All Chapters of EL ÚLTIMO BESO... ANTES DEL DIVORCIO: Chapter 171
- Chapter 180
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TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 51. La única manera
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 51. La única maneraRebecca alzó la cabeza de golpe, reconociendo aquella voz.—¿Henry? —susurró, sin creerlo.Se acercó a la ventana todo lo que las esposas le permitían y a través del cristal, entre las sombras del bosque, una silueta conocida se movía con cautela. Henry.Rebecca sintió que el alma le volvía al cuerpo. Él forzó la ventana con una navaja y se asomó, con la respiración agitada.—Dios mío… —murmuró al verla esposada—. ¿Estás bien?—Estoy esposada—le susurró ella—. Tiene un arma, Henry… Llévate al bebé, por favor.Henry extendió los brazos, y ella le pasó al pequeño Ethan a través de la ventana con extremo cuidado, temblando.—Llévatelo —le dijo con lágrimas en los ojos, pero Henry no quería soltarla. Tenía el rostro empapado en sudor a pesar del frío, las manos temblando y los ojos clavados en los de Rebecca.—No voy a dejarte —le dijo con voz ronca, apenas conteniendo el temblor—. No voy a irme sin ti.Pero ella lo miró con una ser
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 52. Mañana
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 52. MañanaPero si tener a Henry junto a ella en aquel momento era un alivio, nada se comparó con el momento en que le entregaron a Rebecca vio a su hijo, dormido, tranquilo, como si el caos de las últimas horas no hubiera existido. Henry se lo puso en los brazos con cuidado, y ella lo acunó, llorando en silencio.—Está bien, ¿verdad? —preguntó, sin apartar los ojos del bebé.—Perfectamente —dijo Henry, acariciándole la frente—. Carter lo sacó a tiempo.Rebecca respiró aliviada.—Gracias. Gracias por volver por mí —susurró y Henry le besó la frente.—Siempre volveré por ti, nena, siempre.Ella lo miró, agotada pero sonriendo. En su mirada había gratitud, amor y una paz que no había sentido en días.—Te amo —dijo suavemente.—Y yo a ti —respondió él, apretándole la mano.Los paramédicos los rodeaban, preparando la camilla para trasladarla, pero Henry no la soltó. La noche seguía fría, pero ya no parecía tan oscura. El peligro había pasado y Rebecca
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 53. Un beso más.
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 53. Un beso más.Al día siguiente, Rebecca despertó temprano. El sol apenas empezaba a filtrarse entre las cortinas. Extendió la mano hacia el otro lado de la cama, pero el espacio estaba vacío y frío.—¿Henry? —llamó, medio dormida.Silencio. Solo estaba Ethan en su cuna junto a ella.Se levantó despacio, todavía en pijama, cargó a su hijo y bajó a la planta baja. La casa estaba en calma. Sobre la mesa del comedor había una taza de café a medio tomar y una nota doblada. Pero no era una carta. Solo un recordatorio de trabajo, un garabato con la hora de una reunión.Rebecca suspiró.—Así que te fuiste al trabajo… —murmuró con un tono un tilín amenazante porque Henry literalmente se le había escapado.El día transcurrió lento. Jugó con Ethan, ordenó un poco la casa, llamó a Carlota, y trató de no pensar demasiado. Pero el nudo en el estómago seguía ahí. “Mañana lo sabrás todo”, le había dicho Henry. ¿Qué significaba eso? ¿Había algo más que ella no s
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 54. Rompiendo el protocolo
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 54. Rompiendo el protocoloUN AÑO DESPUÉSHenry estaba en su cuarto, peleándose con la pajarita frente espejo, cuando sonó su teléfono y su asistente, con voz nerviosa, habló rápido porque sabía que no eran horas para andar interrumpiendo:—Señor Sheppard, ya sé que no es buen momento pero mi trabajo es mantenerlo al tanto: Uno de los inversionistas insiste en reunirse con usted hoy mismo. Dice que quiere firmar la propuesta de inversión antes de fin de mes.Henry soltó una carcajada breve.—Dígale que tendrá que esperar dos meses.—¿Dos meses? —repitió la asistente, un poco espantada porque el inversionista parecía apurado, pero era obvio que a su jefe le importaba muy poco.—Exacto, ni un día menos. Me voy a casar —respondió Henry con una sonrisa que se reflejaba en el vidrio—, y durante mi luna de miel no pienso trabajar ni un segundo. A menos que sea para mi esposa… pero eso ya es privado.La asistente se rio al otro lado de la línea.—Ya me lo
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. Epílogo
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. EpílogoEl cura los miró con cariño aquella ceremonia comenzó. Desde las bancas todos contenían la respiración y cuando por fin llegaron a los votos, Rebecca fue la primera en hablar.—Henry —dijo, con la voz temblando y una sonrisa llena de lágrimas—, cuando te conocí no imaginaba que ibas a convertirte en todo lo que hoy eres para mí. Llegaste a mi vida como una tormenta, arrasándolo todo, y luego diste todo de ti para reconstruirme. Me enseñaste que el amor no es solo pasión y fuego, sino también paciencia, ternura y perdón. —Hizo una pausa y acarició sus manos—. Prometo que, mientras respire, te besaré cada mañana, incluso en los días grises, cuando el mundo parezca más difícil de lo que podemos soportar. Prometo besarte cuando estemos felices y también cuando discutamos, porque sé que cada beso puede arreglar lo que las palabras no alcanzan. Prometo acompañarte en cada paso, en cada sueño, en cada locura que se te ocurra; que seré tu refugio cuando esté
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 1. Un hombre abandonado de Dios
SINOPSIS. Para una chica nacida y criada en una de las ciudades más populosas del mundo, es difícil entender que un hombre elija aislarse de la civilización, que elija el frío del bosque canadiense, cazar su propia comida o pasar los inviernos sepultado bajo dos metros de nieve en lugar de pasearse por las avenidas llenas de luces y de gente. Sin embargo ese abismo no impide que Chelsea se quede totalmente impactada cuando conoce a aquel hombre que los ayuda a rescatar a su hermano después de una avalancha.La chispa no es unilateral, pero del otro lado no hay fuego, hay un infierno para el que ninguna mujer está preparada.Carter Brown no es un cazador común, esconde un secreto que defendería con su vida, al punto de que ha terminado convirtiéndose en un hombre más salvaje que esas tierras que le pertenecen. ¿Será capaz de abrir de nuevo su corazón para esa chica que acaba de moverle el suelo? ¿O le hará conocer los peligros de husmear en secretos que no son suyos?CAPÍTULO 1. Un ho
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 2. Guantes
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 2. GuantesIsaac Carter tenía treinta y tres años y la expresión del hombre que ha visto en una vida más de lo que cualquier ser humano merece ver. Pero si era así, también tenía todo el porte del hombre hermético al que no le arrancarías ni una sonrisa ni un secreto.Se quitó los guantes y se adelantó mientras observaba a aquel grupo, porque no solo habían ido Chelsea y Rebecca, sino también los mejores amigos de Henry, Camilo y Seija. Pero cuando sus ojos llegaron a Chelsea, se volvieron como un par de estanques de agua oscura.No sabía por qué, pero la voz de aquella mujer en la madrugada, le había provocado una reacción que no había podido controlar: por un instante había odiado su esperanza, porque aún cuando sus ojos estaban llenos de lágrimas, la esperanza era un destello genuino y feroz en ellos, como si toda la inocencia del mundo hubiera decidido esconderse allí.Hizo una mueca y carraspeó cuando se dio cuenta de que lo estaban esperando, y
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 3. Tumbas en la nieve
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 3. Tumbas en la nieveChelsea se quedó muda cuando Carter dio un paso atrás. Fue un gesto mínimo, pero la distancia que se abrió entre ellos se sintió inmensa. Ella se estremeció y escondió las manos en los bolsillos, como si quisiera borrar el temblor que la traicionaba. Sin embargo, ese simple movimiento no sirvió de mucho, porque solo unos segundos antes había tenido su boca contra sus dedos y la sensación seguía ahí.Chelsea buscó sus ojos, intentando leerle el rostro, pero Carter era como un maldito muro de hielo. Tenía la mirada baja, fija en el suelo helado, y los hombros tensos, como si no supiera reaccionar de ninguna otra forma que no fuera con un reproche.Intentó pasar a su lado, pero el roce con su abrigo le dejó una sensación extraña, una punzada que no esperaba y respiró hondo, tragándose las palabras que le subían a la garganta.—Sí, estoy segurísima de que con más guantes se me descongelarán los malditos dedos… —susurró con sarcasmo
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 4. Cosas peores.
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 4. Cosas peores.Carter sintió cómo la nieve cedía bajo sus pies. Fue un instante confuso, un crujido seco que le recorrió el pecho como un disparo. Sin pensarlo, abrazó a Chelsea, rodeándola con los brazos como si pudiera hacer una coraza que la protegiera de lo que viniera. Sintió que se abría un hueco bajo ellos, y al menos dos metros de nieve que los tragaron hacia un suelo más blando y cálido, como si la montaña misma los hubiera absorbido.Chelsea gimió débilmente y Carter, sin pensarlo, le cubrió la boca con una mano, obligándola a contener el aliento. El corazón le latía con fuerza, no solo por la caída, sino por la incertidumbre de lo que los rodeaba. Solo esperaba que la madriguera fuera demasiado grande para ser de un oso, y que el silencio que los rodeaba no estuviera a punto de romperse de la manera más peligrosa.—¡Cálmate! —susurró, con la voz firme pero baja—. Respira… respira despacio.Ella cerró los ojos, tratando de controlar la to
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÑITULO 5. Decisiones difíciles
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÑITULO 5. Decisiones difícilesSolo quería que comiera y durmiera. ¿¡Era eso tan difícil!?La mente de Carter lo traicionaba cada vez que miraba a Chelsea y la veía con los ojos clavados en el fuego de la pequeña estufa. Sabía exactamente lo que ella estaba sintiendo, sabía lo que era esperar a encontrar una persona viva bajo la nieve y no un cadáver, y cuánto la lastimaría si al final resultaba que su hermano estaba muerto, pero de momento no podían hacer otra cosa que esperar al amanecer.En cuanto el sol salió volvieron a alistarse para internarse en el bosque. La claridad era débil, con un tinte azulado que daba a todo un aire irreal, y el paisaje parecía una copia exacta del día anterior, como si el tiempo se hubiera detenido.Chelsea estaba batallando con sus guantes y su gorro cuando sintió que alguien tomaba su mano y la respiración se le volvió a ir cuando los dedos enormes del cazador rodearon los suyos, poniéndole un par de guantes diferentes.—