All Chapters of EL ÚLTIMO BESO... ANTES DEL DIVORCIO: Chapter 91
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EL PRIMER BESO… ANTES DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 24. Humana
EL PRIMER BESO… ANTES DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 24. HumanaLa noche en el hospital había sido eterna. Los relojes parecían no avanzar y cada segundo se sentía como una tortura. Entre el olor a desinfectante, el murmullo de los pasillos y la tensión en cada respiración, nadie había conseguido pegar los ojos.Rebecca, tal como le había dicho a Camilo, rentó una habitación en el hotel justo frente al hospital. No lo pensó demasiado: había que mantener a todos en pie, y eso incluía asegurarse de que Chelsea no se desplomara de agotamiento.Ni siquiera sabía por qué lo hacía, así que se consoló pensando que se estaba limpiando el karma de todos los malos deseos que le habían cruzado la mente desde su divorcio.Pasó por una tienda cercana y le compró algo de ropa sencilla a Chelsea: unos jeans, una camiseta clara y un suéter cómodo.—Ven conmigo —le dijo, sin darle espacio para una negativa.Chelsea apenas tenía fuerzas para discutir, así que se dejó llevar como un fantasma hasta la habitación
EL PRIMER BESO… ANTES DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 25. Respuestas
EL PRIMER BESO… ANTES DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 25. RespuestasHenry salió del baño todavía con el cabello mojado, la piel húmeda y una toalla blanca enredada a la cintura. El vapor lo seguía como si fuese un velo invisible, y apenas dio un paso en la habitación Rebecca se quedó rígida, sorprendida. Nunca lo había visto con tan poca ropa. Era una imagen que no esperaba y que, por un segundo, la descolocó, como si de pronto la cercanía entre ellos hubiera cambiado de dimensión.—Lo siento, no había pantalón limpio… —murmuró y Rebecca carraspeó para recuperar la compostura, tratando de borrar el calor repentino que le había subido a las mejillas.—Camilo acaba de traer el resto —dijo señalando a la cama y procurando sonar natural, aunque la voz le salió un poco más seca de lo que pretendía.Henry ni siquiera respondió. Tomó las prendas con gesto neutral y regresó al baño sin mirarla demasiado. El portazo fue suave, pero suficiente para que Rebecca soltara el aire contenido y se dejara caer
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 26. Mala coordinación
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 26. Mala coordinaciónRebecca apretó los labios, dejó escapar una maldición en voz baja y giró hacia su padre con el ceño fruncido.—Ven conmigo, papá, y rápido —dijo enojada, mientras señalaba con la mano hacia la puerta—. El chisme te lo cuento por el camino.Curtis, sorprendido por la urgencia en su voz, apenas alcanzó a ponerse en pie mientras Rebecca llamaba a la muchacha del servicio y le indicaba con tono apremiante:—Pon los cafés en contenedores para llevar. Nos tenemos que ir ya.La chica salió corriendo hacia la cocina, mientras Rebecca se dirigía hacia la entrada con paso firme. Curtis la seguía sin entender, algo encorvado, como si quisiera alcanzarla para pedir explicaciones, pero sabiendo que en ese estado de furia nada la haría detenerse.El chofer ya los esperaba con el motor encendido. Apenas subieron al Rolls Royce, la chica les alcanzó los cafés y Rebecca le dio la instrucción con firmeza, con ese tono que no admitía r
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 27. Una humillación necesaria
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 27. Una humillación necesariaChase entrecerró los ojos, incómodo, pero se recompuso rápido, mostrando esa sonrisa falsa que usaba en los negocios.—Yo no te reconozco como accionista, Rebecca —dijo con desprecio, modulando cada palabra—. Y mi hijo, en este momento, no está en condiciones de sacar adelante la compañía. Ya lo demostró al cederte la mitad de sus acciones. ¡Eso solo prueba que ya no es confiable!Rebecca sintió un cosquilleo en el estómago, mezcla de furia y ganas de acomodarle a patadas los pocos huevos que tenía. Estaba a punto de replicar, pero en ese momento, desde la puerta, se escuchó una voz grave, cargada de sarcasmo y de verdades.—¿Y qué tan confiable es el hombre que embarazó a la amante de su propio hijo, y ahora está reuniendo a una junta para destituirlo, mientras su esposa pelea por su vida después de un infarto que él mismo le provocó?El silencio en la sala de juntas se volvió tan denso que casi podía cortar
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 28. Una mujer muy loca
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 28. Una mujer muy locaEl aire se cargó de tensión. Chase la miraba con incredulidad, con los labios entreabiertos, incapaz de responder de inmediato.—¡¿Estás loca?! —vociferó finalmente, sin poder contenerse.Pero Rebecca sonrió con frialdad, inclinándose apenas hacia adelante como quien confiesa un pecado con orgullo.—Poseo una fortuna de once cifras y una sed de venganza incalculable. Créeme, puedo ser todo lo loca que yo quiera.El silencio volvió a instalarse en la sala, aun más espeso que antes. Algunos accionistas se removieron en sus asientos, incómodos, incapaces de decidir si admiraban su audacia o temían sus palabras. Otros, en cambio, parecían casi divertidos ante la fuerza de carácter de la mujer, como si hubieran encontrado en ella a alguien capaz de incendiarlo todo solo para demostrar un punto.Henry se metió las manos en los bolsillos del pantalón y miró a todos, con gesto cansado pero firme. Su voz salió clara, sin tit
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 29. De la esperanza al espectáculo
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 29. De la esperanza al espectáculoRebecca lo observó con el corazón apretado, sabiendo perfectamente a qué se refería, pero Henry salió sin esperar respuesta, dejando tras de sí un silencio pesado.Curtis lo siguió con la mirada hasta que la puerta se cerró. Luego suspiró y, en voz baja, comentó con sorna:—Pues yo puedo empezar a encargarme de esto ya. Seija se está ocupando de nuestra empresa y… bueno, creo que no nos vendría mal tener un informante en el hospital… ya sabes, por si Carlota no la cuenta.Rebecca lo fulminó con los ojos, sorprendida.—¡Papá! —exclamó, casi escandalizada—. ¡No nos alegramos de las desgracias ajenas! —lo regañó.—No me alegro, solo soy realista —replicó él, encogiéndose de hombros como si nada.Rebecca negó con la cabeza y dudó, dudó… antes de cruzarse de brazo y poner los ojos en blanco.—OK, voy yo —rezongó y luego salió detrás de Henry.Curtis salió de allí hacia la oficina de Henry y se acomodó en su a
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 30. Sin vuelta de hoja
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 30. Sin vuelta de hojaJulie Ann seguía de pie, tambaleante, con las mejillas encendidas por los golpes de Chelsea y los ojos llenos de lágrimas. Parecía que apenas podía sostenerse, y su voz era casi un murmullo desesperado mientras miraba a henry a los ojos y le soltaba la última frase magistral.—No me cabe en la cabeza cómo puedes ser tan cruel —siseó con angustia.Pero él solo la miró con una mezcla de cansancio y desprecio. Había algo en su mirada que no era simple enojo, era como si la estuviera viendo de verdad por primera vez, con esos amargos y escatológicos detalles que antes no había visto o por alguna razón se había empeñado en ignorar.—Siempre lo supiste —respondió con una calma amarga—. Y nunca te importó, mientras esa crueldad fuera con alguien más. ¿No es así?Y Julie Ann no pudo responderle, solo encajar aquella frialdad letal en los ojos de Henry mientras este sacaba su teléfono sin apartar los ojos de ella. Sus dedos
EL PRIMER BESO... DEPSUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 31. Macho alfa lomo plateado
EL PRIMER BESO... DEPSUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 31. Macho alfa lomo plateadoHenry bufó mientras se frotaba el costado, todavía adolorido de la estrepitosa caída de la cama. Y desde arriba Rebecca lo observaba con gesto de pocos amigos, el ceño fruncido y los brazos cruzados. La escena era ridícula, pero ninguno de los dos parecía tener intención de reírse.—Te quedaste dormida en el hospital —dijo Henry al fin, rompiendo el silencio pesado—. Solo te traje a descansar. Nada más.Rebecca lo miró incrédula, apretando los labios como si quisiera guardarse un comentario más ácido.—Descansar no era manosearme —contestó con sequedad, mientras se alisaba el vestido y se acomodaba el cabello como si necesitara recuperar la compostura.Henry arqueó las cejas, fingiendo sorpresa, y levantó las manos en un gesto inocente.—Oye, yo no te toqué. Quien me manoseó enterito fuiste tú. ¿Qué estabas dormida? Sí, lo estabas, a ver qué cosa andarías soñando. Yo solo me quedé quietecito así como Tutanka
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 32. Pruebas
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 32. PruebasY si esas palabras salían de la boca de su padre, definitivamente eran algo serio, así que Rebecca arqueó las cejas y dejó el bolso en el sillón. Su tono de voz reflejaba un cansancio que le atravesaba hasta los huesos.—Por favor dime que no es sobre Henry —susurró mientras se dejaba caer en un extremo del sofá.—Es sobre Henry.—¡Joder! ¡Si es que estoy más pendiente de él ahora que cuando estaba casada! ¿Qué fue lo que pasó? —refunfuñó con fastidio.Su padre dio un trago largo a su café, lo dejó sobre la mesa y luego la miró de frente, como si quisiera medir la fuerza de su hija. Sus ojos eran serenos, pero detrás de ellos había algo inquietante, una tensión contenida.—En los días que estuviste en el hospital, me dediqué a revisar a fondo la empresa de Henry, y creo que tengo todo en la mano para mandarlo a la cárcel.Las palabras la golpearon como una bofetada. Rebecca se quedó petrificada, con la boca entreabierta y los
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 33. Resentimiento
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 33. ResentimientoLa oficina se quedó en el más absoluto silencio después de la acusación de Curtis. El reloj de pared marcaba los segundos con un tic—tac insistente que parecía retumbar en el aire cargado, pero Chase Sheppard no tardó en fruncir el ceño, como si se negara a reconocer que aquella frase hubiera atravesado una armadura cuidadosamente construida durante años.—¿De qué demonios hablas? —soltó, con un tono que era más un rugido que una pregunta.Curtis Callaway permaneció sentado, imperturbable, con las manos entrelazadas sobre el escritorio. No necesitaba alzar la voz; su seguridad era suficiente para descolocar al otro.—Hablo de ti, Sheppard. Tu hijo es muy joven a pesar de todo en el mundo de los negocios pero yo… yo soy un perro viejo y después de lo que he pasado, bueno… soy un lobo —se rio son gracia—. ¿Sabes? Te mandé a investigar con una amiga mía… alguien que es muy buena descubriendo secretos —aseguró con una mueca