All Chapters of EL ÚLTIMO BESO... ANTES DEL DIVORCIO: Chapter 101
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EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 34. ¿Cómo pudo?
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 34. ¿Cómo pudo?Rebecca caminó por el pasillo del hospital con paso decidido, aunque por dentro sentía que las piernas le temblaban. El ambiente estaba impregnado del olor a desinfectante y del murmullo constante de enfermeras y pacientes. No había dormido mucho la noche anterior y tenía los ojos enrojecidos, pero aun así se obligó a mantener la barbilla en alto.Al llegar a la salita de espera frente a la habitación de Carlota, no se sorprendió al encontrar allí a Chelsea, sentada en una silla de plástico con las manos entrelazadas sobre las rodillas, pero sí se sorprendió de verla completamente sola. La muchacha levantó la mirada al verla y le dedicó una media sonrisa cansada.—Henry no está —explicó enseguida, adivinando la pregunta en el rostro de Rebecca—. Salió hace unos minutos a buscar algo de comer, pero debe estar por volver.Rebecca asintió, dejando escapar un suspiro que no sabía que estaba conteniendo.—¿Y tu mamá, cómo sigue
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 35. Algo urgente
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 35. Algo urgenteEra imposible negarlo: a pesar de todo, Rebecca Callaway era una buena persona, porque por más que Chelsea se hubiera portado pésimamente con ella, aún así era capaz de sentir compasión por ella, porque podía indentificarse con ese dolor de abrir los ojos un día y sentir que lo había perdido todo.Sacó a Chelsea de la casa para que no se atormentara más de lo que ya lo estaba y marcó el número de Henry casi con las manos temblando de la rabia. Su excuñada estaba hecha un mar de lágrimas afuera de aquella casa vacía, y ella sabía que él tenía que verlo con sus propios ojos. —Necesito que vengas —fue lo único que tuvo que decir y lo único que escuchó del otro lado fue la pregunta de si ella estaba bien—. Yo sí —respondió—, pero tu hermana no, necesito que vengas.Henry no tardó anda en llegar y apenas cruzó la puerta se quedó petrificado.La mansión que tantas veces había conocido llena de vida y de lujos ahora era un casc
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 36. Disponible
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 36. DisponiblePodía arrastrarse, suplicar, gritar y lo que quisiera, pero la verdad era que Henry ya tenía el corazón de piedra cuando se trataba de ella y no se iba a dejar convencer. Así que Julie Ann no tuvo más remedio que salir del departamento hecha una furia, y con la desesperación atenazándole la garganta porque lo único que tenía de valor, que eran sus joyas, él no se las había dejado llevar.Henry la observó apenas unos segundos, con ese gesto cansado de quien ya no esperaba nada distinto. Apenas la puerta se cerró, dejó escapar un suspiro largo y marcó un número diferente.—Camilo, necesito vender cuanto antes el departamento de Julie Ann —dijo, apretando los dientes para no dejar entrever la frustración que sentía.Hubo un silencio breve en la línea y luego la voz calmada de su amigo sonó al otro lado.“Está bien, conozco a un buen agente inmobiliario, yo me encargo”.—Perfecto. Entre más pronto, mejor —murmuró Henry, sintien
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 37. Un contrato de noventa y nueve besos
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 37. Un contrato de noventa y nueve besosNo tenía sentido seguir esperando mucho más, Carlota ya estaba fuera de peligro pero no la dejarían salir del hospital en algunos días por su operación y además Camilo le había asegurado que se encargaría de ellas. Y por otro lado, con el descubrimiento que Henry acababa de hacer sobre su propio padre, estaba seguro de que no demoraría mucho en usar toda aquella tela de araña que había ido armando contra él.Así que al día siguiente bien temprano Rebecca y Henry abordaron el vuelo privado rumbo a Portland, con la tensión y la emoción mezcladas en el aire. Desde que habían decidido buscar al jefe de calidad, alguien que parecía tan inalcanzable como un fantasma corporativo, ambos sentían una especie de ansiedad nerviosa. Henry observaba por la ventana cómo las nubes pasaban veloces, con el ceño fruncido, mientras Rebecca revisaba los documentos que Camilo les había mandado: posibles direcciones, not
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 38. Un contrato vinculante
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 38. Un contrato vinculanteY el problema no era recorrer Portland por su cuenta, caminar por las calles principales, observando tiendas, cafés y grupos de turistas. Al fin de cuentas Rebecca sentía que necesitaba ese respiro, esa ilusión de tranquilidad. El problema fue que a los pocos minutos se dio cuenta de que tenía una sombra macabra persiguiéndola, porque Henry iba detrás haciéndose el más desentendido.Fingía estar entretenido con su celular, se detenía en los aparadores como si de verdad le interesaran las vitrinas y hasta se agachó a leer un mapa turístico en una parada de autobús. Rebecca resopló en silencio y siguió andando con la indiferencia más fingida del universo.—Es un niño grande —murmuró para sí, rodando los ojos.El juego se extendió toda la tarde. Pero finalmente entró a un restaurante acogedor en el centro, con mesas de madera oscura y luz cálida. Ocupó una mesa pequeña y Henry ocupó otra… pero justo enfrenteDos m
EL PRIMER BESO... DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 39. Besos desplazados
EL PRIMER BESO... DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 39. Besos desplazadosDecir que Henry la tenía contra la pared casi sin darse cuenta era metafórico, pero de que no le estaba dejando opción para escaparse, bueno… no se la estaba dejando. Sus labios se deslizaron por la garganta de Rebecca con un hambre contenida, bajando poco a poco por su cuello, rozando la piel con esa mezcla de suavidad y urgencia que le bloqueó el pensamiento racional en un solo segundo. Había pasado dos malditos años queriendo aquello y ahora lo tenía sin pedirlo. ¡La mayor maldit@ ironía del mundo! Ella suspiró, cerrando los ojos, intentando convencerse de que podía resistirlo, aunque el calor que le recorría el cuerpo la traicionaba a cada segundo. Las cosas se calentaron muy rápido, como solía pasar entre ellos aunque al final él siempre lo había convertido antes en un episodio doloroso. Parecía que sin importar cuánto intentaran evitarlo, al final el instinto los arrastraba a ese mismo lugar, a ese mismo ch
EL PRIMER BESO... DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 40. Un encierro involuntario
EL PRIMER BESO... DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 40. Un encierro involuntarioRebecca se levantó tarde aquella mañana. La noche anterior había sido un torbellino de emociones que no quería ni siquiera empezar a analizar. Así que decidió que lo más sensato era fingir que nada había pasado, aunque su propio reflejo en el espejo le recordó lo difícil que sería: tenía las mejillas sonrojadas solo de recordarlo y una expresión que no era precisamente de indiferencia.Y por otra parte el clima tampoco ayudaba. Mientras que el día anterior había estado soleado y radiante, ahora la ciudad amanecía bajo una lluvia torrencial. El cielo gris y las ráfagas de viento golpeaban con fuerza los ventanales del hotel dejando entrar un frío húmedo y extraño. Y eso significaba que no había posibilidad de salir a caminar ni de distraerse recorriendo tiendas; estaban atrapados entre esas paredes, uno con el otro.Rebecca suspiró, se recogió el cabello en una coleta improvisada y salió hacia la sala común d
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 41. Un hombre entre la espada y la pared
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 41. Un hombre entre la espada y la paredRebecca cruzó los brazos frente al pecho y lo miró con severidad. El aire frío aún entraba desde la habitación, confirmando lo que sospechaba.—Dime la verdad, Henry —reclamó, frunciendo el ceño mientras daba un paso hacia él—. ¿En serio abriste esa ventana solo para tener una excusa para acurrucarte conmigo?Pero él no pareció incomodarse en absoluto por la acusación. Se encogió de hombros y, con una media sonrisa que le iluminó el rostro, soltó la respuesta como quien lanza una confesión peligrosa.—No tienes idea de la cantidad de burradas que haría por ti.Rebecca sintió un vuelco en el estómago, uno de esos que el corazón se empeñaba en provocar aunque la cabeza gritara que no. Se obligó a respirar hondo y a mantener la calma. Tragó saliva, tratando de no darle demasiada importancia a esa frase que la había dejado temblando.—Pues será mejor que tracemos una línea clara entre nosotros —dijo co
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPITULO 42. Un criminal avisado
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPITULO 42. Un criminal avisadoRebecca y Henry se quedaron en silencio sentados en aquel coche. La tarde estaba húmeda, y aunque las nubes empezaban a abrirse, el aire frío de Portland todavía se sentía en los huesos. Y Rebecca creía que Henry tenía la intención de regresar al hotel, pero él solo puso las manos sobre el volante y se detuvo.—Solo un poco más… solo vamos a esperar un poco más —dijo, sin encender el motor todavía.Rebecca lo miró con una mezcla de curiosidad y cansancio, y sus cejas se arrugaron levemente.—Pero ¿esperar a qué?Henry no respondió enseguida, solo señaló con un gesto hacia la casa de Whitman. Desde el asiento del coche podían ver perfectamente la entrada iluminada por un farol. Apenas unos minutos después, la puerta se abrió y apareció Brad Whitman, caminando con paso apresurado hacia el auto en el que acababa de llegar.—¿Lo ves? —murmuró Henry, con una chispa de triunfo en la mirada—. Sabía que no se iba a quedar
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPITULO 43. Una tormenta diferente
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPITULO 43. Una tormenta diferenteHenry apagó la televisión, aunque el eco de la noticia seguía retumbando en la habitación como si las paredes fueran a repetírselo una y otra vez. Caminó hasta la ventana y se quedó mirando la lluvia fina que todavía caía en Portland. Su perfil reflejaba tensión: los hombros rígidos, la mandíbula apretada. Rebecca lo observaba desde el sofá, con los brazos cruzados y el corazón latiéndole demasiado rápido.—No puedo pasar por un aeropuerto —dijo Henry al fin, sin girarse—. Y mucho menos puedo dejar que me arresten ahora.Rebecca se incorporó, sorprendida por el tono tan serio en su voz.—¿Qué estás diciendo...? -murmuró porque no podía creer que tuviera que pasar por lo mismo dos veces-. No te van a arrestar.Él se volvió, clavando en ella unos ojos oscuros llenos de cansancio y determinación.—Sí, sí me van a arrestar, exactamente como hicieron con tu padre. Y tal como él me van a negar una fianza por riesgo de