All Chapters of Un error en primera plana: Chapter 21
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Capítulo 21: Un momento de complicidad
Teo dejó caer los libretos sobre la mesa y soltó un suspiro de agotamiento. Reclinó su cabeza en el sillón y cerró los ojos. Llevaba desde la cena revisando los mismos guiones que había leído los últimos días, esperando que, por alguna razón, esta vez alguno le resultara más atractivo que la última vez. Pero nada en ellos había cambiado. Eran los mismos personajes previsibles, las mismas historias repetidas.Su carrera se había disparado hasta la cima en los últimos años, pero, por mucho éxito que tuviera, estaba cansado. Demasiado. Una larga lista de comedias románticas y papeles ligeros llenaban su currículo, papeles que ya no quería interpretar.Una llamada, y cualquiera de ellos sería suyo. Pero no los quería.Necesitaba algo diferente, un reto, algo que lo sacara de ese molde en el que todos parecían empeñados en mantenerlo. Lo frustraba que nadie lo considerara lo suficientemente bueno para un papel más serio, más crudo, más real. Sabía que era capaz de dar más.—Maldici0n —mur
Capítulo 22: La omisión es confesión
Los labios de Hannah eran suaves y cálidos. Al principio, Teo fue delicado, acariciándolos con lentitud, disfrutando de la sensación de ellos y el cosquilleo que le producían. Pero pronto, necesito mucho más. Su lengua buscó permiso, y Hannah respondió abriendo la boca para él.Un gemido bajo de aprobación se le escapó de Teo cuando sus lenguas se encontraron, enredándose en un ritmo hambriento. La empujó suavemente sobre la cama, sin romper el beso, mientras sus bocas se enfrentaban en una batalla silenciosa. Su mano se deslizó bajo la camisola y acarició su vientre con el pulgar, deleitándose con la suavidad cálida de su piel. El leve estremecimiento de Hannah lo alentó a profundizar aún más el beso. Hannah, debajo de él, se abandonó a la sensación de su cuerpo contra el suyo, a sus labios devorándola como si tuviera la misión de marcarla. Sabía que aquello era una mala idea, pero se sentían demasiado bien como para renunciar a ello tan pronto. Solo quería seguir un poco más, perd
Capítulo 23: Un escena familiar
Hannah entró en la cocina y fue recibida por un bullicio cálido y familiar. El aroma del café recién hecho se mezclaba con el de la fruta recién picada y pan fresco. Era diferente al absoluto silencio que solía haber en su casa, pero se había acostumbrado al cambio con sorprendente facilidad.Una sonrisa se dibujó en sus labios al ver a Teo moverse de un lado a otro, como un niño inquieto, intentando robar los panqueques que su madre colocaba en un plato. Isabella le dio una palmada ligera en la mano justo cuando él estaba a punto de atrapar uno.—Solo uno más —suplicó él, mirando a su madre con la expresión más tierna que Hannah había visto.Sacudió la cabeza, divertida. Le resultaba casi imposible conciliar la imagen de ese hombre con la del galán que aparecía en los tabloides, siempre del brazo de la mujer de turno.—Eso dijiste la última vez —replicó Isabella con una sonrisa contenida—. Hannah también tiene derecho a comer, pero no quedará nada si sigues a ese ritmo… y ni siquiera
Capítulo 24: Consejero matrimonial
Teo le devolvió la llamada a Sarah en cuanto se encerró en su habitación. Llevó el celular al oído y esperó unos segundos.—¡Teo! —La voz de la mujer irrumpió con un chillido agudo que le atravesó el tímpano y lo obligó a alejar el celular por un instante—. ¿Cómo has estado? He estado esperando tu llamada. Se supone que ibas a llamarme, pero no he sabido nada de ti.—Lo siento, bella —respondió él, frotándose el puente de la nariz—. He estado demasiado ocupado.—Bueno, ya no importa —repuso ella con ligereza—. ¿Qué te parece si nos vemos esta noche? Hay un evento pequeño, algo exclusivo. Resulta que conozco al dueño del local y me invitó. Los dos podríamos...—No puedo —la interrumpió, cortante.—¿Me estás rechazando? —preguntó ella, con sorpresa.—Tengo cosas que hacer —dijo, procurando que su tono no sonara agresivo—. Además, como ya es de conocimiento público, estoy casado. Sé que no te lo confirmé la última vez que hablamos, y me habría gustado decírtelo en persona, no por teléfon
Capítulo 25: Hora del espectáculo
Durante las últimas dos semanas, Teo apenas había visto a Hannah. Ella salía temprano por las mañanas y, por las noches, a menudo llegaba tarde así que no solían cenar juntos. Las pocas veces que lo hacían, se limitaban a resumir sus días en unas cuantas frases.Se habían convertido en dos compañeros de casa con vidas separadas. No habían vuelto a discutir —de hecho, Hannah siempre era cortés con él—, pero Teo extrañaba la cercanía que habían empezado a construir durante la primera semana juntos.Teo giró la cabeza al escuchar que alguien se aclaraba la garganta y el aliento se le atoró en la garganta al ver a Hannah. Ella estaba al pie de las escaleras, luciendo espléndida.Se levantó del sillón sin dejar de mirarla, no habría podido hacerlo, incluso si lo hubiera intentado. Hannah notó el brillo de apreciación en los ojos de Teo y sintió una oleada de orgullo femenino. Sonrió, quizás un tanto engreída, mientras él aún estaba buscando las palabras adecuadas para describirla. Había
Capítulo 26: Encuentro desafortunado
Sus dedos se entrelazaron con los de Teo en un agarre firme. Los flashes estallaban a lo lejos. Las voces de periodistas y demás invitados llenaba el aire con una mezcla de gritos y risas. Avery y Stella aparecieron frente a ellos apenas dieron unos pasos, abriéndose paso entre la multitud para indicarles el camino y darles algunas instrucciones individuales. Luego, Teo la guió hacia la alfombra roja. Esperaron a un lado hasta que uno de los encargados del evento les diera la señal para avanzar. —Es su turno —dijo una mujer y les hizo un gesto con la mano. Caminaron hasta detenerse frente al panel cubierto con los logotipos del evento, bajo el resplandor de las cámaras. Teo deslizó una mano por la cintura de Hannah, y ella apoyó una en su pecho. Él giró el rostro hacia ella con una sonrisa, observándola como si nadie más existiera en el lugar. No fue difícil hacerlo. Era fascinante verla enfrentarse a las cámaras con una expresión serena y segura; atrás había quedado el nerviosism
Capítulo 27: Una seguridad fingida
Hannah fingió no escuchar a Nora y terminó de lavarse las manos. Con demasiada calma, sacudió el exceso de agua, tomó una toalla de papel y se las secó antes de arrojarla al tacho de basura. Luego se dirigió hacia la puerta sin dedicarle una sola mirada a aquella mujer desagradable. Era mejor ignorarla; lo último que quería era rebajarse a una discusión con ella.Había intentado hablarle en el pasado, poco después de aquel día en que la encontró en la oficina con su esposo, en una situación comprometedora. Pero Nora había decidido que no valía la pena escucharla. Prefirió dejar correr el rumor sobre cómo Hannah había seducido a su marido. Y no se detuvo hasta destruir su reputación. Ahora, ya no tenía nada que hablar con ella. Nora se interpuso en su camino, obligándola a detenerse en seco. Su perfume caro le llenó las fosas nasales y le provocó un retortijón en el estómago. La mujer la recorrió de pies a cabeza con una mirada cargada de desdén, como si el solo verla le resultara ofe
Capítulo 28: Ansiado olvido
Debía ser una broma de mal gusto.Como si Hannah no hubiera tenido suficiente con Nora, ahora tenía que lidiar con la última conquista de Teo.Sarah era incluso más hermosa en persona. Tenía ese aire de dulzura que cautivaba miradas y un pequeño hoyuelo que se formaba en su mejilla izquierda al sonreír.—Preziosa, te presento a Sarah —dijo él con su tono perfectamente controlado—. Sarah, mi esposa, Hannah Brooks. Aunque estoy seguro de que ya la conoces —añadió, con una sonrisa —, es difícil no hacerlo cuando se trata de una de las mejores actrices de la industria del cine. La voz de Teo rebosaba orgullo, como si creyera de verdad en lo que decía. Hannah se quedó momentáneamente sorprendida por su halago, incluso sabiendo que era una actuación.—Es un gusto conocerte. Al escuchar a Sarah, volvió a fijar su mirada en ella. La modelo se inclinó hacia ella, y ambas se dieron un beso en la mejilla.—No supe hasta hace poco que Teo se había casado —continuó Sarah, alejándose—. Él no me co
Capítulo 29: Alto y fuerte
Los labios de Hannah sabían a una mezcla entre champán y algo dulce. Eran adictivos. ¿Cómo podía explicarse, si no, que cada vez que la besaba lo dejaba queriendo más?Y esa noche había sido peor. No había desaprovechado ninguna de las oportunidades que se le habían presentado para hacerlo, usando al público que los rodeaba como excusa, aunque ni una sola de las veces lo había hecho por ellos.Sin embargo, no fue hasta ese momento que pudo besarla como realmente había querido: sin reservas, sin contención. Profundizó el beso con una entrega que rozaba lo salvaje.Colocó una mano en el muslo de Hannah y empezó a acariciarla de arriba hacia abajo, sintiendo cómo ella se estremecía bajo su toque. Sus labios se separaron y un gruñido escapó de sus labios al rozar con los dedos el delgado hilo que marcaba la cadera de ella. No podía ver su ropa interior, pero podía apostar a que no era más que un pequeño retazo de tela unido por tiras delgadas. —Separa las piernas —ordenó con la voz ronc
Capítulo 30: Mi nombre
Teo se fue deslizando lentamente en el interior cálido y húmedo de Hannah. Se sentía demasiado bien a su alrededor, pero también era una condena. Una dulce tortura que lo hacía la razón poco a poco. Estaba usando toda su fuerza de control para no hundirse en ella de un solo golpe. Sus músculos cada vez más tensos. Cuando por fin su miembro llegó profundo dentro de ella, los labios de Hannah se abrieron y dejaron escapar un suspiro entrecortado. Su mirada, brillante y vulnerable, chocó con la de él. Teo soltó un gruñido. Su pecho subía y bajaba al ritmo de su respiración acelerada. Se quedó quieto disfrutando de la sensación de tenerla envuelta a su alrededor, apretándolo con un agarre firme. Entonces ella, sujetándose de sus hombros, levantó las caderas y se volvió a dejar caer. —Maldición, cara mia —gruñó Teo y se hizo cargo—. ¿Acaso quieres volverme loco?—¿Lo estoy logrando? Teo sonrió. Sus dedos se clavaron con fuerza en su cintura mientras la mantenía en su lugar. Hannah hiz