All Chapters of EL ÚLTIMO BESO... ANTES DEL DIVORCIO: Chapter 111
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EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPITULO 44. El final de todo
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPITULO 44. El final de todoRebecca miraba por la ventana del coche, con los dedos inquietos jugando en su regazo. El silencio se había vuelto un tercero incómodo en el viaje, y aunque trataba de encontrar palabras, todas parecían quedarse atoradas en la garganta.Pero al final se obligó allamar a su padre tal como Henry le había pedido, y se aguantó la frustración mientras lo veía tomar todas las calles y avenidas que lo conducirían directamente hacia el precinto 96.—No estoy de acuerdo con esto —refunfuñó ella cuando estaban más cerca—. Lo que deberías estar haciendo es hablando con un buen abogado, Henry. —Su voz sonó firme, pero había un temblor oculto—. Esto no tiene que ser así, no tienes por qué cargarlo todo de esta manera.Henry no contestó de inmediato. Tenía la mirada clavada en la carretera, y las manos aferradas al volante como si esa presión pudiera evitar que el mundo se desmoronara.—Rebecca… —empezó, pero no terminó la frase.E
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPITULO 45. Un vuelco de la vida.
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPITULO 45. Un vuelco de la vida.Henry entró a la sala de interrogatorios esposado, con el ceño fruncido y los hombros rígidos. Frente a él, dos agentes federales desplegaron carpetas llenas de documentos, mientras un tercero encendía la grabadora. La mesa metálica devolvía un reflejo frío que no hacía más que acentuar el aire hostil, y Henry lo supo, en ese mismo instante juró que podía sentir lo mismo que había sentido Curtis Callaway entrando a un interrogatorio sabiendo que era inocente, y que afuera había gente que dependía de él y a la que por desgracia ya no podía proteger por sí mismo.—Señor Sheppard —empezó uno de los agentes, con voz áspera—, necesitamos que nos explique cómo es que su empresa ha desviado recursos de todas sus sucursales a lo largo del país. ¿Cómo se realizaron esas transferencias?Henry respiró hondo, pero antes de abrir la boca, uno de sus abogados levantó la mano.—Mi cliente no hará declaraciones en este momento.
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPITULO 46. Una declaración de prensa.
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPITULO 46. Una declaración de prensa.Rebecca salió del cuarto tan apurada y asustada que iba tropezando con todo a su paso, y ahí se podía incluir a su padre, con quien se topó de frente. El rostro desencajado de su hija lo alarmó de inmediato y Curtis la sujetó por los hombros.—¿Qué pasó? —preguntó adelantándose hacia ella.Rebecca casi tropezaba con sus propias palabras, jadeante:—¡A Henry… a Henry lo hirieron en la cárcel! ¡No puedo ir al viaje, papá... no ahora!Curtis se quedó inmóvil unos segundos. Su mirada se oscureció y una línea dura se marcó en su mandíbula.—Eso no fue un accidente —dijo con tono grave porque ya imaginaba lo que estaba sucediendo—. Lo mandaron a Otisville y esa prisión no suele ser tan violenta, así que es obvio que fue algo encargado.Rebecca se llevó una mano al pecho, tratando de mantener la calma.—¿Y si vuelve a pasar?… —preguntó mirando a su padre y leyó la certeza en su expresión—. Sabes que va a volver a p
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPITULO 47. Una estrategia necesaria
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPITULO 47. Una estrategia necesariaEl gobernador suspiró, consciente de la presión política que tendría encima si algo le pasaba a henry Sheppard en la cárcel, cuando sus abogados seguían entregando pruebas de que era inocente. Miró a uno de los jueces y este cedió por fin.—Eso puede hacerse, pero llevará un proceso. Podemos acordar fianza y vigilancia.—Pero… tendrán que esperar al menos dos semanas antes de oficializarlo —intervino el gobernador—. Si lo hacemos ahora, la prensa lo relacionará directamente con esto y nos destrozará.Rebecca apretó los puños, conteniendo un grito. Dos semanas más podían ser una eternidad.—¿Y cómo planean mantenerlo vivo los próximos quince días?—Lo pondremos en aislamiento —apuntó el Comisionado—. Así estará a salvo.Rebecca cerró los ojos, tratando de convencerse de que eso era mejor que nada. Curtis asintió lentamente, como quien acepta una jugada a medias pero no se da por vencido, y todos en aquella sala
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPITULO 48. Cómo sacar a una rata de su madriguera
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPITULO 48. Cómo sacar a una rata de su madrigueraRebecca se recostó en la silla, sintiendo que el aire se le escapaba.Un testigo. Tenía una idea bastante clara de dónde podía conseguir uno, pero sabía que no iba a ser tan fácil. Cuando la gente estaba involucrada en un crimen cuya consecuencia era la cárcel, no había forma de persuadirlo, ni siquiera con dinero. Entonces había que encontrar una amenaza mucho peor que la cárcel.Esa misma noche, de regreso en su casa, Rebecca caminaba de un lado a otro, retorciéndose los dedos como si ahí tuviera las neuronas y estuviera pensando. Finalmente, se volvió hacia su padre con una determinación que le ardía en los ojos.—Creo que vamos a necesitar otra rueda de prensa —declaró y Curtis levantó la cabeza, confundido.—¿Otra rueda de prensa?—Sí. Voy a hacer un anuncio muy importante para conseguirnos ese testigo que nos falta —sentenció ella con seguridad y su padre la miró con una mezcla de sorpresa
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 49. Declaraciones
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 49. DeclaracionesBrad Whitman apenas podía mantenerse en pie. Estaba golpeado, con la camisa rasgada y la respiración entrecortada. Tenía el rostro de alguien que sabía que la muerte podía alcanzarlo en cualquier momento.—Por favor, señora Callaway… ayúdeme —suplicó con la voz hecha trizas, aferrándose al marco de la puerta como si aquello fuera lo único que lo sostenía—. ¡Al final todo esto es culpa suya, si no hubiera dicho mi nombre a la prensa…!—Apuesto que hasta sus vecinos lo miraron feo, ¿verdad? —escupió Rebecca—. Pero eso te lo buscaste tú mismo por ladrón.—¡Por favor! ¡Sheppard está detrás de mí! ¡Me va a matar!Rebecca lo miró con la frialdad de quien no se deja engañar fácilmente. Sus guardaespaldas lo tenían rodeado, tensos, listos para reducirlo si intentaba cualquier cosa.—Mi protección tiene un precio —dijo con calma, sin apartar los ojos de él, como si estuviera frente a un cliente que negociaba a la baja.Whitman tr
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 50. Un poco libre.
EL PRIMER BESO… DESPUÉS DEL DIVORCIO. CAPÍTULO 50. Un poco libre.Rebecca no apartaba los ojos del agente Miller mientras le explicaba lo que pasaría a continuación con Whitman, al menos hasta la siguiente decisión del fiscal, que era el único que podía levantar los cargos contra Henry y apuntarlos hacia su padre. Y cuando hizo su pregunta, la tensión en su voz era imposible de disimular.—¿Cuándo soltarán a Henry? —lo increpó, apretando los puños, como si la respuesta pudiera salvarle la vida.Miller, con su porte sereno y esa calma típica de los federales que parecían haberlo visto todo, suspiró antes de contestar.—Ya le autorizaron una tobillera —dijo, acomodándose el saco con parsimonia—. Al menos hasta que el equipo de análisis financiero termine de revisar todas las evidencias que entregó Whitman.Rebecca entrecerró los ojos. Aquello sonaba a alivio a medias.—¿Y cómo está? —quiso saber, con la voz un poco más baja, como si temiera la respuesta.El agente hizo una mueca que no
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 1. Reencuentro
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 1. ReencuentroHenry estaba recostado contra la puerta, con la espalda apoyada en la madera y la respiración agitada, como si hubiera estado peleando contra fantasmas demasiado reales. El sudor le perlaba la frente y sus manos temblaban ligeramente. Casi tres semanas en aislamiento total no alcanzaban para volverse loco, pero podía asegurar que casi. Había pasado tanto tiempo en ese vacío que el simple sonido de pasos al otro lado lo estremeció.Entonces escuchó su voz.—Bueno… no es desayuno… pero las crepas con fresas se pueden comer a cualquier hora. ¿Verdad?Y esa voz la habría reconocido hasta debajo de las piedras.Rebecca.Henry alzó la cabeza de golpe, y durante un segundo pensó que su mente le jugaba una broma cruel… pero no, ella estaba ahí, de pie en el umbral de la cocina, mirándolo con aquellos ojos suaves. La luz tenue se deslizaba sobre su silueta y él la contempló como si estuviera viendo una aparición imposible.Sus labios se entre
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 2. Cada vez que respires
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 2. Cada vez que respiresRebecca cerró los ojos, el cuerpo le temblaba entre la anticipación y el deseo. Llevaba años, literalmente años esperando un momento que no iba a llegar nunca y ahora…—Henry… —murmuró apenas mientras su respiración se descontrolaba.Su aliento en el oído y aquellos dedos juguetones sobre su sexo eran una mezcla fatal para la cordura.—Más fuerte —replicó él, besándola mientras hundía un par de dedos en su interior y cerraba los ojos, disfrutando de la presión y los latidos alrededor de ellos. Era simplemente deliciosaRebecca gimió y se arqueó contra él, dejándose arrastrar por esa corriente que la sobrepasaba, y Henry le dio la vuelta porque necesitaba más, necesitaba su boca, todos los besos que había en ella.La besó como si no hubiera bebido en semanas y por fin encontrara agua fresca. Se pegó a ella con sensualidad y la sostuvo con una mano en el vientre mientras con la otra acariciaba sus pechos, dominándola por comp
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 3. Demasiados “quizás”
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 3. Demasiados “quizás”La madrugada se filtraba débilmente por las cortinas del enorme ventanal cuando Rebecca se removió entre las sábanas y, al extender la mano, no encontró a Henry a su lado. El espacio vacío en la cama aún conservaba un poco de calor, pero el silencio del cuarto la hizo incorporarse con una sensación de ligera inquietud. Se puso la bata de seda que estaba sobre el respaldo del sillón y salió descalza, dejando que sus pasos suaves resonaran apenas sobre el piso de madera.Henry estaba de pie frente al ventanal del salón, con las manos metidas en los bolsillos del pantalón del pijama, observando la ciudad que todavía dormía. Su silueta se recortaba contra la luz opaca de otros departamentos, y su rostro, serio y ausente, tenía una expresión que a Rebecca le pareció de cansancio profundo, casi resignación.Se acercó despacio, sin querer romper el silencio, y cuando él la vio reflejada en el vidrio, giró hacia ella con una media so