All Chapters of EL ÚLTIMO BESO... ANTES DEL DIVORCIO: Chapter 121
- Chapter 130
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TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 4. Nuestro turno
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 4. Nuestro turnoRebecca llegó erguida y despampanante a la oficina, aunque apenas había dormido. El tráfico de Nueva York estaba insoportablemente lento, y el ruido de los cláxones había sido como un martillo constante sobre su cabeza. Cuando entró en el edificio de Industrias Callaway, subió al piso doce y apenas cruzó la puerta de su oficina, vio a Seija y a su padre esperándola y conversando animadamente.—¡Qué maravilloso es verlos nada más llegar! —suspiró Rebecca, colgando su bolso y abrazando a cada—. ¿Ya prepararon el interrogatorio?Seija sonrió con picardía.—Noooo, yo no haré preguntas indiscretas delante de su padre.—Su padre está muy relajado —replicó Curtis con una mueca de indiferencia—. Los salmones del gusaracho no nadan río arriba, así que ya sé que no tendré nietos. Nada más me preocupa.Si Rebecca hubiera estado bebiendo algo, de seguro lo habría escupido, pero su padre solo le dio una amable palmadita en la espalda, de esas l
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 5. Cosas más importantes en la vida
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 5. Cosas más importantes en la vidaCarlotta estaba nerviosa. Sus manos jugaban con las asas del bolso, apretándolas una y otra vez mientras Henry las observaba con esa mirada atenta, desconfiada pero amable, como si ya sospechara que su madre y su hermana habían llegado con alguna idea demasiado generosa para su gusto.—Ayudarme ¿cómo?, mamá, ¿qué hicieron? —preguntó, achicando los ojos y Carlotta soltó el aire, miró a Chelsea y luego a Henry.—Nada malo, hijo. Solo… algo que creemos que puede serte útil ahora que lo necesitas.Chelsea, sentada a su lado, lo miraba con un brillo cómplice en los ojos.—Sí, y antes de que digas que no, escúchanos —advirtió, levantando una ceja.Carlotta se inclinó hacia adelante, sacando un sobre grande del bolso, y lo puso sobre la mesa con cuidado, como si llevara dentro dinamita.—Todos los recibos de propiedad de nuestras joyas —empezó—, los míos y los de Chelsea, estaban en el banco, en una caja de seguridad a
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 6. Un nuevo contrato
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 6. Un nuevo contratoRebecca observó a Henry con una mezcla de admiración y alivio. Sabía que él se refería a mucho más que el trabajo, pero de momento eligió concentrarse en el aspecto profesional.—Me gusta oírte hablar así —dijo sonriéndole—. Eres más fuerte de lo que crees.Henry se humedeció el labio inferior y la rodeó con un brazo.—Tal vez solo tengo una buena razón para querer estar bien.—¿Ah, sí? —preguntó ella con expresión cómplice.—Tú. —Lo dijo sin dudar, y aunque Rebecca ya no era de las que se sonrojaban, no pudo evitar que un calorcito especial le subiera a las mejillas.—Podrías ser chef —bromeó enseguida, intentando aligerar el momento—. Si ves que la comercialización de componentes no es lo tuyo… bueno… estas crepas están de lujo.Henry se pavoneó descaradamente hasta el otro lado de la mesa, pero igual le hizo un gesto de negación.—Gracias, pero creo que los negocios siguen siendo lo mío —contestó con un guiño y entonces, co
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 7. Buenos y malos negocios
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 7. Buenos y malos negociosHenry se miró en el espejo de la sala como si no pudiera reconocerse a sí mismo. Durante años había tratado de alejarse de Rebecca y ahora lo único que quería era tenerla cerca. Caminó por el departamento un rato, revisó papeles, encendió el televisor, pero no logró concentrarse en nada.—Esto no puede seguir así —murmuró para sí mismo, pasándose la mano por el cabello—. Como no encuentre algo productivo que hacer, ¡me veo haciéndole agüita de calzón a Rebecca para matar el tiempo!Caminó hasta la ventana, observando la ciudad desde lo alto, y entonces se le ocurrió una idea. Tomó el teléfono y marcó un número, el de su mano derecha, la izquierda y una parte considerable de sus neuronas funcionales: Camilo.—Hermano, soy yo. Necesito un favor… No, el canal porno ya lo tengo, esto es en serio. ¿Podrías traerme mi computadora de casa? —pidió.“¿Qué planeas hacer?” preguntó su amigo, con tono desconfiado.—Todavía no lo sé —
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 8. Un hombre inteligente.
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 8. Un hombre inteligente.La cara de Chase Sheppard cambió en un solo segundo, porque no había forma de que aquel ladrón de poca monta que hacía las veces de gerente de una casa de empeño, supiera nada del FBI o de que lo estaban buscando. ¿Lo estaban buscando?—¿Qué demonios estás diciendo? —lo increpó con molestia y el sujeto lo miró con una mezcla de pena y burla.—Tu cara está en todos los noticieros. No me digas que no sabías.Chase sintió un vacío en el estómago. Buscó su teléfono con torpeza y abrió las noticias. Ahí estaba en grandes titulares en varias páginas:“Orden de arresto federal contra Chase Sheppard por desvío de capitales, fraude y manipulación de fondos internacionales”.Su foto —una de esas de eventos corporativos, traje perfecto, sonrisa segura— ocupaba media pantalla.El corazón le golpeó el pecho como si quisiera salirse.—¡Maldición, esto no debía pasar! —exclamó, entre dientes, guardando el teléfono.—No me interesa lo que
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 9. Ocultos
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 9. OcultosChase Sheppard abrió la puerta del departamento con el ceño fruncido y una bolsa en la mano. No esperaba encontrar a nadie, pero ahí estaba ella, ¿por qué diablos estaba ahí? Julie Ann lo miró desde el medio de la sala, con los brazos cruzados y la mirada furiosa. La televisión estaba encendida, pero el sonido era apenas un murmullo.—¿Qué demonios haces aquí? —preguntó él, dejando las llaves sobre la mesa.—Si contestaras el maldito teléfono, lo sabrías —replicó ella, con la voz al borde del grito.Chase arqueó una ceja, fastidiado.—¡Ay, por favor! ¿Vienes a llorar otra vez por lo mismo? ¿Qué soy, tu marido?Julie Ann dio un paso al frente con los ojos encendidos.—¡Al menos eras la persona que debía decirme que Henry lo sabía! —exclamó—. ¡Sabía todo! ¡Le hizo una prueba de paternidad al bebé!Chase apretó los dientes y luego la miró como si quisiera ahorcarla, porque a fin de cuentas todo aquello era su culpa.—¿Y tú cómo fuiste tan e
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 10. Romántico perdido
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 10. Romántico perdidoDespués del arresto de Baxter, Henry pasó casi dos días enteros con el agente Miller, encerrados en una pequeña sala del FBI donde el aire olía a café recalentado y cansancio. Entre carpetas abiertas, computadoras portátiles y un sinfín de documentos impresos, lo ayudó a identificar cada movimiento de su antiguo jefe de contabilidad. Henry no recordaba haber hablado tanto en años, pero sabía que si quería librarse, tenía que poner un rastro tan irrefutable sobre la mesa que aquel hombre no se atreviera a desmentirlo.Miller era paciente, aunque su mirada siempre estaba evaluándolo.—Necesito que volvamos a revisar esta transferencia —decía una y otra vez, señalando una cifra en la pantalla.Las horas se mezclaban con los silencios. Baxter, mientras tanto, seguía negándolo todo desde su celda. Hasta que, finalmente, después de casi cuarenta y ocho horas de interrogatorios y una prueba contundente tras otra, algo se quebró.Henr
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 11. Mañana.
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 11. Mañana.Solo necesitaba tenerla cerca, solo eso, y su cuerpo se tensabas como un resorte, así que ni pudo ni se molestó en esperar ni un segundo; la tomó entre sus brazos y la besó con una urgencia que hacía que cada latido de su corazón retumbara en su pecho. Sus labios se movían sobre los de Rebecca con una mezcla de ternura y posesión, y ella le respondió aferrándose a su cuello como si el mundo entero desapareciera.—¿Cuánto fueron? ¿Dos días? Porque se sintieron como dos siglos. Te extrañé —murmuró Henry entre besos, mientras se dejaba caer sobre el sofá y la sentaba sobre sus piernas—. Te extrañé más de lo que pensé posible.Sus manos recorrieron con delicadeza cada curva de Rebecca, y ella arqueó la espalda instintivamente, sintiendo un calor intenso que le recorría el cuerpo. Sus dedos se enredaron en la camisa de Henry, aferrándose a él mientras lentamente empezaban a quitarse el resto de la ropa, cada botón y cada tirón de tela estaba
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 12. Un nuevo comienzo
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 12. Un nuevo comienzoAl día siguiente, Henry volvió a su empresa con un nudo en el estómago y una extraña sensación de alivio. Caminaba por los pasillos que conocía de memoria, observando cada detalle como si los viera por primera vez: las paredes impecables, los escritorios de madera pulida, los cristales que reflejaban la luz de la mañana.Por fin no estaba acusado de nada; ahora la presión recaía sobre su padre, que enfrentaba los cargos por el desfalco, pero por desgracia eso no mejoraba la situación general de la empresa. Así que intentó separar la preocupación por el futuro de la sensación de libertad que lo invadía.Ya le había pedido a su asistente que convocara una conferencia de prensa para primera hora de la mañana, y mientras organizaban los micrófonos y colocaban los logotipos, pudo ver a Rebecca y a su padre entre la multitud, observando cada movimiento suyo.Los nervios estaban presentes, pero Henry los convirtió en disciplina. Subi
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 13. Flores blancas en la oficina
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 13. Flores blancas en la oficinaPor un segundo Carlota y Chelsea se miraron como si no comprendieran lo que Henry acababa de decir. No era que les molestara, lo que les preocupaba era si eso significaba que estaba solo o que las cosas habían salido mal con Rebecca.—¿Entonces de verdad quieres que nos vayamos los tres juntos? ¿Como cuando eran adolescentes? —preguntó Carlota, sonriendo con nostalgia, y Henry se recostó en el respaldo del sofá y soltó una risa breve, cansada.—Sí, mamá. Como antes. Solo que ahora no habrá que esconder las cervezas bajo la cama —bromeó, intentando aligerar el ambiente.Carlota lo observó en silencio unos segundos, notando ese brillo distinto en su mirada. Parecía tranquilo, pero también era evidente que de algún modo lo estaba pasando mal.—¿Y qué va a pasar con Rebecca? —preguntó finalmente, midiendo sus palabras—. ¿No volverás con ella? Creí que las cosas estaban bien entre ustedes...Henry suspiró y jugueteó con