All Chapters of REY DE ESPADAS. La novia forzada: Chapter 81
- Chapter 90
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CAPÍTULO 80. Amenazas y límites
CAPÍTULO 80. Amenazas y límitesEl policía soltó un grito ronco, mezcla de dolor y rabia.—¡¿Están locos?! —escupió, intentando imponerse, pero su voz sonó a chillido de agonía, porque si algo le sobraba a cedric era la mano pesada—. ¡¿No saben que soy policía?!Rowan ni parpadeó. Solo le hizo un gesto a su amigo y en un movimiento rápido y calculado le volvió a tapar la boca con la palma, acercándose lo suficiente como para que el tipo entendiera que le importaba muy poco que fuera policía, presidente o arzobispo de Canterbury. —Cállate —dijo con un susurro que no tenía nada de suave.El hombre intentó forcejear, pero Cedric, sin la menor muestra de compasión, descargó otro golpe seco en su pierna con la llave inglesa. El sonido metálico, hueco, retumbó en el garaje como un eco siniestro, y el policía gritó contra la palma de la mano de Rowan, sin lograr nada más que un alarido atenuado. El olor a aceite y gasolina impregnaba el aire, y el chirrido de la moto al inclinarse todavía m
CAPÍTULO 81. Miedo y mentiras.
CAPÍTULO 81. Miedo y mentiras.Raven abrió apenas los ojos y el mundo le pareció borroso, como si alguien hubiera pasado un trapo húmedo por la realidad. La luz artificial de una lámpara de araña la obligó a entornar los párpados, y tardó unos segundos en entender dos cosas: uno, que no olía a hospital; y dos, que ese techo no era el de su casa.Así que no tenía ni idea de dónde estaba.Intentó llevarse la mano a la frente y sintió el tirón de la vía. Bajó la vista: una aguja, cinta médica, suero que goteaba a ritmo perezoso. Se le heló el estómago en un segundo. El cuerpo le pesaba y la boca le sabía amarga, como metal. Se incorporó apenas, con ese vértigo viscoso que da cuando el suelo parece moverse. No había monitores, ni pitidos, ni enfermeras. Había cuadros abstractos, una lámpara minimalista, muebles de diseño. Demasiado perfecto. Demasiado caro. Demasiado no hospital.—¿Dónde…? —alcanzó a susurrar, y la voz le salió rota, como si hubiera pasado el día gritando.En ese momento
CAPÍTULO 82. Desesperación y oportunidad
CAPÍTULO 82. Desesperación y oportunidadRaven pestañó despacio, tratando de enfocarse, pero era realmente difícil. Apenas podía procesar lo que acababa de escuchar, y su voz salió entrecortada, como si cada palabra se le resbalara de la garganta.—No… eso no puede ser cierto…Él sonrió con una calma inquietante y caminó hacia la mesita de centro. Abrió un portafolio de cuero negro y, con un gesto solemne, sacó un fajo de documentos que colocó sobre la cama, justo frente a ella, como si estuviera revelando la prueba de un juicio.—¿No sabes? —repitió, con un tono paternalista—. Mira esto. ¡Aquí está la verdad que nunca quiso contarte!Raven bajó la vista. Los papeles, amarillentos por los años, tenían sellos y membretes oficiales. Ulises señaló con un dedo la parte superior.—El accidente en el que murieron tus padres… —dijo despacio, como si saboreara cada palabra— no fue un simple accidente. Fue provocado. ¿Sabes por quién? Por Rowan. Él iba manejando como un imprudente, y chocó el
CAPÍTULO 83. La persecución y el desastre
CAPÍTULO 83. La persecución y el desastre—¡¿Qué crees que estás haciendo?! —la regañó en un arranque de rabia, pero de repente fue como si se diera cuenta de que lo que acababa de hacer no era conveniente para sus planes.Su expresión se suavizó en un segundo y se inclinó, tratando de ayudar a Raven a ponerse de pie.—Vamos, hija. No hagas tonterías. Ven conmigo a la cama —dijo palmeándole la espalda como si fuera su madre—. Ulises te ama. ¿No lo ves? Todo lo que hace, la forma en que te cuida… es una muestra de su amor. Todo lo hace para protegerte… y ahora tú debes compensarlo por eso, quedándote a su lado.Raven la miró, atónita. Era como si estuviera en medio de una pesadilla surrealista. Aurora hablaba con una calma inquietante, como si estuviera convencida de que lo que decía era lo más lógico del mundo.Su corazón empezó a latir con violencia… y entonces vio la lámpara sobre la mesa cercana. No lo pensó demasiado. Se lanzó hacia ella, la tomó con ambas manos y, cuando Aurora s
CAPÍTULO 84. Teatro y respuestas
CAPÍTULO 84. Teatro y respuestasUlises se lanzó hacia las escaleras, maldiciendo con cada escalón que subía. Sus pasos resonaban como martillazos en la escalera de emergencia. Tenía la cara desencajada, sudor resbalándole por la frente y una furia apenas contenida en los labios.¿Cómo era que Raven había salido del departamento? ¡¿Cómo?!Llegó a su piso, y al abrir la puerta encontró a su madre tirada en el suelo, inconsciente. A su lado los restos de la lámpara rota daban fe de lo que había pasado.—¡Mamá! —gritó, corriendo hacia ella y la sacudió con brusquedad, pero no reaccionó.La furia lo consumió. Golpeó la pared con el puño y miró en torno, desesperado. No podía dejar que Raven se escapara… no podía permitirlo. Volvió corriendo los cinco metros que lo separaban del ascensor y notó que algo en el indicador de los pisos: La luz estaba fija en la azotea.—¡Maldición! —rugió, volviendo a las escaleras y subió como un caballo desbocado, salvando los últimos tramos con el corazón e
CAPÍTULO 85. Angustia y confianza
CAPÍTULO 85. Angustia y confianzaRowan sentía que el mundo era más pesado sobre sus hombros. Por supuesto que había querido decirle todo a Raven, pero antes cuando estaba con Ulises, ella no tenía motivos para confiar en él, y cuando por fin los había tenido…A fin de cuentas el amor de verdad era una debilidad, y aquel pensamiento amargo cruzó por la mente de Rowan como un rayo. El amor lo había hecho cobarde, tenía tanto miedo de perderla que él mismo, por callar, había provocado la situación en la que estaban.—No escapé —dijo con la voz áspera, sincera—. No me fui, no huí… Llamé a la policía y a las ambulancias, dije lo que había pasado. Y después fui al funeral… hablé con tu abuela. Ella… ella entendió que había sido un accidente o quizás… quizás el primero de todos los atentados… Me dijo que no me dejara llevar por la culpa, que no me dejara destruir por eso. Ella eligió no demandarme de ninguna forma.La mirada de Rowan brillaba, desesperada, y Raven entendió.—Pero te pidió a
CAPÍTULO 86. Impactos y sorpresas
CAPÍTULO 86. Impactos y sorpresasEl estampido del disparo rompió la tensión.El sonido rebotó en las paredes de concreto, resonó en los oídos de todos, y el tiempo pareció detenerse.Nadie respiró, nadie habló…Ulises abrió los ojos con incredulidad. Bajó la vista y se vio a sí mismo tambaleándose, con las manos manchadas de sangre mientras todo dentro de él se rompía: El balazo le había atravesado el pecho. La sorpresa se transformó en un gruñido gutural, y un segundo después cayó de rodillas al suelo, jadeando de dolor.Raven soltó la pistola como si le quemara las manos mientras un grito desgarrador escapaba de su garganta. El arma rodó por el suelo hasta perderse en un rincón de la azotea y Rowan corrió hacia ella sin pensarlo dos veces. La atrapó entre sus brazos, abrazándola con fuerza, como si quisiera protegerla de todo, incluso de sí misma.—Lo sabía… —lloró Raven, hundiendo el rostro en su pecho, aferrándose a su chaqueta con desesperación—. Sabía que vendrías por mí… Sabía
CAPÍTULO 87. La cabeza fría y el corazón cálido
CAPÍTULO 87. La cabeza fría y el corazón cálidoRowan apoyó la espalda contra la pared del pasillo, sintiendo cómo su corazón todavía latía con fuerza, como si quisiera salirse del pecho. Cedric y Tristán lo rodeaban, haciendo un esfuerzo visible por mantener la calma mientras lo observaban atrapado entre la determinación y la rabia; pero Cedric fue el primero en negar.—Cálmate. No hace falta que te culpes —dijo, con un tono que buscaba tranquilizarlo, aunque también llevaba un dejo de alivio propio—. La azotea tenía cámaras. Grabaron toda la violencia de Ulises contra Raven. Se sobreentiende que ella le disparó en defensa propia.Rowan frunció el ceño, intentando procesar la información. Cada imagen de Raven, llorando mientras sostenía la pistola, le seguía atravesando la mente. Se sentía extraño: alivio mezclado con la sensación de haber estado al borde de perderlo todo.—¿Entonces… no habrá problemas con la policía? —preguntó con voz ronca, mirando al suelo como si temiera que cua
CAPÍTULO 88. Un perdón y una luna de miel
CAPÍTULO 88. Un perdón y una luna de mielEl doctor Jhonson revisó a Raven con calma, tomándose su tiempo. Le hizo la ecografía sin prisas y anotó un par de cosas en su carpeta. Rowan no despegó los ojos de la pantalla ni un segundo; sentía que cada gesto, cada palabra que el hombre dijera podía definir el rumbo de su vida.—Todo va por buen camino —aseguró finalmente el médico, con una media sonrisa que buscaba transmitir confianza—. Todo está bien con el embarazo y tú estás respondiendo bien. Pero —añadió, levantando el dedo con firmeza—, lo más importante ahora es que sigas descansando. Nada de preocupaciones ni esfuerzos.Raven suspiró, recostándose de nuevo contra las almohadas. Su piel aún estaba pálida, pero en sus ojos había un brillo leve de alivio.—Créame, que se frijolito que está ahí lo vale todo —murmuró y Rowan se inclinó hacia ella, sujetándole la mano con fuerza.—¡Pues listo, cachorrita, tú a descansar! Deja que yo me ocupe de todo lo demás. —Su voz salió firme, casi
CAPÍTULO 89. Bromas y sorpresas
CAPÍTULO 89. Bromas y sorpresasSiete meses después. Siete meses habían pasado desde aquella noche caótica en la azotea, y ahora la vida de Rowan y Raven se veía muy distinta.Habían extendido aquella luna de miel como solo ellos se merecían, y ahora regresaban a Chicago porque el nacimiento de su bebé estaba cada vez más cerca. El viaje había sido largo, pero la emoción superaba cualquier cansancio. Y cuando por fin el coche se detuvo frente a la casa, Raven se quedó mirando a Rowan con una mezcla de nervios y ternura.—No puedo creerlo… —murmuró ella, acariciándose la pancita que ya estaba enorme—. Estamos de vuelta, y a punto de ser tres.Rowan sonrió, inclinándose para besarle la frente.—Tres… y los tres juntos. Así tenía que ser.Pero aunque la mansión pareciera completamente tranquila, apenas cruzaron la puerta, las luces se encendieron de golpe y un coro de voces los recibió con entusiasmo.—¡¡¡Sorpresaaaaa!!!Raven abrió los ojos de par en par y se llevó una mano al pecho. J