All Chapters of REY DE ESPADAS. La novia forzada: Chapter 71
- Chapter 80
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CAPÍTULO 70. Ego y revelaciones
CAPÍTULO 70. Ego y revelacionesUlises entró en la sala de juntas como si todavía fuera dueño del mundo. Caminaba con ese aire suyo de arrogancia vieja, como si los acontecimientos recientes no le hubieran hecho ni una grieta en el ego aunque todos sabían que ese no era el caso. Su traje estaba perfectamente planchado, su corbata bien anudada, y su expresión era una mezcla de condescendencia y soberbia. Se detuvo en medio del salón, con las manos en los bolsillos y una sonrisa ladina que no alcanzaba a sus ojos.—¡¿Tú qué mierd@ haces aquí?! —siseó Rowan entre dientes.—Bueno —respondió Ulises, mirando a todos como si esperara una ovación—. Espero que no hayan olvidado que fui elegido presidente de esta junta directiva por los accionistas, y me temo que ese cargo no cambia solo porque a algunos les moleste mi presencia.El silencio en la sala fue absoluto. Las pocas personas reunidas allí lo observaron como si se hubiera vuelto loco o de plano su descaro sobrepasara cualquier límite.
CAPÍTULO 71. Palizas y amenazas
CAPÍTULO 71. Palizas y amenazasSi a Raven alguien le hubiera dado una bofetada en pleno rostro, probablemente se habría quedado menos impactada, pero lo que el ego de Ulises leía como que la había dejado impacta por sus palabras; era en realidad incredulidad y consternación, porque Raven no podía creer que en su cara le estuviera diciendo semejante estupidez.—Espera espera… me dices… ¿Me dices que si te transfiero mis acciones de esta empresa hay alguna posibilidad de que tú y yo…? —intentó preguntar pero realmente era demasiado difícil hacerlo sin reírse en su cara.—Así es —respondió Ulises levantando aquella barbilla altanera—. A mí no puedes engañarme. Solo estás con mi tío por despecho, porque yo te desprecié. Pero todavía tienes la oportunidad de arreglar eso. Pásame las acciones y volveré contigo.Raven lo miró con una mezcla de risa y desprecio.—Volver contigo. Pues vaya mierd@ de premio, ¿no? —dijo con una carcajada que hizo que el hombre frente a ella se tambaleara como
CAPÍTULO 72. Planes y sombras
CAPÍTULO 72. Planes y sombrasUlises salió de la sala tambaleándose, con el corazón palpitando a mil por segundo. El orgullo herido lo empujaba más que sus propias piernas y cada paso se sentía como una humillación, como si dejara atrás algo que jamás podría recuperar. Nadie fue tras él. Ni siquiera Raven volteó a mirarlo. Y eso, más que la paliza de Rowan, era lo que más lo exacerbaba.El sol afuera le resultó hiriente. Todo parecía brillar como si el mundo celebrara su derrota, mientras él se subía a su auto, respirando con dificultad. Le dolía el rostro, la mandíbula, pero sobre todo, el ego. Ese ego que había alimentado durante años como si fuera su único valor, ahora lo habían pisoteado delante de todos.Con la poca energía que le quedaba, se largó de allí y condujo hasta el edificio donde ahora vivía con sus padres. Era uno de esos lugares donde todos fingían ser millonarios incluso cuando el banco ya había congelado sus cuentas. Lo habían rentado a la carrera, y sobre todo en s
CAPÍTULO 73. Una segunda luna de miel y un ataque imprevisto
CAPÍTULO 73. Una segunda luna de miel y un ataque imprevistoCuando por fin la sala quedó en silencio, Rowan no tardó en rodear a Raven con los brazos. El resto de las personas, con una discreción que parecía ensayada, murmuraron algo sobre ir por un café y desaparecieron, dejándolos a solas. Era evidente que todos habían entendido que necesitaban ese momento sin testigos.Rowan se dejó caer en el sillón con un gesto de impotencia, y sentó a Raven sobre sus piernas. Ella se acomodó a horcajadas, ladeando la cabeza para mirarlo de cuando en cuando mientras le limpiaba la sangre que todavía no se secaba sobre sus nudillos. —¿Fue en serio lo del bebé? —preguntó de repente y la muchacha dejó de respirar por un momento. Luego arqueó una ceja, divertida y un poco nerviosa.—No nos estamos cuidando, Rowan —respondió, como si eso fuera explicación suficiente.Él pasó una mano por su espalda, pensativo, y la acarició con suavidad.—Todo ha sido… demasiado tormentoso —admitió—. Entre la empres
CAPÍTULO 74. Arrestos y defensas
CAPÍTULO 74. Arrestos y defensasEl griterío en la boutique todavía no se había apagado cuando la policía llegó. Todo fue rápido, demasiado rápido. El eco de los tacones sobre el mármol se mezclaba con el sonido de los radios policiales y el murmullo curioso de los clientes.Un oficial, con la voz grave y el ceño fruncido, informó que había una denuncia por agresión, pero Raven ni siquiera se inmutó cuando la tomaron por los brazos para ponerle las esposas. El metal frío le mordió la piel y una oleada de indignación le subió por el pecho.—Ya sabes lo que tienes que hacer —le dijo al jefe de su equipo de seguridad, intentando mantener la calma, aunque su voz llevaba una vibración de rabia contenida—. Y llama a Rowan cuando termines… pero solo cuando termines.Del otro lado de la tienda estaba Rosela, tendida en una camilla y con una mano sobre el vientre, gimoteaba como si estuviera al borde de la muerte. Sus sollozos eran estudiados, casi musicales, y de vez en cuando lanzaba miradas
CAPÍTULO 75. Trampas y gritos
CAPÍTULO 75. Trampas y gritos—Algo más está pasando —murmuró Rowan dirigiéndose a Tristan, pero mirando alrededor como si fuera capaz de atravesar las paredes con los ojos—. Rosela no puede ser tan estúpida, algo más están planeando aquí.—Yo también pienso lo mismo —replicó Tristan—. Pero seamos honestos, en estos días basta con un poco de información falsa o bien armada en internet para joder la reputación de cualquiera. Rosela no tiene nada que perder.—¡Las autoridades dicen que perdió a su hijo! —gruñó Rowan.—A saber si es verdad. De lo que sí puedes estar seguro es de que lo mismo ella que tu familia traen el asesinato metido entre ceja y ceja, sacrificar un embarazo por tu fortuna no es lo más descabellado que he oído.Rowan apretó los puños, pero a fin de cuentas su amigo tenía razón. Sin embargo no había pasado ni un cuarto de hora, y mientras el abogado se ocupaba de que los peritos revisaran las cámaras, el ambiente en la sala de espera cambió de golpe.La puerta de la co
CAPÍTULO 76. Verdades y villanos
CAPÍTULO 76. Verdades y villanosRaven sintió que el aire se espesaba en la habitación cuando Ulises, con esa voz cargada de veneno y falsa solemnidad, soltó aquella frase:—¿Cómo se te ocurre que lastimaría a una mujer embarazada a sabiendas? ¿Crees que le haría a otra lo mismo que le hicieron a su madre?Las palabras no entraron de golpe; fue como si primero se estrellaran contra una pared invisible y luego cayeran dentro de ella, lentas, pesadas, enredándose en sus pensamientos como un hilo atorado en una rueca. Por un instante, incluso el ruido de los pasillos quedó apagado, como si todo se hubiera detenido.Raven se quedó muda, con la boca entreabierta, intentando procesar lo que había escuchado. El corazón le latía con fuerza, pero no de miedo, sino de incredulidad y de rabia.—¿Qué… qué diablos quieres decir? —preguntó al fin, dando un paso hacia él, y Ulises se giró como un rayo, como si nunca se hubiera dado cuenta de que ella lo estaba escuchando.Trató de poner su mejor car
CAPÍTULO 77. La verdad y la debilidad
CAPÍTULO 77. La verdad y la debilidadLa casa estaba en silencio cuando regresaron. El portazo se sintió como un cierre definitivo a la escena anterior, pero el peso de las palabras de Ulises seguía flotando en el aire como un humo espeso. Rowan dejó las llaves sobre la consola de la entrada y, sin soltar la mano de Raven, la atrajo hacia él. La abrazó fuerte, como si quisiera protegerla no solo de lo que acababa de pasar, sino de todo lo que pudiera venir después.—Nada de lo que pasó tiene sentido —susurró ella contra su pecho, con la voz temblorosa, y Rowan le acarició el cabello, sintiendo la tensión en sus músculos.—No puede haber racionalidad en la mente de los asesinos, cachorrita —murmuró—. ¿Crees que yo no he tratado de encontrar una respuesta? ¿Cómo es que mi propia familia, mi hermana mayor, ha tratado de matarme, y lo único que piensa es en heredarme? Eso me carcomía el alma todos los días hasta que entendí que no hay lógica ahí, que no puede haber explicación.Ella se ap
CAPÍTULO 78. Toxinas y casualidades
CAPÍTULO 78. Toxinas y casualidadesNo había conductor de fórmula 1 que se le comparara y probablemente para las diez de la mañana tendría dieciocho multas de tráfico de las cámaras de los semáforos, que Tristan tendría que quitarle gracias a sus encantos para conquistar a las inspectoras. Pero a Rowan no le importaba nada en aquel momento.Manejaba como si estuviera poseído, con las manos apretadas en el volante y la mente en un torbellino de miedo y confusión. Sentía que el corazón le latía tan fuerte que podía escucharlo retumbar en sus oídos. A su lado, Raven permanecía inconsciente, pálida y cansada, su respiración era irregular y débil, y de cuando en cuando vomitaba un poco de bilis, porque ya no tenía nada en el estómago. Y al quinto vómito el terror lo invadió por completo: ¿qué diablos le estaba pasando?La escena se convirtió en un caos cuando llegó al hospital. Médicos y enfermeras corrieron a recibirla, arrancándola de sus brazos para subirla a una camilla y llevarla rápid
CAPÍTULO 79. Métodos y conquistas
CAPÍTULO 79. Métodos y conquistasAlaric apareció casi corriendo por el pasillo, con el rostro desencajado, como si hubiera visto un fantasma. Rowan apenas tuvo tiempo de alzar la vista cuando el médico, todavía con la carpeta de Raven bajo el brazo, se acercó con pasos rápidos y tono urgente.—Estamos revisando todo el hospital —dijo—. Nadie sabe si se autorizó su traslado, pero… —miró a Rowan con incomodidad— una enfermera asegura que vio cómo un hombre la sacaba en silla de ruedas.Rowan sintió que algo dentro de él se desgarraba.—¿Qué hombre? —preguntó, con un tono tan seco que hizo que la enfermera en cuestión, que se acercaba a un gesto del médico, retrocediera un paso.—Lo siento, no tengo idea de quién era —respondió ella, nerviosa—. Llevaba uniforme del hospital y… bueno estaba un poco atorado con el soporte de la vía de suero así que lo ayudé a empujarla hasta que llegó al ascensor.—¿¡Lo ayudaste a llevarse a mi esposa!? —rugió Rowan y hasta Alaric se sobresaltó.—¡Lo sien