola presencia, caminando sin ayuda, había sido capaz de dejar congelado a medio salón. Porque no era que se levantara, que usara muletas o se apoyara tambaleante en un bastón. ¡No! Era que se veía más atlético que un decatlonista y más sexy que Míster universo.Los murmullos comenzaron como un zumbido lejano, luego fueron creciendo hasta convertirse en una ola de asombro general. La gente se giraba, boquiabierta, los periodistas levantaban sus cámaras como si no supieran si grabar, correr o gritar.Con una tranquilidad pasmosa, Rowan se acomodó el saco con un tirón sutil de las solapas, desplazó al inútil de su sobrino, apoyó ambas manos sobre el atril y dejó que el silencio se hiciera, que todos lo vieran bien.No estaba enfermo.No estaba moribundo.¡Maldición! ¡Ni siquiera estaba preocupado!—Damas y caballeros —dijo al fin, con
CAPÍTULO 65. Planes revelados y pérdidas millonarias
CAPÍTULO 65. Planes revelados y pérdidas millonariasUn murmullo recorrió el salón cuando un grupo de hombres trajeados, impecablemente vestidos y con porte de ejecutivos, empezó a avanzar hacia el centro. Eran seis en total, todos caminando con una sincronía que no dejaba lugar a dudas: no estaban ahí por casualidad. Había algo meticulosamente preparado en su entrada. El murmullo creció y por supuesto algunos invitados los reconocieron al instante, otros simplemente se apartaron para dejarles pasar, conscientes de que presenciaban algo importante.Rowan, desde el centro del escenario, sonrió con tranquilidad, como quien ha esperado mucho tiempo para disfrutar de ese momento.—Ellos —dijo, señalando con un gesto contenido al grupo que se aproximaba— son los proveedores de Harrelson Holdings. Y como pueden ver... jamás cesaron su relación con la compañía.Hubo un silencio denso, cargado de asombro. Todos los rostros se giraron hacia los recién llegados, pero nadie decía nada. Las bocas
CAPÍTULO 66. Acusaciones y cheques
CAPÍTULO 66. Acusaciones y chequesAurora abrió la boca para responder, pero su rostro ya estaba descompuesto. Miró a su alrededor como buscando apoyo entre la multitud que ahora los rodeaba, un grupo hambriento de drama y de escándalo. La tensión en la sala era tan densa que parecía que todo el mundo aguantaba la respiración.—¡Eso no es cierto! —gritó, con la voz más aguda de lo habitual—. ¡Es una locura lo que estás diciendo!Pero Raven no se movió ni un centímetro. Con los hombros firmes y los ojos fijos en Aurora, habló con una seguridad helada que contrastaba con la furia que vibraba en el ambiente.—No es tan difícil de entender y mucho menos de creer —dijo con calma—. Mucha gente sabe que yo estaba comprometida con Ulises. Lo habíamos anunciado incluso en revistas de sociedad, ¿recuerdas? No me imagino lo que habrán pensando cuando salió la noticia de mi boda con tu hermano y de repente se dieron cuenta de que cambié de prometido. ¿Por qué no les dices por qué pasó eso?—¡Cáll
CAPÍTULO 67. Preguntas y comienzos
CAPÍTULO 67. Preguntas y comienzosRowan pasó saliva porque eso sí que no se lo había esperado, Raven estaba cada vez más insistente con sus preguntas y con sus certezas, pero eso significaba que tarde o temprano tendría que decirle toda la verdad… y solo una parte de ella era hermosa. Solo una parte de ella hablaba de su sacrificio y de su amor; la otra hablaba de errores que Raven quizás no podría perdonarle nunca, ni aunque se convirtiera en un santo y salvara al mundo de un apocalipsis.Raven apoyó la cabeza en su hombro, mientras la música suave aún flotaba en el aire. Las luces del salón se habían atenuado un poco, y aunque la fiesta no había terminado del todo, para ellos el mundo ya estaba más reducido: solo quedaban ellos dos, flotando en una burbuja silenciosa después del caos.—¿Puedo preguntarte algo? —murmuró ella, sin moverse.—Siempre —dijo él, acariciándole la espalda con la punta de los dedos.Raven alzó la vista y lo miró con una expresión suave, pero cargada de emoc
CAPÍTULO 68. Sexo y verdades
CAPÍTULO 68. Sexo y verdades¿Alguien alguna vez ha visto un pingüino tratando de desvestirse? ¡Pues así mismo se sentía Rowan mientras intentaba subir la escalera, besar a Raven y sacarse aquel traje, todo a la misma vez!Podía intentar hacerlo paso a paso, pero ¿qué gracia tenía eso?—¡Quería pegarle, te juro que quería pegarle! —gruñó Raven entre dientes y los dos sabían que se refería a reacomodarle las neuronas a Aurora—. Pero la cabrona lo habría usado para quedar como la víctima.—Yo pensé lo mismo de Ulises, pero luego me acordé que me estoy comiendo el pastelito que él no pudo comerse, y se me pasó —replicó Rowan con descaro mientras la levantaba por la cintura y terminaba de subir las escaleras.—¡Uff, celoso y tóxico! ¿Quién lo diría señor Harrelson? —lo provocó Raven—. No sabía que te importara tanto el kilometraje.—Y no me importa, te podías haber follado a medio mundo, pero al cabrón de Ulises, ¡no!Raven rio porque entendía muy bien por qué lo decía, simplemente porque
CAPÍTULO 69. Emoción y entradas dramáticas
CAPÍTULO 69. Emoción y entradas dramáticasEl sol entraba tímidamente por las cortinas de la habitación principal de la mansión Harrelson, y un resplandor dorado bañaba la enorme cama donde Rowan y Raven amanecían abrazados, con las sábanas enredadas entre sus cuerpos y una paz que parecía recién estrenada. Él aún tenía un brazo alrededor de sus pechos, y ella se acurrucaba contra su costado, como si no quisiera que el momento terminara jamás.—¿Ya hay que ir a trabajar? —murmuró Raven, con la voz aún adormilada.—Quisiera decirte que no —respondió Rowan, besándole la frente—. Me gustaría quedarme así un rato más, pero apenas abra la Bolsa sabremos si la cagué monumentalmente o si soy doblemente millonario.—¡Uy, pues de pie, lobo feroz, que yo quiero ver cuánto ganaste! ¡Lo único que me molesta es que no podré verla la cara a Ulises y a Ottavio cuando se enteren de que eres doblemente millonario! —exclamó ella lanzándose de la cama con una energía inesperada.—¡Dios, si eres tierna y