All Chapters of UNA BODA POR CONTRATO CON EL AMIGO DE MI EX: Chapter 11
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C11-NADIE PUEDE REEMPLAZAR UNA MADRE.
C11-NADIE PUEDE REEMPLAZAR UNA MADRE.Esa noche, John llegó al departamento después de un día agotador. Al cruzar la sala, encontró a Melody sentada en el sofá, con una sonrisa traviesa y una gran paleta de caramelo en la mano.—Melody —dijo, arqueando una ceja—, ¿qué es eso?La niña se giró, sobresaltada.—Es una paleta, papi.John se acercó y se sentó frente a ella.—Sabes que tu mamá no te deja comer tantos dulces. Dice que después te duele el estómago y no duermes bien.Melody bajó un poco la mirada, encogiéndose de hombros.—Pero Isadora dijo que podía.El nombre le cayó como un peso. John se frotó la frente, incómodo. No quería discutir con la niña, pero tampoco sabía cómo poner límites sin sentirse el villano.—Melody, eso no significa que puedas comer todos los días, ¿de acuerdo?Antes de que la niña dijera algo, la voz de Isadora se escuchó desde la cocina.—¿Pasa algo? —preguntó, apareciendo con una bandeja en las manos y una sonrisa perfecta.Llevaba un vestido corto de un
C12- COMENTARIOS DESAGRADABLES.
C12- COMENTARIOS DESAGRADABLES.Después de la cena, Aaron caminaba hacia su auto, cuando escuchó unos tacones acercándose detrás de él.—Aaron, espera —la voz de Isadora sonó suave y casi melosa.Él se detuvo, sin volverse al principio, luego giró la cabeza, sin cambiar el gesto.—¿Necesitas algo, Isadora?Ella sonrió, dando un par de pasos más cerca.—Solo quería aclarar lo de antes. Sé que tus palabras fueron… impulsivas. Y entiendo que quieras proteger a Rachel, pero no tienes que sentirte culpable. No fue tu culpa que su matrimonio fracasara.Aaron la miró con calma, aunque sus ojos azules tenían un brillo cortante.—No hablo por culpa, hablo por sentido común.Isadora rió bajo, buscando contacto visual.—Vaya… eres más directo de lo que pensé. No me extraña que todos te teman en las reuniones.—No me interesa que me teman —respondió él, con tono seco—. Solo que me entiendan y tú pareces tener un problema con eso.Ella ladeó la cabeza, fingiendo interés.—Solo intento que veas que
C13-EL DESTINO RESPONDE LLAMADAS.
C13-EL DESTINO RESPONDE LLAMADAS. En el pequeño departamento de Rachell, llevaba horas sentada frente a la computadora, con carpetas abiertas y viejos archivos de Skay Constructions. El plan era claro: reconstruir la empresa de su padre, hacerla suya y devolverle el valor que alguna vez tuvo. Pero para eso necesitaba que John firmara los papeles y le entregara la propiedad completa. Y, como era de esperarse, él no había respondido a ninguno de sus correos. Suspiró, recostándose en la silla. Había sido un día largo y su cabeza todavía dolía por el estrés y la falta de sueño. El teléfono sonó de repente, sacándola de sus pensamientos. Miró la pantalla y no pudo evitar sonreír. Era Valerie, su amiga desde la universidad. —Por fin —contestó, llevándose el móvil al oído. —¡Rachel Carter, la mujer libre del año! —exclamó Valerie con entusiasmo—. Kate me contó todo. ¡Te divorciaste por fin de ese imbécil! Rachel soltó una pequeña risa. —Aún no está firmado, pero sí… ya es un hecho
C14-¿Y SI TE CASAS CON ELLA?
C14-¿Y SI TE CASAS CON ELLA?La mansión de los Hunter estaba en silencio y Aaron entró en la habitación de su hija con una taza de leche tibia. Leah estaba sentada en su cama, con su pijama rosa de ositos y una libreta en las manos.—Hora de dormir, pequeña —dijo él, acercándose con una sonrisa.Ella lo miró, pero no respondió. Solo escribió algo rápido y giró el cuaderno para mostrárselo."Quiero ver a mi mami."Aaron se detuvo y la sonrisa se desvaneció lentamente de su rostro. Esa frase lo golpeó igual que las anteriores noches. Porque desde aquel día, Leah no había vuelto a pronunciar una sola palabra.Ni una.A veces él se quedaba horas hablándole, contándole historias o haciéndole bromas, esperando escuchar otra vez su voz. Pero nada. Solo había su silencio, su lápiz y esa libreta donde escribía todo.Y eso lo frustraba más de lo que admitía, no con ella, sino con él mismo, con su impotencia. Con esa sensación de que no sabía cómo ayudarla.Se sentó al borde de la cama y trató d
C15-LA TRAICIÓN MÁS DOLOROSA.
C15-LA TRAICIÓN MÁS DOLOROSA.El reloj marcaba casi las once cuando Rachel decidió apagar la computadora. Había pasado todo el día revisando presupuestos y planes pero ya no podía concentrarse. Caminó hasta la habitación y justo cuando estaba por recostarse, el teléfono comenzó a sonar. Miró la pantalla y sintió el estómago apretarse, el número pertenecía a la casa de John.Por un instante pensó en ignorarlo. No quería escuchar nada que viniera de ese lugar, pero el timbre insistente la venció, así que contestó con voz fría y controlada.—¿Sí?—Señora Rachel —la voz al otro lado era cálida, algo temblorosa—, soy Clara, el ama de llaves. Disculpe que la moleste tan tarde, pero… debo decirle algo.Rachel se quedó en silencio y sus dedos apretaron con fuerza el teléfono en su oído.―Clara… lo que pase en esa casa no es mi problema, así que…―La niña preguntó por usted.La respiración de Rachel se volvió más lenta, como si el aire se le negara.—¿Melody? —preguntó al fin.—Sí, señora. —L
C16-NO MÁS LÁGRIMAS.
C16-NO MÁS LÁGRIMAS.Rachel seguía ahí, de pie, intentando mantener la calma mientras observaba a su hija abrazar a Isadora con una alegría que le rompía el alma. El corazón le dolía, pero no dejaría que ninguno lo notara.En eso, Isadora levantó la mirada y se encontró con la suya. Su sonrisa era una máscara perfecta, esa clase de sonrisa que una mujer usa cuando quiere dejar claro que ha ganado. A su lado, John se enderezó con una mezcla de incomodidad y soberbia y caminó hacia ella.—Esto sí que es el colmo —dijo con una sonrisa cargada de arrogancia—. No pensé que llegarías tan lejos. ¿Ahora también nos sigues, Rachel?Ella arqueó una ceja, incrédula y por un momento se preguntó si acaso no estaba poseída por el espíritu de la estupidez para haberse enamorado de alguien tan pésimo como su ex.—¿Seguirte? —repitió—. John, ni en tus sueños tendría tiempo para eso. Créeme, si quisiera perseguir algo en este momento, no sería precisamente a ti.El golpe verbal lo descolocó y John apre
C17-MIRADAS QUE MATAN.
C17-MIRADAS QUE MATAN.—No puede ser... —susurró entre risas suaves—¿Damian Blake? ¿De verdad eres tú?—En persona —respondió él, divertido—. Aunque técnicamente por teléfono. Pero puedo mejorar eso si me dejas invitarte a almorzar.Rachel apoyó la cabeza en el respaldo, reprimiendo una carcajada. El tono despreocupado de Damian era justo lo que necesitaba después de esa tarde miserable.—Sigues tan descarado como en la universidad —dijo con ironía.—Y tú sigues tan difícil como entonces —replicó él sin perder el ritmo—. Pero confiesa, no esperabas que te llamara, ¿verdad?—No, la verdad no. —Rachel jugueteó con el cinturón de seguridad—. Después de intentar comunicarme contigo ayer, me di por vencida. —Entonces te pido perdón, resulta que estaba en un viaje de negocios—Su voz sonaba relajada, segura—. Pero ahora estoy a tu entera disposición.Rachel sonrió.―Siendo así... ¿Qué tal mañana?―Perfecto... ―respondió él bajando la voz un grado ―Estaré contando las horas, Rachel Miller.A
C18-ELLA SIEMPRE VUELVE A MI.
C18-ELLA SIEMPRE VUELVE A MI.El aire en el restaurante se volvió pesado, casi irrespirable y John no se movió. Seguía ahí, de pie frente a la mesa, con esa sonrisa tan fría que parecía tallada a fuego lento.A ojos de otro parecería un esposo que descubre que su mujer lo está engañando, pero a ojos de Rachel no era más que un infeliz que le acababa de arruinar su momento alegre.—Blake —dijo con voz cargada de veneno—, no sabía que tus tácticas de negocios incluían pescar en aguas ajenas. Aunque, conociéndote, no me sorprende. En la universidad no disimulabas tu obsesión por Rachel. Me pregunto si esta "oferta de trabajo" es solo un pretexto para intentar lo que no pudiste entonces.Rachel se quedó helada. No tanto por lo que decía, sino por la intención detrás de sus palabras. Quería humillarla, reducirla frente a todos, ella lo despreció todavía más.Damián, sin embargo, sonrió y dio un paso, demostrándole que no le tenía miedo, no se lo tuvo en el pasado y menos ahora.—John, sie
C19- CENA CONMIGO.
C19- CENA CONMIGO.Rachel se miró en el espejo y soltó el aire despacio. Su reflejo la observaba con el mismo desconcierto que sentía por dentro. Pero no era John quien la tenía así, era Aaron Hunter.—¿Qué le pasa? —murmuró, bajando la mirada—. ¿Por qué me miraba como si hubiera robado la Basílica de San Pedro?Negó, bufando entre dientes.—No tiene derecho a mirarme así. No lo tiene.Se acomodó el cabello y respiró profundo.—Basta, Rachel. No dejes que nadie te intimide, ni siquiera Aaron Hunter. Seguro ya se le pasó el episodio de amabilidad… y volvió a odiarte.Tomó aire de nuevo, enderezó los hombros y salió del baño. Pero apenas dio dos pasos, se lo encontró de frente.—¿Qué… qué haces aquí? —preguntó, sorprendida.Aaron no dijo nada, en cambio la tomó del brazo y la guió por el pasillo hasta un cuarto de servicio.—¡Oye, pero…! —alcanzó a decir, antes de que la puerta se cerrara tras ellos con un golpe.Aaron encendió la luz y el espacio era pequeño, con estantes llenos de pro
C20-ME ENCATARÁ CONOCERLA.
C20-ME ENCATARÁ CONOCERLA. Rachel se quedó en silencio unos segundos, sin entender bien lo que acababa de escuchar. —¿Estás hablando en serio? —preguntó con cautela, observando a Aaron con el ceño fruncido. Él dio un paso hacia ella. —Leah quiere verte, ella te extraña y me lo pidió. Rachel parpadeó, confundida. —¿Tu hija… quiere verme? —repitió despacio, casi sin creerlo. —Sí, no ha dejado de escribir de ti. No sé qué hiciste, pero… le caíste bien. ―¿Escribir? ―Leah se comunica a través de una libreta y ya todos estamos adaptados, aunque… nos gustaría que nos hablara. Rachel bajó la mirada, con un nudo formándosele en la garganta. Leah. Aquella niña dulce con cabello rubio y una sonrisa tímida le robó el corazón, sin embargo, no creía que fuera bueno involucrarse. —No creo que sea buena idea —murmuró, intentando mantener distancia—. No quiero que malinterpretes nada y... —No se trata de mí, Rachel ―él la interrumpió―. Se trata de ella y solo quiere cenar contigo, nada