All Chapters of EL ÚLTIMO BESO... ANTES DEL DIVORCIO: Chapter 161
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TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 42. Un acuerdo.
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 42. Un acuerdo.El vuelo de regreso fue silencioso. Chase iba esposado, con la mirada perdida y el rostro tenso. El leve zumbido del motor llenaba el interior del avión como un recordatorio constante de que no había escapatoria posible. En los asientos delanteros, Henry sentía una mezcla extraña de alivio y vacío, como si todo el peso de los últimos años aún no terminara de caerle encima. Tenía la espalda rígida, las manos entrelazadas y los pensamientos revueltos, entre el orgullo de haber hecho lo correcto y el dolor de haber tenido que hacerlo con su propio padre.Miller estaba sentado a su lado, revisando unos documentos con gesto concentrado. —Ahora sí —dijo el agente, cerrando la carpeta con un suspiro—. Todo terminó, Henry. Puedes vivir en paz sabiendo que llevaste al verdadero culpable ante la justicia.Él asintió despacio, sin apartar la mirada del horizonte que se abría detrás del cristal.—Supongo que sí —respondió en voz baja—. Pero es
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 43. Planes suspendidos
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 43. Planes suspendidosMiller achicó los ojos mientras procesaba cada palabra de Henry. Por desgracia los analistas eran inteligentes pero no magos, así que quizás había una parte del dinero robado que no se había podido rastrear.—Doce años son muy pocos para un hombre que intentó matarnos a Rebecca y a mí en aquel accidente —dijo henry de repente, con los brazos cruzados y la mirada fija en el suelo—. Y ni hablar de cuando mandó a matarme en la cárcel.Miller suspiró, cansado, quitándose las gafas y frotándose el puente de la nariz.—Lo sé, Henry, pero no tenemos pruebas de eso —respondió con voz tranquila, aunque resignada—. Créeme, si las tuviéramos, no estaríamos hablando de doce años.Él se apoyó contra la pared, respirando hondo, tratando de contener la frustración que le ardía en el pecho.—Entonces todo lo que puedo hacer es esperar que los cumpla completos —dijo finalmente, en un tono más sereno, aunque la rabia seguía en sus ojos.—Al me
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 44. Esperanza.
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 44. Esperanza.Henry apenas recordaba cómo había llegado al hospital. Todo había ocurrido en una ráfaga de gritos, llaves, bolsas y llamadas apresuradas. Rebecca, con el rostro pálido y los ojos enormes, trataba de respirar como le habían enseñado en las clases prenatales, aunque su respiración parecía más la de una corredora en los últimos metros de un maratón.—Tranquila, mi amor, ya casi llegamos —le decía Henry, sujetándole la mano mientras esquivaba autos y semáforos—. Respira… uno, dos, tres…—¡No me digas que respire! —le gritó ella, con la voz temblorosa y los ojos llenos de lágrimas—. ¡Estoy respirando! ¡Estoy...! ¡Ay Dios!...Henry no contestó. Solo apretó más fuerte su mano y pensó, con ternura, que si ella tenía fuerzas para gritarle, todo iba bien.Cuando llegaron al hospital, una enfermera corrió hacia ellos con una camilla. Rebecca fue acomodada de inmediato y Henry la siguió como una sombra, sin soltarle la mano ni un segundo.—Toda
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 45. La vida familiar con un bebé a bordo
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 45. La vida familiar con un bebé a bordoRebecca no recordaba haber dormido tan profundamente en meses. Cuando abrió los ojos, la habitación del hospital estaba en silencio, bañada por la luz suave de la mañana. A su lado, Henry dormía en una silla, medio encorvado, con el brazo extendido hasta tocar la cuna del bebé. Parecía agotado, pero aún así tenía una sonrisa tranquila en el rostro.Rebecca lo miró con ternura. Quiso moverse, pero su cuerpo todavía estaba débil. Aun así, alcanzó a ver a Carlota, sentada cerca de la ventana, sosteniendo al pequeño Ethan con el cuidado de quien sostiene algo sagrado.—¿Cómo te sientes? —preguntó Carlota, al verla abrir los ojos y Rebecca asintió con una sonrisa cansada.—Siento que me pasó un camión por encima —dijo en tono de broma, y ambas rieron despacio, para no despertar al bebé.Carlota se levantó y se acercó con Ethan en brazos. El pequeño dormía profundamente, con el rostro relajado y los puños cerrados
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 46. Silencio en la noche
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 46. Silencio en la nocheLa tarde había caído con una luz dorada y tranquila sobre la casa. El jardín olía a hierba recién cortada y a café recién hecho. Dentro, la familia se había reunido para pasar el día con Ethan. Rebecca y Henry, agotados después de varias noches sin dormir, se habían dejado convencer de que descansaran un rato.Curtis sostenía a su nieto con una torpeza entrañable, como si cargara algo demasiado valioso para tocarlo. Ethan se movía un poco, arrugando la nariz, y el viejo soltó una risa que contagió a todos.—Parece mentira que se necesiten tantos adultos para cuidar a una sola criatura tan chiquita —bromeó, meciendo al bebé con movimientos torpes.—Y eso que solo lo cargas, no cambias pañales —le respondió Seija entre risas, cruzándose de brazos.—Ah, no, a mí déjenme en la parte linda —dijo Curtis, guiñando un ojo.Rebecca sonrió desde el sofá, con los ojos medio cerrados. Le pesaban los párpados, pero no quería perderse aq
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 47. Una criatura inocente
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 47. Una criatura inocenteDel otro lado, el agente Miller tardó unos segundos en responder.“¿Qué pasa, Henry?”—Julie Ann secuestró a nuestro hijo —dijo mientras su voz se apagaba poco a poco, pero el silencio solo duró unos segundos.“Voy a hablar con algunos amigos en el departamento” respondió Miller, con tono firme. “Voy para allá”.No pasó mucho tiempo antes de que el FBI se uniera a la investigación. Agentes entraban y salían, revisaban las grabaciones, tomaban muestras, hacían preguntas. La casa se convirtió en un torbellino de movimiento y tensión.Rebecca estaba sentada en el sofá, pálida, con las manos entrelazadas. Su madre le sostenía el hombro, pero ella apenas parecía notar su presencia. Henry caminaba de un lado a otro, como una fiera enjaulada.Poco después, los contactos de Miller llegaron con noticias. Uno de ellos, un hombre de traje oscuro, habló con voz grave.—Creemos saber por qué está haciendo esto —dijo entregando un infor
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 48. Un intercambio.
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 48. Un intercambio.Henry frunció el ceño, intercambiando una mirada con los agentes.—¿Por quién? —preguntó con cautela y la voz de Julie Ann bajó hasta un susurro.“Por Chase Sheppard. Quiero que lo liberen”.Rebecca, que estaba al lado, cubrió la boca con ambas manos y el agente Miller apretó los labios, sin decir nada.Henry cerró los ojos un segundo.—Julie Ann, eso no se puede hacer de un día para otro —dijo despacio—. Tomará tiempo, hay trámites…“Está bien” respondió ella, con una calma inquietante. Puedo esperar, pero recuerda que todo el tiempo que tome, es el tiempo que el bebé estará conmigo”.La línea se cortó un instante después y nadie habló durante varios segundos. El sonido del reloj en la pared fue lo único que llenó la habitación.Rebecca rompió el silencio con un hilo de voz.—No lo va a soltar, Henry… no lo va a hacer.Henry la abrazó sin responder. Tenía la mente llena de ruido, buscando una salida.El FBI deliberó durante men
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 49. Ajuste de cuentas
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 49. Ajuste de cuentasChase frunció el ceño, confundido.—¿De qué estás hablando?—Del bebé de Julie Ann —respondió Henry, sin apartar la mirada—. El hijo de ustedes dos nació muerto. Murió en el choque que tú provocaste en la frontera.El rostro de Chase se descompuso. Su boca se abrió un poco, pero no salió sonido alguno.—Eso no… eso no puede ser verdad…—Lo es —replicó Henry, con una calma que dolía—. Solo Dios sabe lo que le hizo eso a la cabeza de Julie Ann. Pero ahora… —dio un paso hacia él—, ahora vas a enfrentarte a las consecuencias.Chase no dijo nada. Tenía los ojos perdidos, vacíos, como si acabara de recibir un golpe invisible, aunque los dos sabían que eso no tenía nada que ver con que hubiera perdido a un hijo, sino con determinar si Julie Ann todavía podía ser una aliada o sería una amenaza para él.Pero Henry solo lo empujó hacia adelante.—Vamos —ordenó, mientras los policías lo tomaban del brazo.El camino hacia el bosque era un
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 50. El final de un monstruo
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 50. El final de un monstruoPero Julie Ann no la escuchaba. Seguía fija en Chase, con la mirada llena de rabia y lágrimas.—Tú provocaste el choque, ¡tú lo mataste! —insistió, como si necesitara que él lo admitiera.Pero Chase gruñó con una frialdad que hizo estremecer a todos.—Sí, lo provoqué. Pero si no hubieras sido tan tonta de insistir en ir conmigo, el crío estaría vivo, ¿no crees? Así que realmente es tu culpa, toda tu culpa.Rebecca se tapó la boca, horrorizada. Aquello era demasiado. Chase era un monstruo pero nadie imaginaba hasta dónde. Julie Ann bajó la mirada hacia el bebé, sus manos temblaban y sus lágrimas caían sobre la manta.Chase bufó, impaciente.—¡Ya, basta de dramas! Devuélvele al niño y vámonos. Cuanto antes salgamos de aquí, mejor.Julie Ann lo miró como si no lo entendiera.—¿Por qué no puedo quedármelo? —preguntó, con un tono que era apenas un susurro—. Él… él necesita una madre.Chase soltó una carcajada cruel.—¡Porque
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 50. Delirio
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 50. DelirioCuando Henry se dio la vuelta, se encontró con un rostro que no esperaba ver.—¿Carter? —preguntó, incrédulo, todavía con el corazón desbocado.El hombre, vestido de negro y con un equipo táctico a medio ajustar, asintió con serenidad.—Chelsea me llamó —dijo en voz baja—. Me explicó lo que pasa. Puedo rastrearla.El agente del FBI se acercó con el ceño fruncido.—¿Y tú quién demonios eres?—Un viejo amigo —intervino Henry, sin apartarle la mirada a Carter—. Uno de los pocos que sabe moverse en terreno difícil. Nos rastreó hace unos meses en medio de una avalancha.—¡Ah…! —murmuró el agente, queriendo que la tierra se lo tragara, pero Carter solo se encogió de hombros.—Si quieren que encuentre a esa mujer, necesito hacerlo a mi manera. Solo puedo llevar a dos hombres conmigo. Uno de ustedes —dijo, mirando al agente del FBI— y a él —señaló a Henry.El agente dudó un momento, pero al final asintió.—Está bien. Pero iremos comunicados tod