All Chapters of EL ÚLTIMO BESO... ANTES DEL DIVORCIO: Chapter 151
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TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 33. Una mujer santificada
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 33. Una mujer santificadaRebecca se quedó completamente muda.Las palabras de su cuñada resonaron en el aire, como si hubieran rebotado en las paredes de la oficina, dejando tras de sí un silencio espeso, casi absurdo. Sentía que el mundo acababa de inclinarse un poco hacia un lado.—¿Qué… qué dijiste? —balbuceó, con los ojos muy abiertos, como si no hubiera escuchado bien.Chelsea cruzó los brazos, estaba todavía más nerviosa y sentía que se atragantaba con cada palabra, pero tenía que soltar aquello de alguna manera.—Digo… que puede que estés embarazada.Rebecca se rio, una risa nerviosa y entrecortada que más bien parecía un sollozo disimulado.—No, no, no puede ser… eso es imposible… yo no… yo...—Bueno —replicó Chelsea respirando casi en cámara lenta para no ser la primera en ponerse a gritar. El ser impulsiva ya le había complicado mucho la vida y antes de juzgar a Rebecca equivocadamente de nuevo, prefería cerciorarse—, imposible no hay na
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 34. Una prueba de paternidad
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 34. Una prueba de paternidadDecir que Rebecca pasó todo el día en un estado de nervios contenido era poco. Se había prometido a sí misma que lo hablaría con calma, sin dramatismos, pero cada vez que pensaba en la conversación, el estómago se le revolvía. No podía concentrarse en el trabajo, ni en los correos, ni en nada.Las pruebas no mentían. Las tres positivas. Y aunque lo había leído con sus propios ojos, todavía no podía creerlo.Cuando llegó esa noche a la casa que ella y Henry habían elegido, su mano hasta tembló mientras intentaba meter la llave en la puerta. Sabía que él estaba pasando por un momento duro en lo que se refería a la confianza, pero sabía que ella tampoco podría soportar que él la decepcionara de nuevo.Entró a la casa y caminó hasta su estudio, donde Henry estaba revisando unos documentos con su habitual gesto de concentración. Rebecca se apoyó en el marco de la puerta, observándolo un momento y por un instante pensó en dej
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 35. Los resultados de una prueba
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 35. Los resultados de una pruebaHenry todavía no entendía por qué Rebecca insistía tanto con el tema de la prueba. Estaba seguro de que ella no había estado con nadie más mientras estaban juntos, solo le preocupaba que hubiera sido de alguien antes de que él volviera a su vida, pero si no era así… entonces no había dudas para él.Sin embargo Rebecca no opinaba lo mismo. Sentada frente a él en el sofá, con una manta sobre las piernas y cara de maestra de preescolar, le explicaba por tercera vez que no era una cuestión de dudas, sino de sentido común.—Amor, no entiendo por qué seguimos con esto —dijo Henry, con tono paciente, aunque ya sabía que de poco servía discutir.—Porque todavía nos falta decírselo a Carlota —respondió Rebecca, sin apartar la mirada de la pantalla del portátil—. Y con todo lo que ha pasado, prefiero evitarle un infarto a tu madre.Henry se echó hacia atrás en el sillón y la observó con expresión tranquila.—No creo que se in
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 36. Esperando a un bebé.
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 36. Esperando a un bebé.Esa noche, la casa de Rebecca y Henry parecía sacada de una revista: las luces cálidas, la mesa perfectamente dispuesta, las flores frescas en el centro y un aire de emoción flotando en el ambiente. Habían preparado una cena íntima, pero llena de significado.Camilo y Seija fueron los primeros en llegar; Chelsea apareció poco después, con una botella de vino en la mano; y finalmente Curtis y Carlota entraron entre bromas y comentarios sobre el tráfico.—¡Qué casa tan linda! —dijo Carlota, observando cada detalle del salón—. Aunque no me sorprende, Rebecca siempre ha tenido buen gusto.Ella sonrió, nerviosa, mientras Henry se acercaba con dos copas, una de champaña y una de algo con espuma para Rebecca en lo que de momento nadie reparó.—Gracias, mamá —respondió él—. Pero la decoración no solo es mérito de ella, yo también puse los focos del jardín.—Y se tardó tres días —añadió Rebecca con una sonrisa traviesa.—Y la mitad
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 37. Avaricia
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 37. AvariciaY la respuesta era “sí”. Por supuesto que Carter seguía vivito y coleando, cosa que Henry sabía que debía notificar a Chelsea ahora que había empezado a involucrarse mucho más con su familia.Hacía solo unos meses, mientras se divorciaba de Rebecca y se enfrentaba a su madre y a su hermana, jamás habría imaginado que podría ver a Chelsea trabajando con tanto empeño o poniéndole todo el corazón a sus estudios en la universidad, así que uno de esos días, sin decirle nada a nadie, pagó las mensualidades universitarias de Chelsea de todo lo que faltaba del curso.No lo hacía por quedar como el hermano bueno, sino porque ella había demostrado que se lo merecía.Chelsea no tardó en descubrirlo, y su respuesta fue irrumpir en casa de Henry y Rebecca llevando el desayuno del domingo mientras corría a abrazarlo.—¡Eres el mejor hermano del mundo! —le gritó—. No te digo que no me guste esto de ser independiente y fuerte, así que pienso devolver
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 38. Travesía
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 38. TravesíaJulie Ann sintió que el vómito se le arremolinaba en la garganta, mientras Chase abría la aplicación y revisaba la notificación donde lo llamaban a presentar algunas verificaciones necesarias.—¿Nos quitarán el dinero? —inquirió Julie, y su voz traicionaba la urgencia de su preocupación y de su interés en la fortuna que Chase guardaba. Se mordió el labio, temblando levemente.—No —respondió él, aunque sus ojos brillaban con la intensidad de la frustración—. Pero tenemos que llegar allá cuanto antes. Si queremos solucionar esto, debemos salir de Estados Unidos.Julie Ann tragó saliva, sintiendo cómo el pánico empezaba a abrirse paso por su pecho. Su instinto le gritaba que viajar con él era peligroso, que Chase, con su carácter explosivo y su paranoia, podía complicarlo todo. Pero también sabía que quedarse significaba también quedarse sin acceso a lo que consideraba suyo por derecho: el dinero escondido de Chase.—¿Cómo planeas llegar?
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 38. Sin mirar atrás
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 38. Sin mirar atrásEl coche voló por el aire y cayó de costado con un estruendo que hizo temblar la tierra. El chirrido del metal retorciéndose llenó el aire y luego, solo quedó el sonido del motor ahogándose entre espasmos y el pitido continuo de una bocina rota.Chase abrió los ojos, aturdido. Le zumbaban los oídos y tenía un hilo de sangre bajándole por la sien. El olor a gasolina lo golpeó fuerte. Tosió, escupió, y al ver el parabrisas roto, comprendió que estaban acabados.—¡Chase! —gritó Julie Ann desde el asiento del copiloto—. ¡Chase, ayúdame!Ella estaba atrapada, el cinturón de seguridad le presionaba el voluminoso abdomen, tenía una pierna doblada en un ángulo extraño. Gritaba entre el dolor y la desesperación, con las manos ensangrentadas y los ojos desorbitados.Chase miró hacia atrás: las luces rojas y azules ya se reflejaban en el asfalto, Y las sirenas se acercaban como una estampida. No pensó. No dudó. Abrió la puerta de un golpe
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 39. UN VIAJE URGENTE
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 39. UN VIAJE URGENTERebecca estaba de siete meses y cada día se sentía más emocionada. Su barriga redonda se movía con pequeñas pataditas que la hacían reír a media tarde, mientras organizaba la ropita diminuta que ya llenaba la nueva habitación del bebé. A veces se quedaba mirándola durante minutos, imaginando cómo sería su carita o si heredaría los ojos de Henry. Él decía que el brillo de su cara era de “mamá en modo radiante”, y a ella le encantaba escucharlo decirlo así, porque le hacía sentir que la espera valía cada segundo.Una mañana, Seija llegó a su casa con una expresión rara, de esas que delatan que algo serio está a punto de salir de la boca. Llevaba una blusa blanca, el cabello recogido en un moño desordenado y un gesto entre el cansancio y la determinación.—Tengo una noticia que quizás no te va a gustar —anunció de golpe, dejando su bolso sobre el sofá con un suspiro largo—. Me voy de vacaciones.Rebecca arqueó una ceja, cruzando l
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 40. Cerrando ciclos
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 40. Cerrando ciclosHenry pasó la mano por su nuca y se quedó mirando el suelo, sin saber cómo empezar. Tiró suavemente de la mano de Rebecca hacia el interior de la casa y el sonido lejano de la patrulla le recordó que ya no había vuelta atrás.—Lo siento, de verdad lo siento, pero tengo que ir, Becca —dijo por fin, rompiendo el silencio—. Necesito cerrar este capítulo de mi vida de una vez por todas.Rebecca lo observó con una mirada comprensiva, aunque su expresión era una mezcla de miedo y aceptación.—Entonces ve —respondió, con voz suave pero firme—. Yo también quiero que dejemos todo esto atrás de una vez por todas. Pero prométeme que tendrás cuidado. No quiero que vuelvas a desaparecer de mi vida, Henry.Él asintió, acercándose para acariciarle la mejilla y le rozó los labios con un beso que era más bien una promesa. —Voy a volver. Te lo juro —dijo, con una media sonrisa que no lograba ocultar su preocupación.Rebecca trató de sonreír, aun
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 41. Una creencia equivocada
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 41. Una creencia equivocadaChase se quedó helado al ver aparecer a Henry detrás del gerente. Por un segundo creyó que estaba alucinando. El corazón se le aceleró, la respiración se le volvió irregular y una gota de sudor le resbaló por la frente.—Ese no es mi abogado —logró decir con la voz ronca, dando un paso atrás.El gerente miró confundido a ambos, pero Henry, con una calma que helaba la sangre, se giró hacia él.—Necesito un minuto a solas con mi cliente —dijo, y sin darle oportunidad de responder, cerró la puerta de la oficina con un golpe seco.—¿Qué haces, Henry…? —escupió Chase con la rabia a flor de piel porque lo último que había esperado, lo último, era encontrarse a su hijo allí—. ¿Qué carajos crees que haces…?Pero apenas alcanzó a levantarse de la silla, cuando Henry le lanzó un puñetazo directo al rostro. El impacto fue tan fuerte que cayó al suelo, gimiendo de dolor, con la nariz sangrando y los ojos abiertos como platos.—¿De v