All Chapters of Un error en primera plana: Chapter 41
- Chapter 50
178 chapters
Capítulo 41: Fantasmas del pasado
Hannah cerró los ojos mientras los recuerdos la consumían. No solía pensar a menudo en lo que había pasado aquella noche, ni la afectaba como al principio; pero mentiría si dijera que lo había superado por completo. Algunas noches, los recuerdos volvían en forma de pesadillas. Otros días se colaban en sus pensamientos sin previo aviso. Era tarde cuando Hannah se había dirigido a reunirse con Duncan, y ya no había muchas personas en los pasillos. Él había estado detrás de su escritorio cuando ella había entrado en la oficina. Le había indicado con la mano que tomara asiento en el sillón mientras se ponía de pie. Luego se había acercado al bar y le había ofrecido algo de beber, pero ella le había dicho que no.Con una calma casi desesperante, Duncan se había servido un trago y, de la misma forma, lo había bebido, prolongando la espera. Hannah se había sentido cada vez más incómoda; no le gustaba cuando las personas se andaban con rodeos. Recordaba estar ansiosa por conocer el motivo po
Capítulo 42: Castillo de naipes
Teo aparcó el auto y apagó el motor antes de girar la cabeza.—Hannah —la llamó en un susurro, pero no obtuvo respuesta.Ella se había quedado dormida poco después de contarle todo. No le sorprendía; después de abrirse así y vaciar lo que llevaba dentro, debía de estar agotada. Su respiración era pausada, y algunos mechones de cabello caían sobre su rostro, ocultándolo parcialmente. El rastro de las lágrimas había desaparecido de sus mejillas; ella se las había limpiado en cuanto dejó de llorar, pero Teo juraría que aún podía verlas marcando su precioso rostro.La rabia le bullía todavía en las venas cada vez que recordaba la historia que le había contado. No tenía nombre para lo que sentía; era una mezcla de ira, repugnancia y un instinto primario de protección que le exigía tomar venganza en su nombre. Ninguna mujer merecía pasar por lo que ella había pasado. Pero había bastardos como Duncan o Roberts allá afuera, hombres que usaban su posición de poder para abusar de personas ind
Capítulo 43: Una melodía
Hannah se despertó sobresaltada y se incorporó de golpe, con la respiración agitada. No recordaba con claridad lo que había estado soñando, aunque se hacía una idea. Poco a poco, su pulso comenzó a calmarse y notó dónde estaba. Reconoció las sombras familiares de su habitación, que estaba en completa oscuridad. Extendió la mano y encendió la lámpara del velador. El reloj marcaba las doce en punto.No recordaba nada después de haberse quedado dormida en el auto de Teo, así que probablemente él la había llevado hasta allí. Al darse una rápida mirada, dedujo que también se había encargado de cambiarle la ropa. Debía haber estado profundamente dormida para no notar nada.Estaba sola en la cama, lo que significaba que él se había marchado después de acomodarla. Una punzada de tristeza le oprimió el pecho. Habría preferido que se quedara a su lado. Intentó restarle importancia a aquella sensación; tal vez solo se sentía así por haber despertado de repente, como cuando uno abre los ojos con
Capítulo 44: Admiración y deseo
—No necesitas tenerme lástima, Teo. Ya superé lo que pasó. No voy a romperme si me tocas. —A Hannah no se le ocurrió nada más que decir y, de repente, se sintió avergonzada por estar allí, intentando convencerlo de acostarse con ella—. Olvídalo. Creo que necesito volver a mi habitación y descansar. Hasta mañana. Hannah intentó levantarse, pero Teo aumentó la presión sobre sus caderas, manteniéndola sobre sus piernas.—No sé qué ideas te estás haciendo en tu cabecita, pero deshazte de ellas. Solo intento ser un caballero. Fue una noche difícil para ti y no quiero aprovecharme de tu vulnerabilidad. —Teo bajó un poco la voz, su mirada fija en ella—. Lo último que siento por ti es lástima. Te tengo admiración, porque sigues aquí de pie después de todo lo que pasaste. —Tomó una de sus manos y la guió hasta su entrepierna—. Y creo que puedes notar que también te encuentro deseable. Tanto que empieza a doler.Hannah sonrió. —No quiero que seas un caballero —replicó sin titubear—. No esta n
Capítulo 45: Cinturón de castidad
Teo le dio una mano a su amigo y lo atrajo para darle un abrazo.—Colton —lo saludó con una sonrisa—. Pero mírate, te ves tan espectacular como siempre —añadió, dando un paso hacia atrás—. Si fuera mujer…Su amigo sacudió la cabeza. —Teo, me alegra ver que conservas tu buen humor —respondió, rodando los ojos con una sonrisa.—Deberías verlo cuando se acaban sus golosinas favoritas —intervino Hannah con una sonrisa—. Desaparece todo rastro de ese buen humor y los demás pagamos las consecuencias.Colton la miró, divertido.—Lo he visto. Y sí, es peor que un niño malcriado y malhumorado. La última vez creí que iba a tirarse al suelo y hacer una pataleta. Desde entonces me aseguro de tener siempre un poco guardado en mi almacén. No pienso presenciar una escena tan vergonzosa.Hannah soltó una carcajada. —Sigo aquí, por si no lo notaron —refunfuñó Teo, fingiendo molestia.—Oh, cariño, no nos hemos olvidado —dijo Hannah, dándole una palmadita en el brazo, como quien intenta apaciguar a un
Capítulo 46: Un poco obsesivo
Las escenas íntimas siempre eran incómodas de filmar, incluso si era con alguien con quien te llevabas bien. Olvidarse de que apenas unos retazos de tela la cubrían en zonas esenciales mientras debía fingir gemidos frente a un grupo de personas, en su mayoría hombres, no era precisamente sencillo. En el pasado solo había participado en una escena similar, pero no se había sentido tan incómoda; sin embargo, aquella era la primera vez desde el incidente con Duncan, y le costaba más de lo normal. Era como si el aire a su alrededor se volviera más espeso con cada ejecución, como si su cuerpo recordara lo que su mente intentaba olvidar. Tal vez era ese miedo silencioso a que le arrebataran el control.Hannah respiró hondo y dejó que su mirada vagara por la habitación del set hasta encontrarse con los ojos de Teo al fondo. Él le regaló una sonrisa, suficiente para hacerla sentir más tranquila. Teo había estado presente el día anterior y también ese día. No lo había dicho en voz alta, pero
Capítulo 47: Una molestia
—Hannah y tú se están tomando muy en serio lo de mostrar que son un matrimonio unido y feliz —comentó Logan, acomodándose detrás de su escritorio—. Escuché que llegó a la agencia contigo.Teo se preguntó quién le había ido con el chisme. Cuando habían llegado, Logan estaba en otra reunión, así que no había visto a Hannah antes de que ella fuera un rato a ver a su propia agente.—Tenía asuntos que atender con Madison.—¿Y cuáles son los asuntos que tú tienes que tratar en los sets de su película? Las revistas no dejan de publicar fotos tuyas entrando y saliendo de allí. No creo que nadie siga creyendo que lo vuestro es una farsa publicitaria. En especial porque también hay algunas fotos en las que le estás comiendo el rostro. —Logan sonrió con ironía—. Es un hecho que cuando te comprometes con algo, lo haces con toda la actitud.—¿Me has llamado para hablar de mi relación con Hannah? —dijo Teo, esforzándose por parecer despreocupado, aunque por dentro deseaba cambiar de tema.—¿Así que
Capítulo 48: Padres e hijos
Hannah esperó a que Teo arrancara el auto antes de soltar la pregunta que le carcomía por dentro.—¿Qué te dijo Logan? —Contuvo la respiración tan pronto terminó de hablar. Sabía lo importante que era para Teo conseguir un papel de la talla que Green podía ofrecerle.—Green quiere que audicione para el rol —dijo Teo, desviando la vista de la pista por un instante para mirarla. Sus ojos brillaban con emoción—. Al parecer, soy su única opción por el momento.—¡Oh, Dios mío! —exclamó Hannah, llevándose las manos a la boca, con los ojos iluminados—. No puedo creerlo.—¿Cómo que no puedes creerlo? Creí que tenías fe en mí —replicó Teo, con un tono juguetón.Hannah hizo una mueca y rodó los ojos con fingida duda.—Bueno… no eres mal actor… pero supongo que hay muchos mejores… y ya sabes...Teo rompió a reír. Le encantaba ese lado juguetón de Hannah, esa faceta que mostraba solo a quienes les permitía acercarse.—Déjate de juegos. Sabes que soy un actor incomparable, y él habría sido un tont
Capítulo 49: Una dea
A Teo no le gustó el sonido de esa palabra. Escuchar a Hannah hablar de divorcio con tanta naturalidad le provocó una desazón. El recordatorio de que lo que tenían no era real, incluso si así se sentía, y que tenía una fecha de caducidad establecida. Aunque últimamente había pensado cada vez menos en ello —¿para qué preocuparse por algo que aún estaba lejos?Pero esta vez no pudo tranquilizarse con ese simple pensamiento en ese momento.—Toda mi familia ha caído bajo tu encanto —dijo, intentando apartar la idea y concentrarse en otra cosa—. Cada vez que hablamos, lo primero que preguntan es cómo estás, creo que ya ni siquiera les importo… y yo soy su hijo —fingió quejarse—. Ellos te adoran, y nada cambiará eso.—¿Y tú? —preguntó Hannah, con una mezcla de curiosidad y cautela—. ¿Podremos seguir siendo amigos después de nuestro divorcio?No entendía por qué había tenido que mencionar el divorcio para empezar. No quería pensar en eso, ni imaginar un futuro sin Teo. Él se había apoderado
Capítulo 50: Bastante feliz
Lionetta Benedetti, la esposa del hermano de Teo, era aún más impresionante en persona. Su cabello, negro como la noche, contrastaba con su piel clara, y estaba tan en buena forma que nadie habría imaginado que había tenido dos hijos al mismo tiempo. Pero lo que realmente la hacía destacar era la sonrisa sincera que iluminaba su rostro.—Es un gusto conocerte al fin en persona —dijo ella, envolviendo a Hannah en un abrazo fuerte—. Me he divertido mucho hablando contigo por teléfono, pero moría por verte. —Yo igual —Hannah, sonrió. Lionetta la soltó, y Hannah giró la vista hacia Angelo. Tenía algunos rasgos en común con Teo, pero sus facciones eran más duras, en contraste con el atractivo casi angelical de su hermano. Eso no significaba que no fuera guapo, porque lo era.—Cara mia, mi hermano Angelo —dijo Teo.Hannah esbozó una sonrisa y le tendió la mano. Aunque habían hablado un par de veces por teléfono, no sabía muy bien cómo sentirse frente a él. —Es un gusto.Antes de que pudie